Archive for 29 febrero 2008

El crepúsculo de los expresidentes

29 29UTC febrero 29UTC 2008

A Felipe González no se le podía negar alguna que otra virtud. Era un encantador de serpientes; sabías que te la estaba colando hasta la empuñadura, pero aun así le dabas la cartera. O quizás es que yo era más joven y manipulable (aunque no tengan por qué ir ambas cosas de la mano) cuando él ejercía, no sé.

Pero fuera cosa de él o cosa mía, da igual; el caso es que envejeció rápido y mal. Dejó de ser encantador (ni de serpientes ni de nada), y se fue convirtiendo en alguien hosco, aparentemente amargado, pagado de sí mismo y sobre todo maleducado. No hay cosa peor que ejercer de expresidente, de estadista, de prohombre, de prócer, de importante hombre de estado que ya alcanzó el cénit de la gloria y ahora se dedica a ser un gran pensador y consejero áulico para iluminar a la Humanidad y conducirla al estado de gracia que él ha podido rozar con los dedos desde su privilegiada condición de timonel de la nación. Después de la presidencia del gobierno parece que toca calarse la mitra.

De Aznar podemos decir más o menos lo mismo, salvo que un servidor, al menos, jamás le vio ningún tipo de talento “oral” ni capacidad especial como a González. Será que con Aznar yo era mayor y menos manipulable (aunque eso sí que garantizo que no va de la mano, desgraciadamente). Pero vamos, que Aznar siempre me pareció una medianía (y me he leído algún libro suyo, por si el problema era sólo de expresión oral y el tío tenía un cerebro escondido en algún sitio). Aun así, también ha ido a peor, por los mismos motivos que González. Su ego no cabe por la puerta de Ishtar, hasta el punto de que la hostia que la ciudadanía le dio en las urnas en marzo de 2004 por las estupideces que cometió él primero (“y las verá su señoría”), y sus subordinados después, lo ha llevado a despilfarrar la tranquilidad y el bienestar de todos los españoles, y quizás la vida de unos cuantos, con tal de no dar el brazo a torcer y admitir que ha perdido. Es la cólera de los dioses. No, de los expresidentes, que por lo visto viene a ser lo mismo.

Empiezo a pensar que las mayorías absolutas tienen el mismo efecto que el anillo de Sauron y degradan a quien las posee. Ayer vi a González utilizar la palabra “imbécil” (de todas las que tenía para elegir) y a Aznar decir las sandeces de siempre (pero encima con un trabalenguas insufrible de los suyos). Adolfo Suárez nunca tuvo mayoría absoluta y nunca hizo el ridículo de esta manera.

Hoy, por una vez, estoy totalmente de acuerdo, palabra por palabra, con algunas frases de Ángel Acebes:

[…] es patético ver a este pobre hombre instalado en el rencor y que ha quedado reducido a hacer el trabajo sucio de […] sigue sin superar que el [partido X] ganó las elecciones […] Ha estado a la altura de su trayectoria como gobernante y es el patético final para un ex presidente del Gobierno

Lo que pasa es que él sólo se las aplicó a González, claro.

El debate de Rajoy y Zapatero: no más, por favor

26 26UTC febrero 26UTC 2008

Ayer no vi el debate, más que un fragmento de unos diez minutos; tenía clase y llegué tarde a casa. Me interesan estas cosas, pero resulta que al poco lo quité y me puse a ver otro programa (también de ficción y con víctimas de pacotilla y héroes de pacotilla, por cierto), porque sentía una mezcla tal de vergüenza ajena y sensación de pérdida de tiempo que no podía soportarlo. Aparte de las sandeces que tuve que oír, aquellos dos tipos estaban leyendo lo que traían preparado, en turnos escrupulosos, sí, pero sin contestarse ni esperar contestación de ningún tipo.

Yo tenía la idea de que era necesario que hubiera debates electorales. Pero ayer, en cuestión de minutos, tuve que rectificar. Ahora pienso que no deben hacerse. No sirven para nada.

Me surgió también una vieja pregunta. ¿Qué es ganar un debate?

Y cuando oigo a tanto mentecato analizar la actitud de los candidatos y criticar que no sepan manejar los elementos de la actuación televisiva, me surge otra pregunta. ¿Tiene alguna utilidad para el país esa habilidad? Si voto al que mejor dé en televisión, ¿tendré un mejor gobernante?

Y quien razone y argumente mejor, o tenga mejor oratoria, ¿tiene realmente más opciones de ganar un debate de este tipo? ¿No será más bien al revés? ¿No será que quien juegue limpio tiene la batalla perdida de antemano, con razón o sin ella?

¿Pinta algo un periodista o un medio de comunicación en una pantomima como esa? ¿Están todos los periodistas de España domesticados?

Respecto al análisis del resultado (como si el debate fuera un plebiscito), ¿cuánto cobra por esto un periodista o un analista? ¿Convence a alguien de algo la discusión, si la opinión sobre quien ganó depende prácticamente del partido al que vote quien opina?

Son un espectáculo lamentable, sobre todo por lo que hay alrededor. Una distracción como otra cualquiera. No más debates, por favor.

Oigo voces en el autobús

26 26UTC febrero 26UTC 2008

Viajar a Praga da para muchos recuerdos hermosos. Grandes y pequeños. Y uno pequeño, pero imborrable, es la voz que anuncia las estaciones en los tranvías. Un idioma aparentemente feo como el checo, con tanta consonante, tanta tilde amenazadora, tantos ángulos cortantes, en la voz de esa mujer se vuelve acariciante. Cuando dice “příští zastávka” [próxima estación], con esa voz sugerente… apetece quedarse a la siguiente parada, sólo para que lo diga otra vez. Příští zastávka: Koh-i-noor (que tiene que ser un nombre de una princesa guapísima o de un diamante, fijo). Příští zastávka: Národní divadlo. Příští zastávka: Národní třída. Es como si sólo te lo dijera a ti. Y cuando dice Příští zastávka: Ruska, de repente se pone contenta, es como si te avisara de que te ha tocado una Ruska en una rifa y una Ruska fuera lo mejor del mundo y se alegrara discretamente por tu buena suerte. Incluso parece que aceptaría compartir esa Ruska contigo por un rato.

El metro de Madrid, salvando las distancias, tampoco está mal. La mujer que canta las estaciones tiene un timbre agradable. Quizás no desprende sensualidad insinunante como su colega de Praga, pero es verdad que no cansa oírla. Le pone entusiasmo, que quizás sea lo adecuado para una ciudad como Madrid. Próxima estación: ¡Mar de cristal! Tú vas por un agujero subterráneo hediondo, traqueteando en una máquina grasienta bajo el peor tráfico del mundo, pero esta mujer te narra lo que te espera fuera como si pasearas por los alrededores de la Fábrica de Chocolate y todo fueran zonas verdes o caminos de adoquines amarillos. Incluso a Próxima estación: ¡Sáinz de Baranda! le encuentra la música, aunque sea un nombre feo de prohombre. Y no digamos aquello de Próxima estación: ¡Esperanza! Sí, van todas así, con signos de admiración. Le pone a todo el tono de “Ya, si ya sabemos que eres un currante harto que se mete en el metro muerto de sueño y se chupa un viaje infame para ir a trabajar en esta ciudad insoportable, pero ánimo, esta es tu estación, imagínate que la vida es maravillosa, sube las escaleras de dos en dos y sal a la luz, ¡empieza el día con energía!”. Sólo le falta de fondo el Hoy puede ser un gran día de Serrat y tendremos un anuncio de galletas. Algo es algo.

Oviedo es distinto.

En Oviedo suelo ir a todas partes andando. Pero en algunas ocasiones uso el autobús urbano, línea 7, a eso de las diez y pico de la noche. Y el chirrido de las bisagras de una puerta de mazmorra es menos lóbrego que el sonido de la voz que anuncia las paradas. Quizás sea un tono de mujer (los altavoces no permiten distinguirlo), pero de mujer con la garganta cauterizada por la bebida, o algo así. Esto podría tener su punto femme fatale, pero… decididamente, no. Ya no voy a compararla con ninguna vampiresa de cine negro, estupenda de peluquería y con traje de noche; pero es que incluso Chavela Vargas tiene en la voz una chispa de rebeldía ante la desgracia, de que todo da igual, sí, pero aquí estoy, sobreviviendo. La voz del autobús no. La voz del autobús tiene una entonación gallega descendente, con las sílabas cayéndose hasta la última. Próxima parada: Independencia Minas. Es difícil, pero dice Índependenciaminas en línea monótona descendente, con acento en la primera sílaba y cada una un poco más abajo que la anterior. Uno se imagina a una persona que ha hecho siete turnos de locutora seguidos y sólo quiere irse a casa a dormir. A una casa en la que todo es de color gris, con telarañas y gatos, por supuesto, y una habitación con un espejo ovalado y un rosario muy grande en la pared. No suena a mujer ajada por los excesos de la vida; suena a funcionaria que se aburre y no tiene ganas de decirte la próxima estación, porque se está pensando lo del frasco de pastillas y acabar con todo.

