Archive for 24 marzo 2008

Mundo Anillo

24 24UTC marzo 24UTC 2008

L’otru día morrió Arthur C. Clarke. Va delles selmanes, na contraportada de Mundo Anillo, de Larry Niven, vi una cita de Clarke que decía que esti yera el llibru que encamentaba siempres que-y entrugaba qué lleer daquién que entamaba a lleer ciencia-ficción. Con esa recomendación, paecióme que merecía la pena lleer el llibru. Además, ganó los premios Hugo, Nebula

Y lleílu, y nun me paez pa tanto.

Por una parte, Larry Niven tien un maxín escomanáu, nun se pue decir que non. Tien idegues interesantes, brillantes. Y nun ye que escriba mal.

Pero por otru lláu, Mundo Anillo nun me paez un llibru tan buenu. Nun me paez que haiga sacáo tolo que se podía sacar de eses idegues brillantes. A mí, polo menos, nun me ablucó lo bastante, nun atopé la maxia que creí que diba atopar. Pa mí fallen muncho los personaxes. Tan más o menos bien, pero hai conversaciones, motivaciones… que nun me paecen creíbles. Hai pensamientos de los protagonistas que abúltenme como trayíos polos pelos, pa xustificar otres coses del argumentu. Hai lo que a mí me paecen fallos o incongruencies colos materiales o los aparatos que son normales nun llibru de ciencia-ficción, pero pa mí ye muncho peor la parte lliteraria del llibru. Hay diálogos nos que nun se sabe bien quién ta falando. Hai comportamientos infantiles, delles vegáes. Y el final nun me convence nada.

Aparte d’eso, la edición nun ta tolo cuidada que debería. Pémeque dellos fallucos d’escritura puen ser de la traducción, pero lo peor ye algunes faltes. Por exemplu, la xente que escribió el testu, o lu revisó, nun sabe que, en castellán, “sólo” lleva acentu cuandu funciona como alverbiu. Escríbenlo mal non una, ni dos, ni tres veces; munches. Pa mí que toes. Ye irritante.

Total, que ye un llibru que tá bien, que tien idegues buenes, pero pémeque se podía escribir meyor.

Ah, y que Arthur Clarke descanse’n paz.

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Dando consejos

24 24UTC marzo 24UTC 2008

La lluvia en Sevilla. Veo en la televisión el drama tremendo de las procesiones de semana santa: que no pueden salir, porque llueve, y lloran desconsolados. Y digo yo: ¿por qué no salen? ¿No sería mucho más coherente salir aunque haga mal tiempo, aguantar las inclemencias del tiempo con fe inamovible? Si el problema es que las tallas se estropean, ¿no se puede tener una imagen para seco y otra para mojado, hecha con los materiales adecuados? Si sólo vale la imagen original, ¿no es esto una forma de idolatría?

La situación en Irak. Al parecer dice Aznar que la situación allí, sin ser idílica, es muy buena (aviso, el enlace anterior lleva a imágenes aptas sólo para gente con un estómago fuerte y dureza mental). Lo de este tipo me da náuseas. Creo que Ana Botella y él deberían coger a sus niños y mudarse allí. Después de todo, no es malo vivir en un país que vive una situación que, sin ser idílica, es muy buena. A diferencia de España, claro, donde la situación es complicada, casi diríamos que insostenible. Así que ánimo, señor expresidente: múdese, hombre, demuéstrenos lo acertado que estaba. Armas de destrucción masiva ya (?) no hay, y además puede usted votar en elecciones y todo.

La muerte redentora. Parece que un tal arzobispo emérito de Pamplona admira a Cristo por haberse muerto “sin cuidados paliativos”. Hay que ver qué sorna y qué fino sentido de la alusión y la elusión tiene esta gente, me mondo, me parto, me troncho. Espero que el tal Fernando Sebastián, que como obispo es (tiene que serlo, ¿no?) el colmo de la cristiandad, tenga una muerte como la que propone. Digo, si él quiere. Pero a lo mejor la quiere sólo para los demás. Es lo que tiene a veces el catolicismo: que parece que tu propia fe flaquea si no consigues que la obedezcan los otros.

Breves: Massiel, Garzón, el aborto, Kaczynski

12 12UTC marzo 12UTC 2008

Dice Massiel que lo de Chikilicuatre es una falta de respeto a Eurovisión, y una parodia. Me alegra ver que lo ha entendido a la perfección. Lo que no entiende del todo, a juzgar por la entrevista, es en qué consiste “ayudar a la música”.

