Archive for 30 septiembre 2009

La familia

30 30UTC septiembre 30UTC 2009

Soy una persona decente. Voy a misa, observo los mandamientos, soy cabal a más no poder. Por eso me asquea y me repugna la política de este gobierno de progres, que atenta contra lo más importante que tenemos en España: la familia.

No puedo soportar que a nuestros niños se les adoctrine con ideas sobre educación para la ciudadanía y los derechos humanos, el pensamiento crítico o las responsabilidades cívicas, mientras que el estudio de la religión es optativo y no obligatorio.

Tampoco puedo soportar que cualquier mujer pueda expulsar de su cuerpo a un feto, o a un cigoto, o que pueda tomar una píldora que impide la implantación de las células que darán lugar a un embrión. Y si tiene dieciséis o diecisiete años, creo que debería ser el código penal el que rigiera la relación de confianza con sus padres, y si no tiene esa confianza, que aborte en la clandestinidad.

No, no puedo soportar estos ataques a la infancia y a la familia, mientras los linces están protegidos.

¿Las hijas de Zapatero?

Bueno, es verdad que son menores, que de hecho tienen aún menos de 16 años, que no eligieron presentarse a las elecciones, que siempre han evitado la notoriedad pública. Que son adolescentes, seguramente vulnerables, y en especial en lo que se refiere a su aspecto físico, con razones para la inseguridad o sin ellas, que la inseguridad a los quince años es libre y abundante y tenemos un superávit del que algunos ya no conseguimos deshacernos nunca. Que probablemente, como casi todos los adolescentes, eviten a toda costa preguntar en clase para evitar ser el centro de las miradas, y que seguramente no suponían que su asistencia a una cena que les hacía ilusión, y en la que iban a verlas un puñado de dignatarios y gente aburrida que no tendría en ellas el menor interés, iba a someterlas durante días y días al escrutinio no de una clase, sino de millones de personas. Al escrutinio gratuitamente cruel de un millón de matones de patio de colegio, de abusones frustrados, un millón de hijos de puta que se creen ingeniosos insultando y denigrando a personas indefensas.

Pero qué coño, son hijas de Zapatero. Que se jodan. O que se hubieran quedado en casa, que para eso tienen un padre presidente, para no cenar con él en la vida, y si sufren críticas en las tertulias políticas, o atentados de ETA, pues que apechuguen con las consecuencias, que pa eso son hijas de presidente.

Todavía, si fueran fetos, entonces sí, entonces las defendería incondicionalmente y hasta la extenuación, pásalo. Pero no; estas ya están aquí, en este mundo, así que la veda está abierta. Y si sufren Zapatero o su mujer porque a sus hijas les entra la depre, que se jodan también, ellos se lo han buscado. No esperarán que la Conferencia Episcopal se indigne y saque un comunicado, o algo así. (No se les ocurrirá, ¿no?.)

Esa es mi idea de la familia y de la decencia y del cristianismo.

La economía, estúpida

11 11UTC septiembre 11UTC 2009

Por supuesto que cualquier tema se complica si uno empieza a rascar y lo estudia a fondo. Normalmente se complica mucho, pero cuando ya lo domina de verdad y llega a las últimas consecuencias, acaba alcanzando el núcleo del asunto, que -sorpresa- es hermosamente simple. Creo que eso pasa con cualquier disciplina científica. Y esa simplicidad se puede hacer aflorar para los no iniciados. Todos (excepto cuando nos dejamos llevar por la fe o por nuestras propias apetencias) somos científicos, y todos tenemos las armas fundamentales para entender el mundo, si queremos y si se nos ofrece una explicación resumida, simplificada a nuestra medida pero válida.

Excepto para la economía.

Un ciudadano cualquiera, si se le explica adecuadamente, puede entender la estructura del sistema solar, los fenómenos radiactivos, el funcionamiento de un ordenador, la refracción de la luz, la mitosis, la historia de la escritura, la armonía musical, la poesía de Homero. Todo eso admite descripciones resumidas y coherentes, comprensibles. Pero la economía no.

  • Todos sabemos que cuando los precios suben mucho y la moneda se deprecia, eso se llama inflación y es malo. Pero si los precios bajan, es aún peor. Si se mantienen, seguro que también es malo.
  • Si no consumimos, y nos guardamos la pasta en el bolsillo, la economía se escogorcia. Eso no puede ser. Pero si no ahorramos, también es nefasto. Hay que ahorrar. Y consumir alegremente. Pero ahorrando.
  • Claro, si consumir es bueno, y más aún, si hay que consumir y ahorrar, sería bueno que los ciudadanos cobrasen más; podrían gastar más y también ahorrar. Pero no; recordemos la inflación. Así que tenemos que ganar poco. Pero gastar. Ahorrando, claro.
  • Aunque no cobremos mucho, podemos gastar igualmente, a base de endeudarnos. Pero endeudarnos mucho es malo, y de hecho el banco que conceda mucho crédito puede entrar en problemas serios y hundirse. Así que es bueno que nos endeudemos, pero que paguemos la deuda. Ah, no… Si uno se endeuda, y luego ve que puede ir liquidando la deuda antes de tiempo, puede pensar que en el banco lo recibirán con los brazos abiertos porque vas a darles una buena noticia. Nada más lejos de la realidad; te pondrán mala cara y te penalizarán. Quieren que estés endeudado mucho tiempo. Así que hay que endeudarse, pero no hay que endeudarse, pero sí.
  • Si no somos muy productivos, esto es, si en cada minuto de trabajo no producimos mucho, nuestra economía no será competitiva, los precios de lo que fabriquemos (ejem) serán más altos que los de otros países más productivos. Pero si somos ultraproductivos, pueden pasar varias cosas. Una, que entremos en una crisis de superproducción (y hay precedentes), lo que puede hundir precios y economías. Otra, que indudablemente las empresas necesitarán menos gente para hacer lo mismo que antes, con lo que seguramente (digo yo) habrá más paro. Así que debemos ser productivos. Pero no, pero sí.
  • Si el dólar sube, chungo, porque entonces nos sale carísimo comprar cosas fuera. Si el dólar baja, chungo, porque nos cuesta muchísimo vender cosas fuera.

La conclusión es sencilla:

Pase lo que pase, date por jodido. Eres un rehén, te guste o no.

Evidentemente, en todas las disciplinas hay variables que no deben llegar a los extremos. Pero no he visto ninguna como la economía. No se trata de mantener la variable en unos márgenes admisibles; aquí simplemente hay leyes totalmente contradictorias. ¿A qué puede deberse esto?

Claro que mis dificultades con la ciencia económica provienen en gran parte de mi falta de conocimientos (¡enciclopédica!) en la materia. Pero tengo la sensación de que no es sólo eso. Estoy convencido de que el sistema económico actual no se sostiene, no tiene una estructura lógica, y por eso no encaja con la lógica. Creo que sólo se mantiene como una huida hacia adelante, como alguien que no se ha caído porque avanza a trompicones, trastabillando; en realidad hace mucho que ha perdido totalmente el equilibrio aunque disimule fingiendo que camina así. Nuestra confianza en los agentes económicos viene a ser la actitud del ingenuo al que le dicen “sujeta aquí un momento, que ahora vuelvo”, pero ese momento es para siempre. Cuando te das cuenta de que no puedes sujetar, el que te endilgó el problema ya se ha fugado a las Bahamas hace mucho. Es una engañifa termodinámica, y no puede acabar bien.

Todo esto podría mantenerse si la fuente última fuese la energía solar y lo que esta puede producir; en última instancia, eso es lo que mueve el mundo de manera sostenible (la biosfera no es más que una placa solar muy sofisticada). Pero nuestra economía funciona, claramente, en un régimen insostenible; el capitalismo se basa en el “yo” y en el “ya”, sin más planteamientos de futuro. Lo que es rentable para mí aquí y ahora se hace, y lo que no, pues no. Por eso estamos consumiendo y desechando recursos irreemplazables a toda velocidad. Y mi preocupación al respecto no es (solo) una cuestión de sensibilidad ecológica con los animalitos y las plantas; creo que es matemática pura.

