Archive for 30 septiembre 2008

Juan Velarde, cartón piedra

30 30UTC septiembre 30UTC 2008

Como estoy de vacaciones acabo de ver el programa presentado por Pepa Bueno. Hablaban Juan Velarde y Nicolás Sartorius. Velarde es una persona que me resulta notablemente antipática por razones que no vienen al caso, y pensé en apagar la televisión. Pero preferí escuchar lo que tenían que decir los dos. Al fin y al cabo, de algún sitio le vendrá el prestigio a este hombre. De Sartorius no tenía nada concreto que objetar.

Lamentablemente, se confirmaron mis prejuicios. Velarde es en primer lugar alguien que ni se expresa con mucha claridad ni dice nada realmente interesante. Creo que es básicamente un listillo, que cree que a base de citar a diestro y siniestro autoridades, estudios y fechas convence (pero eso está peligrosamente cerca del fraude científico). Sin embargo, cuando le citan a Indro Montanelli:

Los listos viven de los tontos, y los tontos de su trabajo.

Lo desprecia diciendo que son “frasecillas de literato que en economía no sirven para nada”, cuando en esa frase hay más verdad que en todo lo que probablemente pueda escribir Velarde sobre economía en toda su vida. No quiero comparar a Velarde con Montanelli… pero con cuatro frases que le he leído al segundo he aprendido más que con todo lo que he visto al primero pulular por unos y otros pesebres.

Otra cosa estomagante es cómo en realidad todos los economistas (él entre ellos) sabían lo que iba a pasar (cómo no). Y también los esfuerzos patéticos de Velarde por hacer notar, con enorme vehemencia y aspavientos, que en España hay una crisis morrocotuda sin relación alguna con la crisis exterior, una propia que era fácil de arreglar hace cuatro años pero no ahora. El porqué de que fuera fácil hace precisamente cuatro años, pero no seis u ocho, se lo guarda.

Otro momento lamentable se ha producido cuando un periodista de la mesa le ha preguntado precisamente por eso de los cuatro años que se le escapó, y le dijo con toda soberbia y malas maneras que él ya lo había dicho en 2002 y que le enseñaba todos los documentos que quisiera (cuando esa no era la cuestión) y que por tanto “a mí no me haga esa pregunta”.

En fin, que citas aparte no ha dicho más que vaguedades, aparte de mostrar su mala educación. Pura fachada y puro ego, y no me explico por qué le siguen la corriente. Quizás la cita de Montanelli le enfadó porque se dio por aludido.

A su lado, Sartorius ha sido educado, correcto, concreto, divulgativo. Se puede estar o no de acuerdo con lo que dice, pero es que dice algo. Velarde es cartón piedra.

Serán impresentables

18 18UTC septiembre 18UTC 2008

A veces nun pueo creer lo que lleo, anque ta bien que empleguen pallabres dierutes y clares. Que por una vegada se quiten la mázcara.

La patronal española pide «un paréntesis» en el libre mercado ante el avance de la crisis

A ver si nun escaecemos esto enxamás. Por exemplu, la próxima vez que un amigu míu de esos neolliberales me cuente les maraviyes del llibre mercáu y lo malu que ye el Estáu, he alcordame de esto pa mandalu direutamente a tomar por culu.

Fadráme gracia cuandu los fíos de puta de siempre vengan a decir a los trabayaores que si la iniciativa privada, que si son ricos porque asumen los riesgos, que si a veces se gana y a veces se pierde, que si la moderación salarial. O cuandu llamen apesebraos o coses así a los funcionarios.

Pues eso: dir a tomar por culu.

Posturitas

16 16UTC septiembre 16UTC 2008

Voy a cruzar la calle, y ahí delante veo una monja mirando fijamente a través de la valla. He tenido muy poco trato con monjas, prácticamente ninguno, pero al verla no puedo evitar un sentimiento de firme antipatía, no a la persona, sino a ese uniforme gris. Y mientras pienso en ese desagrado, resulta que se gira y me dice “Oiga, venga”. No es una petición, es una orden.

No puedo creerlo, precisamente a mí. Me apetece decírselo (señora, ¿no ve que la estoy despreciando?, no me interrumpa, que me corta el rollo), pero -por eso, porque no estoy seguro de si me ha hablado el uniforme o simplemente una persona- me desvío y me acerco de lo más solícito. Aunque se le ha olvidado el “por favor”, o algo así.

