Archive for 31 mayo 2010

Piratería

31 31UTC mayo 31UTC 2010

Nun ye tovía momentu pa emitir xuicios precipitáos. Más que ná, porque yo nun sabía un ren de la “flotilla de la llibertá” esa onde soldaos israelíes mataron a 14 persones. Asina que nun tengo los datos.

Pero suponiendo que lo que diz la prensa seya más o menos verdá… y refiérome a la prensa d’Israel, de momentu paez que eses 14 persones morrieron porque…

…soldaos israelíes abordaron los barcos…

…n’agües internacionales…

…cercanes a Gaza, non a Israel…

…y los israelíes dicen que hai un bloquéu…

…y los soldáos atopáronse con xente que los menaciaba… con palos y cuchillos:

Un portavoz militar israelí dixo que dalgunos de los soldáos llevaben pistoles de paintball, pero estes armes non-mortales nun yeran bastante contra los activistas, que cargaron con bastones. […]

Un soldáu dixo a los periodistas que baxó por una cuerda dende un helicópteru a ún de los seis barcos del convoy y dafechu atacólu un grupu persones que taben esperando.

“Pegáronnos con palos de metal y cuchillos”, dixo. “En dalgún momentu abrieron fuéu contra nós.”

Conociendo les maneres del exércitu israelí, y el so conceptu de la verdá… Yo entrúgome si, en tando nesi barcu, y viendo al exércitu baxar amablemente, yo nun me daría por muertu y fadría por quitá-yos les pistoles y echalos pela borda, como dicen que ficieron los activistas. Llámase defensa propia. Esi “en dalgún momentu abrieron fuéu”… Esi “pegáronnos con palos”… madre mía, lo que hai que lleer.

En fin. ¿Unviarán los Estáos Xuníos a la VI Flota? ¿Detendrán a los asaltantes d’un barcu n’agües internacionales, por piratas? ¿Xulgarán a esos soldáos que mataron a 14 civiles? ¿Pondrán a Israel na llista del “exe del mal” (armes de destrucción masiva tiénles)?

Pémeque non.

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Universidad machista

31 31UTC mayo 31UTC 2010

Anuncia El Mundo un reportaje en vídeo que se titula “Universidad machista”. Como siempre se habla del machismo de la Universidad y yo no lo acabo de ver claro, voy a mirar. Algo aprenderé. Ya que en mi entorno inmediato no existe tal machismo, a ver qué se cuece en otros sitios.

Y entonces veo una mujer indignada porque le impiden ser catedrática de Universidad, supuestamente, por ser mujer. Bien, esto promete. Tiene pinta de ser trabajadora. Pobrecilla. Qué injusta es la vida.

Después del primer visionado no me entero bien. Y entonces rasco un poco, y lo que le pasó, aparentemente, es que no es que le impidieran ser catedrática; es que compitió con otro y perdió. Bueno, eso es muy normal, así que algo indignante tiene que haber; sigamos indagando.

Ese otro candidato pudo estudiar en el Real Colegio de España en Bolonia; este oferta becas, para sacar el Doctorado Europeo en la Universidad de Bolonia, en las que exige como requisitos: ser varón, ESPAÑOL (PORTUGUESES INCLUIDOS), católico, de conducta irreprensible, menor de treinta años, licenciado en España con muy buenas calificaciones, no padecer enfermedad ni defecto físico o psíquico incompatible con el ejercicio de las funciones correspondientes y no ser funcionario público. También se requieren conocimientos básicos de la lengua italiana.

A esta mujer le indigna que haga falta ser varón, católico, de buena familia (aunque lo cierto es que eso las bases no lo ponen, por más que ella lo diga), de conducta irreprensible, para acceder a esas becas. A mí también. Ese colegio es una residencia fundada en el siglo XIV por el arzobispo de Toledo, un clérigo católico fundamentalista. Se vanagloria de ser el único de los colegios universitarios medievales que subsiste en la Europa continental, y de hecho presume de ser la institución más antigua de España en términos absolutos (véase la página de historia). Dicen que en los tres últimos siglos ha padecido no pocos intentos de usurpación y asaltos de desamortizadores varios, pero siempre tuvo quien supiera defenderlo. El presidente de la Junta de Patronato es… el duque del Infantado (el de hoy, digo). Por terminología y por origen, muy progresista no parece el colegio, no. Afirman que el Colegio se mantiene exclusivamente con cargo al patrimonio que le legó el Cardenal, sin recibir subvenciones ni ayudas de ninguna especie. No sé si créermelo, pero a falta de otra información, es lo que hay: una institución carca, retrógrada, vetusta, pero autónoma y privada.

Claro que me indigna que exista una institución así. Me indigna que a uno le pregunten por su pene para optar a una beca, cómo no. Me indigna que, seguramente, lo de ser “de buena familia” influya lo suyo (como en tantas otras cosas). Y me indigna más, si cabe, que a uno le pregunten por sus creencias religiosas. Me indignan un montón de cosas.

Pero esta mujer dice literalmente que estas becas […] impiden a las mujeres llegar a ser catedráticas en la Universidad.

Ella puede sacar el Doctorado Europeo, puede sacarlo en Bolonia, puede acumular los mismos méritos, injustos o no, que su competidor. La diferencia, la única que consta, es que él puede sacar ese doctorado alojándose en Bolonia con cargo a esa beca en particular, a la que ella en concreto no puede optar. No se ha quejado de todas las becas sólo-para-mujeres que también existen. Tampoco ha dicho que “esas becas impiden a los que tienen defectos físicos / ateos / mayores de 30 años / licenciados fuera de España llegar a ser catedráticos de universidad”.

¿Esa es toda la base que hay para hablar de una universidad machista? Pues entonces es que las cosas están muy, muy bien.

Maquinación para alterar el precio de las cosas

28 28UTC mayo 28UTC 2010

No hace mucho, parece que un fiscal pedía 8 meses de cárcel y una multa de 2.700 € para un hombre cuyo delito consistió en modificar con rotulador un billete del aparcamiento (quizás se ahorró un par de euros con su acción; según él simplemente no llevaba suelto, cosa que hasta es verosímil).

Y hoy me encuentro con que, públicamente, con luz y taquígrafos, nada menos que el director de compras de gran consumo de El Corte Inglés pide un pacto entre fabricantes y distribuidores para acabar con lo que él llama “guerra de precios”.

¿Esto no es delito?

Como mínimo, tenemos como director de compras de gran consumo de El Corte Inglés a un rojo peligroso que no acepta las reglas sacrosantas del libre mercado, la fijación de precios en virtud de la libre competencia, que beneficia al ciudadano… etc. etc. El director de compras de gran consumo de El Corte Inglés es un antisistema, un antiglobalización, un perroflauta, uno de esos teóricos del relativismo moral que tanto daño está haciendo en este triste siglo XXI; un intervencionista de la economía, alguien al margen de la sociedad, un prosoviético trasnochado partidario de la economía planificada. Creo que tendría que ir a la cárcel de la mano con la mesa de ANV.

(Es que la bajada de precios nos encanta cuando somos compradores, y nos hace pupa cuando somos vendedores; y la burbuja inmobiliaria nos indigna cuando compramos, pero nos encanta cuando un prao de nuestro tío del pueblo se vuelve edificable. Pero no pensé que todo un director de compras de gran consumo de El Corte Inglés fuese tan ingenuo como un analfabeto obrero sin éxito en la vida, o tomase por imbéciles al resto de las empresas de su sector que, al parecer, le están ganando la partida.)

Pero ironías y recochineos aparte, y hablando en serio, repito:

Eso, ¿no es un delito? O, cuando menos, ¿no es ilegal?

Dos motores y un depósitu

26 26UTC mayo 26UTC 2010

Dicen en El Mundo que Gallardón va cambiar dos coches carísimos por un Prius.

Bueno, eso ye lo que ún pue deducir. El artículu diz coses como esta:

A partir de este verano, cuando termina el contrato de ‘leasing’ de estos coches, el regidor viajará en un Toyota Prius, un híbrido con dos motores eléctricos y un depósito de gasolina, con niveles de emisión muy bajos.

¿Ein?

¿Dos motores eléctricos y un depósitu de gasolina?

¿Pa qué quier depósitu de gasolina si lleva dos motores eléctricos?

Nun ye la única. El titular diz “un Toyota eléctrico”, y el Prius NUN YE un coche eléctricu; ye híbridu, o sea, de gasolina ya eléctricu. Si tien que ser una de les dos coses, ye de gasolina.

