Archive for 31 julio 2007

Paracuellos

31 31UTC julio 31UTC 2007

Hace ya unos meses que supe que iba a salir una edición “de bolsillo” de la serie Paracuellos, del dibujante español de cómics Carlos Giménez. Y decidí que iba a comprarla, con toda seguridad. Y así lo hice. Todos los libros de Paracuellos reunidos en uno solo, por 18 míseros euros. Eso sí, en formato “apaisado”, A5 (dos tiras por página).

Paracuellos narra las vivencias de Carlos Giménez, y otros conocidos suyos, en los hogares (así los llamaban) de Auxilio Social, unos hospicios franquistas de la posguerra española. Donde se educaba a esos niños a base de hostias, de los dos tipos. Es decir: en la religión, en el miedo, en las privaciones, en la disciplina militar. Carlos Giménez pasó allí desde los 6 a los 13 años; fue niño allí. Parece mentira que sobreviviera en su sano juicio. Muchas veces pienso qué puede ser de un niño como este de aquí al lado si le cae en suerte crecer en los años 1.940 en uno de estos hogares. Francamente, no puedo imaginarlo.

Mucha gente leerá hoy esos tebeos y pensará (querrá pensar) que es todo exageración. Rechazará creer lo que aparece en ellos: por (absurdos, estúpidos) motivos políticos, o para evitar la desagradable verdad. Rechazará creer que el cura director del colegio fuese el inventor de la bofetada a dos manos (que tiene la ventaja de no tirar al niño al suelo, que así puede recibir otra), o que aquellos niños pasaran tanta hambre (“¿Qué comes?” “Una ciruela” “Me pido lo pocho” “Ya está pedido”), o que sufrieran tales abusos. Pero creo que hay que dejarse de incredulidades. No ya porque Paracuellos esté escrito y dibujado con toda el alma, no porque Giménez tenga cintas de las entrevistas con antiguos compañeros de Auxilio Social.

Sobre todo, porque Paracuellos lo ha escrito y dibujado uno de aquellos niños del hospicio. Uno de aquellos niños raquíticos. De aquellos con ojos enormes, con cabezas rapadas. Con aquellas orejas que sólo sabe dibujar Giménez. Y los niños no mienten. Esos niños no. No sobre esto.

Hay quien dice que Paracuellos es una obra maestra del cómic. No hace falta ser un experto para darse cuenta de que no es un cómic más. No es una pura sucesión de desgracias lacrimógenas; eso sería un culebrón, no una obra maestra. Paracuellos es un montón de retazos de infancia pura, en la que cualquier niño puede reconocerse. Aterra pensar qué puede sentir un niño de seis años obligado a sobrevivir en un sitio como ese, rodeado de gente como esa, e intentando ser niño a pesar de todo, y entender un mundo tan incomprensible y tan cruel. Esos pantalones cortos, esas sotanas, esas alpargatas. Esos mendrugos de pan. Ese patio, y esos muros. Y ese otro niño que en la última viñeta mira hacia arriba, no al cielo (que le ha ayudado más bien poco), sino a los pájaros.

Sí, esto tiene que ser una obra maestra. Pocas veces he gastado mejor el dinero. Y he vuelto a comprobar otra vez, sin duda posible, que el cómic es un género artístico de primer orden, una de esas cosas que están sucediendo a la vez delante de nuestras narices pero a nuestras espaldas, mientras prestamos atención a otras cosas que nunca nos tocarán el corazón ni perdurarán. Como se decía en algún foro, dentro de unos años (si la educación sigue mereciendo la pena), los trabajos de Giménez se estudiarán en las escuelas.

Se ha escrito ya mucho sobre Paracuellos: el dibujo, el ritmo, los guiones. Todo lo que yo pueda decir ya está dicho. Basta ver:

Con C de arte. Algunas páginas y comentarios.

Otra reseña muy completa, con ejemplos (no hay que perderse la “galería”).

Entrevista a Giménez en El Mundo.

Artículos sobre Paracuellos en el sitio oficial de Carlos Giménez.

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Treason

26 26UTC julio 26UTC 2007

I have to admit that I actually had sort of a crush on that neighbor. That day I helped her, I accompanied her through both of our blocks. Going up and down the stairs with her, talking kindly about that minor problem, giving her a hand, perceiving her slight admiration, both of us flirting subtly without any remote intention to go any further, made me feel great. Nobody would have denied that there was that delightful, innocent, platonic chemistry between the two of us. Until I left her, went upstairs again enjoying my inner flattering… and noticed them almost hidden behind the corner, craftily watching me. Then I recalled that imperceptible shadow of fear and regret in her look at some point. Then all of my just gained self-confidence vanished. Then all of my pride went away. What a stupid I had been.