Primero: todo el sistema se basa en el axioma de que hay que crecer indefinidamente, lo cual evidentemente no puede ser (salvo en un mundo infinito). Segundo: también se basa en que tu oportunidad de sobrevivir es ganar, compitiendo, al de al lado, pero en una economía global todos somos el de al lado, con lo que es absolutamente imposible que sobrevivamos todos (y además… ¡creciendo!). Tercero: el Sol no puede generar petróleo (salvo en un plazo de millones de años), ni elementos químicos, ni sitio; así que toda civilización que no se base en el reciclaje masivo y permanente, en mantenerse con eficiencia creciente (y no en crecer con eficiencia menguante) tiene los días contados.

La economía -esta economía- no puede funcionar indefinidamente, y por eso todas las contradicciones: nos venden como estado ideal de las cosas lo que en realidad es un régimen puramente transitorio. Y nos culpan cuando no somos capaces de hacer funcionar este engendro, como si fuéramos malos jugadores. Pero lo cierto es que no puede funcionar, y que ningún juego aceptable tiene reglas contradictorias, en virtud de las cuales no puedas ganar ni empatar.

El puñu’n alto

9 09UTC septiembre 09UTC 2009

Hai polémica porque el PP diz que nun hai que facer xestos antiguos, que resulten tristes. Aguirre diz que, si hebo xenocidios cometíos por criminales que emplegaban esos xestos, nun fai gracia dala facelos nin cantar cancios.

Toi d’alcuerdu con eses regles de la xente de bien, que incluyen además metese colo que faen persones priváes nuna reunión priváa nun práu, a la que vas si quies.

Y como toi d’alcuerdu, espero que nunca enxamás se permita nesti país una misa, y nun digamos una procesión por Semana Santa, que encima fáense’n llugares públicos.

[Esti artículu ta escritu con ironía, aclaro.]

Prius

7 07UTC septiembre 07UTC 2009

Camiento que vamos dir viendo más y más coses de baxu consumu. Nesta época de debate sobre nucleares onde hai xente que diz que necesitamos muncha más enerxía, a mí abúltame que podemos gastar muncha menos enerxía de la que gastamos, y al tiempu vivir meyor, con más comodidáes. Vamos ver bombilles, electrodomésticos, ordenaores, teles, sistemas de iluminación, d’agua caliente, que aprovechen la enerxía envede derrochala.

Y una de les coses de les que muncha xente nun ye consciente ye lo del coche. Yo fai muncho que, si voi ensin prisa, y si el tráficu lo permite (si me puen adelantar con facilidá) voi pela autopista a 90 km/h, que ye como menos gasta el coche. Y nun ye por aforrar perres; ye por aforrar gasolina. Y siempres me entrugué cómo ye que, si baxo una cuesta llarga, nun pueo subir gratis la siguiente cuesta corta (una bicicleta, o un monopatín, fáenlo; ¿por qué un coche non?)

Toyota vien de sacar la tercera versión del Prius. Muncha xente cree que un coche eléctricu ye como un xuguete que se enchufa a la corriente, pero esti ye un coche híbridu. Ye un coche de gasolina, pero esi motor ye de ciclu Atkinson (vamos, que aprovecha más la gasolina), y tien un segundu motor eléctricu. El coche usa un motor, o el otru, o los dos a la vez si fai falta.

El motor eléctricu tamién pue funcionar como dinamo. Así que el coche híbridu lo que fai ye que aprovecha les ocasiones que tien pa recuperar enerxía que diba perdese. Por exemplu, si vas cuesta abaxo, o si frenes suave, nun gasta gasolina; lo que fai ye recargar la batería. Aparte, si tas paráu para el motor, y coses así. Total, que ye un coche “listu” que fai por aforrar gasolina y recuperar enerxía d’onde pueda.

