El nerviosismo

Pasado mañana tengo que tocar en público, a eso de las 21:00, un par de canciones (en el Masaveu 55, ese bar con el que mantengo una relación más que ambivalente). Es una audición de alumnos (dicho de otro modo, un ejercicio), así que la pertinacia en el error casi forma parte del espectáculo.

Esto me hace pensar en eso que llamamos los nervios. En un montón de exámenes, partidos de baloncesto, presentaciones en público y otras situaciones que prefiero no recordar he aprendido a controlar más o menos la cosa. En una audición anterior incluso me dijeron que se me veía tranquilo, que transmitía un montón de tranquilidad en el escenario. (Aparte de cómo demonios puede ocurrir eso, me pregunto si la tranquilidad es lo mejor que uno puede transmitir en un escenario; supongo que en mi caso la respuesta es sí).

Así que hay gente que piensa que soy frío como una ostra (probablemente me atribuyan, de paso, otras características que se suelen asociar a tan simpático bivalvo). Siempre recordaré la maldad que me permití con mi acompañante a la conferencia plenaria de Tony Hoare en CEDI 2005, cuando en una enooooorme sala (véase debajo) repleta Hoare acabó su charla, y en el turno de preguntas se hizo un silencio eterno, y yo, ni corto ni perezoso, y sin consideración alguna ni aviso previo a quien estaba a mi lado compartiendo mi ridículo, me puse de pie, levanté la mano y pregunté en inglés a voz en grito… Sabía perfectamente que cuando levantara la mano le iba a dar un vuelco el corazón; iré al infierno por cosas como esta (ya que no por otras, que las ostras no damos tanto juego). En estas situaciones (y tocando seguro que también), quienes te conocen lo pasan peor que tú, porque ellos no saben si vas a cagarla o no (tú al menos lo ves venir, lo cual es una gran ventaja…). Bueno, estoy divagando. Al tema.

Evidentemente hay una especie de tono muscular preocupador que no desaparece mientras uno tiene un evento pendiente. Supongo que si uno quiere hacerlo bien (y algunos zoquetes tienen la maldita manía de querer hacerlo bien todo siempre) se activan mecanismos fisiológicos incontrolables. Así que un poco, un poco, un poco nervioso siempre está uno. Pero siendo consciente de que es normal, no es tan grave.

¿Qué narices es lo que hace que alguna gente sufra tal pavor? ¿Es cierto que no se puede controlar? Yo creo sinceramente que he aprendido a hacerlo a base de pensar sobre el problema. Sin embargo, la mayoría de la gente acepta sin más que es inevitable, una cuestión de carácter, que no depende de lo que se razone, que el que es nervioso es nervioso, y ya está. Pero yo creo que no es así. Yo siempre fui nervioso, tímido, débil, lo soy, y sin embargo si hoy me entero de que alguien me está espiando con un catalejo por la ventana según salgo de la ducha en pelota picada, temo que en vez de taparme rápidamente me diera por dedicarle un baile tribal. Está claro que estas cosas pueden evolucionar, y gracias a lo que uno piensa, ni más ni menos.

Y eso que debería estar preocupado. Estaríais de acuerdo si hubiérais asistido a la clase de ayer, cuando intentamos grabar los temas… (ejem… “intentamos” es la palabra adecuada, porque fue imposible, pero “los temas” no es exacto, porque sólo llegamos a mirar uno de ellos a duras penas). Pero si a alguien le da por ir por el Masaveu comprobará si transmito tranquilidad (o si lo adecuado sería hablar de desfachatez o cinismo).

Que sea lo que las musas quieran.

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3 comentarios to “El nerviosismo”

  1. Miguel Herrero Says:

    Si tuviera coche o alguien con quién ir, iba. Pero solo…En fin, muchísima suerte, aunque habiendo escuchado tus grabaciones previas, seguro que lo haces genial.

  2. darioa Says:

    ¿Y puede saberse qué le preguntaste a Toni Hoare? 🙂

  3. Guti Says:

    A que mola, ¿eh? Le hice una pregunta a Toni Hoare. Chincha :-)Pues en la conferencia el tío dijo, entre otras cosas, que quería lanzar un “gran reto” para la Informática: el desarrollo de compiladores que dijeran si los programas estaban bien o no antes de ejecutarlos. Vamos, exactamente a lo que yo me había dedicado en la tesis y después de la tesis 🙂 Sobre estos “grandes retos”, él puso como ejemplo lo del genoma humano: una tarea casi imposible, pero que abordándola con decisión por parte de la comunidad, se había hecho. Creía que en Informática había que hacer algo similar, que era el siguiente gran desafío que podía hacer avanzar la Informática un paso decisivo en su evolución.Lo que yo le pregunté es que el ejemplo del genoma estaba bien, pero que aunque se tratase de un trabajo titánico, había una serie de técnicas bien establecidas y claras, unos principios bioquímicos básicos… una especie de “homogeneidad” o base común de la que la gente partía para la tarea. En el caso del análisis estático de código, a mi parecer había muchos enfoques distintos, inconexos, muchos de ellos muuuuuy teóricos, soluciones ad hoc para problemas determinados y muy parciales… Que si partiendo de una situación tan dispersa le parecía viable plantearse ya un “reto global” como el del genoma. Vino a decir que sí 🙂

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