Archive for 28 diciembre 2007

Más disculpes

28 28UTC diciembre 28UTC 2007

Nun sé si perdí dalgún capítulu de lo que yo mesmo escribo, pero tengo que rescatar l’escalafón de disculpes. Zapatero diz que foi un erru decir que la paz taba más cerca (con esos collacios de viaxe, cómo diba algamase la paz) y tamién dar una fecha pa que aportara’l AVE a Barcelona.

El marcador va ZP 3, Iñaki Gabilondo 1, Fernando Sánchez-Dragó 1, Juande Ramos 1, Juan Fernando López Aguilar 1, Juan José Ibarretxe 1.

Cine mudo

26 26UTC diciembre 26UTC 2007

Pues vamos a reflexionar un poco sobre el cine mudo. Un motivo más para que algún anónimo me llame pedante.

Hoy en día tenemos a nuestro alcance más cultura, posiblemente, que en cualquier otro momento de la Historia. Las obras de arte están ligadas al momento en que se producen, pero hoy tenemos facilidades para disfrutarlas libres de ese corsé. Algunas nos cuesta más entenderlas y tenemos que documentarnos un poco, pero a cambio podemos verlas desde la distancia, cosa que no podían hacer sus coetáneos. Y el cine mudo me parece un caso interesante.

Me gusta el cine mudo, y eso tiene no poco de rareza en una época en que muchos no tragan ni películas en blanco y negro, ni siquiera si se las colorean. Y algunas de las reservas que se suelen plantear al respecto son estas:

El cine mudo está superado y muerto. A mi juicio, eso equivale a decir que la fotografía quedó superada como forma de arte cuando surgió el cine (imagen en movimiento) o que la música orquestal usa violines porque no había instrumentos amplificados eléctricamente. Es cierto que las formas artísticas surgen en un contexto con determinadas limitaciones; quizás no habría habido películas mudas si hubiera existido el sonoro desde un principio. Pero también es cierto que en esas formas artísticas se desarrolla un lenguaje con un valor propio, y que la llegada de avances técnicos abre nuevas posibilidades, pero no arruina el trabajo hecho.

Viendo el cine mudo con cierta atención, se percibe que en él hay limitaciones hoy superadas, pero también toda una forma de narrar historias que sigue siendo válida. Las películas actuales siguen teniendo momentos mudos. Y es una lástima que no se aproveche más lo que se aprendió en aquellos años, porque hay recursos realmente útiles desarrollados entonces. La delicadeza, la elipsis, el guiño al espectador… Que el ketchup sepa más fuerte no significa que el tomate fresco sea inferior.

Casi todo es cine cómico, y no tiene gracia. Este es un error muy común y especialmente injusto. Hay mucho cine cómico, ciertamente. Muchos de los actores provenían del mundo del vodevil, y tenían que entretener a su público en pequeños escenarios, en locales de uso muy diverso, en ráfagas cortas, comprensibles y entretenidas. Y transplantaron su talento al cine. Pero en muchas películas cortas de Chaplin hay tanto de emoción o de melancolía como de humor… y no digamos en las largas. Quien en El chico o en Luces de la ciudad vea sólo los tortazos es que no se ha fijado bien.

Aparte de eso, el humor sí que va ligado a una época. Pero incluso siendo así se puede admirar la habilidad acrobática y los reflejos de estos actores. Hasta para recibir un tartazo hay que saber no cerrar los ojos antes de tiempo, y muchos de nuestros actores son incapaces de algo tan elemental. Chaplin, Keaton, Harold Lloyd… han grabado escenas (sin dobles) en las que la habilidad, la fuerza o la expresión corporal son superiores a las que aparecen en películas actuales. En serio. Ben Affleck en su puñetera vida ha sido ni será capaz de hacer en una pantalla ni la décima parte de lo que hace cualquiera de estas estrellas olvidadas.

El aspecto y la sobreactuación son patéticos. Bueno, es cine mudo hecho en los años diez o veinte del siglo pasado. No se puede negar. Hay ciertas licencias o ciertos gustos fruto de la época que están ahí. Pero tenemos que ser capaces de abrir nuestros gustos o ver más allá de esos anacronismos. En caso contrario, no tienen ningún sentido Bach, ni Mozart, ni Las meninas, ni el Quijote, ni Herman Melville. Hay películas de acción o de enredo actuales (bueno, de hace poco) que no tendrían nada que contar simplemente si existieran en ellas los teléfonos móviles.

