Archive for 30 noviembre 2007

Un concert de Michel Camilo

30 30UTC noviembre 30UTC 2007

Il y a quelques jours, je suis allé à Xixón pour voir l’OSPA avec Michel Camilo. Ils allaient jouer les Balcánicas, pour Juan Manuel Ruiz, le Concierto para piano y orquesta pour le même Camilo, la Rhapsody in Blue et An American in Paris, pour George Gershwin.

D’abord je dois dire que je me suis informé de ce concerto pour la presse et très difficilement. Quelques journaux disaient qu’il allait se dérouler au Teatro Jovellanos, mais ce n’etait pas vrai; le véritable lieu était le Teatro de la Universidad Laboral. Celui-ci est un très remarquable endroit, l’un des plus grands bâtiments d’Espagne; il vaut la peine d’aller là n’importe quel jour, seulement pour le voir. Et le nouveau théâtre est superbe.

Il y a, sans doute, de la magie lorsque une grande orchestre symphonique commence à jouer. Le son des violons, doux, presque silencieux, semble arriver de nulle part. Las Balcánicas est une œuvre magnifique, avec beaucoup de force et intensité. Ruiz peut être orgueilleux pour son travail.

Ensuite, Camilo arriva et s’assit au piano, un grand Steinway & Sons à queue, bien sûr (comment jouer Gershwin avec n’importe quel autre instrument?). Et nous avons écouté une musique si intense qu’il était difficile de croyer que celui-lá était le son d’un piano. Le premier mouvement avait un air africain (Camilo dit “yoruba”), et le piano était presque un instrument de percussion. Le second mouvement… Ça a été merveilleux. Une melodie douce, en tons mineurs, émouvante. Il a valu la peine d’aller seulement pour écouter telle beauté. Le troisième mouvement a été comme le premier: actif, énergique.

Alors, pendant l’entracte, quelqu’un a monté sur scène pour accorder le piano! Et ensuite, l’OSPA et Camilo ont joué les œuvres de Gershwin: Un Americain à Paris et Rhapsody in blue; excellent. Le public a applaudi à l’excès, et le premier bis a été incroyable. Un exercice de virtuosité qu’un doit voir pour le croyer, une pièce de son classique mais inspirée au jazz latin. Une vitesse et précision que très peu de pianistes peuvent montrer. Un dernier bis, un blues plus lente, et beaucoup d’applaudissements encore.

Superbe. Virtuose. Un homme qui (on peut le voir) vit pour la musique, et qui, malgré son génie et sa taille, sourit à tout le monde et semble prochain, humble. Le protagoniste est sa musique, pas lui.

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Literalmente copado

27 27UTC noviembre 27UTC 2007

Si los periodistas en ejercicio no leen El dardo en la palabra como es su obligación, no veo por qué iban a leer este humilde blog. Bueno, pensándolo bien, lo harían si pudieran copiar alguna noticia falsa que les sirviera para rellenar media página. Quizás sirva como cebo poner aquí palabras como oreja, van Gogh, Paulina Rubio.

Sí, pérfido periodista. Ahora que tengo tu atención, y antes de que reacciones:

Literalmente. Las palabras tienen uno o más significados, siempre en número finito. A veces las utilizamos con uno de ellos, y otras en un sentido figurado, extendido, haciendo uso de algún tropo. Y cuando, ante una posible ambigüedad, queremos dejar claro que no estamos exagerando ni hablando metafóricamente, decimos que hablamos en sentido literal, o literalmente.

Pedazo de burros: literalmente no significa mucho. Significa literalmente: al pie de la letra. Si seguís utilizando “literalmente” con el único fin de enfatizar una de vuestras aburridas deposiciones (dicho sea en varios sentidos), si seguís diciendo que tal músico masacró literalmente a otro en la cifra de ventas, cuando nadie ha cometido matanza alguna, habrá que inventar otra palabra para cuando utilicéis literalmente literalmente. Quizás haya que decir literalmente de verdad de la buena. Pero nada impedirá que abuséis también de ese término, y así hasta el infinito. No hay suficiente lenguaje para vuestras ansias efectistas.

Copar. De toda la vida, copar una clasificación viene a dar idea de que alguien (o algún equipo o entidad) ocupa todos los primeros puestos. Cuando en una carrera de motos hay tres pilotos españoles en el podio, tiene sentido decir que los pilotos españoles coparon el podio. Pero resulta que esta nueva generación de imaginativos comunicadores considera que “copar” es sinónimo de… bueno, no sé de qué ni creo que ellos lo sepan.