Y mira que tendría fácil ganarse la segunda posición: ir en autobús por Oviedo frente a ir en metro por Madrid… y resulta que una simple voz pone más luz y más color en el metro.

Superar lo de Praga ya es más difícil, eso hay que admitirlo. Příští zastávka.

Lo sé de buena tinta: ni el bachillerato tienen

25 25UTC febrero 25UTC 2008

Un amigo con el que suelo tener muchas discusiones sobre cómo arreglar el mundo dijo el otro día que según tenía entendido una de las ministras del gobierno actual sólo tiene el graduado escolar.

Con él (firme partidario del sufragio censitario o, como mucho, ponderado) ya he discutido muchas veces que un título universitario no dice más que lo que pretende decir. Que bien podría haber una ministra, y ser la mejor de la democracia, que no hubiera ido a la universidad ni hecho el bachillerato. El título es una herramienta para hacer un trabajo, y muchos trabajos pueden hacerse con herramientas diversas (mi amigo debería saberlo mejor que nadie; en una ocasión intentó arreglar unas tuberías heladas por el expeditivo método de encender una hoguera debajo. Ahora que lo pienso, quizás sus ideas políticas puedan explicar esa afición a encender hogueras. Em, estoy divagando. Basta ya de imaginármelo con hábitos y una antorcha en la mano. ¡Stop!). Pues eso, que firmar un proyecto de ingeniería requiere la titulación adecuada, pero para representar al pueblo que te ha elegido se te legitima en las urnas, no en ninguna universidad (no, ni siquiera siendo privada), y un gobierno tiene como misión ordenar la convivencia, no resolver integrales.

Dejando eso aparte, incluso aceptando entrar al trapo, me sonó a bulo losantero, y le pregunté que cuál ministra. No supo decírmelo, pero sí sabía que había alguna y que era una mujer.

Entonces perdí cinco minutos en la Wikipedia (eso que pocos periodistas o votantes hacen) y si los datos son correctos (que no necesariamente lo son, claro), tendríamos que:

  • Carme Chacón: Doctora en Derecho.
  • Cristina Narbona: Doctora en Ciencias Económicas.
  • Elena Salgado: Ingeniera industrial y Licenciada en Económicas.
  • Elena Espinosa: Licenciada en Económicas.
  • Mercedes Cabrera: Doctora en Ciencias Políticas y Sociología.
  • Magdalena Álvarez: Doctora en Economía.
  • Fernández de la Vega: Doctora en Derecho.

Si mi amigo estaba pensando en la ex-ministra Trujillo, es doctora en Derecho.

Es decir, que de un gobierno de iletradas sin bachillerato, que es la fantasía clasista de algunos, pasamos a un gobierno con un 75% de doctoras y 100% de tituladas superiores (una por partida doble), que al parecer es la realidad.

Luego pude confirmar que sí, que mi infalible olfato no falló; mi amigo cree recordar que se lo oyó a Losantos. A mí es que la ficción me gusta más en novela, pero sobre todo me gusta distinguir cuándo estoy consumiendo ficción y cuándo no.

Y este es el que quiere sufragio ponderado. Uno que tiene título universitario, y escucha a Losantos y se lo cree. Cualquiera sin graduado escolar pero con dos dedos de frente sabe de qué va la cosa…

Nun damos el debate, hala

25 25UTC febrero 25UTC 2008

Dempués de tanta barrila con que si el debate equí, el debate ellí, Antena 3 nun va dalu. Y oyílos l’otru día desplicar toos dignos y profesionales que nun lu dan porque a los sos profesionales nun los dexen facer ná y nun van ser un meru repetidor de señal. Dempués de esa tontada, digo yo que van dexar de dar Los Simpson, y los culebrones, y Numb3rs, y…

Público: no pasaste de caimán

21 21UTC febrero 21UTC 2008

“Infligir” e “infringir” son dos palabras que, no lo niego, no resulta fácil distinguir y usar con rapidez. Precisamente por eso (no porque sea muy listo, sino precisamente porque estoy avisado de que me cuesta), cuando voy a escribir una de ellas, me paro un momento y lo pienso. Y si no lo veo claro voy al diccionario.