La publicidá diz que gasta 4,0 llitros de gasolina por ca 100 km. Y pue demostrase que ye una cifra creíble:

Ehí se ve que nos caberos 485 km, nos que se usó el coche de manera realista (eso sí, conduciendo con curiáu, yendo despaciu cuando nun hebía prisa, más rápido cuando la hebía, y nun dando acelerones tontos), el gastu ye 4,1. Un viaxe de más de 60 km ensin prisa pue facese con un gastu de 3,9 llitros/100 km. Y si te metes nun atascu, como ayeri, aportes a casa col mesmu promediu, alrodiu 4,0-4,1 llitros; ye el coche ideal pa eso, porque el motor párase, y si andes a poquitinos, tira del motor eléctricu mentantu pueda. Malapenes fai ruidu, y si vas despacín col motor eléctricu, la xente nun te siente (lo cual, dicho sea de pasu, pue ser peligroso).

El coche, polo demás, aparte de perguapu ye percómodu, espaciosu, y anda; si-y pises, salta (136 caballos, acelera de 0 a 100 en 10,4 segundos). Nun hai nada que perder.

Y gasta menos enerxía.

¿Nun ye esti el camín pol que hai que tirar? De xuru que entovía pue facese muncho, muncho meyor. Pero esto güey ya funciona.

En Avilés

7 07UTC septiembre 07UTC 2009

Les pasáes vacaciones, el 25 d’agostu, tuve viendo a Isaac Turienzo, Jorge Pardo, Miguel Ángel Chastang y Juanma Barroso en Avilés. Un conciertu mui guapu. Nun lo apuntara, así que apúntolo agora.

Por ciertu, menudu mal rollu que me dio esta farola qu’hebía na Plaza del Carbayedo.

Aidoteces

2 02UTC septiembre 02UTC 2009

Una de las cosas que menos me gustan del gobierno actual es Bibiana Aído. Y en el blog de Gaeddal veo una entrada sobre una iniciativa que, por el respeto que tengo a la lengua castellana, me parece bastante repulsiva. No sé si es él el que ha acuñado el término “aidotez”, pero me parece un acierto.

La iniciativa es una página web que, a su vez, puede analizar tu página para sugerirte posibles usos “sexistas” del lenguaje. Bueno, sobre esto habría para escribir un libro, pero incluso aceptando que decir “ciudadanos” sea sexista (que no lo es), sabiendo cómo funcionan los correctores ortográficos y la dificultad del problema (porque encima lo que pretenden hacer con el lenguaje no tiene solución, sencillamente), ya sospecha uno qué puede salir de eso. No deja de ser una anécdota (pagada en gran parte con dinero público, me temo).

Pero en la página me entero de otra iniciativa, que es un premio a las páginas web “más inclusivas”. Como al parecer no se puede defender la igualdad entre los sexos sin dar pataditas al lenguaje, acepto eso de “más inclusivas”. Y me entero, con un respingo de horror, de que esos premios los ha convocado la fundación CTIC, y colabora el gobierno asturiano. Lamentablemente, están aplicando la ley, esa que dije que me gustaba, pero que en realidad hay en ella aspectos que me repatean y olvidé comentar.

Y entonces decido ver si esas webs son tan inclusivas. Y les paso otra herramienta, esta bastante más útil, también desarrollada por la Fundación CTIC: el analizador TAW.

Una de las páginas finalistas, la de la Diputación de Málaga, tiene 131 fallos de accesibilidad de nivel 1 de comprobación automática (debería tener 0), y 1236 de nivel 2 (debería tener 0). Es más: por ese motivo, esa pagina web está incumpliendo otra ley. Claro que esta otra ley no afecta al lenguaje no sexista, sino a la accesibilidad de todos los ciudadanos, ya usen un navegador u otro, un dispositivo u otro, ya tengan una discapacidad u otra. Gran ejemplo. Pero eso sí, seguro que no se les ha escapado una “o” sin su “/a”.

Otra finalista fue la página de información juvenil del Ayuntamiento de San Sebastián. Esta “sólo” tiene 15 errores automáticos de nivel 1 y 81 de nivel 2. La del Instituto Adolfo Posada tiene 7 y 2, y tanto el cuarto finalista como el ganador ya tienen 0/0. Algo es algo, el ganador cumple la ley.

