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El aceite de girasol

29 29UTC abril 29UTC 2008

A menudo pienso que somos bastante pesimistas, en general. El ser humano busca mejorar, y por eso casi nunca se compara con quien está peor. Todo es un desastre, un caos… porque no conocemos otra cosa, claro.

Así que por un lado vamos a intentar ser optimistas.

El caso es que a España llegó aceite con algún tipo de contaminación, y en cuestión de horas las autoridades estaban trabajando en el asunto y los ciudadanos sabían de qué iba la cosa. Un país (Francia) detectó el problema e informó, y en España el gobierno informó al público. Casi antes de darnos cuenta, nos dijeron que ya estaba todo controlado. En ese sentido, bien. Reflejos los ha habido.

No sé casi nada sobre aceite, y en su día sabía la diferencia entre hidrocarburos alifáticos y aromáticos por si me preguntaban en el examen, pero no sobre sus efectos al tragárselos. Así que no puedo opinar gran cosa sobre la toxicidad de ese aceite. Nos dicen que no es nada; pues vale.

Por otro lado, tampoco me parece fácil gestionar una crisis de este tipo. Si se da la alarma, el gobierno será alarmista, torpe, y perjudicará gravemente y de manera irreparable a un montón de empresas y particulares, destrozando su imagen, con lo mal que está la coyuntura económica, y el campo, y blablabla. Si se es cauto, y se evita alarmar en exceso, se dirá que ha habido ocultación de información, que la salud de los ciudadanos no ha sido lo primero, sino los asquerosos indicadores económicos que preocupan al gabinete de imagen de ZP, etc. etc. Se haga lo que se haga, mal asunto. Está claro que no se va a contentar a todo el mundo. Vale también.

Pero hay algo en todo esto que me parece una chapuza muy notable, tanto por parte del gobierno como por parte de la clase periodística.

La cosa podría haber sido así: Se detecta aceite con un leve grado de contaminación. Se dice a la gente que no lo compre, pero si lo tiene que no lo tire aún, que se va a mirar si hay problema. No vamos a dar marcas aún porque sería un perjuicio económico irreparable, y lo que importa no son marcas, sino lotes. Se localiza dónde están todos los lotes, con lo cual se avisa a la gente de que ya está, que compren lo que quieran y consuman lo que tenían. Además, todos los mecanismos que es razonable tener en funcionamiento han funcionado, no hace falta preguntarse qué hay que cambiar. Eso habría sido estupendo. Nadie sale perjudicado.

Pero el caso es que…

¿Qué son los hidrocarburos alifáticos, y qué pasa si se ingieren? ¿Hay explicación para que el aceite de girasol los tenga? ¿Han funcionado los mecanismos de control como deben? ¿Se localizaron todos los lotes contaminados, sí o no? ¿Por qué nos dan una lista de 200 empresas no-sospechosas, y no se dice nada de otras sospechosas (acaso, si se callan nombres, no tendrían que callárselos todos)?

Toda esta información no la encuentro. Claro, puedo averiguar algo sobre los hidrocarburos alifáticos pero, cultura general aparte, no me dice mucho. Por otra parte, parece que efectivamente la cosa no es grave. UCE opina que hay que crear más mecanismos de trazabilidad de las materias primas, pero no sé qué opina el gobierno. Tan pronto como el domingo, en su comunicado, garantizan que el aceite que está a la venta es correcto, pero no se dice nada sobre el que la gente pueda tener en casa. Además, si garantiza que se puede comprar sin problemas, ¿por qué la lista de marcas verificadas incluye 200, y no todas las que venden en España?

Eso respecto a la actuación del gobierno. Pero respecto a la cobertura informativa, es -como de costumbre- bastante penosa. Para empezar, no sé hasta qué punto puede uno fiarse de gente que llama a los agentes contaminantes “halifáticos” (estaba por ejemplo aquí, aunque después lo corrigieron) o peor aún, “adifáticos”, como aquí. Por cierto, “hadifáticos” sí habría sido un error carismático; mezclaría “hado” y “fatum”, la versión española y latina de la misma palabra, que además trae una idea de fatalidad inevitable, muy apropiada para el caso. Pero estoy divagando.

¿Hacía falta mucho tiempo o dinero para localizar a un profesor universitario de tres al cuarto que pudiera decir qué son los hidrocarburos alifáticos o qué efecto tienen y en qué dosis? ¿O a un fabricante de aceite que pudiera dar alguna remota idea de si esa contaminación es más o menos normal? Y los periodistas de la rueda de prensa querían la lista de empresas “no-seguras” (si el ministro o cualquier otro la llega a publicar se habría armado la de San Quintín) pero en vez de eso no preguntaron, al parecer, por lo realmente importante: si por parte de las demás empresas podía quedar a la venta aceite contaminado o no, y qué pasaba con el aceite que la gente tuviera en su casa. Porque eso sí sería pedir cuentas al ministro.

Total: que no se puede negar que se ha actuado con rapidez, que se ha dicho algo (otra opción muy querida por los políticos es echar tierra sobre el asunto y no decir ni mu), y que se ha intentado perjudicar lo menos posible a las empresas. Pero se puede hacer mejor.

Y el caso es que seguimos sin estar informados del todo.

Eso sí, se me ocurre que los fumadores que no se preocupen ni pregunten, porque sería para correrlos a gorrazos… por incoherentes, digo.

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Fiesta en la Cabaña

28 28UTC abril 28UTC 2008

En junio de 1911 la expedición del Terra Nova dirigida por Robert Falcon Scott estaba en la Antártida, en la isla de Ross, esperando en una cabaña a que llegase el verano austral para emprender diversas expediciones, entre ellas la que llevaría a Scott, Oates, Bowers, Wilson y Evans a alcanzar el Polo Sur en segundo lugar para no volver jamás. Estamos hablando de una veintena de hombres: científicos, militares, marineros. Hombres de acción, preparados para las peores penalidades, curtidos en guerras y en tempestades, que han visto cosas que la mayoría de la gente no alcanza siquiera a imaginarse. Scott ya ha estado cerca del polo y ha vuelto de milagro. Lawrence “Titus” Oates es un hombre taciturno, duro, que en el desesperado viaje de vuelta del Polo abandonará su tienda para perderse en la tempestad e intentar inútilmente facilitar la supervivencia de sus compañeros (Warcry escribieron sobre él la canción Capitán Lawrence). Scott había estado ya a poco más de 800 km del polo (latitud 82°17’S) en otra expedición cuyo viaje de vuelta casi acaba con Ernest Shackleton. Herbert Ponting es el fotógrafo de la expedición, alguien que constantemente pone en grave peligro su vida para obtener una simple foto. Anton es un ruso que cuida a los ponis manchures que han traído en el barco; un tipo bajo, extraordinariamente fuerte, que había sido contratado sólo para acompañar a los ponis de Siberia a Nueva Zelanda, pero luego continuó el viaje, en opinión de Cherry-Garrard sin tener ni idea de dónde se metía. Desconocía que en el sur fuera de noche durante meses, así como muchos de los fenómenos que vio allí.

No parecen hombres fáciles de impresionar.

Y este tipo de gente, el 22 de junio, celebra la noche del solsticio de invierno. Apsley Cherry-Garrard lo cuenta así en su libro El peor viaje del mundo.

Dentro de la cabaña reina el jolgorio. Estamos muy animados, pero ¿por qué no íbamos a estarlo? Esta noche el sol da la vuelta para regresar con nosotros, y sólo hay un día como este al año.

Después de cenar hemos pronunciado unas palabras. Sin embargo, Bowers, en lugar de hablar, ha aparecido con un maravilloso árbol de Navidad hecho con bambús partidos y un bastón de esquiar; en las puntas de las ramas ha atado unas plumas y también velas, golosinas, frutas en conserva y unos juguetes realmente absurdos que eran suyos. A Titus le han dado tres cosas que le han complacido enormemente: una esponja, un silbato y una pistola de juguete que se disparaba al apretarle la culata. Luego se ha pasado el resto de la velada preguntándonos a todos si estábamos sudando. “No.” “Sí, sí que lo está”, decía, y le secaba a uno la cara con la esponja. “Si quiere darme una auténtica alegría, tiene que caerse al suelo cuando le dispare”, me ha dicho, y luego se ha ido a disparar a todo el mundo. De tanto en tanto tocaba el silbato.

Han bailado los lanceros con Anton, y Anton, que bailando eclipsa al mismísimo ballet ruso, no ha parado de pedir disculpas por no hacerlo lo suficientemente bien. Ponting ha dado una charla con las diapositivas que ha hecho desde que llegamos, muchas de ellas coloreadas por Meares. Cuando salía una de estas, alguno de nosotros preguntaba en voz alta: “¿Quién ha coloreado eso?” Y otro exclamaba: “Meares”. Y entonces se armaba un alboroto de cuidado, y a Ponting le era imposible seguir hablando. Hemos tomado ponche de leche, y entonces Scott ha brindado por los miembros de la expedición del este, y Clissold, el cocinero, por la “buena leche de toda la vida”. Luego Titus ha disparado la bolita de su pistola. “Se la he tirado al cerúleo… ¿Cómo lo dice Homero? El cerúleo azur. Es decir: al Erebus.” Cuando hemos ido a acostarnos, me ha preguntado: “Cherry, ¿es usted responsable de sus actos?” Y cuando le he dicho que sí, ha tocado el silbato con fuerza; lo último que recuerdo es que ha despertado a Meares para preguntarle si era libre como el viento.

Ha sido una juerga fenomenal.

Cuando buscó hombres excepcionales, Scott pudo elegir entre 8.000 voluntarios. Conseguir dinero fue bastante más difícil: tuvo que seguir trabajando incluso en Suráfrica, Australia y Nueva Zelanda, mientras el Terra Nova ya viajaba al sur.

Un episodio tan inocente como este me impresiona por muchas razones. Porque demuestra que los grandes hombres son, en realidad, sencillos. Que los adultos más fuertes, o más poderosos, o más influyentes, no son más que el niño que llevan dentro, cubierto con una capa de músculos. Que en muchos casos, más que la llegada, es el viaje lo que pasa a la historia. Que las grandes metas se consiguen, sobre todo, por tener corazón.

Y que los grandes hombres son mucho más fáciles de encontrar que el dinero, por la sencilla razón de que no se venden.

Militares, curas y periodistas

25 25UTC abril 25UTC 2008

Militares. No es la primera vez que al defenderse queda alguien en evidencia. “No, señoría, yo no pego a mi mujer, sólo alguna bofetada de vez en cuando para que se porte bien”. Pues algo así ha hecho Mariano Casado, secretario general de la Asociación Unificada de Militares Españoles, si es verdad lo que publican los periódicos. Dice el tipo este, ante el filtrado del acceso a páginas de ciertos tipos que al parecer han instaurado en las redes del Ministerio de Defensa, cosas como que:

todo lo que sea poner filtros o censuras a los militares no tiene justificación, ya que el acceso a Internet tiene que ser libre para todo ciudadano

Pero este hombre, ¿se creerá de verdad lo que dice? Dice el periódico además que Casado se ha mostrado a favor de establecer unas normas claras de uso y que después se actúe contra quien las incumpla. Pero esa cagarruta de argumento que le ha salido por la boca, ¿no es exactamente igual de aplicable para un filtro que para una norma que prohiba el acceso? Si de verdad esos son sus argumentos, la conclusión es que no se puede ser más zoquete. Y si pillan a un soldado de guardia que en vez de estar en su garita está en el bar leyendo el periódico, dirá que le coartan su derecho a la libre circulación y su derecho a la información. Hay que joderse.

Mira, Marianín. Yo estoy radicalmente en contra de que se espíen las comunicaciones de los empleados; pero no de que se les corten accesos o se les cierren puertos P2P, igual que no estoy en contra de que se retire cualquier cosa que sea innecesaria o contraproducente para su trabajo. Se da censura cuando el propósito es que no accedas a cierta información (los militares tienen cierta tradición de entender de esto). Un filtro que impide acceder a ciertas páginas de ocio en horario laboral no es censura, es quitar algo que estorba, o que en cualquier caso uno no necesita.

Curas. Vamos a ver. La sociedad civil, a mi modo de ver (y es una idea más vieja que la tos), es una forma de organización que busque la máxima felicidad para los ciudadanos, y que se base en preceptos asumibles por todos. La ciencia, por ejemplo, se fundamenta en hechos repetibles y observables por cualquiera (los procesos administrativos se documentan y publican por el mismo motivo). La religión, no. La primera libertad religiosa tiene que ser la libertad de no creer, por muchas razones: por higiene intelectual, pero sobre todo porque protege por igual (quizá más aún) al creyente que al no creyente. Sin la libertad de no creer, cabría decretar que los católicos pasaran a ser musulmanes. Así que el laicismo institucional es una salvaguarda fundamental de los derechos religiosos.

En un hospital tienen cabida los criterios médicos (es decir, científicos) y los criterios éticos (recogidos en las leyes que, en una sociedad civil, permiten distinguir el bien y el mal). Pero los criterios religiosos son aplicables exclusivamente a quienes libremente se adhieren a ellos. Un criterio legal o médico puede ser asumido por todos (si no, no hay ninguna salida para vivir en sociedad). Un criterio religioso, sin embargo, no tiene absolutamente ninguna influencia (ABSOLUTAMENTE NINGUNA) en las personas que no manifiestan libre y explícitamente su voluntad de someterse a ellos.

Así que a mi modo de ver no es que no haya motivos suficientes, es que DE NINGUNA MANERA puede haber un representante de ninguna religión en un comité de ética de un hospital público, excepto que esté allí para tratar el caso concreto de un paciente que haya manifestado explícitamente tal deseo. En los demás casos, no creo que deba tener voz, voto ni presencia de ningún tipo.

Así que algo como esto me parece totalmente inadmisible e inconstitucional. Si algún día me veo en la situación de que algún comité de ética trate mi caso, manifiesto desde ya mi negativa más enérgica a que allí intervenga nadie en calidad de representante o adepto de ninguna fe religiosa, o de que cualquier miembro utilice cualquier tipo de argumento religioso. Independientemente de mis creencias, que me guardo para mí; pero sobre mis pecados o mi relación con el Altísimo decido yo.