Pero el periodista responsable de un titular de la portada de Público no lo cree necesario. No está mal para un periodista deportivo, que se pasará media vida hablando de infligir castigos y derrotas y cosas así.
Aparte de eso, siempre me pareció impresentable ética y periodísticamente algo en lo que ABC han sido siempre unos maestros, si se me permite la paradoja: poner fotos ridículas de la gente que no les gusta. Después de gastarse el dinero en fotógrafos, equipos o agencias de prensa, siempre elegían fotos defectuosas para poder poner a Felipe González o cualquier otro que no gozase de sus simpatías con los ojos cerrados, a medio parpadear, con la boca abierta, o con cara de lelo. Me parecía una desfachatez, una maniobra burda, infantil y sobre todo una falta de respeto a sus lectores, a los que estaba tratando como a imbéciles. Si sentían antipatía por un político, yo pensaba que eran capaces de sentirla solitos, y que no necesitaban ninguna manipulación torpemente encubierta ni ningún guiño tribal de corte tabernario y faltón.

Antipatía por Zaplana yo siento mucha, no lo voy a negar; nada menos que toda la que puedan merecer sus actos de los que tengo conocimiento, todo lo que le hemos visto hacer y decir. Y sobre su aspecto, no digamos: es la definición pura del cinismo y el rostro de cemento (nunca mejor dicho).

Por eso, cuando estoy leyendo un periódico, no necesito que me ayuden a sentir esa antipatía. Simplemente, no me creo, no me da la gana comulgar con esa rueda de molino, que en el archivo de Público o en el carrete del fotógrafo de Público no haya una foto de Zaplana más presentable que la que nos plantaron ayer.

Y esto, señores de Público, ya va más allá de la inclinación ideológica. Es mala práctica profesional. Muchos de sus columnistas conservan el buen oficio de escribir (en sentido técnico, al menos), pero como sigan relajando sus costumbres, acabarán mano a mano con El Plural.

Ustedes sabrán qué clase de producto quieren fabricar.

El debate de Pizarro y Solbes

21 21UTC febrero 21UTC 2008

He visto (casi sin querer) pequeños fragmentos del debate entre Pizarro y Solbes. Y la verdad es que he acabado muy contento. No del todo, pero sí mucho.

Más que nada, por dos razones:

– Porque ninguno de los dos se puso faltón ni insultó ni se puso chulo. No creo que se imaginen cuánto se lo agradecemos los españoles normales, los españoles de bien, los cualquier demócrata. Nos han ahorrado, por lo menos, ese cabreo. Se han comportado con… eso que hace tanto tiempo que no vemos… ¿educación? (Ay, madre, necesitamos a algún asesor de campaña del PP inmediatamente para corregir esto. Que venga Pujalte.)

– Porque se han atenido al tiempo disponible. Ha sido una verdadera lección de oratoria en ese sentido (no en otros, ojo). Un detalle de profesionalidad. Un signo de buen hacer y de respeto.

Aparte de eso, no nos engañemos; son políticos y estaban haciendo el mismo paripé de siempre. Pero más cerca (aunque sea infinitesimalmente) del trabajo serio que de costumbre.

Por lo demás, ya he dicho alguna vez que esto de los debates como partidos de fútbol que alguien gana me parece una sandez, y más aún que alguien haga depender su voto de una campaña electoral, en vez de lo sucedido durante cuatro años.