No sé si se siguen haciendo hoy en día largometrajes mudos (nótese que el propio término largometraje o película tienen sus raíces en tecnologías obsoletas) porque no abunda el cine que no sea estrictamente comercial, pero sería interesante verlo. En cualquier caso… los videoclips mínimamente trabajados son, a su manera, cine mudo.

Orquesta Barroca de la Unión Europea

17 17UTC diciembre 17UTC 2007

Ayeri foi a un conciertu de la EUBO nel Teatru Filarmónica. Foi ensin pensalo, porque llegóme una invitación por un amigu que tenía una de más (anque nun me la coyeron al entrar, y pémeque la entrada yera llibre). Y la música barroca gústame abondo.

La verdá que prestóme pola vida. Yeren como venti músicos, buenísimos. Hebía como una decena de vigulinos y violes, dos cellos, un contrabaxu, dos fagots, un oboe, y dos clavecinos (hebía un clavecinista y el direutor de la orquesta, Lars Ulrik Mortensen, tamién tocaba’l clavecín).

Prestaba ver cómo se metíen nel papel los músicos, y penrriba toos el direutor, que espresaba tol ratu col cuerpu, cola cara, tolo que-y suxería la música. La violinista solista, Lidewij van der Voort, que sal na semeya d’enrriba, tocaba con una enerxía y unes ganes que dexaben columbrar a una profesional, con seguridá, con sentimientu.

Tocaron una primera parte con obres de Fux, Roman y Rameau. Dempués del descansu, too Bach: el conciertu pa vigulín en la menor, BWV 1041 (hai que ver cómo se lució Lidewij), y la suite orquestal en do mayor, BWV 1066, que tamién me gusta porque téngola en discu y escúchola de xemes en cuandu. Pamidea que yera el mismu conciertu que dieron en agostu’n Hungría.

Sé que el Madrid va ser primeru al acabar el añu (mira qué noticia, una que malapenes pasó tovía), pero de que veníen músicos tan buenos a tocar gratis a Uviéu enteréme de casualidá. El fúbol ye cultura, dicen, y polo visto más importante que un conciertu barrocu, cómo non.

Cómo hacer un muro de piedra, paso a paso (y IV): Acabado

14 14UTC diciembre 14UTC 2007

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Cuando ya está lo suficientemente consolidado, podemos quitar el encofrado y darle el acabado. Si lo hacemos antes de que esté seco del todo, será más fácil. Retiramos las tuercas, las varillas y los paneles, y nos encontraremos algo así:

Ya tenemos muro, pero quedará más bonito si retiramos el hormigón que sobresale en las juntas, y que en muchos casos ha quedado en el hueco entre el muro y el encofrado y tapa parte de la piedra. Es mejor que se vea toda la piedra posible. Así que con un cepillo de púas metálicas vamos retirando el sobrante. Para esta operación hay que ponerse gafas de seguridad. (Son mucho más baratas que los ojos).

Véase la diferencia. A la izquierda está el muro tal como queda al quitar el encofrado, y a la derecha ya hemos actuado con el cepillo.

En algún caso, el hormigón estará duro y con el cepillo no podremos quitarlo. Se impone echar mano de la maza y el cortafríos, o de un martillo (lo de los golpes con cuidado, que el cemento está fresco y sin querer podemos levantar una piedra, o directamente romperla).

Cuando usamos el martillo, igualmente pasamos después el cepillo para que no queden las marcas. Y así vamos dejando el muro a nuestro gusto.

Hemos retirado el hormigón sobrante; pero seguro que también ocurre lo contrario, que en algún caso nos han quedado huecos sin hormigón bajo las piedras, o entre ellas. Podemos rellenarlos posteriormente, usando nuevamente el paletín (y las manos, que para esto -con los consabidos guantes- son la mejor herramienta). Yo suelo rellenar cada tramo con el hormigón que me sobra cuando estoy haciendo el siguiente.