Periodistas. Seguimos haciendo limpieza. Pedro Erquicia sobra. Vale, que sí, que al parecer no se va por el ERE. Pero el caso es que gracias a nuestros dirigentes tenemos una televisión española que no era buena, y que poco a poco se va convirtiendo en una absoluta mierda.

Una conversación con Maritere

23 23UTC abril 23UTC 2008

Esta conversación ocurrió hace casi medio siglo, pero de ella podemos sacar interesantes enseñanzas que están de plena actualidad.

P. A ver, Maritere, cariño. Que mira, que tu mamá y yo ya nos hemos enterado de lo de la bomba de relojería que nos pusiste debajo de la cama. Ya se la han llevado los artificieros. Si la asistenta no nos lo llega a decir, ¿tú pensabas decírnoslo, o por lo menos desactivarla?

R. [Maldita chacha hijadeputa.] Pues sí, papa, oyes, de verdad te lo juro que os lo iba a decir, ¿cómo no? Lo que pasa es que se me olvidó, con tantas actividades extraescolares y eso, pero vamos, que me acordaba fijo de apagarla y eso.

P. Pero vidina, es que la bomba llevaba ahí un mes. ¿Te parece normal que se te olvide una bomba activada debajo de la cama de papi y mami y tenga que encontrarla la asistenta?

R. Noooooo, papi, de verdad te lo juro, que no se me olvidó del todo del todo, sólo un poquitín. Total, era una bomba de nada, y mientras no explote no hace pupa, ¿no?, y ya te digo, os lo iba a decir, de verdad te lo juro. Que me iba a acordar, seguro seguro.

P. Pero a ver, Maritere, primero aquella confusión del cianuro, luego lo de los cables pelados en la bañera, y ahora se te olvida lo de la bomba. ¿Cómo quieres que papi y mami se fíen de ti y te dejen entrar en su habitación?

R. Va, papá, me duele que me digas eso, sería un paso atrás que dejaras de fiarte de mí, ¿no te da vergüenza poner en duda la confianza entre papi e hija? Al fin y al cabo, en cuanto se ha sabido lo de la bomba, los artificieros se la han llevado, ¿no?, y yo en cuanto la chacha [chivata de mierda] empezó a gritar y a decir que haía una bomba me acordé, ¿no?, así que he cumplido con mi obligación. Y al fin y al cabo no había llegado la hora H, y una bomba que no explota no hace tanta pupa, ¿no?

P. Hombre, visto así… pero… ¿no es un poco coincidencia todo esto del cianuro y los cables pelados? ¿No nos estarás ocultando algo, hija?

R. Ayyyy, eso sí que me duele, que me pongas por mentirosa. Yo no miento nunca, papá. Sólo tengo mala memoria, ya sabes. Pero en cuanto la chacha encuentra mis cosas [se va a cagar esa cerda], no tengo reparos en decirlo y admitir mis lapsus.

P. Bueno, Maritere, bueno… Pero comprenderás que siendo como eres tan olvidadiza nos da un poco de reparo dejarte jugar con el Quimicefa, con el Pequeño Electricista y con el fusil de asalto de papi…

R. No, papi, mira, nadie es perfecto, y los niños cometemos errores. A cualquiera se le puede olvidar una cosa, ¿no? Pero al fin y al cabo nunca ha pasado nada.

P. Dice la asistenta que ella por aquí no pasa, que hay que tomar medidas, que esto es pero que muy grave.

R. Hombre, yo creo que exagera un poquitín, ya digo que nadie ha salido herido [todavía, porque esa urraca cantarina espera que la pille descuidada y se va a enterar], y los niños aprendemos a base de cometer errores, ¿no?, y eso es lo importante, que yo vaya aprendiendo y me vaya haciendo responsable. Prueba y error, prueba y error, prueba y error. Y error y error y error. [Y de vuestros trozos no van a quedar ni las pruebas.]

P. Pero mira, Maritere, al buscar debajo de los muebles hemos encontrado algún otro juguete tuyo, por ejemplo el cepo para osos debajo del cojín favorito de mami. ¿No nos estás ocultando algo?

R. No, papi, te lo juro de verdad que no, que no es que me calle lo de las tramp… los juguetes, es sólo que no hemos acabado de mirar bien. Pero con cada cosa que encontramos me voy acordando.

P. Entonces, ¿tenemos que pensar mami y yo que puede haber más juguetes tuyos por ahí?

R. Sé positivo, papi. Cuando encuentres uno [el misil Stinger que tengo esperándote en el váter, por ejemplo] piensa que hale, que ya has encontrado otro y que con ese ya no hay peligro. Ojalá encuentres un juguete cada día, ¿no? [antes o después te encontrará el juguete a ti, pedazo de mierda.]