Personalmente, a Solbes ya lo tenemos muy visto, y tenía interés por ver cómo habla el tal Pizarro. Y francamente, no dudo que sepa de economía (de la suya por lo menos) pero a mí no me ha impresionado ni de lejos su conocimiento de la materia (aun siendo el mío exiguo). Alguien que va de cerebrito de la economía y de gran fichaje, y que en el debate sobre economía se nota desesperado por traer a colación (por los pelos, como sea) a ETA, al estatuto catalán, o a los matrimonios homosexuales y la familia, pues como que no queda en muy buen lugar. Muchos argumentos no tiene, no. A lo más que llegó es a sacar a la palestra el indicador de confianza de los consumidores, informe que casualmente yo ya me había leído y puesto a parir aquí. Y, hay que fastidiarse, algunos de mis argumentos los usó Solbes (mierda, he coincidido con Solbes en algo). (Ahora que lo pienso, quizás debería llamar a mis amigos de la SGAE.)

Alguien que mientras discute sobre indicadores macroeconómicos se permite la demagogia de sacar a la palestra el coste de las obras en un piso del Estado, o llama a las subvenciones fijadas por la ley “pagar terroristas” (sic), no me parece que tenga mucho que aportar a la marcha de la economía (salvo la suya, insisto).

Señor Pizarro: a mí me parece una barbaridad la cantidad que se ha gastado en rehabilitar ese piso. Pero no sé cuánto suelen costar las obras de rehabilitación de un piso de 220 m2 que ha sufrido filtraciones de agua, y además nunca he visto tanto dinero junto. También me parecen una barbaridad los 110.500 € que se gastó el Estado en 2002 para que accediese a ese piso Javier Arenas, pero qué cosas, no recuerdo noticia alguna al respecto… Si es normal de toda normalidad que se gasten 110.500 € ya no me parece tan descabellado gastar 250.000 € para sustituir conducciones y levantar el suelo.

Respecto a lo de “pagar terroristas”, prefiero no decir nada, porque no tiene mucho sentido intentar rebatir a quien miente y lo sabe.

En cualquier caso, aun tomando en serio esas mentiras, resulta que ese genio de la economía que nos pide su confianza, cuando Solbes le dice que no puede bajar los impuestos y aumentar la recaudación al mismo tiempo, da una brillante solución: suprimir el Ministerio de la Vivienda (supongamos que en ello no incluye suprimir la política de vivienda, como le dijo Solbes), quitar la Oficina Económica del Gobierno, suprimir gastos como el “piso de Bermejo”, y no “pagar terroristas”.

Me imagino que él sabe que todo eso junto no es más que calderilla. Ya nos conocemos el cuento. En las elecciones de 1996 una de las medidas estrella era la eliminación de 5.000 altos cargos, que al parecer era una bandada de amigos de los socialistas chupando del bote, la rémora de nuestra economía. Al final a todo el mundo se le olvidó aquello… porque creo recordar que eliminaron del orden de ciento y pico cargos.

Otro detalle: el piso en el que vive Bermejo es de todos los españoles, y aunque sea mucho dinero el que se gasta ahí, es dinero invertido en una propiedad de los españoles. Bermejo se irá, y el piso seguirá ahí. Quizás para que lo ocupe Pizarro. Por cierto, me gustaría saber cuánto se gasta Pizarro cuando rehabilita o amuebla su casa. O Esperanza Aguirre en su vetusto palacete.

Solbes hizo lo que fue a hacer, y no voy a aplaudirle, porque no me creo casi nada de lo que veo ahí. Pero lo cierto es que no le vi ninguna pata de banco como estas.

Milenta cómics: Clérisse, Isusi, McKean, Sempé, Alexpoulos, Eisner

20 20UTC febrero 20UTC 2008

Más cómics.

Jazz Club, de Alexandre Clérisse. Pue vese equí una versión d’enantes d’asoleyar la definitiva. Ta’n francés, pero puen vese los dibuxos, perbuenos, xeométricos, con colores fuertes y unos fondos estampáos mui especiales. L’autor diz que’l cómic fízolu improvisando. Dalgunes idegues son perbuenes (el músicu que queda ensin idegues, que piensa que desafina, que ya nun sabe tocar… y ye cuandu la xente más disfruta cola so música) pero pa mí el guión nun ta bien resueltu del too.

La isla de nunca jamás, de Javier de Isusi. Una d’eses hestories de viaxeros que resulten un poco rares pa ún, pero camiento que la xente que viaxa muncho tá avezada a esa incertidumbre, eses coses que nun tienen por qué tener xacíu plenu pa disfrutales, esi pequeñu caos. Homenaxes a Corto Maltés (nótase bien), al Principín y a otros. Isusi dibuxa mui bien, y además de maneres estremáes; unes llinies clares, pero delles vegáes xugando col blancu y pretu, o col blancu sobre pretu, como fai de cutio Frank Miller en Sin City; otres páxines dibuxáes con un estilu mui diferente, realista; otres con un estilu infantil, como de cuentu.

