Maribel Moreno

“Dígoy-lo mirándo-y a los güeyos, señor como se llame. Váigase a tomar por culo.”

Eso ye lo que podía decí-y Maribel Moreno a toa la xente que agora lleva les manes a la tiesta y pon el gritu nel cielu pol so positivu d’EPO.

Nun sé cuántos kilómetros fadría Maribel Moreno encima la bicicleta pa dir a los xuegos. Pero por ca ún que tenga fecho ella, de xuru que hai milenta más que ficieron otres ciclistes como ella. Otres que amen la bicicleta, que nagüen por esi deporte, por ver carretera delantre, y ser meyores ca día, y dir de un llau pa otru a competir.

A toes eses muyeres nun les conoz ni Dios. Lissavetzky nun se fai fotos con elles, ni diz que tea arguyosu como ta con Nadal.

La vida d’un deportista con pasión por un deporte tien que ser dura. Munches, munches, munches hores de sudu ensin que naide te vea nin te aplauda. Y la diferencia entre una dependienta cualquiera de Zara que poles tardes escapa a rodar o facer peses y esta Maribel Moreno que agora tachan toos de tramposa ye unos resultaos: unes décimes o unos minutos en ca carrera. Unos metros dempués de facer setenta kilómetros. Pongamos que diez sobre setentamil. El cero coma cero ún por cientu. Y eso falando de la carrera, porque nel entrenamientu y el esfuerciu la diferencia pue ser menor, o incluso a favor de la que perdió.

Esos metros deciden quién recibe beques, o va a los xuegos olímpicos. Y quién tien el honor de facese la foto con Lissavetzky, claro. Pero eses beques, esi puestu nel equipu olímpicu, toa esa diferencia entre el que sube a un caxón a recoyer una medalla y el que lo mira pola tele frayáu dempués de dir a trabayar como tolos días y lluéu a entrenar pa nada, y que nun tuvo sitiu nel equipu olímpicu… ¿Ye esa la diferencia que hai entre eses dos persones? ¿Entre esos dos deportistas?

¿Sí?

Pues entós lo más intelixente que pue facer una muyer ciclista ye dopase, y a ver si hai suerte.

A esta moza nun la sintiera nomar enxamás. A naide-y importa una mierda lo que fai el restu’l añu (como naide s’alcuerda d’una velocista española que ganó ¡once! medalles d’oru en seis xuegos olímpicos, pero sí s’alcuerden de Raúl hasta cuando ta de vacaciones). Siéntola nomar agora porque dio positivo. Y pónense toos dignos, como si tuvieran al marxen de lo que pasa. Como si nun vivieran d’esti circu. D’esta farsa que ye el deporte d’alta competición. Como si el deporte d’alta competición fora bueno pa la salú. Como si eses neñes de catorce años que faen ximnasia tuvieran faciendo dalgo bueno pa elles. Como si yos importara lo que va pasar con elles cuando tengan dieciocho y seyan… vieyes.

Siéntolo abondo por Maribel. Nun me gusten les trampes, nin tengo a los tramposos por llistos. Pero los xuegos olímpicos ya apesten de principiu a fin, son una trampa de principiu a fin. Estos mandamases creen que se llimpien les manes al renegar de la ciclista tramposa, que cuanto más la insulten a ella más altu ye el pedestal d’ellos pa tar por enrriba de la mierda; comu cuando na edá media denunciabes a un xudíu o a un herexe o a una bruxa. Pero d’esa mierda, anque nun la vean, tan rodiáos.

Tienen dalgo de xenerales que manden a otros a la guerra, y entós indígnense cuandu pesquen a un desertor. Pero yo véolo d’otra manera.

Hai que pensalo dos veces enantes de nun simpatizar colos desertores. Suelen ser meyor xente que los soldáos.

Y si dalgo fai grande a un deportista, ye’l esfuerciu, la superación, la constancia. Si yo me forro a EPO, nun llego a unos xuegos, nin siquiera a ganar una carrera nes fiestes patronales del pueblu. Si Maribel se dopó, fue pa llegar enantes nesos diez metros que lo deciden too; pero tol restu del percorríu fízolu, una pedalada detrás d’otra.

Pero pa mí esos diez metros nun importen tanto. Dende lluéu, non tanto como les milenta hores, los milenta kilómetros que fizo enriba la bici.

Tuvo una flaqueza, cometió un erru, pescáronla nun renunciu. Pero si tengo que tar arguyosu d’un deportista que sube al caxón a por una medalla, casi tolo que me puea facer tar arguyosu d’é, tamién lo fizo Maribel. Digo más: tuvo dispuesta a dexar la so salú por España. ¿Nun ye eso lo que quieren los xenerales?

