La blasfemia en Irlanda (II)

Decía en un artículo anterior que la nueva ley sobre difamación tiene un artículo, el 36, dedicado a la blasfemia, que me parece inaceptable por varios motivos.

Que resumiendo son estos. Hablaré sólo del apartado 36 (2); el 36 (3) y el 36 (4) también tienen lo suyo, pero quizás escriba sobre eso otro día.

  • Que nos deja a nosotros, los blasfemos, en total inseguridad jurídica.

    • Que te caiga una multa no depende de lo que escribas, sino de que terceros se escandalicen o indignen.
    • También depende de que el tribunal adivine tus intenciones y considere que ofendiste aposta.
    • Además, tu supuesta ofensa debe alcanzar a un “número sustancial” de seguidores, pero no tienes forma de saber qué es un número sustancial.
    • Que cometerás la infracción respecto a cualquier cosa tenida como sagrada por cualquier religión, con lo que más te vale conocer todas las doctrinas de todas las religiones.
  • Que protege la irracionalidad, y la protege más cuanto mayor y más militante sea esta. Si profesas una religión, y aparte de ese hecho eres en lo demás racional y civilizado, y no te metes en lo que hace el vecino, y te trae al fresco lo que yo escriba, no pasa nada; pero si eres un hijo de mala madre que pide la hoguera para quien desafíe tus dogmas, y te indignas con facilidad, sí. La ley te protege más cuanto más cerril, atrabiliario y borrego seas, no cuanto más discreto y tolerante (dicho sea “tolerante” en sentido religioso).
  • Que establece censura previa sobre la parodia, la sátira, el humor, la chanza… y posiblemente también el análisis, la discusión o la refutación, si la religión está de por medio. Conclusión: los musulmanes que armaron el taco cuando las caricaturas de Mahoma tenían razón según esta mierda de ley.
  • Que toma partido intrínsecamente a favor de las religiones, sancionando como legítimas algunas de sus prácticas más odiosas: el dogmatismo, el escándalo, el victimismo, la irracionalidad. Es más, la conversión de una estupidez en dogma religioso hará la estupidez respetable. Si establezco una religión, tengo seguidores, y son de gatillo fácil, puedo proteger cualquier sandez (la ley no entra a valorar, ni puede hacerlo, la calidad de los dogmas).

Creo recordar que leí en algún libro de Richard Dawkins un argumento muy relevante: quienes presumen de fe fuerte e inquebrantable en verdades absolutas e indiscutibles son precisamente quienes piden proteger esas “verdades” usando la fuerza contra terceros y estableciendo leyes, esgrimiendo argumentos de autoridad o tradición…

Y eso demuestra que sus verdades son precisamente las más débiles. Las verdades fuertes son las que prevalecen al margen de autoridades (es decir, de personas), las que se pueden desafiar, las que se pueden discutir, las que cualquiera puede poner en tela de juicio. Las verdades fuertes son las que no necesitan amordazar a nadie.

¿Puedes decir en Irlanda que el emperador está desnudo, que este o aquel dogma son una paparrucha, o que el papa de Roma no dice más que sandeces? No. Por si acaso.

¿Puedes decir en Irlanda que la teoría de la evolución es falsa, que las partículas subatómicas no existen, que el Sol es el centro del universo, que la relatividad es mentira? Sí, sin ningún problema.

¿En qué se apoyan las afirmaciones que no puedes contradecir? En nada. En la tradición, en la autoridad, en la sensibilidad ante el escándalo de una serie de seguidores que consideran una virtud la fe ciega que no se cuestiona cosas.

¿En qué se apoyan las afirmaciones que sí puedes contradecir? En la experiencia, en los hechos, en las mediciones, en la discusión pública y transparente, en la negación total del principio de autoridad, en la libertad.

Así que tendremos que acostumbrarnos y buscar nuevas fórmulas, por ejemplo para desahogarnos. ¡Me cago en Einstein! !Que se joda la gravedad! y cosas por el estilo. Eso sí que lo puedes decir, incluso en la enseñanza pública, y se lo pensarán muy mucho antes de llamarte al orden.

La ley, quizás para disimular, otorga ciertas “garantías” como defensa ante acusaciones de blasfemia. Sobre esas quizás escriba otro día, si me animo a comentar el el 36 (3) y el 36 (4), que tienen tela.

Más arriba he dicho “esta mierda de ley”. Nótese que una opinión como esa, aplicada sobre algo que se diga en un libro sagrado, podría considerarse blasfemia. Si digo que “creerse que el mundo fue creado hace 4.000 años me parece de memos” puedo estar incurriendo en blasfemia; si alguna religión tiene eso recogido como dogma, si sus seguidores se indignan, si estoy insultando (hay quien considera “memo” un insulto) y si tengo intención de hacerlo… la he cagado. Tendría que decir “me parece de memos, pero sin ánimo de ofender, ¿eh?”, y aun así, si el tribunal cree que estoy fingiendo y mi intención sí era ofender, pues… lo llevo clarinete.

Y como dicen en una campaña, LA BLASFEMIA ES UN DERECHO.

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Una respuesta to “La blasfemia en Irlanda (II)”

  1. boronat Says:

    ¡Mecagüen dios con los irlandeses!Igual la solución está en blasfemar en otro idioma, a mi en inglés no me suena tan bien…Y en Wordreference no viene "me cago en dios" por ningún sitio, al final van a llevarte preso por decir "damn it!"

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