Así que esos son los finalistas como webs “inclusivas”. Si eres ciego, o utilizas unn navegador de texto, o una PDA o teléfono móvil, es probable que no puedas acceder a los contenidos, pero nadie los puede llamar excluyentes mientras pongan o/a por todas partes.

Guía para anécdotas machistas

1 01UTC septiembre 01UTC 2009

Leyendo un blog que escribió Marta Nebot sobre anécdotas machistas en España vuelvo a pensar que en todo esto del machismo, el feminismo y el sexismo muchas mujeres están tan equivocadas como muchos hombres, y que estamos peligrosamente cerca de la caza de brujas; una espiral de acusaciones irracionales ante las que la sociedad cede irracionalmente. Así que me he puesto a pensar un poco en ello. Aquí está mi pequeña guía para poder distinguir una denuncia sobre machismo de una denuncia sobre un tema diferente.

Primero: entiendo que el machismo implica una concepción despectiva y negativa de la mujer, por el mero hecho de serlo y sin otro motivo de peso. Hay que recordar eso.

Lo de los “motivos” es un factor que complica notablemente las cosas. Porque al apreciar los motivos hay que cuantificar un componente de intención, siempre difícil de juzgar.

Dicho esto, cuando le cuenten una injusticia machista, querido lector, pregúntese lo siguiente:

– Cabe preguntarse si el acto cometido obedece a instrucciones o leyes explícitas que se refieren a las mujeres. En ese caso, hay menos dudas; probablemente estaremos hablando de algo discriminatorio. Si está escrito, tenemos algo de lo que quejarnos.

– Pero si no es el caso, entramos en el terreno de las intenciones y los pensamientos del sospechoso. Y en primer lugar, ¿es realmente un acto intencionado? Porque si no lo es, podrá ser todo lo deleznable que se quiera, pero difícilmente machista; un acto cometido sin intención no puede ser un acto cometido con intención alguna hacia la mujer.

– Una vez que hablamos de un acto intencionado, ¿es plausible que quien lo cometió hubiera cometido ese mismo acto con un hombre, a igualdad del resto de variables? Si es así, no acusemos de machismo a la ligera. Se puede ser un hideputa sin ser un hideputa machista.

– Otra cuestión importante: ¿quién, y con qué argumentos, ha puesto sobre la mesa el sexo de la “víctima” como factor relevante en el abuso? Dar por supuesto que todo lo que les pasa a las mujeres es porque son mujeres es, quizás, de lo más machista.

– Yendo a lo sutil: ¿se refiere la denuncia a una cuestión de lenguaje? Si es así, tengamos cuidado en analizar objetivamente lo que se ha dicho. Recuérdese que, por lo que se refiere al género gramatical, el orador está en su perfecto derecho de hablar un español correcto. Las demencias de la corrección política son algo así como los lacitos para adherirse a una causa; se pueden llevar o no, y se puede apoyar la causa sin lacito (los lacitos, además, no son gramaticalmente incorrectos, y el sexismo/a lingüístico/a sí lo es). En el caso lingüístico, por favor, utilicemos siempre la interpretación más favorable al orador.

– Géneros gramaticales aparte, no digamos nada de las ironías, las frases hechas o las bromas; analicémoslas con cuidado y sin presuponer nada. Dediquemos nuestras energías a escandalizarnos por comportamientos sexistas reales, que los hay de sobra, y no por una de las interpretaciones posibles.

– Finalmente, no olvidemos que entre las mujeres y los hombres hay, de hecho, diferencias. Puede haber situaciones que, aun yendo contra la igualdad de oportunidades, no tengan nada que ver con machismo. Si necesito un estibador para el puerto, y tengo que elegir entre una mujer menuda de 45 kg y un tipo musculoso y peludo de 100 kg en canal, a lo mejor me quedo con el más varonil… y no será nada personal. No me parece mal que se subvencione o incluso fuerce la contratación de estibadoras, pero sin rasgarnos las vestiduras ante el “machista” que en ausencia de incentivos elige al peludo. A las empresas que no contratan gente parapléjica porque en sus instalaciones tendrían los movimientos restringidos no las tildamos de… ¿paraplejifóbicas? Decimos que tienen instalaciones sin adaptar, o que tienen barreras arquitectónicas. Pero no les atribuímos intenciones.