El comic y la corrección política

26 26UTC julio 26UTC 2007

Creo recordar que ya se ha cuestionado muchas veces a Hergé, por un motivo o por otro; que siguió publicando durante la ocupación nazi, o que no era “tan” autor de sus comics y no daba reconocimiento alguno a sus colaboradores, por ejemplo. Y ahora ha tocado hablar de racismo y de colonialismo en uno de sus libros, cosa que ha levantado cierto revuelo.

La corrección política, igual que la caza de brujas, suele partir de una buena idea que luego se pervierte. Se desencadena una especie de ola puritana, por medio de un mecanismo que no sólo gana adeptos, sino que impide cualquier crítica; nadie se atreve a levantar la voz, porque esos adeptos lo señalarán como hereje. Y a la hoguera con él. Así que, por si acaso, nos volvemos todos puritanos. En el caso español parece que esta actitud caló muy hondo durante los largos años de la Inquisición.

Cada cual se cría en unas circunstancias. Yo crecí estando seguro de que los americanos eran los buenos, siempre. De que ser “americano” equivalía a ser de un país determinado de ese continente. De que en las guerras moría gente, pero esa muerte no tenía nada de trágico (salvo que el que muriera fuera Errol Flynn). De que las bombas hacen ruido y neutralizan a los malos, pero no hay sangre ni mutilaciones (véase El Equipo A). De que los indios eran mala gente y había que matarlos, porque no dejaban vivir tranquilos a los colonos en sus tierras del Oeste. De que los japoneses eran todos malos también, porque no dejaban a los americanos (los buenos y los únicos americanos del continente) vivir tranquilos con su gomina en sus bases militares del sudeste asiático. De que una bofetada a la mujer de cuando en cuando no tenía nada de particular. Y aún hoy hay quien piensa que la guerra civil española y la dictadura de cuarenta años fue un mal menor en comparación con las cosas terribles que ocurrían en aquella república que duró cinco.

Una tal Comisión Británica para la Igualdad Racial se ha hecho publicidad pidiendo que se retire de las librerías Tintin en el Congo por racista. Hablamos de un personaje que se creó en 1929, cuya primera aventura iba de enfrentarse a los bolcheviques (quizás en las librerías soviéticas consideraron inaceptable que se vendiera, también). La segunda historieta de Tintin fue Tintin en el Congo. Es decir, antes de la II Guerra Mundial, antes de Hitler, antes de la corrección política, antes de que los negros fueran personas.

Bastante más tarde, ya en la década de 1940, aquí en Asturias el justamente admirado y nunca suficientemente ponderado Alfonso empezó a publicar sus excelentes viñetas de Pinín. Si nos ponemos quisquillosos, se pueden encontrar auténticas barbaridades. Por ejemplo, un niño que mata a varios adultos tirándolos por un barranco, ejecutándolos sin juicio previo ni garantías procesales:

Ese mismo niño también se presenta como un consumado torturador:

Puestos a la cosa racista, los negros siempre han estado para trabajar… como negros:

Y como guinda, veamos con qué crudeza Pinín se carga a un negro, porque no importa:

Evidentemente, el negro en cuestión quería comerse a Pinín (cómo no, los negros son todos caníbales), y este lo engaña para salvarse de la olla. A mí me parece que, según cómo se lea esta última, casi la encuentro una genialidad, porque está de plena actualidad y ese sarcasmo amargo podría firmarlo el mismísimo El Roto. Leída literalmente, deja el racismo de Hergé en una minucia.

Quizás haya quien llegue a la conclusión de que Alfonso es una mala persona. Yo pienso que es alguien cuya obra perdura porque acertó a reflejar su tiempo, con toda su posguerra, su racionamiento, su mezquindad y su grandeza, a través de historias que recogían las ilusiones de la gente de a pie: sed de justicia, o de viajar, de irse a otros lugares maravillosos con más colorido y nuevos horizontes. Creo que los niños siempre han sabido aislar relativamente bien los ingredientes absurdos de la historia, los que sirven para darle toques pintorescos o sorprendentes. Los niños suelen saber cuándo se acaba el juego. En los juegos se hacen cosas a lo bruto, y El Guerrero del Antifaz corta cabezas, pero luego lo recordamos con cariño, y en ningún momento nos aterrorizó ni la mitad de lo que nos aterrorizaba una bofetada del maestro o la amenaza de la condenación eterna. Son los adultos los que tienen problemas para separar las patrañas de la realidad, y se creen la ficción y se quedan con lo más nocivo de esta y convierten los pensamientos en actos.