Aparte, quedaría rematar la parte superior si uno quiere. Pero básicamente ya está. Esta técnica tiene la ventaja de que permite a alguien que no tenga mucha idea, y utilizando piedras que no están bien labradas, hacer un cierre razonable. Lleva su tiempo; un tramo de apenas un par de metros puede llevar tranquilamente un día entero de trabajo, dependiendo de las circunstancias. Pero los muros hechos por encargo, aunque evidentemente quedan mucho mejor, cuestan un dineral (y no es extraño, sólo teniendo en cuenta las horas que requieren).

Hasta aquí este programa de bricomanía. Algún sufrido lector, que me consta que se aburre soberanamente con estas cosas, tendrá que volver a saltarse mis artículos en un futuro, porque tengo alguna otra serie parecida por ahí pendiente…

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Cómo hacer un muro de piedra, paso a paso (III): Subiendo p’arriba

11 11UTC diciembre 11UTC 2007

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Ya que tenemos el encofrado hecho, sólo resta ir colocando las piedras, que es de lo que se trata. Es cuestión de habilidad; se trata de ir poniendo las caras más planas o bonitas de las piedras hacia afuera, asentándolas bien con el hormigón, que ahora manejaremos con un paletín. A medida que subimos las “paredes” interna y externa del muro, rellenamos igual que hicimos en la zanja. Aquí se ve la estructura del muro:

Para colocar una piedra, lo primero es elegirla y presentar cómo va a ir (por cierto, insisto por enésima vez, se trabaja todo el rato con guantes; en estas fotos no los llevo puestos por la dificultad de manejar la cámara al mismo tiempo).

Entonces echamos hormigón como sea necesario para asentarla, según su forma.

La colocamos, y usando el paletín la forramos y la dejamos bien asentada, intentando rellenar bien los huecos de debajo.

Y como ya hemos subido un poco las “paredes”, rellenamos (lo cual sirve en primer lugar para consolidar la posición de esta piedra, y en segundo lugar para poder seguir trabajando en la hilera siguiente). Así que pedruscos…

…y hormigón.

Así se va subiendo el muro hasta que llegamos cerca del borde. Cuando decidimos que ya no vamos a poner más piedras, podemos terminarlo con hormigón (sin perjuicio de que posteriormente se ponga una cubierta de piedra, de pizarra, jardineras, o lo que a cada uno le pete). Lo amontonamos en toda la capa superior cubriéndola, y lo alisamos, primero con el rastrillo (dando golpecitos para que se asiente completamente):

Y luego con el paletín, dejándolo fino.

Así se deja fraguar un día. Puede ser conveniente cubrirlo (de manera que la cubierta no lo toque) si hay riesgo de lluvia, no porque no pueda mojarse (que no es problema que se moje) sino para que las gotas no queden marcadas cuando todavía está blando.

Sólo faltan los toques finales. Para otro día.

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C.S.I.

11 11UTC diciembre 11UTC 2007

Veo CSI delles veces. Hai críticos de televisión que falen d’ella como d’una gran serie. Siempres ye cosa de caún qué ye bueno o malo nuna serie, pero voy decir por qué me paez que anque tea fecha con munches perres nun tá tan cuidada como dicen.

– Por cómo los de la policía científica faen de todo. Detienen a xente, faen de abogáos, tiren de pistola, entren nes cases delantre los policías d’uniforme, persiguen… Nun me lo creo. Nun ye asina.

– Por cómo los personaxes se despliquen unos a otros lo que faen y lo que nun faen. Ye pa tontos. Ya se sabe que ye pa que lo pescanciemos los espectaores, pero… queda de lo más falso y pedante. Imaxínome a un entibaor diciéndo-y a otru: “Pera, Xuan, agora voy preparar la trabanca con esti hachu, que ye esti fierru afiláu que tengo equí”. En CSI contestaríen-y: “Ah, claro, Nel, y la trabanca vas ponela nel techu pa que nun mos caiga enrriba, ¿nun ye eso?” Na realidá sería: “Oye, Nel, ta rifándose una hostia, y tienes toles papeletes. Vete a reíte de tu madre.”

