Querido Pike

Querido Pike:

Has escrito un comentario que aprecio, como todos, en una de mis tonterías anteriores. Y me pareció divertido seguir en mis trece. Así que te contesto con otra tontería parecida, más que nada porque me pareció muy importante una (sólo una) de las cosas que dices.

Resulta curioso leer cómo me acusas de “pedantería pseudointelectual” usando precisamente esas palabras, y otras como “psicologismo pueril”. Reconozco que en cuestión de pedantería no estoy a la altura.

De ciencia sé lo suficiente, gracias (sobre todo, de eso que se llama humildad científica). No aludí a mi experiencia personal como algo inapelable para derivar ninguna verdad científica; sólo para refutar argumentos sobre mí mismo y mis motivos, que en eso sí soy autoridad. Si digo que estabas ayer en el bar de la esquina y tú dices que no, estaría fuera de lugar que yo te acusara de saber poco de ciencia, de considerarte a ti mismo autoridad inapelable… Coño, es que no estabas, y tú lo sabes mejor que nadie. Pues eso.

Respecto a la lengua (¿será una lengua, o no? ¡Quién sabe!) de Victor Hugo, claro que le doy alguna que otra patada (y al inglés, y al español, y al asturiano, no te quepa duda, que a mí no me cabe). Pero en vez de decir obviedades, mejor dime las patadas, y así aprenderé, que es lo que pretendo. Estoy casi seguro de que nadie lee mis entradas en francés (y casi nadie las demás, evidentemente); lo que consigo escribiéndolas es escribirlas. El blog es una excusa para practicar.

Y aquí llegamos a lo que de verdad me ha movido a poner esta respuesta como una entrada más: a mí, querido Pike, no me produce sonrojo alguno darle patadas a la lengua de Victor Hugo. No, porque las que le doy, se las doy por bendita y bienintencionada ignorancia. Y nunca he pretendido lo contrario. En la parte de arriba hay un enlace a las “normas de uso”, y entre ellas una dice:

Doy las gracias a cualquiera que me avise de mis errores, faltas de ortografía… Aunque no sean importantes, para mí lo son.

Claro, decirme que cometo errores no ayuda mucho, Pike. Eso ya lo sé yo. Lo que no sé es cuáles.

La cuestión importante es que los españoles somos un poco especiales. Por un lado, no nos avergüenzan cosas que deberían avergonzarnos. Por otro, hablar un idioma extranjero nos avergüenza terriblemente, y siempre hay listos que nos ridiculizan si lo hacemos. Pero el ejercicio y el entrenamiento es lo que nos puede hacer mejorar, y no tiene nada que ver con faltar al respeto, amigo Pike. Hay una enorme diferencia entre salir a correr todas las semanas y quedarse en casa tomando cerveza. Una vez que uno sale, la diferencia entre el que hace 5’00” por kilómetro, el aficionado que hace 6’30”, el correcaminos que hace 3’00”, o el jubilado de 80 años que pasea trabajosamente, pasito a pasito, es pequeña. Sólo un pseudoatleta (me ha gustado el prefijo) fracasado y estúpido despreciaría al que corre menos que ellos o “se sonrojaría” de ver cómo suda la camiseta un contable con sobrepeso que intenta ganar un poco de fondo, y dejaría caer que esta gente no debería estorbar en el tartán.

Dices que en cuestiones filológicas tengo muchas lagunas, y que más valdría callarse. Respecto a las lagunas, es obra de caridad enseñar al que no sabe (y te leeré con humildad, respeto, agradecimiento y quizás hasta admiración). Y respecto a callarse… ¿en mi blog? Amos, anda. Sólo faltaría.

Atentamente…

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Una respuesta to “Querido Pike”

  1. Anonymous Says:

    Yo los leo todos, incluso los de francés. Así evito que se me olvide 😀

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