Vi un trocito del documental de Romero y Garzón. Un buen programa, en principio, salvo por lo que toca a Garzón, que no sabe expresarse muy bien ni me parece un personaje del todo admirable. Por otra parte encuentro inaceptable que un juez (que debería ser un tipo anónimo, un funcionario que cumple su tarea como una pieza de un reloj) participe de este modo en un programa de televisión. Pero Romero es… sí, periodista (alguno queda, hasta que lo jubilen a la fuerza como a los demás).

Respecto al aborto, siempre acabo llegando a la misma conclusión. Lo de “estar a favor del aborto” es una expresión desafortunada; es como decir que alguien “está a favor de las amputaciones”. Lo que creo es que la única forma satisfactoria de resolver el dilema (para quien crea que hay tal dilema, que hay quien no) es dejar la decisión en manos de la mujer embarazada y de nadie más. Sea un error o no tal decisión, es la única forma válida que encuentro para tomarla, para bien o para mal.

Estoy casi de acuerdo con Kaczynski, hay que ver. Si es cierto que dijo que “Internet atrae a gente que ve pornografía mientras se levantan una cerveza”, tiene más razón que un santo: Internet atrae a gente así. También estoy, por el momento, en contra del voto por Internet en las elecciones, como él. También me he sentido identificado con él cuando según el periodista, “admite [sic] no utilizar móviles” (yo aún no tengo, así que también soy pecador y lo “admito”). Así que la cosa iba bien hasta que llegamos a eso de que esa gente enganchada a Internet es la más fácil de manipular… Él sabe perfectamente que no es así (por partida doble: como aparente ultracatólico, y como alguien que llegó a ser presidente de Polonia).

¿Enseñar periodismo a Ekaizer?

12 12UTC marzo 12UTC 2008

Yo es que soy un antiguo, un lento. No me muevo bien en este mundo dinámico del capitalismo, en la economía de mercado. Por eso algunas de mis rancias ideas ya no cotizan. Un salario justo por un trabajo honrado, por ejemplo; hoy se estila más usar a la gente como fungibles, y los trabajos que se hacen son de cartón piedra. O que hay que mirar algunas cosas a largo plazo, o que la eficiencia energética es mejor que la búsqueda de nuevos yacimientos de petróleo, o que ahorrar más es mejor que producir más, o que el dinero no es el único factor relevante. O que el periodismo cuenta las cosas que pasan.

Resulta que hay periodistas que creen que su trabajo es contar las cosas que van a pasar. Y, claro, resulta que no se sabe con seguridad qué cosas van a pasar.

La portada de ayer de público decía literalmente: “Rajoy decide irse“. Hoy, Ekaizer da vueltas a su gran cagada para darle aspecto de algo distinto a una cagada. Dice el tío:

La información publicada ayer por este periódico apuntaba, como ha quedado de manifiesto, en una dirección equivocada.

Verás, majo, no. “Apuntaba en una dirección equivocada” es un eufemismo para lo que has hecho. Apuntaría en una dirección equivocada si hubieras dicho “Fuentes cercanas a Rajoy indican que es probable que renuncie a presentarse a las próximas elecciones”. Pero lo que dijiste no fue eso. Ese eufemismo podría servir, traído por los pelos, para lo que escribió María Jesús Güemes en la página 2. Pero lo que escribes tú en la 4, y lo que figura en la portada, no es nada que “apunte” a nada. Tu primera frase es:

Mariano Rajoy ha decidido no optar a ser candidato del Partido Popular en las próximas elecciones generales.

Y eso no apuntaba en la dirección equivocada. Eso, sencillamente, ERA MENTIRA. La portada de Público el día 11 de marzo de 2008 es MENTIRA. No niego que tengas contactos, que tuvieras tus motivos para apostar por que eso era cierto, o iba a revelarse como cierto, o incluso no niego que en el futuro pueda acabar siendo cierto. Pero lo que hiciste fue darlo por cierto ayer. Y es una cagada como una casa.

Y eso te pasa, Ernesto, por decir lo que va a pasar.

Y el periodismo no está para decir lo que debe pasar, ni lo que va a pasar, y quizás ni siquiera lo que podría pasar. Está para decir lo que pasa.