– Por cómo la informática fai coses que cenciellamente nun se puén facer. Cuandu ún ta viendo una semeya d’un coche coyíu dende diez kilómetros y quier ver el númberu bastidor y diz-y al téunicu: “¿Pues amplialo, ho?” Y el téunicu diz que sí, como si fora una gran idega que a él nun se-y ocurriera. Y amplíenlo y ven ellí hasta’l reflexu del güeyu d’un tábanu nun lixu de la carrocería. O cuandu comparen una base datos de criminales con otra base datos que tien un rexistru de les bombilles de baxu consumu que hai puestes en llámpares de plásticu nos alredeores, y el resultáu sal animáu con colorinos. Equí (y nos Estáos Xuníos lo mesmo) les bases de datos malapenes lleguen pa saber quién tien que pagar la contribución.

– Por cómo los policías xulguen y son xusticieros colos malos, y dícen-yos coses y échen-yos sermones; la metá les veces ensin tener razón, además, namás pa lleer el guión de lo políticamente correuto.

– Por cómo los criminales son mentirosos y trapaceros, pero nun momentu dáu, namás con miralos serio, canten como paxarinos, como si los hubiera pilláo la má, ensin abogáu ni nada, y despliquen por qué ficieron lo que ficieron.

– Por cómo unos días lo que val pa atopar pruebes -qué se yo, un análisis d’humedá nel forru’l chalecu’l lladrón- nun se yos ocurre facelo otru día cuandu tan delantre’l mesmu problema, y inventen daqué raro y estravagante pa algamar lo mesmo.

– Por les burraes y tonteríes que faen cuandu trabayen coles pruebes, anque se faigan los cuidadosos. Ayeri queríen ver si hebía un artículo nel ordenaor d’un muertu. El ordenaor tenía contraseña. Fácil: saques un aparatucu maraviyosu, enchúfeslu al USB, y éntrate él. Y entós el CSI busca el documentu pol discu duru y ábrelu tranquilamente. Nun ye que el aparatu esista o non; ye que facer eso con pruebes informátiques ye, direutamente, arruinales. Yo fice un cursillín d’informática forense y hasta ehí llego yo, que nun soi Gary Sinise (anque claro, tampoco pongo la cara d’interesante que pon él).

Total, que en realidá ye una serie permala. Ya se sabe que la ciencia ficción (y la ficción, en xeneral) desixe que suspendas temporalmente el escepticismu, pero namás lo xusto pa que la ficción funcione. Si abusen d’esi conveniu, ye que el guión nun tá bien trabayáu. Sí, ye difícil desplicar coses ensin que lo faigan los personaxes, o atopar maneres inesperáes de dar con una pista ensin que llegue el ordenador a facer un zoom imposible. Pero ye que facer un buen guión lleva trabayu. Nun ye tan difícil facer muncha producción si ye de mala calidá. Metiendo perres abondes pa la producción, que esa va pol carrilín y nun hai qu’inventar tanto, saques p’alantre un capítulu ca selmana. Pero la serie nun va ser buena.

Anque venga de los Estaos Xuníos d’América.

Un mensaxe ablucante

10 10UTC diciembre 10UTC 2007

A dalgunos informáticos hebía que matanos. Güey, trabayando con un OCR, atópome con esti mensaxe:

“La página ha sido demasiado enderezada”. Pero ¿ye posible enderechar demasiáo una cosa? ¿Ye que tien una verticalidá tan perfecha que asusta? ¿Qué tengo que facer delantre un mensaxe como esti?

Gochaes de Navidá

7 07UTC diciembre 07UTC 2007

Faigo un altu nel trabayu albañilista pa apuntar el sustu que llevé güey cuandu vi la portada de Público. Nun ye la mi intención poner equí gocháes, namás falar del sustu.

Dempués de lo que-yos pasó a los de El Jueves, atópome con esta semeya:

Al primer golpe de vista, abultóme que aquello yera bien esplícito. Les dos figures, y esa flecha comu diciendo la direición que tenía que seguir el muñecu de manzorga… Al momentu, ya vi que non, que yera el típicu rollu que ponen tolos años con los caganers que faen por Cataluña, y que sí, estes figures teníen la caquina perehí debaxo, y que esi triángulu ye’l “play” del vídeu.