Me señala preocupada abajo, a la pista de atletismo, y me dice con sobresalto: “Mire, mire qué postura tan rara tiene aquel chico, no sé si le habrá pasado algo”. Busco algún yonqui tirado en el suelo o algún doceañero vomitando su borrachera (la diferencia puede que esté sólo en el tiempo de cocción, supongo), pero no consigo ver absolutamente a nadie más que a un tipo inclinado sobre una barra, estirando largamente los gemelos como deberíamos hacer todos para evitar tendinitis en el tendón de Aquiles.

– ¿Cuál? ¿Ese de rojo, dice? (De rojo de la cabeza a los pies… También es que hay gente con mala leche.)

– ¡Sí, sí! ¡Mire qué postura tiene! (El corredor, a todo esto, ha acabado con los gemelos, se incorpora y se estira los cuadriceps llevándose el talón al trasero). ¡Ah, se ha movido, pero de verdad que llevaba así mucho rato!

– No, verá, está estirándose. Después de correr hay que estirar los músculos, y…

(Cara de incomprensión absoluta.)

– Vamos, que sí que se lo ha tomado con calma, pero son ejercicios, nada más.

– ¡Ah!, ejercicios… (Por supuesto, la cara de estupefacción es la misma.)

– Sí, ejercicios, no se preocupe, no le pasa nada.

Me voy, y pienso en varias cosas. Que si le parecía rara la postura de inclinar los gemelos, qué puede pensar de un tío que no contento con esa excentricidad se levanta y se mete un talón en el culo con las dos manos. Y que cuánto puede llegar a alejarse del mundo (en dirección a las esferas celestes, se supone) una persona para quedar tan perpleja ante unos ejercicios de estiramiento, cosa que seguramente le parecerá de lo más extraño frente a rezar un rosario o una letanía en latín, por poner un ejemplo. Y que con cuánta frecuencia las personas de este perfil manifiestan con notable asertividad cómo debe ser la vida en el mundo actual, cómo debe ser la familia, el matrimonio, el amor, el sexo, la prescripción facultativa de analgésicos en enfermos terminales, la investigación con células madre, la fecundación in vitro, la anticoncepción, el aborto, la política, los medios de comunicación, la cultura, la condición femenina.

Y me compadezco (lo siento si suena soberbio) de la persona, y desprecio aún más el uniforme, y me enfado otro poco más con los sastres que le han cortado el uniforme y las alas y el horizonte. Y no le han cortado nada más porque ya no hacía falta.

Bueno, ya lo sé, exagero. O no.

Obvious metaphors

15 15UTC septiembre 15UTC 2008

You meet some special, helpless plant. And some mysterious connection occurs. And, although you hadn’t planned it, you start to take care. Communication is difficult between so different worlds but, in your strange, human way, you shower it with attention. You give it things it probably doesn’t need, but you try your best anyway. You see it grow. You feel better. It seems to blossom. It soon will become a real tree. Strong, tall. It will probably survive you. And in its strange, vegetable way, it looks grateful, it looks like a friend.

And then, in only one week, this happens.

I have no idea, but it probably was this..

And, of course, lots of obvious thoughts and analogies and metaphors come at once.

I’ll miss you, anyway.

Subastar la virginidad

12 12UTC septiembre 12UTC 2008

Se levanta uno de mala leche de por sí, y tiene que ver cómo todos los telediarios cuentan la estupidez de que una chiflada norteamericana subasta su virginidad en Internet. Entiendo que significa que se acostará con el mejor postor.

Lo primero que pienso es en la insistente conducta de los programas de informativos, que son poco más que anuncios encubiertos. Hacen publicidad de empresas y productos. Y en este caso hacen una tremenda publicidad gratuita del negociete de esta mujer.

Lo segundo, que una subasta como esa siempre ha tenido un nombre. Se llama prostitución. La vendedora es básicamente una puta. No pretendo ser peyorativo, sino descriptivo. De hecho, siento bastante respeto por las personas que ejercen esa antigua profesión y tengo opiniones peculiares sobre su dignidad, mayor que la de muchos periodistas, políticos y… [voy a parar ahí la enumeración, que me enciendo]. Lo que me molesta es que no llamen las cosas por su nombre. Sexo a cambio de dinero es prostitución, pero a esta en vez de puta la llaman “una joven” y “virgen”.