A partir d’equí, uno ya nun pue creer nada. La periodista diz:

El precio estimado de este vehículo, en su mejor versión y sin ningún extra fuera de los propios del concesionario, rondaría los 29.000 euros. Lo que supondría un ahorro más de 570.000 euros al año.

¿AL AÑU? ¿Qué quier decir eso? ¿El Audi que tien… cuesta 47.500 € al mes? Pero ¿qué clase de gasolina gasta eso? Y además… ¿va pagar pol Prius 29.000 € al añu?

¿Nun será que esos son los precios de compra de los dos coches, non al añu?

Pero aparte… la propiaa periodista diz, y el discursu del alcalde tamién, que tolo que aforre pol cambéu de los coches ye 352.101 €. Sin más.

Carmen Serna… ¿pue escribise peor? ¿Entendiste dalgo de lo que escribíes? Si lo entendiste, ¿por qué nun lo despliques decentemente, que ye el to trabayu?

El Premiu Nobel a la metáfora

26 26UTC mayo 26UTC 2010

Toi lleendo delles coses sobre mecánica cuántica. Y, claro, ye perdifícil imaxinase el mundu cuánticu, visualizar cómo funciona. Ver un fotón, que ye onda y corpúsculu al mesmu tiempu. Dellos autores dicen que cuando ún estudia coses tan llonxanes de la nuestra esperiencia y la nuestra realidá, igual lo que hai que facer ye dexar de lláu la intuición, nun intentar visualizar ná, y usar les matemátiques, porque de toes maneres nun tamos preparaos pa entendelo (la nuestra vida desendólcase nun nivel macroscópicu, non cuánticu).

Per otru lláu, toles teoríes científices, y ente elles la mecánica cuántica (o la relatividá, o cualquier otra) son una ellaboración mental; nun son la realidá, namás la despliquen. Dán-y una forma que podamos entender (con munchu trabayu). Una teoría ye buena si desplica tolos fenómenos.

Digo yo: si daquién, nun llibru de testu, construye una metáfora, una imaxen de una teoría, que la xente pueda entender… ¿Nun ta faciendo el mesmu trabayu que’l científicu que construye la teoría?

La teoría acomoda los fenómenos físicos a una abstracción, y la metáfora acomoda los términos de la abstracción a una imaxe que la xente pue entender.

Si un divulgaor atopa una simplificación tan bona que puean encaxar nella tolos aspectos importantes de la teoría… ¿Nun ta faciendo dalgo tan valioso como una teoría? Ye una teoría de segundu nivel, de segundu ordre. Ta acercando el fenómenu al maxín humanu. Lo mesmo que el científicu (pero pa un públicu diferente). Toi cansáu de imaxiname el átomu como un sistema solar, “pero non ye asina, eso namás que val pa dellos aspeutos”; o al ellectrón como una bola, “pero non ye asina”, o como una onda, “pero non ye asina”, y así too lo demás. Ye asina, pero namás pa esto y esto.

Si daquién atopa una metáfora, una desplicación, que mos puea axudar a ver el espaciutiempu, o espacios de más dimensiones, o la dualidá onda-corpúsculu… Nun digo poner un exemplu parcial, sinon atopar una metáfora completa, consistente, que de verdá mos permita razonar sobre eses idegues y entendeles, creo que hebía que da-yos premios Nobel. Que tenía que haber un premiu Nobel a la metáfora.

Y, además, pémeque (anque nun pueo demostralo) si ún atopa una metáfora d’esa triba, taría mui cerca d’atopar tamién teoríes unificadores. Que la ciencia diba beneficiase de la metáfora tanto como la metáfora se alimenta de la ciencia.

Blasfemia: ¿creías que iba en broma?

21 21UTC mayo 21UTC 2010

Hace un tiempo escribí un par de artículos sobre una ley que se aprobaba en Irlanda sobre la blasfemia. Entonces, quizás pudiera parecer que estaba exagerando, que la cosa no merecía tanta atención.

Hace la friolera de… 32 años, antes incluso de que se aprobase la Constitución, Javier Krahe participó en un corto (tan corto que no llega al minuto) en el que se marcaba un típico argumento surrealista alrededor de un objeto religioso. El argumento no es un ensayo, no hay opiniones, no se azuza a nadie contra nada, no hay odio ninguno. Es un cuento surrealista, más o menos satírico, y ya está.