Lo malo es que (y esta es otra cuestión importante) aunque las mentes bienpensantes se preocupan de los niños en cuanto ven un dibujo, los cómics, la mayoría de las veces, están hechos por y para adultos. Que (la Historia lo ha demostrado muchas veces) son los más vulnerables a los prejuicios o el sectarismo.

Con toda su gabachez belga, Tintin sigue siendo un gran cómic. Y Pinín una obra maestra. Y se puede educar contra el racismo leyendo, precisamente, cómics de Tintin. Aunque sean para adultos.

Los números de la docencia

24 24UTC julio 24UTC 2007

No, no es sobre matemáticas. Es que voy a apuntar algunos números curiosos sobre docencia.

Primero, los resultados en la asignatura de programación en la que doy clase, en la convocatoria de junio. Es una de esas que tiene “bolsa de suspensos”. Estos números no son fáciles de conseguir, y poca gente los da. Pero yo no siento que haya nada que esconder. Aprobados: 68. Suspensos: 64. No presentados: 156 (presentados, por tanto, 132). Entre los aprobados hay 5 matrículas de honor, 14 sobresalientes, 26 notables y 23 aprobados. De mi pequeño grupo de laboratorio (los únicos a los que he dado clase), el resultado ha sido nefasto.

Segundo, el coste definitivo de ir a JENUI 2007.

Alojamiento: 159 €
Inscripción: 290 €
Peajes: 48 €
Gasolina: aprox. 110 € (bueno, en Eroski me dieron un vale de descuento de 3 € si próximamente gasto más de 40 €).

No contaré otros gastos, ni las 18 horas conduciendo, ni la semana de mis vacaciones que he fundido para poder ir. Total: 607 €. La bolsa de la Universidad para este tipo de cosas puede ascender a 400 € si es que me la conceden. Conclusión: en términos estrictamente monetarios, he palmado con seguridad más de 200 €, y probablemente los 600 € enteros. Coño, estaba mucho más tranquilo antes de hacer la suma y pensar en ello. Ahora estoy que me llevan los demonios.

Qué vicios más tontos.

El Xueves

24 24UTC julio 24UTC 2007

Montóse una buena alrodiu de la famosa portada de El Jueves sobre les perres que van dar a les parexes que tengan un gua.he. Ya se sabe que el fiscal presentó una denuncia, y el xuez secuestró el númberu. Pue leese el autu equí: páxina 1, páxina 2, páxina 3, páxina 4.

Pa entamar, abúltame too un fallu escomanáu. Porque anque El Jueves (la revista que sal los miércoles, y agora y que secuestren los vienres) lléelu xente abondo, nun ye tanta. Porque mira que nun sacaron milenta chistes burros sobre la monarquía, el exércitu, los curas, los políticos y tolo que se quiera, y nun pasó nada. Porque agora tol mundu vio la portada, que de xuru ye la más vista na hestoria de El Jueves. Diz l’autu del xuez na páxina 2 los motivos pal secuestru de la revista: protexer a los perxudicáos pol delitu, que nun haiga otra manera más efeutiva de facelo, etc. Menuda habilidá. Si (creyendo lo que dicen los dueños de El Jueves) diben ver el dibuxu cuatrocientes mil persones, agora hubieron de velu millones. Yo, por exemplu.

Sobre si’l humor de El Jueves ye bastu, o pasa les llendes de lo llegal… podíemos charrar muncho. Nun ye el mi estilu favoritu, pero préstame lleelo de xemes en cuandu (anque la verdá ye que nunca nun merqué esa revista, pero dalguna vegada la atopé perehí y eché-y un güeyu). Los cómics d’Ivá, por exemplu, cuenten coses que nun pueden contase d’otra manera. Sí, ye un estilu burru onde los haiga, pero ye asina, y dalguna vez apetez reíse con coses burres. Fai falta que daquién faiga eso, fai falta que haiga un El Jueves.