Siendo cosa de Navidá, igual nun xulguen a naide del periódicu. Pero según lo ví… menudu sustu. Tal como tá’l patiu…

Cómo hacer un muro de piedra, paso a paso (II): Cimentación y encofrado

5 05UTC diciembre 05UTC 2007

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Seguimos con nuestros pinitos arquitectónicos. Es conveniente cimentar un poco el muro, no que descanse tal cual en el suelo; así que prepararemos una zanja de unos 20 cm de profundidad. Aquí la finca está bastante más alta que el camino, así que en las fotos se verá una altura mayor en uno de los lados. Huelga decir que el suelo, en este caso, es casi totalmente llano, pero si pretendemos trabajar en una ladera, la cosa seguro que se complica…

Total, que después de retirar las piedras y dejar sin casa a millones de caracoles y ciempiés, cavamos un poco, y nos queda algo así:

Esa zanja la iremos rellenando con piedras y hormigón. Si tenemos piedras grandes que poner, es mejor ponerlas en la base y antes de encofrar, porque el muro será más sólido y de todas formas no podremos manejarlas bien para ponerlas desde arriba. Además, es bueno que entren un trozo en el suelo, así que mejor las grandes abajo. Al no tener el encofrado, hay que poner un poco de atención para que queden en su sitio bien alineadas…

¿Cómo rellenamos el interior de la zanja? Pues echamos una capa de pedruscos…

…y espolvoreamos hormigón por encima.

Luego podemos asentar el hormigón que hemos echado, dando golpes con un rastrillo para que penetre bien. Y más de lo mismo hasta que se rellene la zanja.

En este ejemplo el murete tendrá 60 cm respecto al suelo de la finca; por eso por el lado del camino empezamos montando las piedras grandes, para subir ese trozo extra hasta llegar más o menos al nivel de la finca. Cuando tenemos la zanja más o menos rellena, y hemos puesto esas piedras grandes, podemos montar el encofrado. Hay que colocar los dos paneles paralelos, y unirlos con las varillas roscadas, pero entre los paneles (y cubriendo las varillas) deben ir los tubos. Cuando el cemento fragüe, sacaremos las varillas para el siguiente tramo, y los tubos quedarán dentro del muro. Este es el montaje que nos ayudará a colocar las piedras. En la foto hemos puesto cuatro varillas, pero bien se pueden poner las cinco.

Colocar los paneles cuesta cierto trabajo, y conviene dejarlos bien nivelados y seguros. Si se va a hacer un tramo horizontal, para eso está el nivel de burbuja. Merece la pena tomarse el tiempo necesario. Ojo, nuevamente, con las manos, los pies… que la gravedad sigue ahí, tirando de los tablones hacia abajo.

Las varillas roscadas que hemos mencionado tiene la ventaja de que se pueden utilizar para regular la altura del panel, si no puede descansar directamente en el suelo (como nos ocurre a nosotros en algunos tramos en este caso).

Y de momento vale, que si no quedan artículos muy largos. Otro día más.

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Cómo hacer un muro de piedra, paso a paso (I): Preliminares

4 04UTC diciembre 04UTC 2007

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A raíz de mis experiencias albañileriles (¿albañilerísticas? ¿Albañilísticas? ¿Albañileras?) en casa de un amigo, hace ya tiempo que escribí un tutorial-documental sobre cómo se puede hacer un muro (más bien un murito) de piedra, sin tener mucha idea de nada. Huelga decir que hasta poco antes de esto yo no había tenido contacto alguno con cementos y similares (a no ser por el polvo que traía mi padre en el mono). Lo mejor es escuchar a un experto, claro; pero me parece que también tiene valor lo que dice el que está tan verde como tú. Pensaba subir esto a algún sitio de esos de tutoriales, pero como no vi ninguno convincente, me dije… pues al blog. Vamos a dejar de arreglar el mundo y a ver si colgamos aquí algo útil pa alguien.

Consideraciones previas, fundamentales:

Descarga de responsabilidad. Lo que se cuenta aquí ha funcionado, pero no significa que funcione siempre ni que sea la mejor solución en todos los casos. Ya adelanto que esta técnica probablemente no sirva, aplicada tal cual, para muros de contención, para muros de mayor altura que este (que no llega al metro), para muros que deban permitir el paso de agua… Se suministra esta información sin compromiso alguno, y blablabla. Vamos, que alla tú con lo que hagas.