Sólo así se puede explicar que en un titular periodístico se lea que las mujeres sólo copan el 13% de las cátedras. Cuando leo una pedantería tan grande como esa, que a la vez es un acto de analfabetismo tan notorio y tan ridículo, me salen granos en la cara.

Los ordinales. El tres es un número, no es una posición. El veintiséis es un número, no es una posición. Los números son sustantivos, y los ordinales, adjetivos. Un cumpleaños puede ser aburrido, odioso, patético, y vigésimo sexto. Pero mecagüentó, no puede ser veintiséis. Bueno, venga, sí que puede serlo: puedes celebrar tu cumpleaños veintiséis. Lo que suena como una patada en la ingle, aunque la RAE no tenga más remedio que reflejarlo, es que celebras tu veintiséis cumpleaños. Si no te sabes los ordinales, repulsivo mercachifle de palabrería, repásalos en cualquier libro de lengua española de antes de la LOGSE, o usa un circunloquio. Pero no digas el número (hasta ahí sí llegas, menos mal) como si diera igual, como si pudieras elegir entre número u ordinal y no eligieras el ordinal porque no te da la gana pero te lo sabes. No cuela. No te lo sabes, y los demás nos damos cuenta. El día en que el Diccionario de la Lengua Española de la RAE ponga en su portada “Veintiséis edición”, en lugar de “Vigésima sexta edición”, será un día triste, pero no te enterarás porque tú del Diccionario es evidente que en tu puta vida has visto ni siquiera la portada. Si la hubieras visto, no dirías la veintiséis edición.

Ninguna profesión muestra tal desinterés y descuido con sus herramientas de trabajo. Claro, en otros casos si la herramienta se usa mal peligra la vida del artista. Lástima que cuando os da igual ocho que ochenta no notéis debajo del culo cómo tiembla el andamio. Si fuera así, otro gallo nos cantaría.

Bester contra Lem

21 21UTC noviembre 21UTC 2007

Acabo de terminar Solaris, de Stanislaw Lem, y El hombre demolido, de Alfred Bester. En mi opinión, en esta pelea que nunca existió, Lem le zurra la badana a Bester. (No he leído nada más de ninguno de los dos.)

Solaris es un buen libro. Hay ideas muy interesantes, desarrolladas con bastante esmero. Hay lo suyo de confusión (me pasa con muchos libros que leo últimamente; no sé si es el estilo del autor o soy yo), pero casi ayuda a la estética en este caso. Hay preguntas planteadas muy hábilmente sobre nuestra mente, sobre su relación consigo misma, con las de los demás seres humanos, e incluso con lo que no es humano. Hay personajes, hay historias detrás de ellos. Y hay, claro, imaginación. Mucha. Además, por encima de la forma de la novela hay cierta melancolía, cierta poesía, con lo cual es un libro que puede tocar a uno. Desde luego, no llega a la cota magistral que para mí alcanza Ciudad, de Clifford D. Simak, pero sería un digno competidor. No da igual leerse este libro que no leérselo. Es sólido.

El hombre demolido es un buen libro, sí, pero para mi gusto tiene mucho de novelucha policíaca, con el respeto que el género de las noveluchas pueda merecer. Soy vago para intentar recordar nombres y circunstancias (por lo cual no disfruto mucho de las noveluchas, que se basan en eso), pero incluso alguien tan vago como yo puede encontrar flaquezas argumentales en este libro. En Solaris hay grandes ideas bien desarrolladas y dibujadas, y una trama a su alrededor. La trama hace de vehículo para enseñarnos el verdadero tema. Aquí hay un desequilibro grande; la mayor parte del libro es trama (que personalmente no llega a interesarme mucho) y, eso sí, Bester tiene también excelentes ideas que para mí quisiera yo, pero las consume tratándolas de soslayo, circunstancialmente, como meros recursos de atrezzo, en vez de darles el peso que sin duda merecen. Aparte de eso, la propia trama está resuelta, a mi modo de ver, de manera muy torpona. El principio y el final del libro se dan unas ínfulas de profundidad que el resto del libro no alcanza.