Más tarde, actualizo: resulta que al parecer eBay ha suspendido la puja, y esta se ha trasladado a una página web de… un burdel en el que trabaja la hermana de la prota. Si es que no puedo ver nada, que siempre me chafo el final yo mismo. Pero qué poco desencaminado iba.

La tipa dice que ha acabado una licenciatura en “Estudios de la mujer” (¿?) pero que quiere seguir para titularse en “matrimonio y terapia de familia”. Algo así como si “el solitario” quisiera sacarse un título en negociación y resolución de conflictos, vamos.

Me importa un bledo cómo consiguen dinero para sus estudios estas dos hermanas. Pero me pone enfermo la atención que reciben.

Hoy mismo estoy seguro de que miles de niñas diez años más jóvenes que esta han vendido su virginidad por menos, y no precisamente para tener oportunidad de estudiar. Pero una norteamericana excéntrica y gilipollas merece toda nuestra atención, cómo no.

Somos una provincia de mierda. (España, digo).

Breve historia del saber, de Charles Van Doren

9 09UTC septiembre 09UTC 2008

Estoy acabando de leer “Breve historia del saber”, de Charles Van Doren (como nota curiosa, fue el protagonista del escándalo reflejado en la película Quiz Show). No me arrepiento; es más o menos entretenido, y se puede aprender algo de él. Pero globalmente no es una historia del saber.

Creo que un gran error del libro es que no tiene claro su objetivo. El título original es “History of knowdlege”, y como digo, no me lo parece al cien por cien. La Historia debería ser una narración relativamente objetiva, no una admonición llena de ideas personales sobre el bien y el mal. Y Van Doren no puede evitar ser estadounidense y parecerlo. Cuando habla de la democracia, aparte de atribuir a su país su invención (esto al menos tiene una cierta base) se dedica a echar loas y más loas sobre esa democracia, a explicar por qué el comunismo no puede funcionar, y lo bien que está el mundo ahora que los Estados Unidos dominan, y las pocas guerras, y de poca importancia, que ha habido desde la Segunda Guerra Mundial (¡!). No es que no sea consciente de algún que otro problemilla, pero desde luego no es lo que le resulta más relevante. Por qué en una historia del conocimiento humano tiene que dedicar páginas y páginas a glosar, con un estilo que parece pensado para lectores infantiles, las excelencias de su modo de vida, no lo sé. Pero me parece una divagación de tomo y lomo (aparte de muy poco científica).

La edición española ahonda en el error, empeorándolo. Subtitulan el libro “la cultura al alcance de todos”, y en la solapa lo describen como la lectura perfecta para quien quiere “repasar” la cultura pero no tiene tiempo para estudiar a fondo. Y desde luego no es ese libro el que he tenido en mis manos. Si ese es su propósito, creo que es un libro muy malo.

Además de su enfoque político simplón, maniqueo y propagandista, me ha resultado especialmente molesto su tratamiento de la religión. Se puede escribir algo como “Eso no agradó a Osiris”, no porque el autor crea en Osiris sino porque pretende reproducir el modo de pensar de un egipcio. Pero con Van Doren es permanente la sospecha (bueno, al final ya no me queda ninguna duda) de si habla de la religión cristiana con distancia científica o simplemente se le escapa entre líneas su propia concepción del mundo. O si Richard Dawkins tiene razón, y la gente, aunque sean científicos, no se atreve a hablar de la religión católica sin tapujos, como habla de cualquier otra o de cualquier superstición, y mantiene una especie de reverencia temerosa por si acaso. Y eso es muy molesto en un libro como este, que pretende describir el mundo, no el catecismo.

Ejemplos. Al hablar de la edad media, y de cómo la gente se centró en ganarse el cielo en la otra vida sacrificando esta, dice:

Tales sacrificios y contribuciones no se pueden considerar insignificantes. No sabemos lo bastante sobre cómo funciona el mundo para asegurar que las oraciones de hombres y mujeres santos no contribuyen a crear un mundo mejor. Puede incluso que esos hombres y mujeres salvaran el mundo. Pero tampoco podemos afirmarlo, pues no sabemos si es cierto.

¿Ein?

¿Qué?

¿Perdón?