El vídeo está aquí. Te lo advierto: si tienes una exagerada sensibilidad religiosa, no te estoy pidiendo que lo veas. No lo veas. QUE NO LO VEAS. Si te da por verlo, y eres católico, apostólico y romano, acuérdate de que en todo caso el que va a ir al infierno es Krahe, no tú; todo lo que haga Krahe a ti no te afecta para nada, incluso aunque tus creencias sean ciertas. Y en cuanto a los seres representados en ese objeto (porque al parecer son tres), están muy, muy por encima de un simple chisme de madera o de gutapercha o de lo que sea, y son omnipotentes de sobra (si se me permite el juego de palabras) para castigar a Krahe por sí mismos.

Cocinar un Cristo

Bueno, pues eso es todo. En realidad, es mucho menos que eso; al parecer, en 2004, en “Lo + plus”, entrevistaron a Krahe, mencionaron el vídeo, y no lo pusieron entero, sólo fragmentos mientras hablaba. Dado que entero dura 54 segundos, no sé cuánto habrán podido poner en Lo + Plus.

Pues por ese crimen, Krahe puede tener que pagar 192.000 €, y la productora del programa 144.000 €.

¿Quién está detrás de esto? Pues gente que supuestamente lo sabe todo sobre moral y amor al prójimo, sobre poner la otra mejilla, y que tienen como efigie a un perseguido y castigado injustamente. Y además, se supone que también lo saben todo sobre justicia: la cosa parte de un tal “centro de estudios jurídicos Tomás Moro”. Me pregunto cómo se puede llamar “estudios” a eso.

Ahí lo tienen: un crimen de 192.000 €. Aunque Krahe saliera absuelto, el caso es que ha tenido que afrontar un juicio, por una causa que se archivó y luego se reabrió… Ya ha pagado condena, aunque sea inocente. Y si encima consideran que no lo es… que prepare 192.000 €.

¿Hay razones o no para preocuparse? ¿Hay o no que sacar de una vez de las leyes esa consideración estúpida a ideas irracionales?

Cuando un obispo sale por la televisión llamando asesino a quien le da la gana, o azuza a media sociedad contra la otra media, o defiende el fascismo, o incita al odio, o cuestiona el resultado de unas elecciones, o lucha por todos los medios contra la enseñanza de la ciencia y de la ética, ¿nos ofende? ¿Causa algún problema real? Y sin embargo, ¿tenemos algún tipo de mecanismo legal para defendernos? NO.

Cuando en un medio propiedad de los obispos se miente, se insulta, se señala con el dedo, se miente, se ofende, se miente, se miente, se miente, se injuria y se miente (cosa que no sólo va contra la ley, sino contra sus propios mandamientos)… ¿alguien tiene derecho a pararles los pies de alguna manera? NO. (Bien se ve que no creen en lo que predican, y se están riendo de los creyentes.)

Cuando Krahe, bufón profesional, cumple con su obligación y ejerce su oficio, y libremente hace una sátira sobre lo que le parece, sin incitar siquiera al odio, y ofrece una película (que, por definición, es algo que uno elige ver o no ver), ¿tienen algún medio quienes tienen creencias sobrenaturales e indemostrables para que sus particulares fantasías personales se traduzcan en hechos legales muy concretos y se castigue duramente a alguien que no forma parte de esa comunidad de creyentes y que de ninguna manera está afectado por sus leyes? SÍ.

El corto de Krahe no se emitió en 1978, porque no pasó la censura. Se emitieron unos fragmentos 32 años después, cuando ya no había censura y habíamos madurado como sociedad…

Ah, no… espera…

Mi primer mensaje

19 19UTC mayo 19UTC 2010

Hablando de estas cosas, y volviendo la vista atrás, ¿recuérdas cuál fue la primera vez en tu vida que hablaste por teléfono? ¿O que escribiste un mensaje de correo electrónico?

Yo no recuerdo lo del teléfono, pero sí tengo guardado el primer mensaje de correo electrónico que escribí en mi vida. Fue este:

Asunto: Mi primer mensaje
Fecha: 2 de julio de 1996, 14:23:27
De: Windows/jaime/agustin Para: Windows/jaime/javier

Texto: Este es un mensaje para Javier, a ver si despabila.