P. Ya le prometí a la asistenta que ibas a dejar esos juegos. ¿Debería cambiar de opinión?

Espero que sí, papi, de verdad te lo juro, porque tal como están las cosas ahora estoy aprendiendo un montón, un montón, y sería una penita que ya no me dejárais jugar más.

Medio siglo después, Maritere, gracias a la esmerada educación de sus padres, llegó a algo en la vida. Véase en la foto qué aspecto tan adulto y responsable; sería el orgullo de sus papás, que lamentablemente ya no están entre nosotros y no pudieron ver cómo se licenciaba en Física y se ponía al frente del Foro de la Industria Nuclear Española, esa organización que sólo piensa en nosotros y en el amor paternofilial que nos tenemos. Ya sabéis, hay que tener paciencia y dar tiempo al tiempo, y ser comprensivos y muy positivos. Que no hay mejor cosa para prevenir el cáncer que el buen humor. Y permanecer lejos de las fuentes de Estroncio-90, pero eso ya es menos relevante.

A tocar nel Masaveu

23 23UTC abril 23UTC 2008

De cutio nun anuncio los… “conciertos” que voi dar, pero bueno, habrá que apuntalo. El miércoles que vien hai una “clase de combo” de Marco Martínez nel Masaveu 55.

Nun ye un conciertu, porque (polo menos pola parte que me toca) nun semos músicos profesionales (dalgunu hai, por embargu).

Nin siquiera ye una “audición d’alumnos”, porque nun ye un conciertucu.

Ye una clase. El profesor axúntanos pa que toquemos xunto con otra xente (en clas nunca nun tocamos con baxista ni baterista, por exemplu). Les coses puen salir mal (como siempres) y encima pue que Marco dea esplicaciones de lo que ficimos mal, o cómo hai que facer daqué.

Pero lo bueno ye que de toes maneres hai música, meyor o peor fecha, y que la entrada ye llibre. Así que si daquién tien curiosidá pue dir tranquilamente al Masaveu el miércoles 30 d’abril, a les ocho, tomar un kas (o lo que quiera) y ver a unos pininos tocando y, nel meyor de los casos, deprendiendo. Bueno, dalgunu de los que toca nun ye un pinin, ye una máquina.

Yo, sin nun se tuerce nada d’equí allá, voi tocar colos mis collacios Triste y Bye Bye Blackbird. Na primera tenemos más o menos preparao lo que va tocar caún (el exerciciu yera preparar el solo y escribilu), pero’n Bye Bye Blackbird se supón que caún va improvisar el su solu. Yo, además, voi acompañar a Ulises (ún de los más máquinas) que va tocar… Ornithology. Un canciu muncho, muncho más rápidu de lo que yo toi avezáu… Nun sé cómo me atrevo, pero estes coses nun hai que pensales. Probe Ulises…

Se fadrá lo que se pueda. Pero animáivos, que tamién, nun dexa de ser una clase del gran Marco Martínez gratis.

Carlos Ruiz Zafón

17 17UTC abril 17UTC 2008

Suelo terminar los libros que empiezo. Pero tampoco me obsesiono. Puedo dejar un libro a la mitad:
– Si me parece que me están tomando el pelo. Bueno, normalmente esto se advierte ya antes de empezarlo, así que no suele ocurrir.
– Si me parece demasiado duro o, simplemente, no es el libro que me apetece leer en ese momento. Me ha pasado por ejemplo con Wytold Gombrowicz, a quien intenté leer con la mejor intención pero mira, es que no.
– Si deja realmente de interesarme. Tampoco me ocurre a menudo (me interesan muchas cosas) pero alguna vez sí. Y me ocurrió eso… con La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón.

Admito mi derrota. No pude, o no quise, terminar ese libro. Que, sin embargo, es una joya para mucha gente.

¿Cómo es posible? ¿Soy acaso tan elitista que cuando un libro vende mucho ya no es digno de mí? No me lo parece; quien me conozca sabe que tengo poco de elitista, creo (quizás sea elitista el decirlo). Aunque es cierto que siento animadversión por Harry Potter, y que ni se me pasa por la cabeza abrir El código da Vinci. Pero admiro muchísimo a Ibáñez (el de Mortadelo y Filemón), por ejemplo, así que no creo que sea eso.

Vamos a ver. No es que Ruiz Zafón escriba mal. Escribe muy correctamente, sin duda. Escribe francamente bien en el aspecto formal; construye frases con pies y cabeza, su discurso tiene lógica, dice cosas, es ordenado, es preciso. Tanto, tanto, tanto, tantísimo que su ficción no me resulta creíble de ninguna de las maneras. No nos engañemos, claro que todos los personajes que en el mundo han sido tienen ocurrencias y dicen frases ingeniosísimas y utilizan expresiones que no utiliza nadie más; cualquier lector de ficción tiene que vivir con eso (son pocos los elegidos que pueden escribir, o filmar, ficción atractiva usando sólo la realidad; no sé, Benito Zambrano, o gente así). Pero es que todo tiene un límite.