Lo que me paez percurioso ye que el xuez diga que ye una caricatura que afecta al honor y al núcleu últimu de la dignidá de les persones, y que resulta “innecesaria y desproporcionada para la formación de la opinión pública”. Entrúgome cómo había que calificar a los que dixeron y dicen que el presidente del gobiernu montó un atentáu con ETA y los islamistas pa dar un golpe d’estáu’n España y ganar les elecciones (resultáu que tovía tienen por ilexítimu), o cómo había que calificar a la COPE y a Losantos, o a los mesmos curas y otres persones que dicen tolos díes que’n España nun tien que haber ciudadanos educáos pa ser ciudadanos y conocer los drechos humanos y la Constitución, que lo que tien que haber son “xente decente y normal” que estudien -quieran o no- Relixón, y que les lesbianes lo que son ye unes goches que nun ye que nun puean tener fíos, ye que si los tienen hai que quitá-yoslos.

A lo tonto, igual agora se despierta un debate sobre la monarquía. Y hai coses que valía-yos más nun meneales.

Espero que polo menos El Jueves viva otros treinta años diciendo burráes. Que, por ciertu, son muncho más intelixentes y muncho menos dañines que lo que tolos días se diz na radio de los obispos españoles. Lo que pasa ye que ellos saben de sobra que nun van dir a ningún infiernu por facer lo que faen. Los de El Jueves tamién lo saben, pero polo menos nun prediquen lo contrario pa los demás.

Should I feel offended?

23 23UTC julio 23UTC 2007

Some days ago I could see a new campaign by the Spanish traffic authority, reminding drivers about the need to keep atention while driving and avoiding distractions. In general terms, I don’t like the style of recent adverts, simply because of aesthetical reasons. Actors seem to be foreigners whose voices are dubbed; they seem to be deliberately overacting and the spot looks like a dramatic (bad) movie. I suppose this is exactly the effect the creatives pursued. I’m not telling it’s a bad job; I simply don’t like the results.

When anybody speaks about what we should or shouldn’t do, many people react. Even our former prime minister said some pathetic things about drinking and driving. I don’t smoke while I drive, and very rarely drink alcohol, so I don’t take it personally when someone gives some related advice. But in this case, I do get distracted when I’m driving, as most people do.

Strange enough, I don’t feel offended by the adverts, even considering that I don’t like them. I always try very hard not to get distracted, I try to read every traffic sign or see every traffic light, to see every pedestrian crossing and make sure in advance that nobody is waiting or going to cross, to keep speed under control, to anticipate any other driver’s move. When I see the advert, I only feel the urge to try even harder. To drive better. Many lives depend on it, mine included.

If I was a smoker, and somebody told me that smoking while driving was dangerous, I’d probably rant on about state, authority, lack of freedom… I would argue that these campaigns are useless, that they should be doing [whatever] instead with the money, and so on.

Maybe I should feel offended. They’ve mentioned me, they’ve told me off. They’ve treated me like a child.

But, strange enough, I don’t.

Querido Pike

23 23UTC julio 23UTC 2007

Querido Pike:

Has escrito un comentario que aprecio, como todos, en una de mis tonterías anteriores. Y me pareció divertido seguir en mis trece. Así que te contesto con otra tontería parecida, más que nada porque me pareció muy importante una (sólo una) de las cosas que dices.

Resulta curioso leer cómo me acusas de “pedantería pseudointelectual” usando precisamente esas palabras, y otras como “psicologismo pueril”. Reconozco que en cuestión de pedantería no estoy a la altura.

De ciencia sé lo suficiente, gracias (sobre todo, de eso que se llama humildad científica). No aludí a mi experiencia personal como algo inapelable para derivar ninguna verdad científica; sólo para refutar argumentos sobre mí mismo y mis motivos, que en eso sí soy autoridad. Si digo que estabas ayer en el bar de la esquina y tú dices que no, estaría fuera de lugar que yo te acusara de saber poco de ciencia, de considerarte a ti mismo autoridad inapelable… Coño, es que no estabas, y tú lo sabes mejor que nadie. Pues eso.

Respecto a la lengua (¿será una lengua, o no? ¡Quién sabe!) de Victor Hugo, claro que le doy alguna que otra patada (y al inglés, y al español, y al asturiano, no te quepa duda, que a mí no me cabe). Pero en vez de decir obviedades, mejor dime las patadas, y así aprenderé, que es lo que pretendo. Estoy casi seguro de que nadie lee mis entradas en francés (y casi nadie las demás, evidentemente); lo que consigo escribiéndolas es escribirlas. El blog es una excusa para practicar.

Y aquí llegamos a lo que de verdad me ha movido a poner esta respuesta como una entrada más: a mí, querido Pike, no me produce sonrojo alguno darle patadas a la lengua de Victor Hugo. No, porque las que le doy, se las doy por bendita y bienintencionada ignorancia. Y nunca he pretendido lo contrario. En la parte de arriba hay un enlace a las “normas de uso”, y entre ellas una dice:

Doy las gracias a cualquiera que me avise de mis errores, faltas de ortografía… Aunque no sean importantes, para mí lo son.