Esas direcciones de correo tan raras no llevan arrobas, efectivamente. Este mensaje se envió en la red interna de la empresa en la que trabajaba, cuando empezaron a probar el sistema. Pronto esas direcciones se convirtieron en algo más “normal”, y pronto tuvimos salida a Internet.

En ese primer mensaje veo un trabajo excitante, y un contrato indefinido recién estrenado. Un trabajo en el que estaba permitido fumar; de hecho, detrás de mí tenía un compañero fumador, al que aprecio mucho pero creo sinceramente que tengo que agradecer mi asma de hoy.

En el primer mensaje ya hay un amigo, y también está el tocarle las narices a un amigo.

Ya no estamos en esa empresa, ni siquiera en la misma provincia. Aquel contrato indefinido lo dejé yo un tiempo después para irme a otro sitio a trabajar más horas y cobrar menos, y donde nunca llegué a ser fijo tras cinco años. En la empresa se prohibió fumar ¡a causa de una carta mía al comité de empresa! un tiempo después, pero de todos modos, aquel fumador empedernido dejó de fumar por su cuenta, y de hecho se convirtió en un corredor muy notable (cuando a él le pareció, claro).

Por cierto, mi cuenta en Facebook la creé, precisamente, por culpa de ese Javier del mensaje, que me dijo, con su entusiasmo habitual, que aquello era la leche, una herramienta utilísima. Lo probé, y me pareció una caquita de esas que siempre encandilan a Javier.

Y es que el tío, catorce años después, todavía no ha despabilado.

Hay cosas que no las arregla ni Internet.

Adiós, Facebook

19 19UTC mayo 19UTC 2010

Toi acabante de mandar que me borren la cuenta de Facebook, como diz equí. Ya me llegó un mensaxe diciendo que tan nello. A ver si ye verdá que dentro dos selmanes toi borráu.

Ye difícil decidise. Per un lláu, igual tenía que haber usáo más Facebook, y asina sabía ónde anden los mis conocíos y qué faen. Y pa enriba, güey paez que ye imposible vivir y rellacionase si nun uses Facebook. ¿Toi quedando fuera de la sociedá, toi faciéndome vieyu? ¿Toi echando el tiempu en coses peores que Facebook?

Por otru lláu, nun dexo Facebook porque nun entienda esti mundu, que ayudé y ayudo a crear. Toi agradecíu por vivir xusto una época na que nació Internet, que me paez que ye un fenómenu hestóricu; pémeque tuve, toi, esactamente na época más emocionante de too esto. Criéme y forméme y fíceme adultu (si lo soi) ensin Internet, ensin teléfonos móviles y ensin ordenaores, y lluéu vi cómo llegó too esto. Pueo comparar los dos mundos.

Si dexo Facebook ye por principios. Porque esti inventu maraviyosu que ye Internet quiero que seya, además d’un recursu técnicu, dalgo que ayude a cambiar les coses. Dalgo que lleve la cultura y el conocimientu a toes partes, que nos faiga meyores persones; les llavaores o les tostaores tuvieron el so impactu, pero esta ye una revolución d’otra naturaleza. Ye una oportunidá que nun podemos desaprovechar. Y nun pueo tar en Facebook por dos razones.

Una, porque dende el principiu Facebook ye una de les aplicaciones más cutres y mal feches que conozo, namás superáa por Myspace. Van arreglando coses, pero cualquier programa d’un aficionáu ta más cuidáu y meyor fechu. Nun quiero que esta xente tenga el premiu de regular la mio vida “virtual”, porque nun lo merez.

Dos, porque nun pué ser que un pasu tan importante como meter la nuesa vida nel espaciu virtual, en Matrix, lu demos con xente que ya demostró que nun pues fiate d’ellos. Son unos inconscientes, y nosotros más tovía.

Nun sé cuála ye la manera buena de vivir na rede, pero sé que nun ye Facebook.

Ya, soi uno solu; Facebook nun va dexar de esistir porque yo marche. Pero ye too lo que pueo facer. Ya dixe que yera cuestión de principios.

Manolo Lama

13 13UTC mayo 13UTC 2010

Aunque en los comentarios al Teleoperador, donde me enteré de esto, dije que mejor no decir nada, lo he pensado mejor. Me tengo que desahogar, o me envenenaré. Y para eso es este sitio.

Evito, en general, la sección deportiva de los informativos (se me hacen muy cortos, por cierto), y por supuesto no sigo a Manu Carreño ni a Manolo Lama. Las poquísimas veces, los poquísimos segundos, que he tenido la mala suerte de verlos, me dieron una pésima impresión.

A Carreño lo conocí, creo, cuando presentó Lo + Plus. Este era un programa pretendidamente (y podemos decir que conseguidamente) elegante, al menos por los parámetros de la televisión actual. Así que Carreño, más o menos, se contenía. Estaba correcto, por lo general. Aun así, sin saber por qué, no me caía bien; como si tuviera algún tipo de chulería, o de ganas de hacer chistes rijosos, pugnando por salir de su traje, y estuviera aguantándose las ganas. No me encajaba con su predecesor Fernando Schwartz, o con Ana García Siñeriz. Pero en fin.

Luego, como digo, lo he visto encarnando el lado más mendrugo, rastrero y patán del fútbol, en la vertiente de presentador protagonista que cree que ni el deporte ni la información sirven de nada sin sus gracias. Y en esa tarea está ayudado por alguien aún mucho más eficaz que él, si se puede decir así: Manolo Lama.

A este Lama lo he visto, por suerte, mucho menos que a Carreño. Pero basta con verlo durante un, UN, minuto para no necesitar más. El minuto con el que el Teleoperador me revolvió hoy el estómago. Disfruten.

No sabría por dónde empezar. Pero intentaré mantener la cabeza fría.

Primero: para que a uno se le ocurra esta idea y no sólo no la descarte en milésimas de segundo, sino que la seleccione como el núcleo de su intervención ante las cámaras, hace falta tener un criterio periodístico muy peculiar, que le ha llevado a considerar que esto tiene la más remota relación, o interés, con la cercana celebración de un evento deportivo, y que debe emitirse en un programa informativo. “Tengo un minuto, ¿qué emito?” Esto.

Segundo: para adoptar esta clase de papel protagonista durante ese precioso minuto en el que cientos de miles de personas te dan su atención, hace falta también una preocupante falta de respeto por lo que uno hace, un complejo de inferioridad, un deprimente vacío profesional que inspira lástima, una falta total de dignidad periodística si este individuo considera que el oficio de informador no se cumple suficientemente… informando de cosas.

Tercero: hace falta un grado difícilmente asimilable de ineptitud, de negligencia, de incapacidad profesional, cuando el empleador de uno lo envía a una ciudad extranjera, con todos los gastos y soporte técnico y humano que el traslado y la emisión y la conexión en directo requieren, para que esté en el lugar preciso en el momento oportuno… y todo lo que Lama ha encontrado allí es esto, todo lo que ha podido averiguar es esto, y todo lo que esa inversión aporta al informativo es una escena como esta.

Cuarto: hace falta una mediocridad intelectual, una falta de criterio y de raciocinio, un grado de estolidez difícil de aceptar, para montar una escena como esta y pensar que tiene siquiera algún aspecto remotamente positivo, siquiera humorístico.

Estas cuatro reflexiones se pueden hacer con lamentable frecuencia viendo los informativos de la televisión actual. Pero es que aquí se ha ido más allá todavía.

Quinto: hace falta una gravísima deficiencia en formación ética, una absoluta falta de educación, una carencia preocupante de dignidad como ser humano, para acercarse a un indigente que ni siquiera entiende tu idioma y, sin su conocimiento ni su permiso, utilizarlo miserablemente en tu beneficio como a una marioneta o a una parte del mobiliario urbano.

Pero hace falta ser algo mucho peor que lo anterior, porque hace falta ser un chulo, un prepotente, un verdadero imbécil con todas las letras, hace falta ser una mala persona, un señorito al que todo lo que no sea él mismo le importa un cojón, para organizar con el mendigo ese guión de limosna autosuficiente y soberbia, que ya sería inadmisible y estúpida siendo sincera e individual, pero es directamente repugnante cuando no es más que una payasada en la que encima implica a un montón de descerebrados que, si la tele está delante, hacen lo que se les diga, incluyendo la humillación pública de un hombre.

Un periodista que, enviado a miles de kilómetros al coste de miles de euros para cubrir una noticia, dedica su privilegio a organizar una grotesca violación en grupo de un ser que él considera inferior, a fin de hacerse el gracioso, merece irse a la puta calle. A hacerle compañía al mendigo, del que podría aprender toneladas de dignidad.