Lo que escribe Ruiz Zafón, y lo digo (¡de verdad!) sin ánimo de ofenderlo a él ni a sus lectores, me parece, en lo formal, de una pedantería tan exagerada que se sobrepone a lo que leo. No deja de estar ahí. No consigo que me pasen desapercibidas esas formas tan rebuscadas, o tan pulidas, o tan brillantes. Uno lee a Borges y su sencillez te deja pensando en lo que ha dicho, y en sus implicaciones que no ha dicho. Uno lee a Tirso de Molina y ni siquiera la rima interfiere en la historia; más bien la apoya, y a los cinco minutos se olvida de que está leyendo en verso y de que en realidad nadie habla así. Sin embargo, si leo a Ruiz Zafón estoy todo el rato viéndolo a él haciendo de escritor. Sus personajes no puedo creérmelos, a menos que Barcelona sea la tierra de los literatos frustrados y hasta los guardias civiles den los buenos días con metáforas de tirabuzón triple.

En cuanto a los argumentos, tengo que admitir, evidentemente, que como no he acabado el libro no puedo juzgarlo bien. Pero eso del cementerio de los libros olvidados, y tal… No sé, da para un relato corto, pero nada de lo que leí hasta que dejé de leer me pareció una idea tan buena como para seguir dándole vueltas. Vi una sucesión de descripciones, de diálogos perfectamente encajados, de símiles, de imágenes alegóricas y literarias… es decir, un ejercicio formalmente exquisito de escritura, pero me aburría como una ostra. Tenía unas pretensiones hacia el lector, las imágenes estaban tan, pero tan al servicio del lector, que rayaban peligrosamente en el Spielbergianismo.

Insisto: no puedo valorar el libro. Pero tengo que admitir que el estilo me ha derrotado. He preferido leer otra cosa antes que seguir con La sombra del viento. Dudo, pues, que lea su nuevo libro. Lo siento.

Valencia y los trasvases

16 16UTC abril 16UTC 2008

Creo profundamente en la solidaridad, la empatía y la ayuda. Creo que en eso se basa nuestra faceta de seres sociales y, aun sin saberlo, eso es lo que da equilibrio también a nuestra faceta de individuos. Me siento orgulloso de que haya españoles con sus perros adiestrados robando horas al sueño y tiempo con sus familias buscando supervivientes después de un terremoto en Méjico. Y casi echo la lagrimilla cuando veía toda aquella gente de sitios tan diversos que iba al norte a jugarse tantas cosas limpiando el galipote del Prestige, sin que fuera aparentemente asunto suyo.

Y con todo eso, o quizás por todo eso, estoy en contra de los trasvases de agua tal como se plantean. La ligereza enmendando la plana a la Naturaleza en la distribución de agua, mediante políticas a corto plazo y obras faraónicas, puede hacer felices a los contratistas de obras públicas, pero no soluciona ningún problema. Y además tiene muy poco que ver con la solidaridad.

Tomemos como ejemplo la postura de Valencia y Murcia respecto a trasvases de agua del Ebro. Podemos pensar que son comunidades sedientas, que han agotado todas las posibilidades para conseguir el agua que necesitan. Que limitan al máximo el despilfarro y aun el consumo humano. ¿Es así? Pues no precisamente. En 2005, de 18 comunidades (tomando Ceuta y Melilla como una más, aunque administrativamente no lo sea) en el consumo doméstico Valencia es la 6ª que más consume de España, y Murcia la 8ª. Consumen más litros por habitante que Castilla y León, Madrid, Aragón, Galicia, Canarias, La Rioja, País Vasco, Baleares, Ceuta/Melilla y Navarra. Valencia, que tanto se queja de sus problemas de sed, consume en las casas un 12,5% más por habitante que Galicia, que quizás podría permitirse el lujo y sin embargo ocupa la 12ª posición. Los datos son del INE.

Lo que se me ocurre son unas cuantas preguntas, cuyas respuestas no sé si son fáciles de encontrar.

¿Cuántos hogares en Valencia reutilizan las “aguas grises” para las cisternas de los inodoros?

¿Cuántos de esos inodoros tienen sistemas de descarga variable?

¿Cuántos grifos y duchas tienen dispositivos de bajo consumo?

¿Cuántos cultivos pueden aún regarse por goteo sin que se esté haciendo?

¿Qué tipo de agricultura puede llevarse a cabo realmente en la costa mediterránea de manera sostenible y adaptada a su clima?