Seguridad. Lo anterior lo digo sólo por si acaso hay algún pirao con ganas de pagar a un abogado, pero esto me apetece decirlo de verdad. No es broma. Vamos a trabajar con piedras. Cuando se encuentran en un campo gravitatorio, tienen cierta tendencia a caerse de las manos con una notable aceleración (9,8 m/seg. al cuadrado), independientemente de su peso. Además, en la vertical de nuestras manos frecuentemente están nuestros pies u otros miembros. Hay que trabajar con botas adecuadas. Además, se trabaja siempre, siempre, en todo momento, con guantes. Antes de dar cualquier golpe o hacer cualquier cosa que pueda hacer saltar materiales, hay que ponerse gafas adecuadas (cuestan un par de miserables euros). Si no te vistes apropiadamente para cada trabajo, eres un zopenco con todas las letras. Machacarse un dedo o un ojo no tiene vuelta atrás.

Vamos allá. Puedes pinchar en las fotos para verlas más grandes.

Objetivo: Se trata de hacer un murete bajo de piedra y hormigón para cerrar una finca. Tenemos unos simples pedruscos que no son nada buenos (no son piedras grandes ni con forma cuadrada). Y además no tenemos la habilidad ni los conocimientos ni la paciencia ni el tiempo que tiene la gente que realmente se dedica a esto. Así que el muro tendrá una textura irregular, y además se sostendrá gracias al hormigón, no a la perfecta colocación de las piedras (aunque intentaremos que lo parezca, claro).

Tampoco nos fiamos de saber darle al muro la verticalidad adecuada. Vamos, que tenemos que usar un método a prueba de manazas.

En nuestro caso se trata de sustituir un cerramiento de simples piedras amontonadas, usando esas mismas piedras. Este es el enemigo:

Los materiales fungibles que utilizaremos además de las piedras son cemento gris, trito y arena.

Y como herramientas para ayudarnos a montar el muro, que nos sostenga todo y no se nos vaya abajo (aquí está el truco para manazas) usaremos dos paneles de madera que harán de encofrado, entre los que pondremos las piedras. Cada panel está hecho con dos tablas de 250 cm x 30 cm x 3 cm, unidas con segmentos de una tabla de 200 cm x 20 cm x 3 cm. Las medidas no importan tanto, salvo el alto del panel; nuestro murete va a tener unos 60 cm, así que dos tablas de 30 nos vienen bien. Ojo, que si hacemos un panel demasiado alto nuestro brazo no llegará al fondo para trabajar. También importa que no sean tablones muy gruesos porque pesarán más y será más difícil moverlos (este panel ya pesa lo suyo). En este caso, el panel tiene 6 cm de grosor en las partes más anchas, y 3 cm en el resto.

Las tablas se han clavado con simples clavos (clavados con inclinaciones diversas, para que no se desclave todo a la mínima) y se han hecho con una de esas brocas gordísimas para madera los agujeros que se ven ahí.

Esos agujeros servirán para pasar por ellos unas varillas roscadas que serán las que mantengan los paneles para que no se separen. Y es que además de los paneles necesitamos varillas roscadas, las correspondientes tuercas, y tubo de PVC o de goma por el que puedan pasar las varillas roscadas. (Ya, seguramente no se entiende; paciencia, que se verá en las fotos). Con 5 varillas queda bien sujeto, aunque según el caso podemos incluso saltarnos alguna. Este tipo de varillas y tuercas es muy cómodo, porque los tablones quedan bien sujetos y las tuercas se ponen y quitan con facilidad. Cuestan una pastizara (a mí me salió esta broma por 30 ó 40 €, no recuerdo bien, pero dinero mejor gastao, en la vida). Las varillas que compré son de 1 m de largo, pero las serré pacientemente en trozos de 50 cm con un “páiker” (no sé cómo se escribe; una de esas sierras para cortar tubos y metales y cosas de esas).

Bueno, aparte hace falta hormigonera, pala, paletín, probablemente fesoria (azada) y puede que hasta un pico (no, no hablamos de droga ninguna). Para el acabado, si quieres dejarlo guapo y quitar el cemento sobrante, una maza (un martillo puede valer), cortafríos, cepillo de púas metálicas. (Para esto, insisto: imprescindible gafas de protección.)

Pues nada, ya vale de momento. Próximamente, el ataque de los clones, ¡digo!, el episodio 2: cimentación.

[Edito, que me faltaba la foto de las varillas y las tuercas]

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