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5 comentarios to “Maribel Moreno”

  1. Miguel Herrero Says:

    Ayer en todos los canales de TVE (menos en ClanTV) lo pusieron varias veces.Supongo que por una que pillan habrá otros diez que habrán limpiado la droga del organismo a tiempo para el control.¿Es peor esto que el entrenamiento que hacen los chinos? Hay que ver los resultados que da, muchísimas medallas… pero a qué precio:http://tinyurl.com/6gr5ks(gracias a Brenes por el enlace)

  2. servidora Says:

    No sólo lo quieren los generales: a la xentiña de a pie le encanta hacer “sillonball” a costa de los sudores ajenos.Somos una pandilla de hipócritas; nos ponemos histéricos delante de una medalla aunque no tengamos ni guarra ni de que existe ese deporte hasta que no hay podium. Pero tenemos tanta falta de conocimiento de lo que es practicar un deporte (como amateur, no digamos ya al nivel de unas olímpiadas) que despreciamos al que no gana una final o una medalla, mientras bostezamos delante de la tele… sin darnos cuenta que clasificarse para unos juegos ya es algo tremendo, que participar en una serie olímpica es algo con lo que puede soñar muy poca gente y que pasarla, es subir al cielo. Que llegar a una final (aunque quedes último) quiere decir que eres enorme. Y ya, si ganas alguna medalla, eres sobrenatural.No, en este país los deportes son una excusa para pegar pitadas en coche hasta las 4 de la mañana y no hay cultura deportiva… sólo si hay medalla se reconoce el mérito de un deportista. Sólo si hay medalla consigues las puñeteras becas que te permiten entrenar para llegar al nivel que permite soñar. Y ya si eres mujer ciclista (¿Alguien se acuerda de Joane Somarriba? ¿Y de Perico Delgado? Pues Perico ganó dos Tours menos que ella :-/), apaga y vamos. ¿EPO? Sí, vale.Me caen peor los que se domicilian en Andorra, que engañan más y a más gente…Buf, y un abracete, meu, ya me he quedado a gusto :-)Al margen del tema, el otro día estaba pensando en los distintos tipos de equipos que participan. Y fue divertido pensar en un paralelismo sobre el comportamiento de un grupo de trabajo en el aula… 🙂

  3. Sergio Says:

    Estoy de acuerdo contigo en la mayoría de las cosas que comentas, Guti, y en los comentarios de los dos participantes anteriores.Sin embargo, esta chica, que seguro que ha sudado miles de horas, que ha trabajado durísimo, que seguro que es una gran deportista a la que nunca le llegaría yo a la suela de los talones, empezando porque no tengo esa capacidad de esfuerzo y sufrimiento, yo creo que debe ser privada de la medalla, y por una cosa….Doparse no es un sólo acto personalísimo e individual: afecta a otros. Si otra chica hace los mismos esfuerzos pero no se administra EPO, o lo que quiera que haya consumido esta chavala, que, confieso, no conocía (es más, hasta ahora mismo que he entrado en tu blog no sabía ni de su medalla), pues quizás haga unas centésimas más y no tenga la ocasión de ir a los juegos. Eso puede cambiar su vida de forma radical, de modo que existe el riesgo de que personas que de motu propio no se doparían si no lo hicieran otras, decidan hacerlo para estar en igualdad de condiciones.Y resulta que muchas sustancias dopantes tienen efectos terribles para la salud, de modo que si yo me dopo, puedo estar creando estímulos a otros para doparse, y perjudicarles la salud. Por eso no se debería permitir el doping.Otra cosa son las fotos, los homenajes, Lissavetzky o Perico Los Palotes. Que hay mucho cinismo e hipocresía lo sabemos todos…Saludinos.

  4. Guti Says:

    ¡Hola, Sergio! Sí, yo también pienso que no se debe permitir el dopaje, también pienso que no hay que ser flexibles con ello… Lo que me molesta es este festival de crucifixión pública, cómo intentan todos los prebostes despegarse del atleta insultándolo. Entiendo que se muestren inflexibles y sin equívocos (ya podrían hacer algo así los presidentes de fútbol con sus aficionados ultras), pero creo que realmente están más preocupados por distanciarse y que no les salpique a ellos la cosa. Y me molesta que falte esa reflexión sobre el planteamiento competitivo en sí, que tiene el dopaje como consecuencia lógica e inevitable. No digo que la solución sea ser condescendientes con las violaciones de las normas, claro… No sé cuál es, realmente. Por eso creo en el deporte amateur, y cuanto más torpe y divertido, mejor.

  5. El esperpento olímpico « Diariu de Guti Says:

    […] dije alguna que otra vez que reniego de los juegos olímpicos. Que esta monstruosidad de dimensiones […]

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