¿Cuánto se puede mejorar la eficiencia de las canalizaciones para minimizar las pérdidas?

En lo que se refiere a la solidaridad, insisto en que me parece algo excelente. Lo que ocurre es que no consigo ver a Valencia como aquellas Hurdes de la famosa visita de Alfonso XIII. ¿Es la comunidad valenciana un territorio con graves problemas, que ha sufrido un duro golpe, o más bien una de las regiones más pujantes del país? ¿Quizás estamos hablando de trasvasar agua simplemente para que Valencia pueda seguir con su modelo de desarrollo económico, tal como está planteado, y su nivel de riqueza? ¿Acaso la sequía está afectando sólo a Valencia, o a toda España? Estoy también en contra del trasvase (o lo que sea, que a estas alturas uno ya no entiende nada) de Tarragona a Barcelona, pero si se ha llegado a ese punto, me da la impresión de que el problema de falta de agua no es sólo de Valencia, y que en la ribera del Ebro quizás tengan tanta necesidad como ellos.

Y se me ocurre otra cosa. La costa mediterránea tiene, por lo que sé, un modelo de desarrollo económico basado en gran medida en el turismo, sobre todo en las horas de sol. Ese es un recurso bastante más escaso en Asturias. El turismo de aquí, desgraciadamente (es un decir), no puede ser como el del Mediterráneo. Y además sufrimos (es otro decir) unas oleadas de nubosidad que no dejan a nadie ponerse moreno. Así que, bajo esa lógica… ¿No tendría la comunidad valenciana que compartir con el resto de España esos bienes que le caen del cielo, es decir, los ingresos por el turismo de sol y playa? ¿Cómo es que nunca llegaron aquí al norte barriles gratuitos del petróleo que se extrae (o se extraía, no sé) en los yacimientos de Tarragona?

Eso sin entrar en otras cuestiones de tipo urbanístico que me temo que también tienen su influencia en todo esto, pero que no parecen preocupar a los próceres mediterráneos.

Estoy esperando que las autoridades mediterráneas emprendan un verdadero plan de control de crisis con plantaciones masivas contra la desertificación, limitación y eliminación de asentamientos inapropiados, ahorro masivo de agua en los hogares, la industria y la agricultura, y tantas otras cosas que parece legítimo exigir antes de que lleguen a decir que quieren un trasvase de un río que no pasa por su propia comunidad. Si el problema debe interesar a los demás, ¿quizás considerarán las autoridades valencianas que el resto de España tiene algo que decir en cómo administran el agua que les llega? Ah, no, para eso sí que son soberanos y autónomos, gracias.

De Trillo a Barrio Sésamo pasando per El Cristo

15 15UTC abril 15UTC 2008

Los ecoloxistas son esa xente rara que ponse siempres en lo peor y ve desastres perdayures.

Lo malo ye que acierten siempres.

Alcuérdome de Aznalcóllar. Al entamar el asuntu, los políticos falen de que nun pasa ná, y los ecoloxistas de que pasa muncho. Meses desmpués, los científicos estudien el casu, y lo que dicen, ¿qué se paez mas, a lo que dicen los ecoloxistas o a lo que dicen los políticos?

Pues otra vegada. Dícenos que la enerxía nuclear ye segura, ecolóxica, la única solución pal efeutu invernaderu. Pero resulta que con tolos trebeyos que tienen nes centrales pa medir temperatures y radiaciones, que de xuru que funcionen perbién, tienen que ser los ecoloxistas, dende fora, los que digan: “Señores, que tienen ustedes un escape“. Y entós dicen los de la central que home, que sí, que dalgún escapín hai, pero que nun ye ná. Los ecoloxistas dicen que home, que un pocoñín más que “ná” sí que ye. Y entós aporta el Conceyu de Seguridá Nuclear, y toma cartes nel asuntu, y dempúes de estudialo diz que los de la central escondieron coses, ocultaron información (qué raro pa una nuclear… Nunca nun pasara cosa tala) y sube el nivel del incidente de 1 a 2 na escala INES. Eso quier decir que’n España lo que pasó’n Ascó ye ún de los tres accidentes más graves dende’l añu 1990. Que nun ye un accidente mui grave, pué ser; namás que ye de nivel 2 nuna escala de 7. Pero tien su importancia, y los de la central decíen que yera nivel 1 (hebo 42 de estos dende’l añu 1990) y los del CSN dicen que no, que va ser nivel 2. Pero qué alarmistas, estos ecoloxistas.

