Adiós, Barthe. Buen trabajo, Pons.

En un artículo anterior ya solté sapos y culebras sobre el comportamiento de las lumbreras que dirigen la televisión pública española. El otro día oí (y vi por primera vez) a Javier Pons, al parecer director de la cosa, explicando que querían ser “más competitivos”. Creo que es posible; pueden ponerse en cabeza de la mierda, y ser también los primeros de la clase en inyectar dinero público a empresas privadas, comprándoles esa mierda, mientras jubilan (también con dinero público) a todos los profesionales que valen para algo y podrían estar haciendo televisión de verdad por la décima parte del dinero que cuesta traer a Darek a una tertulia mañanera.

El sábado pasado estaba yo viendo, por casualidad, la segunda parte del Pamesa-Real Madrid de la ACB. Y ese fue el último partido de Pedro Barthe. Con Romay y Chichi Creus a su lado.

El baloncesto español empezó a ser relevante, como todos sabemos, en las olimpiadas de 1984 y en el Mundobasket de 1986. Después de eso vivió una corta edad de oro, en la que la gente jugaba en la calle y se seguía la liga española. Y era un baloncesto maravilloso. A la vez, empezaron a llegar los primerísimos partidos de la NBA, que hasta entonces era imposible ver. Los empezó a emitir TVE en abierto, con aquel señor tan peculiar llamado Ramón Trecet. Bastantes años después, algunos fantoches ineptos copian de manera patética lo que hacía Trecet, pero sin llegarle ni a la suela del zapato en oportunidad, gracia, profesionalidad y, sobre todo, conocimientos. Bueno, a la suela del zapato no, porque al fin y al cabo llegarle a alguien a la suela del zapato implica llegar a algo suyo; Andrés Montes, a Ramón Trecet, aunque le haya copiado todo lo que hace ahora (pero exagerado y deformado y pasado por el tamiz de su propia incompetencia supina) no le llega ni a la altura del escupitajo anónimo que lleva pegado a la suela del zapato.

Pero me estoy desviando del tema. Pedro Barthe estaba allí. Fue el que nos contó lo que sabemos de baloncesto. Fue el que luego pasó por la travesía del desierto que fueron los fracasos de Díaz Miguel (QEPD), y el que vio cómo la televisión pública pasaba del baloncesto y dejaba que la liga nacional quedara sólo para abonados del Canal +. Fue el que hizo aquel programa “Chócala”, gracias al cual pudimos ver qué había sido de Tachenko u otros. Fue el que comentó los primeros All Star que se vieron en España, cuando era completamente impensable que un europeo jugara allí.

No me gusta todo lo que hizo Pedro Barthe, ni mucho menos; pero no se le puede negar el mérito de ser alguien que comentaba los partidos, no molestaba, y sabía lo que hacía. Me sonrojo yo mismo, de vergüenza ajena, si lo comparo a ese sujeto llamado Andrés Montes, o a la mayoría de los comentaristas deportivos de la actualidad, que son más payasos de feria que otra cosa.

Hacía un buen trabajo, no perfecto, pero bueno. Así que como Miradas 2. Sobraba. Jubilado. Fuera.

Al final del partido, POR LO MENOS, después de 33 años de carrera, tuvo la oportunidad de despedirse. Leyó emocionado unas notas, dijo algunas verdades, y se fue. Con su prestigio, mucho o poco, íntegro. No sé si sus directivos pueden decir lo mismo.

Y lo que más me indigna es que en el puto telediario de la Primera, que fue el que vi, se mencionó el resultado del partido, pero NI UNA SOLA PALABRA sobre Pedro Barthe. Hay tiempo para anunciar Mira quién baila, o Lluvia de estrellas, o para anunciar relojes, o para hacer chistecitos cuando llega el de los deportes, o para poner montajes literarios y llenos de doble sentido con las jugadas de fútbol del día, o para contar cómo Fabio Capello se saca un moco en una rueda de prensa. Pero no hay tiempo, y me temo que tampoco dignidad, ni rectitud, ni justicia, para rendir el más mínimo respeto a alguien como Pedro Barthe.

Durante el partido, mientras un jugador de Pamesa (creo) se fajaba para conseguir la posición bajo el aro, Romay decía algo como: “Ahí vemos a fulanito, buscando posición, usando la cabeza y el culo, cosa típica de los pivots” (y es cierto). Después de unos cuantos segundos de silencio total, se oyó a Barthe soltar la reflexión que no pudo guardarse, algo como: “Bueno, mientras sepa aplicar cada cosa en su momento…”

“Queremos ser más competitivos”… No sé por qué, con algunas personas el chiste de Barthe cobra todo su lamentable sentido.

4 comentarios to “Adiós, Barthe. Buen trabajo, Pons.”

  1. Anonymous Says:

    No soy un gran aficionado al baloncesto, pero quería preguntarte a que te refieres con “se fajaba para conseguir la posición bajo el aro”. No conocía el verbo, y tras buscar en el drae, no lo tengo claro, tiene un montón de significados, la mayoría de ellos de sudamérica.Curiosidad lingüística, nada más 🙂

  2. Guti Says:

    Excelente apreciación. Nunca me había parado a pensarlo, y ahora me da la impresión de que es la típica expresión pedante que usan los comentaristas deportivos, que queda acuñada y ya todo el mundo la usa sin preguntarse de dónde sale :-)Fajarse se viene usando en baloncesto como una forma peculiar de decir “luchar cuerpo a cuerpo con otra persona”, refiriéndose más que nada a empujar o cargar contra el otro (sin incurrir en falta, se entiende), usando el cuerpo, resistiendo los empujones, a su vez, del defensor.Viendo el diccionario, ciertamente no está claro. Yo creo que el término lo sacaron más bien del “fajador” del boxeo; un fajador es alguien que aguanta las contrariedades (o los golpes).Pero es probable que “fajarse” se lo inventara un periodista, y la verdad es que pensándolo un poco… no suena muy correcto.

  3. boronat Says:

    pues como jugador, no me parece que “fajarse” sea en absoluto pedante, creo que se utiliza con bastante asiduidad, y es un término muy de calle, por mucho que lo pudiese inventar un periodista, está totalmente aceptado, al menos en mi ámbito.no comparto tu opinión de Andrés Montes, que para mi, quitando si quieres a Barthe, ha supuesto una ruptura total para el gran público con otros anodinos comentaristas, pero sí estoy de acuerdo en que nadie le ha hecho sombra nunca a Ramón Trecet. Es espectacular oirle narrar un partido.una lástima lo de la tele pública, una vez más.

  4. darioa Says:

    Pues así va la cosa. En RNE lo mismo: buenos periodistas de toda la vida de RNE-Asturias jubilados en pleno apogeo. Y la programación “autonómica” de Radio 5 a la porra. Antes había “partes” autonómicos cada media hora.En cuanto al baloncesto, Romay el pobre hombre debería dedicarse a otra cosa porque no vale como comentarista. Y de Andrés Montes y el baloncesto lo mejor que se puede decir es que de baloncesto al menos conoce un poco el juego. No se puede decir lo mismo en el caso del fútbol…

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