Viendo por ahí escalafones de los libros preferidos de la gente, resulta que Bester suele estar muy arriba, y por encima de Lem (incluido El hombre demolido, que fue al parecer la primera novela en ganar el premio Hugo). No niego que Bester sea un maestro, porque todo el mundo lo dice, pero a mí esta novela me ha dejado bastante frío. Solaris, no. Y prefiero no comparar El hombre demolido con Ciudad, que (digámoslo con sarcasmo) no es sólo ciencia ficción, sino literatura de verdad.

La cueva en que la loba amamantó a la madre que los parió

21 21UTC noviembre 21UTC 2007

Hoy, en el telediario matinal de Telecinco, dan la noticia de que unos arqueólogos han encontrado la cueva en la que la loba amamantó a Rómulo y Remo. Y que si se confirmaba finalmente el hallazgo, esto vendría a dar a la leyenda tintes de realidad.

Yo vi la noticia. No dijeron que fuese una cueva que la tradición oral o escritos antiguos citasen como supuesto lugar en el que la loba dio teta. Lo vi y lo oí con atención. No había ningún tipo de matiz racional. Hablaron de la loba, Rómulo y Remo, y del amamantamiento, como hechos totalmente ciertos y seres reales, y de la posibilidad de descubrir por medios arqueológicos dónde amamantó una loba a dos señores. No se referían a ningún prostíbulo; estaban hablando literalmente.

El Mundo hace lo mismo en el titular, aunque luego en el texto por lo menos maticen la cosa. Con gran sorpresa (porque lo leí después de escribir el párrafo anterior) veo que aunque yo hablé de prostíbulos haciendo una broma con lo de la loba, resulta que es posible que mi chiste tonto diera en el clavo.

Yo no sé si los de Telecinco realmente hablaban en serio, si se creían lo que estaban leyendo, o les daba igual. Pero en cualquier caso es un síntoma evidente de la degeneración de los telediarios.

Una esposición que merez la pena

19 19UTC noviembre 19UTC 2007

Estos días, a ratinos de la parada pal café (yo nun bebo café, pero la pausa fáigola de xemes en cuandu) toi aprovechando pa ver, “por parroquies”, una esposición que hai na sala del Banco Herrero, en Suárez de la Riva 4, Uviéu. Llámase Recorridos y amuesen semeyes de una tal Fundación Colectania, concretamente de Paco Gómez, Helena Almeida, Chema Madoz, Carlos Pérez Siquier, Miguel Trillo y Xavier Ribas.

Tovía nun acabé de vela, pero pueo decir que si nun te gustan los museos, vaigas a ver esta esposición. Ye pequeña, nun vas aburrite, y hai imáxenes que dicen milenta coses.

La sobredosis de ciudá de Xavier Ribas, lo cutre y lo kitsch de Carlos Pérez Siquier, la mirada maxistral de Paco Gómez, y sobre too, el inxeniu visual de Chema Madoz, que me dexó ablucáu.

Cuandu ves un cuadru que de lloñe paez una pintura abstracta de estes de un puñáu de rectángulos blancos y prietos, y cuandu te averes ves que ye una semeya que nun tien nada de abstracto, ye que ehí hai algo, una manera de ver les coses. Hai atención, hay una mirada que te presenta una simple escalera, o un perru na cai, o un pie, comu si tuvieres rodiáu d’arte. Y ye asina: el arte ta nos güeyos, non nes coses.

Ye una pena que la páxina de la Fundación Colectania nun funcione, pero bueno, dígote yo que merez la pena ver esta esposición. De xuru que pagaste munches perres por ver mierdes feches en Hollywood, y equí vas ver arte del buenu, gratis.

Bosé, faciendo campaña pa Chávez

15 15UTC noviembre 15UTC 2007

Nun pueo ver a Hugo Chávez. Vése a la legua qué triba de tipu ye, y a qué se dedica. Agradézco-y, eso sí, que pa les sos trapaceríes se tome la molestia de presentase a elleiciones y engañar a la xente; eso ye la democracia. De momentu, anque seya triste, a los gobernantes nun podemos pedí-yos muncho más; que nun saquen los tanques, que nun mos faigan matanos unos a otros.

Pero polo demás, ye un suxetu que nun pueo ver delantre.

Por eso nun voy perdoná-y a Miguel Bosé que faiga campaña por Hugo Chávez. Porque dempués de esta amenaza, veo a Venezuela entera votándolu’n masa.

“Nun vaiga ser que si ponemos a otru a Bosé-y dea por venir a… cantar”, deben de tar pensando.