La nueva universidad

7 07UTC mayo 07UTC 2010

Alguien llegó, hace unos años, a la conclusión de que la universidad española estaba mal hecha, y había que cambiarla. Fueron unos políticos, en Bolonia. Voy a dejar aparte los aspectos pedagógicos, y voy a ir sólo a los organizativos.

Un problema era que lo que se hacía en un país no se entendía muy bien en otro. Así que se inventaron el “suplemento europeo al título”: un papel que explicaba, para los extranjeros, cuántas horas habías estudiado, y cosas así. Buena idea. Bien.

Otro problema era que supuestamente las empresas no entendían muy bien para qué valía un titulado determinado. No sabían que cosas sabía y qué cosas no. Este problema nunca lo entendí, pero los políticos estaban convencidos de que lo había.

Teníamos un panorama en el que había estudios “medios”, “superiores” y luego ya el doctorado+tesis doctoral (sólo para investigadores, profesores de universidad y otra gentuza). Dicho de otro modo: primer ciclo, segundo y tercero. Y ortogonalmente había “carreras” más o menos conocidas. Minas, caminos, historia, arquitectura, filología, filosofía, fisioterapia, informática, magisterio, química. Supuestamente, esto era alguna clase de lío. Ah, aparte de esas carreras, había los llamados “máster”, que eran unos estudios que generalmente se pagaba la gente que tenía pasta para ello, y que servían de especialización o ampliación, y sobre todo para vacilar y diferenciarse.

Así que ahora, ¡mucho mejor!, hemos pasado a otra cosa, que se llama “grado”, “máster” y “doctorado”. Supuestamente mucho más clara. ¿Por qué es más clara? Vaya usted a saber. Ahora tenemos grados de cuatro años, que conviven con las carreras medias antiguas de tres. Y quien ha hecho una de las antiguas tiene que hacer cursos adicionales para ser “grado”. Ah, lo que ahora se llama “máster” es lo que antes era “carrera superior”, y no tiene nada que ver con lo que antes se llamaba “máster”. Por otro lado, si antes hacías la carrera superior, luego hacías los cursos de doctorado y después la tesis doctoral. Pero ahora, si haces el máster “moderno”, hay algunos (ALGUNOS) que te dan acceso a la tesis, sin hacer los cursos de doctorado.

Es decir, que de la situación tremendamente complicada (¿¿¿???) de antes, pasamos a una mucho mejor, en la que si soy un empleador, y antes no distinguía bien entre carrera media y superior, ahora tengo que elegir entre contratar a alguien con carrera media, grado, carrera superior o máster. Ah, pero espera: si es máster, “de los de ahora”, no “de los de toda la vida”, que son otra cosa. Y si el doctorado influye en algo, ojo: “¿eres máster de los de ahora (no de los de toda la vida), pero de los de ahora que dan acceso directo a la tesis doctoral, o de los que no?”

Por supuesto, tenemos el problema de la convivencia del sistema antiguo con el nuevo. De los derechos que el título te concedía, y los que te concede ahora. De la comparación entre ambos, y de las equiparaciones. Todo eso está muy, muy en el aire. El inicio del proceso se firmó hace… 11 años.

Otra más: la división en carreras también la han “mejorado”. Parece que también era un problema (¿?) que hubiera carreras tan claramente definidas, algunas de ellas reguladas y con colegio profesional. Ahora esas carreras se desdibujan totalmente; cada universidad se inventa las carreras que quiera, y puedes encontrarte con un titulado en [cualquier nombre]. Lo que, sin duda, ayudará a los empleadores a saber qué esperar. Llegará un tipo con “grado en difusión de la información”, por decir algo, y para saber si es informático o periodista tendrás que mirarte la lista de asignaturas.

Bueno, al menos nos habremos homogeneizado con Europa, ¿no? Las duraciones de grado y máster encajarán mucho mejor en el panorama europeo, ¿no?

No. De hecho, tengo entendido que en ese aspecto hemos ido muy a peor.

¿Alguien en el público me puede explicar qué se ha arreglado realmente con Bolonia, que requiriese arreglo? ¿Hay algo que haya ido a mejor? ¿Hay algo que no haya ido a peor? (Ciñéndonos a cuestiones organizativas, no pedagógicas, digo.) A mí sólo se me ocurre el suplemento europeo al título.