Un de los (agora) tre sucesos de nivel 2 que hebo’n España dende el 1990 foi en Trillo, onde vive la familia del actor Juan Ramón Sánchez, el Chema de Barrio Sésamo, que ta acabante de morrer. A mí pillóme mayorucu lo de Espinete, pero d’aquella namás que hebía una cadena de televisión (bueno, dos) unes cuantes hores al día, asina que víemos toos lo mesmo, anque nun tuviéramos mirando pa ello. Y siempres tuve munchu apreciu por aquel grupu d’actores, que facíen coses de guante blancu pa los neños. Siéntolo nel alma por Juan Ramón, y pola so muyer Chelo Vivares (la que facía d’Espinete, y eso sí que ye un currículum, y dígolo en serio). Son xente a la que respeto muncho, muncho. Esos “titiriteros” que dalgún políticu cree que fai de menos llamándolos asina, cuandu son xente mui, mui grande.

Y una curiosidá. Güey son les eleiciones a rector, y ¿ónde me toca votar?. Yo doi clase nel campus de Los Catalanes. Tengo’l despachu (y di clases tamién) nel campus de Llamaquique. Vivo (anque esto nun tien por qué tenelo’n cuenta la Universidá) pegao al campus d’El Milán. Pues non: nengún de los tres. Mándenme a votar a El Cristo. Equí va un mapa con la lóxica del asuntu, anque nesti mapa lo que nun se ve ye la cuesta que hai pa aportar al campus, que fai que la distancia seya como’l doble. Ye verdá que hebo un períodu de reclamaciones y que nun lu emplegué, pero nun creyí que me tocara nel Cristo… Anque he reconocer que cuando lo miré ayeri creyí que diben mandame pa Xixón, que nun diba ser raro. Asina que nun voi quexame.

Un premiu a una periodista

14 14UTC abril 14UTC 2008

Veo nel resumen de prensa de la universidá que ayeri diéron-y un premiu a Eva Montes, una periodista de El Comercio.

La noticia que ponen fala de los premios IV Centenario que da la Universidá. Nel artículu nun se sabe mui bien qué son esos premios; fálase más que nada del premiu que-y dan a Montes, que trabaya pa El Comercio, onde sal la noticia. Del restu de la entrega dícense coses abondo imprecises y pémeque incorreutes.

Con esti premiu diz el rector que quieren reconocer el rigor d’esta periodista (manque suéname que lleí dellos artículos d’ella abondo discutibles). Y sobre todo por un artículu sobre los 400 años de la Universidá y una entrevista al mesmu Rector. Artículu y entrevista que, ya que tamos… asoleyáronse en El Comercio cuandu esti periódicu dio unos tales premios col so nome, ún de los cuales foi pa… sí, pa la Universidá.

El resume de too esto ye, entós, que un periódicu dá-y un premiu a la Universidá, y dempués la Universidá dá-y un premiu a una redautora del periódicu, y non ya por otres coses, sinon en especial por artículos que fizo sobre la Universidá y el Rector cuandu el so periódicu yos dio a ellos el so premiu.

Nun sé, nun quiero quitá-y la ilusión a Eva Montes, que de xuru que trabayó muncho pa ser una gran periodista. Pero abúltame que esto nun tien muncho que ver col periodismu, y digo más: que lo más periodístico que se podía facer yera nun recoyer esi premiu.

A mí too esto dame un poquiñín de vergüenza axena.

Ya tengo telefonucu

10 10UTC abril 10UTC 2008

Hasta agora, yo yera ún de los pocos que quedaben n’España ensin telefonucu. Porque pol mi trabayu nun me movía muncho y yera fácil d’atopar; porque si taba fora del mi sitiu, casi de xuro que nun pudiera atender al teléfonu anque lu tuviera; porque nun me paez que haiga que tar localizable tol día, o dexar que el que te llama pol teléfonu interrumpa a la persona que se tomó la molestia de venir a falar contigo en presona; porque cuandu ún tien que falar con daquién lo más fácil ye que tea fora cobertura polo que seya; porque pa quedar con daquién creo en quedar a una hora nun sitiu, y facer por cumplilo.

Pero bueno, paecióme que diba siendo hora de rendime y tener teléfonu. Y ayeri merqué ún.

Una maquinona. Como tol mundu farda de móvil, yo tamién. El Nokia 1208. Tien pantalla con colores, y axenda, y calendariu, y milenta coses más… Y nun tien cámara, nin USB, nin Internet, nin ná de ná. ¿Nun te impresiona, ho? Y porque nun teníen ún más baratu, que si non…

Diba compralu por 49 €, pero cuandu el chaval foi a cobrámelu la máquina díxo-y que 39 €. Asina que debieron de ponelu d’oferta sobre la oferta, o algo.

Igual canso d’él, igual lu uso muncho y me doi cuenta de que merez la pena gastar perres nun teléfonu meyor. Pero de momentu… abúltame que ye de sobra.

Non, non penséis que voi tar siempres llocalizable. Pero bueno, agora ya tengo telefonucu y ya soi un paisano.