Esposición sobre Shackleton

13 13UTC noviembre 13UTC 2007

Delles vegáes me apeteció entrar nel Museu Marítimu de Barcelona, pero de tar ellí, esta sí que entraba. Hai una esposición sobre la espedición del Endurance de Ernest Shackleton.

Ye una pena que la noticia nel periódicu entame con una cosa que ye mui guapa, pero casi de xuru que ye falsa. Tamién lo dicen nel vídeu.

“Se buscan hombres para un viaje peligroso. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de oscuridad completa. Peligro constante. No es seguro volver con vida”. Con este anuncio, el británico Enrest Shackleton reclutó la tripulación con la que partió rumbo a la Antártida en agosto de 1914, pocos días antes de estallar la I Guerra Mundial.

Polo que yo sabía, tovía naide atopó esi anunciu escritu en sitiu dalu. Espero que eso nun tea na esposición y seya el típicu adornu del periodista (cómo-yos presten estes coses), o tamién pue ser que’l anunciu haiga apaecío últimamente, pero estrañaríame. Encima, dicen que si esi anunciu esistió de verdá, igual fue pa reclutar xente pa la espedición del Nimrod, non la del Endurance. Pero de toes maneres, lo dicho: debe de ser mentira.

Además, el Museu d’Historia Natural, que preparó la esposición, nun pon esa cita nin diz nada d’ella.

Bien me prestaría ver la esposición esta. A ver si la traen pa Oviedo cuando quiten la de Alonso.

Chavez y el rei

12 12UTC noviembre 12UTC 2007

Por munches verdáes que digas, si les dices como un fatu, lo que paeces, y lo que yes, ye un fatu. Eso val pa Chavez y pa Ortega.

Chavez interrumpía a Zapatero, y el rei interrumpió a Chavez y a Zapatero, que ya se defendía bien solu.

Agora faen por pintanos lo del Rei como un gran xestu, pero non; foi una patochada. Cuandu se entruga pa qué tenemos rei, hai quien diz que pa representamos. Pues esi trabayu, polo menos, tenía que facelu hasta que suene el turullu, y si lo dexa a medies o lo fai mal, pues que nun-y paguen el xornal. Pídese-y que faiga pocoñines coses; podía, eses poques, faceles bien.

Lo de que Chavez ye amigu de Zapatero paezme una tontería mayúscula. Nesta estaya nun hai amigos, hai namás intereses. Quitando a Aznar y a Bush, que esos sí son amigos, ¿non?

Zapatero foi el únicu un poquiñín razonable, anque nun sobrara que fora más firme col usu de la pallabra y que-y pidiera a Chavez que esperara al final como esperaron los demás cuandu faló (o como queramos decilo) él. Pero el nuesu rei nun-y dio nin tiempu.

Crossroads

8 08UTC noviembre 08UTC 2007

Crossroads es muchas cosas. Para empezar una peli de guitarreo en la que al parecer sacan a Steve Steve Vai, que mantiene un duelo guitarrero con el prota, aunque en realidad Vai tocó las dos partes del duelo. No la he visto, pero quizás sea una peli pasable, no sólo porque Ry Cooder también toca, sino porque Ralph Macchio, el prota, tiene que haber hecho un esfuerzo interpretativo fuera de lo normal. Aparte de que es evidente que se ha currado el movimiento de las manos para que sea creíble que toca él (la cara es otra cosa), hay que tenerlos cuadraos para hacer como que tocas la guitarra (cosa que ya es bastante humillante) derrotando en duelo al tío que tienes delante, cuando resulta que lo que estás tocando lo grabó él.

Hay otro mogollón de pelis tituladas Crossroads; por ejemplo una en la que la prota es Britney Spears. Tampoco la he visto, y la ponen como un pestiño, pero yo creo que no debe de ser tan mala, porque tengo entendido que Spears no intenta cantar en ella. Vale, sí intenta actuar, pero una película en la que una vez que sale Britney Spears no canta tiene que dejar a uno tan buen sabor de boca como una en la que toca Ry Cooder. Además, ganó varios premios: dos de la MTV, uno de ellos a la actuación de Britney, y otros dos anti-oscars, uno de ellos a la actuación de Britney, además de nominaciones varias. Bueno, supongo que es una película que no te deja indiferente, cualquiera que sea tu capacidad craneal.

Crossroads también es el título de un notabilísimo disco de Tracy Chapman, aunque desde luego no es el mejor.