Cages, de Dave McKean. Si falábemos de cómo Isusi emplega dellos estilos de dibuxu, McKean xuega ya non con estilos, sinon con materiales y xéneros. La hestoria ye muncho más indefinía que nos anteriores, ye daqué muncho más filosófico; como un cuadru astrautu, que tien pinceláes pero igual nun yes quien pa dá-y un xacíu global. Cuandu narra la hestoria con viñetes normales ye cásique cine; leeeento, con muncha atención a los detalles, con encuadres y xuegos de referencies, y cuntando hestories piquiñines, doméstiques, paraleles, y dalguna d’elles (como la paisana que espera pol maríu) maxistrales. Pero tamién mete páxines que son pintures al óleu, o dibuxáes con otros estilos, o poesíes, o… Nun ye fácil sacar una conclusión, pero ta claro que ye una obra ambiciosa. Ah, tamién hai jazz.

El mundo de Sempé, de Sempé. Cuandu lleí los llibros de El pequeño Nicolás, fai muncho, encantóme la lletra (de Goscinny, el guionista de Astérix hasta que morrió) pero tamién me llamaben la atención los dibuxucos que hebía perehí. Aquellos gua.hes tan espresivos. Sempé ye un maestru, así que un llibru de chistes (vamos llamar así a les sos hestories d’un solu dibuxu, o a les sos tires, pero son muncho más que chistes) ye, cenciellamente, una obra del maestru.

Ve con Grace, de George Alexopoulos (o Alexpoulos, non sé). Una hestoria emotiva, con dalgún personaxe malu de cuentu que ye decoráu (desaxeráu) más que otra cosa, pero que sí acierta al retratar a una neña que ta mala y escribe un diariu, y a la so hermana, que tuvo que crecer deprisa. El dibuxu ye buenu tamién; recuerda muncho al manga, anque nun ye esactamente eso, y los fondos mui trabayáos. Recomendable.

Pequeños milagros, de Will Eisner. Otra novela gráfica del estilu de les que vengo comentando equí. Tamién salen xudíos, cómo non. Son un puñáu d’hestories nes que la moralexa nun siempres ta clara, pero el dibuxu y la manera de contar son les del Will Eisner maúru, qué más se pué decir.

Público: hasta luego, cocodrilo

19 19UTC febrero 19UTC 2008

Hace un tiempo salió a la calle un nuevo periódico que prometía adoptar (y en parte adopta) algunas actitudes que me parecía que podían dignificar algo la pobre prensa española. Me pareció algo positivo, porque aunque las intenciones se quedaran en eso y al final el periódico fuera más de lo mismo (pero de otro color), como dije alguna vez, completaría algo la gama de colores mierdil que tenemos en la prensa. Algunos de sus columnistas, aparte de saber, por lo menos, escribir, dicen a veces alguna que otra verdad que alguien tenía que decir. Creo que hacía falta, aunque fuera para mal.

Pero dejando eso aparte, yo espero más de la prensa, y aunque Público tuvo algo de toque de atención en la dirección correcta, me temo que se deja arrastrar por lo mismo que los demás. Un sectarismo mal disimulado que, peor aún, raya en el sensacionalismo.

Me gustaría poder leer un periódico que en vez de titulares como estos pusiera titulares como estos:

  • 10-02-2008: …Y ahora, contra los gays / Rajoy promete eliminar el derecho de los homosexuales a la adopción.
  • 09-02-2008: La nueva cruzada del PP / El PP plantea medidas de corte xenófobo.
  • 18-02-2008: Kosovo separa a Rajoy de Merkel, Sarkozy y Bush Kosovo declara su independencia.
  • 17-01-2008: Rajoy, candidato tocado Crisis en el PP por el enfrentamiento entre Aguirre y Gallardón
  • 15-01-2008: NO a la campaña antiaborto Reacciones de las clínicas y el gobierno ante la campaña antiaborto

Pero eso ni siquiera es la cuestión más importante. Esos cambios que digo quizás quitarían un poco de amarillismo, pero es que revisando las portadas así, globalmente, lo malo ya no es que Público parezca un periódico que siempre habla mal del PP, sino que parece un periódico que siempre habla del PP.

