Archive for 26 noviembre 2010

Día Internacional de Lucha contra la Violencia de Género

26 26UTC noviembre 26UTC 2010

Hoy, al parecer, es el día internacional de la lucha contra la violencia de género [sic].

No acepto, bajo ningún concepto, el acoso y la violencia que sufren algunas, muchas, demasiadas mujeres. Lo aborrezco, lo detesto, me hierve la sangre.

Me hierve la sangre, seguramente, casi tanto como a uno de esos maltratadores. Y por eso hay que tomarse estas cosas con un poco de frialdad.

Entiendo muchas de las cosas que pasan en el mundo, aunque me resulten aborrecibles y espeluznantes. Puedo ser capaz de entender a un pederasta; el impulso sexual es algo poderoso, y uno puede extrapolar el impulso normal a ese ámbito inconcebible, y entender lo que pasa. Puedo entender a un torturador, su desahogo animal, su ansia de dominación, sus mecanismos de defensa mental basándose en la obediencia, la autoridad, el mal menor o el servicio a la patria. Puedo entender a un ladrón, a un cleptómano, incluso a un vándalo de estos que rompen cristales por diversión. No sé, puedo comprender el funcionamiento de muchas cosas que me resultan ajenas, odiosas o injustificables, igual que comprendo el funcionamiento de una central nuclear aunque sea un detractor convencido de su uso.

El maltrato conyugal no. No consigo ni siquiera entenderlo. No sé cómo funciona, no concibo qué mecanismos intervienen para que una de estas alimañas persiga hasta el fin del mundo a una mujer que se ha ido, que ha dicho que no.

Quiero erradicarlo. Quiero que se haga lo que se pueda. Pero hay cosas que no se pueden hacer, por mucho que queramos. Igual que estoy contra la pena de muerte y la tortura en toda circunstancia, por más que (¡seguro!) en ciertos casos pudiera querer aplicarla yo mismo personalmente.

Me parece insólito que un gobierno se plantee convertir el mero procesamiento en sentencia. Me parecería inadmisible que lo propusiera un ministro de Justicia, pero peor aún que algo tan importante que sacude los fundamentos del Estado de Derecho lo proponga una ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad.

Me parece mal que no se pueda ni siquiera hablar de las denuncias falsas, o de los abusos que algunas mujeres pueden cometer (y, de hecho, cometen) pervirtiendo las leyes que les dan determinada fuerza.

Me parece mal que alguien que está en la ruina y no se sostiene económicamente pueda estar obligado, sin más, a facilitar en todo caso una pensión, porque se juegue la cárcel.

Me parece mal que un hombre, por el hecho de serlo, sepa que tiene las de perder en todo lo referente a sus hijos.

Me parece mal que los observatorios de la igualdad y similares no protesten enérgicamente cuando una campaña publicitaria dibuja a los hombres como estúpidos que no saben poner una lavadora.

Me parece mal que estén bien vistos los chistes en los que las mujeres se mofan de los hombres.

Me parece mal que haya hombres tan idiotas como para decir “las mujeres son mucho más inteligentes / fuertes / adaptables / capaces / loquesea que los hombres”. Me parece mal también que no se proteste ante esas afirmaciones sexistas.

Me parece mal que haya que demostrar constantemente una especie de pureza de sangre respecto a la opinión que uno tiene de las mujeres, cuando lo que de verdad importa y tiene efecto es que, simplemente, le dé igual si una persona es hombre, mujer o cualquier otra cosa intermedia o inclusiva.

Y me parece mal, por cierto, que una buena parte del feminismo haya decidido atentar contra las reglas elementales de la gramática, alterando el uso normal del género neutro, por un lado (el/la los/as, ya saben), y llamando “género”, por otro, a lo que no lo es.

Esa es mi aportación a la lucha contra la violencia de género [sic].

Porque lo demás son obviedades sobre las que no creo que merezca la pena comentar gran cosa, y me limito a comportarme como creo que debo.

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Pederasta, corrupto, terrorista

23 23UTC noviembre 23UTC 2010

Veo en la portada de ElMundo.es una noticia tal que así:

Y antes de entrar a leer, digo yo:

¿Quién podría haber participado en esa trama de corrupción? ¿Sarkozy, o el periodista?