Hay otros mil discos Crossroads (y, evidentemente, la canción de Robert Johnson), y un festival con ese nombre, que por cierto organizó Eric Clapton, que por cierto lo hizo para recaudar fondos para el centro de desintoxicación del mismo nombre que por cierto fundó él mismo (ay, cocaine, cocaine) en una isla del Caribe (normal, a ver quién coño necesita drogas para escapar de la realidad cuando la realidad es una isla del Caribe). Recientemente se hospedó en ese centro Britney Spears, sólo durante un día, lo cual al parecer no le sirvió para desengancharse de sus cosas pero sí me sirve a mí para cerrar este círculo de inigualable erudición y demostrar hasta qué punto el mundo es un refrito obra de un guionista revenido y sin ideas.

El Crossroads que motiva este artículo es un disco recopilatorio de Eric Clapton (quizás el guitarrista más recopilador de la historia). Yo iba a jugar un partido (sí, también se emplea esa expresión cuando chupas banquillo) en autobús, y lo recuerdo como si fuera hoy (aunque no me acuerdo con seguridad de dónde era el partido, pero quizás en Salamanca, el viaje más largo que había hecho en mi vida). El autobús era de dos pisos, y tuve la suerte de pillar sitio arriba, encima del conductor. No era estar encima del conductor lo que me hacía ilusión, sino tener delante un parabrisas para mí solo, y ver el paisaje de Castilla (no, no es ironía; bueno, esto sí). Y en mi comecocos escuchaba dos cintas de 90 en las que estaba el Crossroads. Tuve mucho tiempo para ello.

Y lo cierto es que me impactó bastante Eric Clapton. Disfruté mucho de aquel viaje musical. (De la paliza que nos cayó después, de aquella rueda de calentamiento en la que todos los jugadores del equipo contrario hacían mates, no disfruté demasiado, pero en el partido de vuelta casi, casi, nos los cepillamos, vieron la muerte de cerca, estaban mucho más fondones pero, no sé cómo, se las habían arreglado para conservar la misma estatura.)

Bueno, a lo que iba. Que me pareció parcialmente justificada esa leyenda alrededor de Eric Clapton. Pero ahora, muchas horas de música después, aunque sigo queriendo a este hombre, me despierta sentimientos contradictorios.

Primero, porque lo mejor de Crossroads es lo que grabó con Cream en primer lugar (que es, por cierto, menos bluesero y más hippie), y en segundo lugar, con Derek and the Dominoes. Y mejor aún cuando no canta él (como en la gran White room, que creo que canta Jack Bruce y le pega mil vueltas a la mayoría de los gorgoritos de Clapton).

Segundo, porque en su carrera en solitario alterna con singular insistencia discos agradables como Slowhand o Reptile o Unplugged con otros que me parecen un fracaso total. Por cierto, me toca las narices que la gente llame Unplugged a discos que se han grabado con más electricidad que la que se consume en la Feria de Abril. Mira, Eric, si quieres fardar de unplugged intenta explicárselo a este tipejo, del que tendré que hablar algún día (y eso que en ese vídeo está muy tranquilito, que si se pone en plan te come vivo).

Tercero, porque aunque Clapton me parece un músico respetable, me sonroja bastante cuando se tira (no sé si él o su discográfica) el rollo bluesman. Aquel anuncio en el que salía llorando un bluesman negro… daba vergüenza ajena. He visto figuras de Lladró con más sangre que Eric Clapton para cantar blues (y no, no es cuestión de razas, sino de que cada individuo tiene sus limitaciones, yo qué sé).

Bueno, no sé. Guardo mis vinilos de Slowhand y Layla and other assorted love songs como oro en paño, me encantan algunas canciones de From the cradle, pero lo cierto es que muchos de los discos de Clapton han envejecido mal. Aparte de que como guitarrista… es bueno, pero no tan bueno como pensaban aquellos de la pintada.

Hala, ya lo he dicho.

Henry James: ríndome

8 08UTC noviembre 08UTC 2007

Entamé a lleer Los periódicos, de Henry James. Y aporté a la páxina 4. Y paré. Tuve que rendime. Frases llargues, complicáes; como escribe daquién que piensa que escribir bien ye ser pedante. Nun tengo dulda de que ye un gran escritor, pero nesti momentu nun toi pa lleer esti estilu. Asina que… Henry James, ya nos veremos perehí.