Vale, admito que antes que los demás, si es posible. Pero si no es posible, pues no. Y decirlo antes, hoy en día, no es tan importante como decir la verdad. La velocidad abunda, pero la verdad no. Y cuando uno cuela una trola como esa, tendría que publicar un desmentido y una disculpa, y lo que publicas es… un eufemismo. ¿Periodista? Ja. Perdiste puntos ayer por columpiarte, y hoy podías arreglarlo, pero lo que has hecho ha sido perder otros pocos por disimular. Porque ahora sabemos que eres un periodista que se precipita y se equivoca y arrastra consigo a la portada de su periódico, pero encima eres un periodista que no considera eso lo suficientemente grave para asumir un error sin paliativos.

Así que ahora, en vez de tener a un profesional que se equivoca a veces, pero cuando sea así lo sabremos porque él mismo nos lo dirá (credibilidad, se llama eso), tenemos a un profesional que sabemos capaz de dar noticias basándose en “impresiones” de sus fuentes, y que si sus fuentes opinan erróneamente (porque opiniones eran) él nos dará esa opinión como noticia cierta.

Morrió Jeff Healey

11 11UTC marzo 11UTC 2008

Entérome por Pérez de Albéniz de que morrió Jeff Healey. Un guitarrista que almiro dende que lu conozo. Ciegu, con una téunica mui especial (tocaba cola guitarra en cuellu, echáa enriba los finoyos) y con un estilu de blues llétricu enforma llamativu. Gustábame muncho el so canciu más famosu, Angel Eyes. Nun tengo muncha música de Healey, pero la poca que tengo oyila muncho, y dellos cancios son los típicos que llevaba pa dir a correr.

Qué pena. Morrió a los 41 años, del mismu cáncer que tuvo tola vida y lu dexó ciegu de gua.he. ¿Enteraríase el mi collaciu Román, que tamién-y gustaba muncho? Y a too esto, ¿qué será de Román, que fai tiempu que nun lu veo?

Aparte de la muerte de Healey, otra cosa bien triste ye que, cola de programas culturales y musicales que hai en televisión, tenga que enterame por una columna d’un críticu de televisión, nuna parte que él llama “motivos pa nun ver la televisión” y na que fala de música y otres coses.

Ah, non, pera, confundíme. Que non hai nengún programa d’esos na televisión.

Bueno, sí: Eurovisión. Y otros que ponen pa que nun los veamos.

Morrió un músicu.

El periodismo para cambiar la realidad

10 10UTC marzo 10UTC 2008

Yo siempre creí que el periodismo contaba la realidad, no pretendía cambiarla. O si la cambiaba que era, precisamente, a base de contarla, de desvelar la verdad. El periodismo es espectador, da testimonio. Informa. (Menuda obviedad).

Pero resulta que no es tan obvio.

No es sólo que actúe de manera partidista, con mayor o menor descaro. Eso de por sí ya es lamentable. Es que ayer, cuando Ana Pastor preguntó a varios directores de periódico por su titular de portada de hoy, pude oír al director de El Mundo algo de este tenor: “…porque este periódico fue el único en pedir el voto para el partido de Rosa Díez.” Un periódico… ¿pidiendo el voto para alguien? ¿El director mismo diciéndolo en persona, con toda desfachatez?

La cosa no quedó ahí. Pude ver también al director de ABC, creo recordar, enrollándose hasta extremos inverosímiles, pero básicamente diciendo a España lo que debía hacer o no, lo que era bueno o no.

La información sesgada, o parcial, o interesada, es algo lamentable, por más que en este día de cadáveres periodísticos tal putrefacción se acepte como cosa normal. Pero es que los directores de los medios han llegado a considerar que su misión es no informativa, sino admonitoria. No están para informarnos, sino para dirigirnos. No para enseñarnos lo que hay y que decidamos, si acaso, cambiar, sino para enseñarnos el camino de cómo deberían ser las cosas y en qué deberíamos cambiar.

Aún espero que aparezca algún medio de información puro, seguramente en manos de ciudadanos aficionados. Los demás, los medios profesionales, están, me temo, muertos y enterrados.

La carrera del cuarto siglo

9 09UTC marzo 09UTC 2008

Ayer, mi compañera de fatigas y yo corrimos juntos la carrera conmemorativa del 400º aniversario de la Universidad de Oviedo. Nos dieron un chip que había que atar con los cordones de las zapatillas, y al rato de llegar recibimos un mensaje en el móvil:

Gracias por celebrar con nosotros el cuarto centenario de la Universidad de Oviedo. Ha finalizado en el puesto 195 con un tiempo de 17:39.