Bueno, leyendo la noticia parece que es Sarkozy, pero el titular podía ser un pelín más profesional.

Aparte de eso, resulta más importante que Sarkozy llame “pedófilo” a un periodista… que el hecho de verse implicado en una trama de corrupción, cosa que queda en segundo plano. Tiene bemoles la cosa.

Encima, no es verdad que Sarkozy llamara pedófilo al periodista. Lo que estaba haciendo era poner un ejemplo de presunción de culpabilidad sin pruebas. No sé si está bien o mal, pero no es lo mismo que llamar “pedófilo” a alguien.

Total: confuso, atropellado, verdad a medias.

Sostres y San Sebastián

17 17UTC noviembre 17UTC 2010

Va por 187 de 979. El programa. Y como lo hice yo, sé que después de terminar los 979 empieza una segunda pasada igual, de 979. O sea, que va a tardar un huevo. Y tengo que esperar a que acabe, a ser posible sin usar otros programas que interfieran.

Vamos, que ahora mismo, y durante unos minutos, no tengo nada mejor que hacer que hablar de Salvador Sostres y su desempeño laboral.

No conozco apenas a este tipo, y tengo la suerte de no haber empleado mucho tiempo leyendo lo que escribe. Por lo poco que he visto, me da la impresión de que es simplemente uno de tantos que intentan escandalizar, llamar la atención como sea. Como en la historia ha habido gente de talento que resultaba molesta, o histriónica, o maleducada, creen que siendo molestos o histriónicos o maleducados valdrán algo. Se les olvida el detalle del talento, claro. Suelen intentar llamar la atención diciendo tonterías, ofendiendo… Y claro, a la vista del innegable éxito que en ese empeño tuvo su compañero Fernando Sánchez Dragó, tuvo que subirse al carro.

El caso es que estuvo describiendo, con todo lujo de detalles, sus lúbricas inclinaciones hacia las jovencitas. En presencia de otros compañeros de trabajo, en una televisión pública, ante las cámaras (que suponía apagadas). Ah, y se me olvidaba, ante un grupo de niños.

Sus palabras no las voy a repetir, ni siquiera juzgar; y esto no va de corrección política, no es eso. Simplemente, me interesa lo que hay alrededor de esas palabras, en relación con esos viejos conceptos del bien y el mal. No es cuestión de corrección política; es cuestión de elegancia, y también de ética.

Creo que Sostres no sólo es un tipo que intenta ganarse la vida molestando o diciendo sandeces llamativas. Me da la impresión de que es, además, alguien que necesita alardear de descaro sexual, especialmente crudo si es posible, ante sus amigotes. Lo que viene siendo un perdedor y un reprimido, las dos cosas (sin la combinación de las dos no se comportaría así). Es cosa suya, pero resulta muy poco elegante.

Alrededor de esa intervención hay, además de esos tristes rasgos de carácter, un grupo de… periodistas, habitualmente muy rectos y dignos ellos (todos recordamos a Isabel San Sebastián abandonando un plató toda ofendida, o conocemos a Alfonso Ussía haciendo su sempiterno papel de lord inglés).

Curiosamente, no pusieron a raya a su rijoso y grimoso compañero, sino que le rieron la gracia. Resulta curioso, toda vez que esa televisión y esos periodistas critican con frecuencia a voz en grito que (dicen ellos) la educación en España pretende básicamente pervertir a los niños.

Otra cosa que hay es cobardía, jeta y mentira. Es un jeta porque en declaraciones posteriores se hace el ofendido diciendo que era una conversación privada; lo cual es muy relativo, teniendo en cuenta cuánta gente hay en un plató de televisión, y la forma en que hablaba. Eso era cualquier cosa menos una conversación privada. Confunde “conversación privada” con “conversación que no esperaba que se emitiera”.

Es un cobarde porque dice que no sabía que había niños, pero es una excusa patética, porque se ve perfectamente cómo se lo dicen y continúa con sus tontadas, y no sólo eso, sino que de hecho se dirige específicamente a ellos. Es, por lo mismo, no sólo un cobarde, sino un cobarde mentiroso.

Hay también, en su gloriosa intervención, soberbia y prepotencia. Porque se cree con el derecho de despreciar a, y reírse de, unos niños -unas niñas, más bien, aunque vaya usted a saber- por el hecho de ser niños y de Rabat. Un adulto cachondeándose de unos niños, y además a cuenta del sexo. Ejemplar, sin duda.

No se me escapa también un detalle; en el propio diálogo se alude al estado civil del sujeto. Casado. Un tipo casado, hablando de esta manera en un entorno como ese… Me pregunto cuál es su concepto de la lealtad o del respeto. A mí me ha encantado con qué delicadeza, de soslayo, diciendo sin decir, Sostres nos informa de que su mujer huele a ácido úrico. Supongo que su mujer está encantada, también. Quizás este sea ese modelo de familia tan interesante, que Zapatero está destruyendo pero Telemadrid lucha por conservar.

Yendo a lo que les toca a los demás, y ya de pasada, me parece muy significativo cómo eligen en ese programa, sobre la marcha, el tema sobre el que van a hablar: ¿sobre qué queréis hablar, sobre X o sobre Y? Huelga decir que para comentar algo con inteligencia y responsabilidad no necesitan preparación, ni información previa. Ellos saben de todo; pueden improvisar tranquilamente. Y ahí los tendrás, juzgando en una televisión pública si una operación diplomática de un ministro de asuntos exteriores estuvo o no bien realizada, por decir algo. Bueno, eso o lo de Victoria’s Secret, lo que apetezca en el momento. Viva el periodismo.

Telemadrid, cómo no, reacciona como acostumbra; haciendo hincapié en la difusión de las imágenes. A alguien se le va a caer el pelo, vienen a decir. Tan patético como la pobre defensa de Sostres.

E Isabel San Sebastián ha dicho que… pasa, pasa, que hay problemas más importantes en este país. Pero claro, compañera: tú no diriges el país, diriges ese programa. (Es lo que pasa, que a veces a esta gente se le olvida y creen que dirigen el país.)

En fin, ha sido todo muy instructivo.

Esto ya va por el 179 de la segunda pasada. Paciencia. (Y crucemos los dedos para que no se rompa antes de terminar.)

La propiedad intelectual

16 16UTC noviembre 16UTC 2010

Cada poco veo usar (la última vez a Javier Marías en un artículo de hace tiempo) la metáfora de la propiedad material respecto a la propiedad intelectual. Marías, por ejemplo, parece estar de acuerdo con los famosos 70 años post-mortem de propiedad intelectual sobre cualquier creación, ya que lo describe de hecho como un agravio comparativo hacia los creadores; en su símil manifiesta que un panadero le deja sus posesiones y su negocio a sus hijos, no por cuarenta ni por setenta años, sino (teóricamente) para siempre.

Aplicar metáforas materiales a objetos inmateriales es aceptable (y a veces aconsejable), pero un poco arriesgado. Las metáforas son válidas sólo en parte, porque si no, serían sinónimos y no metáforas.

Y estoy un poco cansado de esa metáfora, utilizada de forma bastante descuidada. Así que voy a darle la vuelta.

Marías, y otros, asemejan su “creación” a un objeto físico; una casa, por ejemplo. Y claro, uno no puede llegar y quitarle a Marías su casa o su caja de puros.

Pues yo digo que la cultura es una casa propiedad de todos, un lugar de encuentro, un piso de okupas autogestionado en el que nadie está obligado a entrar. Marías puede escribir y, si quiere que nadie le quite lo escrito, guardárselo en su cajón. Tiene derecho. Pero si pone su novela en mi casa… lo que encuentro en mi casa es mío. Además, que no se preocupe; tengo buen cuidado de dejarlo donde estaba, para no hurtárselo a mis compañeros de piso; que yo lea la novela que Marías ha dejado en mi aparador no impide a los demás leerla también. Así que no hago nada malo.

Por otro lado, al encontrarme ese objeto, esa novela, empiezo a preguntarme alguna que otra cosa. ¿”Creación”, lo llama Marías? Pero ¿lo ha creado él? ¿Acaso crea algo? ¿No es más bien una ensalada que ha preparado tomando ingredientes de… sí, de la cultura, es decir, de mi aparador? ¿Acaso ha pedido permiso a todos los supuestos usufructuarios, por esos setenta años, de las ideas que generan? Puede que haya pagado por los libros que ha leído, pero ¿es que no ha recibido ninguna idea gratis? ¿Es que no ha observado la realidad que le rodea, no ha tomado nota de lo que pasa ante él en un bar, de las imágenes que otros pusieron ante sus ojos para su disfrute, pero no para que las refundiera en su novela? ¿Seguro que ha hecho todas las cuentas con la Cultura?

Así que quien publica algo que se atenga a las consecuencias: lo ha liberado a la Cultura. Deja de ser su propiedad privada. Y que tenga cuidado de que no le reclamemos por las fuentes de inspiración que, sin duda, ha utilizado.

¿Malas metáforas, las mías? Bueno, de hecho estoy haciendo un poco de abogado del diablo. Pero mis metáforas no me parecen peores que la suya.

Cartas desde la Tierra

15 15UTC noviembre 15UTC 2010

Creo que nunca había leído directamente a Twain. Y fui a empezar por un libro que no se publicó durante su vida, ni tampoco durante buena parte de su muerte; se publicó finalmente en los años 1960. “Cartas desde la Tierra”.

Twain fabula sobre la creación del universo por boca de un tal Satán, que estuvo allí; fue uno de los arcángeles que lo vieron todo. Luego, Satán escribe desde la Tierra a sus compañeros (Gabriel y Miguel) contándoles, perplejo, cómo van las cosas por aquí.

En realidad habla sobre todo de la religión cristiana y del comportamiento de la humanidad hacia ella. Y del dios que se han inventado, ilógico, contradictorio, irreal, inverosímil. Y de un cielo en el que se premian dedicándose a rezar y cantar por toda la eternidad, cosa que casi ninguno disfruta en vida (pero espera que empiece a gustarle tras la muerte), y en el que sin embargo no hay, por ejemplo, sexo de ningún tipo. Twain nos retrata, usando como eje de buena parte del libro la historia del diluvio universal. Respecto a la culpa insiste, por ejemplo, en que los hombres somos máquinas, y que de poco se nos puede culpar cuando obramos conforme a nuestra naturaleza.

Es un libro demoledor, de un humor amargo, rabioso, sin concesiones. Twain señala la profunda estupidez de la humanidad en relación con la religión (la cristiana en concreto) y la demuestra por reducción al absurdo. Por ejemplo:

Esta inocente Biblia habla de la Creación. ¿De qué?… ¿del universo? Sí, del universo. ¡En seis días!

Lo hizo Dios. Aunque Él no lo llamó universo; ese es un nombre moderno. Concentró toda su atención en este mundo, que construyó en cinco días. ¿Y después? ¡Tardó un solo día en crear veinte millones de soles y ochenta millones de planetas!

¿Y para qué lo hizo? ¿Cuál era su intención? Para alumbrar el pequeño mundo de juguete, ese y ningún otro era su único propósito.

Esto es de lo más comedido que dice. Porque en otros lugares es más directo:

Os diré de paso que [dios] siempre está pendiente de los pobres. Nueve décimas partes de sus mórbidos inventos [las enfermedades] han sido pensados para ellos, y les llegan; a los ricos sólo les llega lo que sobra. […]

Es precisamente lo que ocurre con las enfermedades. Cuando la ciencia extermina una enfermedad que Dios ha estado explotando, ¡el mérito se lo lleva Él, y todos los púlpitos prorrumpen en raptos de agradecida propaganda que ensalzan su bondad ilimitada!… Sí, ha sido Él. Puede que haya tardado mil años, pero eso no es nada; el púlpito afirma que lo venía pensando todo ese tiempo.

Y hay pasajes mucho más mordaces aún.

Luego llega… un epílogo de un tal Roberto Blatt. Uno se pregunta por qué hace falta ponerle un epílogo a Twain; de hecho, un epílogo que no haya sido escrito por el autor, o que no sirva a algún propósito explicativo muy concreto, me parece una falta de respeto. Y faltarle al respeto a Mark Twain son palabras mayores.

Pues Blatt va y dice cosas como:

No obstante, esta posición [respecto a los hombres como máquinas] no buscaba excluir sino más bien afirmar a Dios. […] La racionalidad horlogère [no sé por qué no dice “relojera”] del universo es, más bien, un poderoso argumento a favor de una teoría de la Creación y de la superioridad, por qué no, ética del Creador, conocedor del origen y del telos de su obra.

Me pregunto si este tipejo ha leído el mismo libro que yo, y por qué tiene que venir a enmendarle la plana a Mark Twain cuando escupe lo que le parece sobre la religión. Y a continuación, claro, ya no podía faltar, se olía, se veía venir… la dichosa cita de Einstein, la que siempre usan los lerdos que sólo citan lo que les conviene:

“Dios no juega a los dados”, afirmaba Einstein en homenaje a ese orden cósmico que no terminó de demostrar del todo.

No leí más. Mi estómago no me lo permitió.

Una pregunta para católicos fervientes

9 09UTC noviembre 09UTC 2010

Bueno, mejor hagamos dos. Un test de catolicismo. Hay que responder rápidamente, y evidentemente sin buscar en Internet ni nada.

Atención, pregunta: Hay un anuncio en la tele en el que sale Fernando Alonso intentando domar un caballo negro. ¿Podría decir qué producto anuncia, y de qué marca?

Y ahora la segunda.

Atención, pregunta: inmediatamente antes de España, y sin contar Italia ni el Vaticano, ¿en qué país estuvo el papa Benito XVI de visita?

Suponiendo que sea usted un católico ferviente, y le interese sobremanera lo que hace un tipo de las características de Benito XVI, me imagino que sabrá responder con toda rapidez a la segunda pregunta, con mucho más acierto que a la primera.

Porque si no, no acabo de entender de dónde se saca alguna gente las cifras sobre la enorme audiencia y el enorme interés que va a despertar la visita del ínclito pontífice a Barcelona. Y, por ende, el descomunal valor monetario de la visita, que justifica que en estos momentos nos gastemos (TODOS, los ateos también) unos cuantos millones de euros.

Sí, de esos mismos euros que dicen que les faltan a la cocina económica y a las monjitas del tercer mundo, que es en quien se supone que tenemos que pensar cuando nos mencionan a la iglesia.

Otros números bastante interesantes ya los ha hecho Ignacio Escolar.

Ah, y si has acertado la primera pregunta, pero no la segunda, ya puedes ir rezando algo al Instituto de Estudios Turísticos de Galicia, en penitencia por ser un mal ciudadano y no cumplir con sus previsiones publicitarias.

Yo no sé a quién le voy a rezar, porque como no simpatizo con este circo debo de ser uno de esos laicos agresivos y anticlericales que suponen una amenaza para el buen pastor y se merecen una guerra civil para ponerlos en su sitio como en el 36. “Reevangelizar España”, lo llama.

Jo Ann Greer

3 03UTC noviembre 03UTC 2010

Margarita Cansino, tamién conocía por Rita Hayworth, ye una d’eses muyeres d’elegancia clásica, d’eses que ya nun puen trunfar de manera dala. Güey llámase glamouroses a otres especies.

Si queríes ver cómo se despierta Rita Hayworth, y se levanta, y se despereza’n francés, y se baña… bueno, diba ser perdifícil. Pero pues ver cómo lo fizo na película Pal Joey, con Frank Sinatra y Kim Novak. Nesta escena canta un canciu maraviyosu, Bewitched, bothered and bewildered, que delles veces nómase como Bewitched namás.

Bueno, ella non canta. En realidá, nesta película nun canten les actrices; a Kim Novak doblóla Trudy Erwin y a Rita doblóla Jo Ann Greer.

Nun ye fácil atopar información sobre Jo Ann Greer, nin siquiera’n Internet. Na entrada de Pal Joey en Wikipedia ya’n IMDB nun nomen a Jo Ann, sí a Trudy (en IMDB sí nomen a Greer, pero namás si pinches nos detalles del “trivia”).

Asina que, como nesti blog reconozse a los perdeores, sirva esta entrada d’homenaxe a Jo Ann Greer. Y ya puestos, a Rita Hayworth, otra perdeora.

Si busques más versiones d’esi canciu, vas atopar a Barbra Streisand, Doris Day… pero de xuru que la más guapa que vas encontrar cantáa ye… sí, como siempre. D’Ella Fitzgerald. A esta nun la doblaba naide. Esta sí t’enamora cola música.

La versión que más me llega, por embargu, pue que seya esta d’Antonio Hart.