Claro, decirme que cometo errores no ayuda mucho, Pike. Eso ya lo sé yo. Lo que no sé es cuáles.

La cuestión importante es que los españoles somos un poco especiales. Por un lado, no nos avergüenzan cosas que deberían avergonzarnos. Por otro, hablar un idioma extranjero nos avergüenza terriblemente, y siempre hay listos que nos ridiculizan si lo hacemos. Pero el ejercicio y el entrenamiento es lo que nos puede hacer mejorar, y no tiene nada que ver con faltar al respeto, amigo Pike. Hay una enorme diferencia entre salir a correr todas las semanas y quedarse en casa tomando cerveza. Una vez que uno sale, la diferencia entre el que hace 5’00” por kilómetro, el aficionado que hace 6’30”, el correcaminos que hace 3’00”, o el jubilado de 80 años que pasea trabajosamente, pasito a pasito, es pequeña. Sólo un pseudoatleta (me ha gustado el prefijo) fracasado y estúpido despreciaría al que corre menos que ellos o “se sonrojaría” de ver cómo suda la camiseta un contable con sobrepeso que intenta ganar un poco de fondo, y dejaría caer que esta gente no debería estorbar en el tartán.

Dices que en cuestiones filológicas tengo muchas lagunas, y que más valdría callarse. Respecto a las lagunas, es obra de caridad enseñar al que no sabe (y te leeré con humildad, respeto, agradecimiento y quizás hasta admiración). Y respecto a callarse… ¿en mi blog? Amos, anda. Sólo faltaría.

Atentamente…

Absentismo y abandono en la Universidad

19 19UTC julio 19UTC 2007

Como las transparencias que colgué, evidentemente, no hay quien las entienda de por sí, y como ha habido algún comentario interesándose por este asunto, aquí está el contenido real de la ponencia que llevamos a JENUI 2007. Para quien tenga ganas de meterse a leer algo así 🙂

No me gustaría abusar, pero desde luego que cualquier comentario al respecto será más que bienvenido, aunque el sistema de Blogger no es demasiado cómodo para usarlo en plan foro.

Un estudio sobre el absentismo y el abandono en asignaturas de programación [PDF, 130 KB]

JENUI 2007: mi presentación

18 18UTC julio 18UTC 2007

Por cierto, que creí que no iba a poder hacerlo por problemas con el lápiz USB, pero sí: aprovecho para dejar aquí anotadas las transparencias de mi presentación. Un estudio sobre el absentismo y el abandono en asignaturas de programación.

Transparencias [ZIP, 4,52 MB]

JENUI 2007: día 3

18 18UTC julio 18UTC 2007

Después de mi presentación, de asistir a otras, de charlar con gente interesante (Carlos Vivaracho, César García de la Universidad de Burgos, Rosalía, y muchos más) visita guiada a Albarracín. Hay un rato en autobús y así a lo tonto casi me mareo, pero merece la pena. Menudo sitio. Tiene mucho encanto, está cuidado, las casas son antiguas y al parecer Patrimonio es muy riguroso con lo que se puede hacer y no se puede. Ojalá sigan siendo tan estrictos, porque es una maravilla.

Por la noche, cena de gala en un sitio llamado El Milagro. Muy bien comido, pa qué vamos a decir más. El caso es que aunque uno no salga de copas ni nada de nada, llega al hotel a las dos de la mañana. No estoy durmiendo mucho… A ver si no se me hace demasiado largo conducir de vuelta a casa. Precaución ante todo, como siempre.

Por lo que se refiere a las jornadas, a pesar de la pereza que me da en general viajar, y a pesar de lo cansado que es (porque, amiguitos, por mucha cosa lúdica que intercalen esto es trabajo puro y duro, y bastante cansado por más que sea estimulante), ya me llevo un buen recuerdo.

Y con la excusa de andar por aquí he intentado fijar de una vez una de mis lagunas de toda la vida, a saber, la diferencia entre:

Mozárabe: cristiano que vivía entre los musulmanes.
Muladí: cristiano que vivía entre los musulmanes y se convirtió al Islam.
Mudéjar: musulmán que vivía entre los cristianos.
Morisco: musulmán que vivía entre los cristianos y se convirtió al cristianismo (por una pragmática de los Reyes Católicos el 14 de febrero de 1502).

Hombre, ya. Que nunca he distinguido unos de otros, y va siendo hora.