Polvo de estrellas

1 01UTC septiembre 01UTC 2009
No hace mucho se recordó el aniversario de la llegada del hombre a la Luna. Se recordó también que la NASA había regalado a España unas muestras de rocas lunares, que dicen que se han perdido en el extenso patrimonio de la familia Franco. Se habló también de la anécdota, no sé si verídica, de unos estudiantes que supuestamente consiguieron robar muestras lunares.

Son sólo rocas, de acuerdo, pero ejercen la fascinación de lo inalcanzable: ninguno de los mejores observadores astronómicos de la historia (Brahe, Galileo, Kepler…) tuvo oportunidad de ver con sus propios ojos rocas venidas literalmente de otro mundo. La cosmología de Aristóteles, vigente durante casi dos milenios, consideraba que el mundo supralunar estaba hecho de un material distinto, brillante, de esferas cristalinas, de éter.

La expresión stardust, polvo de estrellas, se utiliza mucho en inglés, y hace referencia a esa sustancia mágica, antigua, a esas motitas brillantes que dejan detrás los cometas cuando pasan. Viendo lo difícil que es llegar a la Luna, ¿cómo podríamos traernos un trocito de estrella, de eso que está a quién sabe cuántos grados?

Poca gente es consciente de que ese material mágico lo tiene, literalmente, a su alrededor. En su propio cuerpo.

En el Universo original no había elementos pesados; sólo hidrógeno. Ese hidrógeno, acumulado por la gravedad a enormes presiones, forma estrellas, en cuyo corazón los átomos de hidrógeno se unen despidiendo enormes cantidades de energía y formando los demás elementos de masa superior que conocemos (principamente helio, pero también el oxígeno, el hierro, el carbono). Cuando la estrella se agota, puede acabar explotando y lanzando al espacio sus cenizas. Entre ellas, prácticamente todos los elementos químicos del mundo que conocemos, que se han formado así.

Así que somos, físicamente, raras cenizas de soles antiguos, somos la estela que resulta de iluminar inimaginables días de mundos desconocidos.

Hace unos cuantos días murió el guitarrista Lester Polsfuss, más conocido como Les Paul. Una serie de bellísimas (y caras) guitarras de la casa Gibson llevan su nombre, y fue un pionero en la modernización del instrumento; por supuesto, el sitio web de Gibson tiene una esquela, no sé por cuánto tiempo.

Decidí darle un pequeño homenaje personal escuchando una cinta que grabé (saludos, SGAE) hace diecisiete años. El Les Paul Trio, formado por el propio Les, Jimmy Atkins y Ernie Newton, grabó esos temas hace… sesenta y dos años. Jimmy Atkins es hermano de Chet Atkins, otro guitarrista de la vieja escuela, tristemente fallecido también en 2001, y que grabó un memorable disco con Mark Knopfler.

Resulta que no pude homenajear a Les debidamente, porque me iba de vacaciones, y aunque me llevé la cinta y creía tener un reproductor en mi destino, resultó que no. Así que no fue hasta ayer cuando pude sentarme tranquilamente, y escuchar a Les tocar Stardust. Y fue de lo más apropiado.

Ahora me consuelo
con el polvo de estrellas de una canción.

(Stardust, letra de Mitchell Parish)

Hay por ahí una grabación del Les Paul Trio (con una larga introducción de un locutor pesado; el tema no empieza hasta 1’30”). Pero también merece la pena escuchar la versión de Coltrane; ahí oirás cómo todo se va desvaneciendo poco a poco, incluidos los grandes guitarristas.

No obstante, las cenizas de ese brillo no se pierden inmediatamente. Ese polvo se pega, de maneras sutiles, a nuestros cuerpos. Somos, al menos en parte, la estela de una brillante actuación que allá por 1946 iluminó las caras de oyentes desconocidos y alimentó romances quizás ya olvidados.