Nuestra carrera era simplemente probar y terminar. Pero lo cierto es que fuimos bastante bien, y pudimos haber corrido más. Eso de tener las calles de Oviedo cortadas para nosotros y poder correr por la ciudad es… espectacular.

Aparte de eso, la marca no estuvo nada mal para nosotros. La organización decía que eran 4 km de recorrido, y estaríamos hablando de alrededor de 4’25” por kilómetro; no me parece realista. De hecho a mí, midiendo en el mapa, me salen 3,6 km. Si es así, 3,6 km en 17’39” es 4’54” por kilómetro; todo lo que sea bajar de 5 minutos me parece bastante respetable para gente que no se dedica a correr ni mucho menos.

Nos regalaron una camiseta muy guapa. Fue divertido.

Lígia

9 09UTC marzo 09UTC 2008

L’otru día escaecíme de colgar equí la referencia a otru ensayu que fice.

Y cuandu m’endolques
nos tos brazos serenos
voi rendime,
pero los tos güeyos morenos
métenme más miedu
que un rayu sol.

Otru canciu tremendu de Jobim (cómo non) que nunca oyí namás que a Florencia Bégue.

Lígia [MP3, 2,1 MB]. Grabao’n Uviéu, 2-3-2008, guitarra Ibanez Artcore AG75, amplificaor Roland Microcube.

Cómo hacer un camino de piedra, paso a paso (II): Al tema

6 06UTC marzo 06UTC 2008

Anterior: Preparación del terreno

Cuando tenemos preparado y encofrado un tramo, llegamos al momento de hacer realmente el camino. Para esto, preparamos hormigón. Eso ya es una ciencia, pero con más o menos fortuna se sale bien del paso. Nosotros usamos una palada de cemento (gris) por cada seis de arena, y no conviene escatimar demasiado el cemento en la proporción (más bien un poco abundante). También se puede echar trito, aunque si es grueso, luego nos costará más dejar el camino lucido.

La textura del hormigón tiene que ser tal que no esté demasiado seco, pero que se pueda trabajar (que no sea agua sucia); que esté “plástico”. Al girar la hormigonera, debería formar una masa que por su propio peso se despegue y caiga con limpieza del “techo” de la hormigonera a medida que gira. Téngase siempre en cuenta que es más fácil añadir un poco de agua que quitarla… Aquí va un vano intento por fotografiarlo mientras la hormigonera gira:

La cosa no tiene mucho más misterio. Se echa el hormigón…

…se coloca en su lugar con el rastrillo…

…se allana y asienta bien dando golpecitos con el rastrillo (atentos siempre a la altura que hemos marcado)…

…hasta que se deja bien asentadito y empalmado con lo que ya teníamos.

Entonces, con la paleta, se alisa bien la superficie.

Aquí viene la parte artística. Se van eligiendo las losas, y colocando en su lugar. Se pueden poner muy juntas y buscando encajes perfectos, o un poco más holgadas, a gusto de cada cual. Hay quien las arregla con el martillo para darles forma, pero eso es bastante más difícil de lo que parece, y además si se hace hay que… ponerse las gafas de protección, sí. La piedra se coloca, se aprieta un poco, y si hace falta se le dan pequeños giros o golpecitos con las manos para que se asiente y penetre lo justo en el hormigón. Luego se puede arreglar un poco el hormigón de los bordes. Hay que acordarse de que el camino, en sentido transversal, no sea cóncavo, sino más bien tirando levemente a convexo porque si no, en vez de un camino estaremos haciendo un canal para la lluvia.

Esto de los bordes puede ser una pesadez, pero tenemos otra opción: al día siguiente, cuando el hormigón esté más sólido pero no fraguado del todo, podemos arreglarlos quitando el sobrante con un cepillo de púas metálicas (y… gafas de protección). Es más fácil y el resultado más preciso.

Bueno, una vez terminado el tramo, se espera a que fragüe. El hormigón no debe secarse de golpe, así que es conveniente que después de unas horas lo reguemos un poco con cuidado. Si llueve, nos da el trabajo hecho.

Cuando está bien seco, se retiran las tablas del encofrado con unos golpecitos para despegarlas.

Y no hay mucho más que decir; el hueco que ocupaban las tablas se puede rellenar más tarde con tierra si está muy feo (o hacerle un bordillo si se prefiere). Así puede quedar nuestra magna obra:

Y con un poco más de tiempo, algo más asentado y ya seco del todo, queda tal que así:

Anterior: Preparación del terreno

Cómo hacer un camino de piedra, paso a paso (I): Preparación del terreno

5 05UTC marzo 05UTC 2008

Siguiente: Al tema

Bienvenidos a una nueva edición de bricogarden. O decomanía. O como se llame. El caso es que vamos a hacer un camino de piedra (bueno, de hormigón y piedra). Vamos a hacer un sendero parecido al de El mago de Oz. Pero ni es amarillo, ni es de adoquines. Por otra parte, sólo lo van a utilizar personas (vamos, que no va a haber hombres de lata, ni coches ni nada que pese mucho). ¡Ah!, y es rústico. Si lo quieres todo perfecto, pon gres. Nosotros utilizaremos piedra de la barata. No recuerdo exactamente… ¿11 € el metro cuadrado? Bueno, en realidad no el metro cuadrado, sino la “capa” (la traen en un palé y lo que se compra son “capas”).

Lo primero, lógicamente, es preparar el “hueco” por el que va a discurrir el camino, la “caja”. Es conveniente pensarse la cosa antes. En primer lugar el trazado; recuérdese que si seguir el camino es más largo que atajar… la gente atajará. Así que mejor si se tiene en cuenta por dónde se va a ir realmente de un sitio a otro. Los ángulos rectos a todos nos dan pereza.

Pero no sólo eso. ¿Va a estar al mismo nivel que el suelo, o ligeramente por encima? Además, hay que vigilar bien la pendiente. Queremos que no se encharque (eso ya lo hace bien el prado solito), así que si el suelo hace algún bajón, hay que procurar que el camino no. Para ello, es muy conveniente trazar (en palitos clavados al suelo, o lo que sea) un cordel que nos sirva de guía. También hay que decidir el ancho del camino; este es de 90 cm, que es lo mínimo para que dos personas puedan pasar caminando juntitas. Para hacer la caja se agarra fesoria, pala, pico si es necesario… Aquí una foto de una zona del “prado” que es una verdadera escombrera, lo cual da muchísimo trabajo para quitar las piedras. Profundidad: unos 10 cm. (Es posible que sea una burrada, o muy poco, pero a nosotros nos ha ido bien así.)

Si el prado es realmente de tierra (así deberían ser los prados, claro), la cosa se vuelve mucho más fácil. Eso sí, en nuestro caso da pena desaprovechar esa hierba tan consolidada, que nos viene bien para tapar la zona de pedruscos (en vez de andar sembrando, regando y dilapidando recursos); así que en vez de levantarla y amontonarla por ahí sin más, levantaremos los trozos de prado, los “tapinos”, que se pueden transplantar con suma facilidad. Basta con marcar la forma del “tapín” con la pala (o el palote, que es lo más adecuado realmente), cortando bien el suelo:

Luego se va metiendo la pala (o palote) por debajo, con cuidado, por todos los lados, hasta que vemos que está bien separado del suelo:

Finalmente, con la pala, y/o con ayuda de otra persona, se levanta el tapín y se deposita, equilibrándolo un poquito con tierra suelta, donde uno necesite. Entonces se pisotea un poco para que quede bien aplastado. Aunque aparentemente sufra, en cuatro días estará verde y lozano. Véase qué repoblación tan espectacular de un suelo pedregoso y feo:

Estoy divagando. Volvamos al camino. Conviene consolidar el fondo del “hueco”; los pisotones vigorosos pueden ser una opción poco ortodoxa pero efectiva. Y cuando la cosa esté más o menos clara, hay que encofrar los laterales con unas tablas. El encofrado en general es cosa seria, pero para este trabajo aun siendo unos chepos podemos dar la talla. En esta imagen se ve un tramo ya encofrado. Se puede sujetar por fuera con pequeñas estacas clavadas en el suelo (pero sujetarlo, hay que sujetarlo, porque si no, el peso del hormigón los tirará). Por cierto, a la izquierda también se ve el prado “repoblado”.

Esta es la preparación. Dependiendo de las circunstancias y lo cuidadoso que sea uno, hay quien es partidario de poner plástico en el suelo, para evitar que la humedad suba por el hormigón. También se puede armar el hormigón, colocando mallazo a pocos centímetros del suelo (sostenido en unas piedrecitas, o algo así). Pero aquí hemos ido a lo simple (el prado no es demasiado húmedo, el suelo es llano y firme…). Aunque no se aprecia, sí que hemos puesto el cordel para fijar la altura, y hemos hecho marcas (pegando cinta de carrocero) en los tablones, para saber hasta dónde debemos rellenar de hormigón.

En breve nos ponemos con el relleno, como con los pavos.

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