Unas frases como esas son absolutamente opuestas al conocimiento científico, y más aún en una Historia del Saber. Pero contestar a esta estupidez me llevaría tanto como el artículo entero. Así que seguiré con citas. Hablando del estado teocrático que se puso en práctica durante esa edad media:

Como cualquier utopía, lo que la Edad Media intentó fue un noble experimento, pero un experimento que los seres humanos no estaban preparados para hacer funcionar. Sólo nos queda maravillarnos ante el hecho de que el estado teocrático, basado en la armonía divina y en la paz de Dios, durase tanto como lo hizo.

¿Cómo?

Un estado teocrático dirigido por alucinados que inculcan en miles de personas sentimientos de culpa y terror, que torturan y matan, que creen (o dicen creer) oír voces divinas que los empujan a organizar ordalías y cruzadas, ¿es un noble experimento? ¿Es como cualquier utopía? ¿En qué se parece? Y sobre todo, ¿el problema eran los seres humanos, que “no estaban preparados” para hacer funcionar lo que a este tío talmente le parece una buena idea? Por supuesto, no será igual de benévolo cuando hable del comunismo… aunque la base teórica de este no sea una superstición, sino un discurso político más o menos acertado o fundamentado. Sospecho que escribe así porque no tiene miedo a Lenin, que ya está muerto, pero quizás sí a los integristas que dirigen su país…

Hay muchos ejemplos más. Hablando de la teocracia en el siglo XX, y volviendo por tanto al tema:

La teocracia, o gobierno de Dios, fue el gran experimento que el Occidente cristiano realizó durante la Edad Media. Como hemos visto, ese experimento fracasó. Aunque algunas teocracias perduraron durante cientos de años, la idea nunca funcionó bien del todo, por el simple motivo de que la voluntad de Dios siempre necesita que la interpreten seres humanos mortales que pueden equivocarse.

Pero vamos a ver, Van Doren, hombre. En la edad media, el occidente cristiano no hizo ningún entusiasta experimento político. El occidente cristiano simplemente sufrió la llegada al poder de una secta cruel y desquiciada que lo oprimió, lo retrasó y lo esclavizó durante un milenio y medio (y vamos camino del segundo). Y cuando habla de por qué no funcionó… Hay que ver qué explicación. ¿Cree este tío a pies juntillas que Dios existe y la teocracia va mal por un problema de transmisión de la señal? ¿De verdad que su mente científica no le sugiere ninguna otra causa para que una teocracia no funcione?

Más abajo dice:

A diferencia del cristianismo, el islam nunca ha abandonado del todo el ideal teocrático.

Primero, esa diferencia a mí me parece simplemente cuantitativa, no cualitativa. Segundo, el islam tiene seiscientos años menos que el cristianismo; pueden pensárselo con calma otros trescientos años, y aun así habrán sido “sólo” tres siglos más espabilados que nosotros. Y no pretendo defender el islam, sino poner al cristianismo en su justo lugar.

Otra perla, cuando habla de los posibles efectos de una guerra nuclear total:

Pero un mundo habitado por un puñado de cucarachas puede que no fuera lo que Dios tenía en mente cuando creó el Edén y colocó en él al hombre y a la mujer.

Por favor… Hablando de la relatividad y de cómo según esa teoría el universo es finito pero ilimitado, y de qué podría haber fuera de ese universo:

Quizá sólo Dios pueda sostener el universo finito y sin límites en su mano.

¿Qué necesidad hay de esa mención cuando se está hablando de ciencia? Hablando del espacio vacío entre las galaxias, donde apenas se percibiría el brillo de ninguna estrella:

A medio camino entre dos grupos nos encontraríamos en la verdadera oscuridad, una oscuridad que nos obligaría a preguntarnos si el propio Dios podría encontrarnos allí.

Irrebatible, claro. A mí es la primera pregunta que se me ocurriría si estuviera en el espacio vacío intergaláctico. Me extraña que la primera pregunta para Van Doren no sea cómo es posible que haya llegado más lejos que la esferas de las estrellas fijas, esa de material etéreo y perfecto que gira en torno a la Tierra…

Total, que está bien recordar cosas sobre Cicerón o Kepler, pero por lo demás este libro no es una historia del conocimiento, al menos en todo lo que resulta cercano al autor: la religión, las épocas más cercanas, su país. Como libro objetivo y científico es un poco lamentable; pero como ensayo, a mi juicio no da la talla. El final es una especie de predicción sobre los próximos cien años, pero que apenas tiene nada que ver con la historia del conocimiento o el saber. Así que me parece que es un libro que quizás empezó a escribir con disciplina, y acabó escribiendo lo que le apeteció.