Sólo así me puedo explicar que se llene una portada diciendo (05-02-2008) que Aznar ha decidido pagar las cuotas del colegio de abogados de Madrid. Esa noticia se me pareció mucho a algo como “Aznar se ha levantado hoy con un poco de diarrea”. Apetece decir: ¿y? Si de verdad trabajara de abogado, así a bote pronto no me parece que fuera a ser ni de lo más importante ni de lo peor que ha hecho Aznar. Me quedé perplejo. Y la cosa no va a mejor cuando empieza el artículo:

La melena no es lo único que está recuperando José María Aznar de su etapa juvenil.

El resto, por un estilo. Ese artículo sólo sirve para enterarse de algunos detalles sobre cómo funciona el Colegio de Abogados de Madrid (a mí me resultó interesante, pero traído por los pelos) y lo más notable que se incluye en él es que Felipe González se dio de alta en su día como abogado para poder firmar como letrado defensor una recusación de Barrionuevo en el caso de Segundo Marey (interesante también, pero no sacaron a Felipe en la portada, precisamente).

Se puede uno inclinar hacia un lado, e incluso hacer campaña electoral (y mira que estoy teniendo manga ancha), con bastante más elegancia y discreción.

En fin. Otro periódico que ya no podemos tomar en serio. Otra oportunidad perdida, después de que El Mundo dilapidara absurdamente todo el prestigio que pudiera tener. A Público ya sólo cabe agradecerle el hecho de que exista y haga de contrapeso, pero no que haya promovido una renovación del periodismo español.

María San Gil

14 14UTC febrero 14UTC 2008

Ayeri vi les imáxenes de cómo unos honraos ciudadanos espresaben el so desalcuerdu con María San Gil. Dicen que queríen pegá-y, pero yo nun vi que-y pegara naide, y dempués salió ella tan tranquila y nun tenía señales ni ná. Agora quieren ir detrás d’esos ciudadanos poles sos idegues polítiques, y acusalos de nunsequé y metelos na cárcel. Esti ye un país facista, y al que-yos diz les verdáes, métenlu presu, lo que nun pasó na hestoria de la democracia y, si me apures, d’España. Porque yo ellí a los que vi puxar foi a los seguratas de San Gil y a los que diben con ella, non a los independentistas, que nun facíen na más que falar, cola lóxica dureza de la confrontación d’idegues polítiques, y comprensible dempúes de tolo que fizo’l PP y…

Non, non ye eso lo que diba escribir. Perdón. Ye que dempués de ver y lleer según qué coses, ún deprende a ver el mundu’n términos que nun son correutos. Voy entamar otra vegada dende’l principiu.

Ayeri vi les imáxenes de cómo unos indeseables insultaben a María San Gil y montaben tangana alredor d’ella. Pero muncho dañu nun-y fizo nin la molestó, porque prestó-y muncho aprovechar la ocasión pa echa-y la culpa non a los indeseables, sinon al presidente del gobiernu, que polo que sé nun taba ellí. A mí paezme que ella foi ellí porque sabía que diba haber xaréu, y si non que me despliquen por qué hebía cámares. Déxate que nun tuviera too preparao, que nun m’estrañaría un ren que a los indeseables-yos pagara ella, porque menudu teatru y…

Non, non, perdón otra vegada. Lo que toi acabante d’escribir ye deleznable. Ye que dempués de oyir cómo San Gil diz que tienen que parase a pensar… otros (los socialistas, se entiende), o de toles otres veces que la oyí a ella y a collacios d’ella atribuir intenciones a otra xente ensin preba dala y de la manera más baxa y rastrera, salióme lo mesmo ensin querer. Voy entamar una tercera vegada, a ver si soi quién pa escribir lo que pensé de verdá cuandu vi les imáxenes.

Ayeri vi les imáxenes de cómo unos indeseables insultaben a María San Gil y montaben tangana alredor d’ella. Y son eso: indeseables. Y nun hai más que decir.

Eso, eso ye lo que quería escribir. A ver si pa otra vez me alcuerdo y me sal de la primera.