Coherencia y disculpas

Me parece que muchos problemas se solucionarían fácilmente si nos esforzáramos por ser coherentes. Casi es una perogrullada, porque la coherencia y la justicia van de la mano. Evitar hacer afirmaciones de las que uno tenga que desdecirse está bastante cerca de no hacer a los demás lo que no quiero que me hagan a mí.

Me acuerdo de la coherencia cuando leo las delirantes declaraciones de un arzobispo (casi da igual cuál sea, son todos campeones en esta categoría) en relación con el mal llamado bus ateo. Es algo tan histriónico que no merece la pena comentarlo. Pero es un ejemplo palmario de incoherencia y contradicción.

Es también gracioso comprobar cómo un alto cargo de una administración autonómica, en cuyas manos está la vida de miles de ciudadanos, puede decir un día esto (las negritas son mías):

el hecho de que no haya podido probarse” relación entre la aplicación de sedantes y las muertes de pacientes en el Hospital Severo Ochoa ni se hayan encontrado responsabilidades penales “es evidente que no excluye el que hubiera unas prácticas que no debían haberse llevado a cabo en las Urgencias de Leganés”.

y más tarde esto otro:

Güemes ha agregado que las únicas acusaciones las ha hecho el diario, que ha acusado “falsamente” al Gobierno de Esperanza Aguirre de una trama de espionaje y después ha acudido a la Fiscalía y “ha reconocido no tener ninguna prueba y encima tienen la desfachatez de decir que no han acusado al Gobierno regional”.

Ha insistido en que no hay ninguna prueba de que se haya hecho espionaje, por lo que ha reiterado que se trata de una “gran mentira que está rayando ya con el ridículo”.

El autor de una de las frases estrella de las últimas décadas (que no se puede probar no significa que no exista) no está solo en esta peculiar inversión. Otros brillantes correligionarios suyos dicen, sobre la trama de espionaje en la Comunidad, cosas con tanto sentido como estas:

dijo que quien siga manteniendo estas afirmaciones las tendrá que “probar y acreditar” y, si no, tendrá que rectificar, porque, de no hacerlo, será llevado ante la Justicia.

Asimismo, manifestó que España es un Estado de Derecho, lo que quiere decir que “la inocencia no se tiene que probar”, dado que se presume. “Quien tiene la carga de la prueba es el que acusa. Quienes nos acusan de delitos muy graves tendrán que poner las pruebas ante los jueces”, apostilló.

Claro y diáfano como el agua. Esa es la actitud que debe mostrar un presidente de comunidad autónoma. Me habría parecido procedente esa lección sobre fundamentos del Derecho en otras ocasiones. Por ejemplo, durante la legislatura pasada, esa que el PP dedicó a hacer una absurda, malintencionada y antidemocrática campaña electoral para las elecciones previas, que ya habían perdido (pero no se enteraron hasta cuatro años después).

Y hablando de esto tengo que dar un punto a Rajoy. A mí, personalmente, no me hizo la menor gracia el reportaje aquel de las ministras de Vogue, por lo que tenía de pijo y de superfashion. El reportaje famoso de Soraya Sáenz de Santamaría no me pareció especialmente mal (quizás porque en él se fardaba menos de ropa). En cualquier caso, Rajoy primero dijo cosas como:

Los ministros y las ministras lo que tienen que hacer es gobernar. […] A lo largo de estos meses hemos visto muchos gestos. Y de los gestos hemos pasado, lisa y llanamente, al ridículo. […]

Me parece un acontecimiento lamentable, absolutamente fuera de lugar, muy poco serio y, sobre todo, que revela cómo se toma las cosas el Gobierno.[…]

Con los problemas habidos este verano, con la crisis del petróleo, si al final la gran noticia del verano es el posado de las señoras ministras, pues viva la libertad, el equilibrio , la sensatez, la lógica y el sentido común.

Además, el Grupo Parlamentario Popular se planteó pedir una comparecencia de las ministras en el Congreso, en términos no menos duros.

Ahora, con motivo del famoso posado de Soraya, que a fe mía que llega en una coyuntura de crisis bastante mayor, dice Rajoy que las críticas se deben a que:

en España hemos avanzado mucho en tolerancia y respeto a los demás, pero todavía no lo suficiente. […]

Soraya hay que juzgarla por su actividad política. En respeto y tolerancia aún nos queda un largo trecho que recorrer.

No muy coherente, que digamos. Pero al menos… al menos dice esto otro sobre las críticas al reportaje de Vogue:

no las debíamos haber hecho

Es muy, muy, muy poca cosa para la contradicción en que ha incurrido. Pero dado el panorama, me parece un gesto tan inusual que me lo voy a tomar como una disculpa. Así que Rajoy entra en la lista de gente que pide disculpas por un error:

Zapatero 3, Rajoy 1, Ana Mato 1, Iñaki Gabilondo 1, Fernando Sánchez-Dragó 1, Juande Ramos 1, Juan Fernando López Aguilar 1, Juan José Ibarretxe 1.

Pocas disculpas para tantos y tan graves motivos, pero algo es algo. Quizás Rouco algún día se anime (supongo que sí, porque es lo que predica para todo el mundo, que pida perdón ya desde su nacimiento porque nacemos todos con la culpa puesta).

Anuncios

Una respuesta to “Coherencia y disculpas”

  1. Sergio Says:

    Tranquilo, Guti…. el Vaticano ya ha pedido excusas a Galileo sólo medio milenio después de procesarlo….. Seguro que hacia el annus domini de dos mil quinientos piden perdón por las declaraciones desafortunadas de Rouco Varela…y tú y yo que lo veamos 😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: