Archive for 29 diciembre 2010

Así morrió CNN+

29 29UTC diciembre 29UTC 2010

Siempre digo que la realidá ye más interesante y tien más fuercia que la ficción, delles veces.

Nun pude ver si el final de CNN+ foi asina o non. Si estes imáxenes son de verdá lo que se vio pela tele, nun hai película nin guión que lo iguale.

Una cadena digna termina y vése engullía, al final, por un logotipu totalitariu, por una pesadilla recursiva, un pozu ensin fondu que se come a sí mesmu, interminable, mareante, hipnóticu.

Y quédame una sensación de derrota, como debieron de tener los franceses colos nazis desfilando, dueños de París.

Juzgar a un gobernante (II)

28 28UTC diciembre 28UTC 2010

El problema de todo esto es la propaganda.

Cuando oímos hablar de propaganda, pensamos en los regímenes fascistas, en masas embrutecidas y atontadas que se dejan manipular con mensajes simples y, sobre todo, repetitivos. Mensajes que generen el odio suficiente para movilizar a esa gente en la dirección deseada.

Pero habiendo masas embrutecidas y atontadas la propaganda funciona igual de bien en democracia. Lo estamos viendo.

Nos dicen que Ratzinger era nazi, y nos lo creemos. Nos apetece tanto, que no hace falta averiguar cuándo nos están engañando burdamente.

Le atribuyen a Zaplana la frase “estoy en política para forrarme”, y no me cabe duda de que probablemente sea así; pero resulta que si uno busca una fuente fidedigna, no aparece. En la transcripción más conocida de una conversación supuestamente mantenida por Zaplana y grabada durante la instrucción del Caso Naseiro, tanto si la transcripción es fidedigna como si no lo es, no aparece esa frase. Al parecer la dijo otro dirigente del PP. Zaplana en esa transcripción dice muchas cosas, pero no esa.

Yo no quiero que cualquier hoygan con tiempo libre haga una cutrez de presentación en Powerpoint y me convenza de que el agua del grifo da cáncer, o de que una cucharada de aceite por las mañanas cura todas las enfermedades conocidas. Y no quiero que la propaganda pensada para masas embrutecidas y atontadas funcione conmigo. Pero en este momento, como decía, vivo en un país pesimista y aturdido. Y eso nos sitúa muy cerca del embrutecimiento y el atontamiento.

Tanto Zaplana como Ratzinger me resultan profundamente despreciables, por sus palabras y sus actos. Pero si son tan despreciables -no me canso de decirlo- tienen que poder serlo a partir de verdades. Y para poder despreciar a Zapatero a gusto, quise buscar los indicios por mí mismo.

De las curvas del otro día, la de España es la de abajo. No sé si están bien, pero no maquillé los datos; los busqué, y me encontré eso. La forma general de las dos curvas tiene un parecido verdaderamente asombroso.

Eso sí; la escala de las dos es distinta. El punto más alto de la curva para Europa anda por el 10%-11%, y para España por el 23%. Es curioso ver cómo la tasa de EEUU y de Europa sigue una pauta, a su vez, muy similar; el paro en Europa (muy a grandes rasgos) viene siendo el doble que en EEUU. La forma general de las dos curvas en el tiempo también se parece más allá de Bush, Sarkozy, Clinton o Merkel (excepto en ese año 2009 en que la tasa de EEUU alcanza en términos absolutos a la europea, que no había pasado desde vaya usté a saber cuándo).

Uno de los rasgos principales de ser adulto es asumir las cosas que ocurren. No es que sea fácil, pero hay que intentarlo. Buscar culpables aunque no los haya, sin duda desahoga, pero si nos lo tomamos en serio, se convierte en un comportamiento infantil. Iberia, o nuestro médico, tienen la culpa de algunas cosas, pero de otras no. Cuando hubo nevadas en España, y eso produjo ciertos problemas de transporte, toda la culpa era de Magdalena Álvarez (qué fácil resultaba aborrecer a esta señora). Ahora hemos tenido parada toda Europa (empezando por ¡Heathrow!) por la nieve (y en sitios donde, a diferencia de España, nieva todos los años). El gobierno de Gran Bretaña esta vez es [más] de derechas. Y los alemanes… bueno, son tan alemanes como siempre. Hemos de suponer que… ¿Magdalena sigue haciendo de las suyas?

Nos sacude una oleada de paro, sí. Y buscar culpables para corregir el problema sería una actitud estupenda. Pero buscar culpables para desahogarnos es una actitud infantil. Vivimos en un sistema en el que, si hacemos caso a nuestra santa oposición, el Estado debe estar reducido al mínimo, y no influir en prácticamente ningún asunto económico. Pero ¿qué margen de maniobra real tiene un Estado para cambiar drásticamente la forma de esas curvas? Y si lo tiene, ¿por qué se parecen tanto, incluso entre continentes? ¿Son ineptos todos los mandatarios del mundo?

Es más; si vamos a la letra pequeña, el Zapa es un fenómeno, porque al final del mandato de Aznar el paro subía un poco, y la llegada de Zapatero volvió a torcer la curva hacia abajo, más aún. En su primera legislatura, Zapatero sería un genio. ¿Se volvió tonto de repente?

El gobierno hizo inversiones para mantener mínimamente la actividad de algunas empresas. Amplió el plazo de las cuentas vivienda, y reguló una moratoria en el pago de las hipotecas. Bonificó a las empresas que contratasen a parados con cargas familiares. Creó una ayuda de 420 € a los parados que ya no podían cobrar el paro; una ayuda que duraba 6 meses. Son meros balones de oxígeno, medidas paliativas. Llegados a un punto, retiró la ayuda (como estaba previsto, creo yo); entre otras cosas, se le pide austeridad, se le exige menos déficit, se le exigen recortes. Y retira una ayuda que no existía antes, y que mantuvo mientras fue posible. ¿Qué se le puede pedir a un gobierno en este sentido?

La crisis pasará, cuando tenga que pasar, como todas las anteriores. Para que España cambiase su economía de manera significativa, tendría que cambiar la mentalidad de los españoles en primer lugar. No se engañen, señores: NO tienen ustedes, y nunca han tenido, derecho a un trabajo. Su trabajo nunca ha sido una prioridad, y nunca lo será, y eso no va a cambiar ni con el despido libre, ni con los sabios consejos de Díaz Ferrán de trabajar más horas y cobrar menos (es más, si trabajamos más horas crearemos más paro). Analícenlo todo bajo esa luz.

Por cierto: es un verdadero drama, una tristeza, y da muchísima pena, la situación de esas personas que, si preguntas por la calle, te dicen que no tienen trabajo. Eso ahora ocurre con dos de cada diez en situación de trabajar.

Pero… resulta que cuando eran una de cada diez, ¿esas no nos daban pena? ¿No teníamos un problema? ¿No era desgarradora la historia de esa gente? ¿No vivíamos preocupados y desvelados, sino alegres y contentos y orgullosos de nuestro cojonudo país?

El próximo Mundial de fútbol la selección española probablemente quedará eliminada en cuartos, señores. Asúmanlo. Son cosas que pasan.

En respuesta a Teddy Bautista

23 23UTC diciembre 23UTC 2010

Como resultado del rechazo parlamentario (por ahora) a la llamada Ley Sinde, Teddy Bautista ha publicado una reflexión.

Y en mi cabeza empiezo a puntualizarle cosas. Y este sitio está para escribir lo que se me pasa por la cabeza.

Si es cierto lo que pone la Wikipedia, “el insigne Beaumarchais” era un liante, un manipulador, un lameculos, un traficante de armas, de quien se sospecha que mató a su primera mujer, con la que aparentemente se casó para pegar un braguetazo y hacerse con su fortuna. “Beaumarchais” no era su apellido, sino el nombre de una propiedad de su mujer. Su biografía revela la joya de tío que era, no tiene desperdicio.

Un ejemplo de la vida que llevó el insigne Beaumarchais:

En 1759 dio clases de arpa a las hijas de Luis XV. Gozando de la protección real que le valió cargos oficiales, se asoció con el financiero de la corte París Duverney, se involucró en las especulaciones comerciales demostrando tal habilidad en estos negocios que, en pocos años, consiguió hacerse con una gran fortuna.

Habrá quien piense que no es de extrañar que Teddy Bautista lo considere “insigne”, incluso un modelo a seguir en algunas cosas.

Aparentemente, es mentira que se incluyeran “solemnemente” los derechos de autor entre los derechos del hombre en 1789. Si Wikisource está bien, busque usted alguna alusión en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que yo no la he visto. Beaumarchais fundó una organización para promover el reconocimiento de los derechos de autor, y fue en 1791 cuando la Asamblea Nacional promulgó varias leyes específicas sobre los derechos de autor. (Que, por cierto, en principio establecían el paso al dominio público de toda obra a los… cinco años de la muerte del autor y posteriormente a los diez; hoy, en una sociedad de ciclos infinitamente más rápidos, paradójicamente hay que esperar SETENTA años.)

Gracias por su preocupación, señor Bautista, pero la ciudadanía no se verá privada de creaciones artísticas. De hecho, las leyes vigentes sobre propiedad intelectual (que no es lo mismo que los derechos de autor) son las que privan a la ciudadanía de acceso a una enorme porción de la cultura y las creaciones.

Y si no, explíqueselo a Álex de la Iglesia, una persona que admiro y de la cual tengo muy buen concepto, una persona cuyas manifestaciones respecto a la Ley Sinde doy por hecho que están llenas de buena intención. Y precisamente por eso, no creo que deba aplicarse su propia medicina y pagar multas por poner en su blog fotos que, técnicamente, no tiene “derecho” a poner. Es muy, muy interesante y revelador el artículo del Teleoperador: Twitteando con Álex de la Iglesia. Quizás el mundo sería culturalmente mejor si Álex de la Iglesia no escribiese su blog, pero yo pienso justamente lo contrario.

Aparte de todo esto, para dar lecciones sobre cultura y postularse como uno de sus máximos representantes, debería usted escribir más cuidadosamente. Las formas importan.

Por cierto, la libertad de expresión sí está, desde el principio, en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

Juzgar a un gobernante (I)

21 21UTC diciembre 21UTC 2010

Ahora mismo, vivo en un país pesimista y aturdido.

Pesimista, porque todo quisque piensa que todo va mal. Incluso aquellos a quienes les va bien. Y no exactamente por solidaridad con quienes lo pasan mal (gente que lo pasa mal es lo que sobra, en todo momento).

Aturdido porque, como dice el diccionario, procede sin reflexión. De todo eso que supone que va mal culpa, sin remedio, al gobierno. Sin más. Da igual si realmente va mal o no, y da igual si tiene la culpa o no.

Y eso es malo. Es malo porque nos impide culparle como merece cuando lo merece (y es a menudo). Es malo porque hace que dé igual hacer las cosas bien o mal. Es malo porque, en general, cuando no somos capaces de distinguir el bien del mal, ni de reconocer los aciertos y los errores, aupamos a la dirección al que menos haya hecho y al que menos se haya mojado; al más vago, al más incompetente, al más trepa, al más mentiroso. Lo he visto muchas veces, y no hablo de las elecciones generales.

Cuando empezó la crisis, cuando descubrimos el pastel, cuando los ciudadanos conocimos la supina incompetencia y estupidez de los supuestos expertos economistas a quienes habíamos confiado la dirección de nuestras vidas y nuestros salarios, y cuando conocimos la mala fe de aquellos que supuestamente estaban a nuestro servicio (y me refiero a los bancos), nos indignamos. Pero aquella claridad de ideas, aquella determinación, aquella firmeza y aquel propósito de no olvidar, se ha evaporado. Bueno, sobre eso ya escribí hace tiempo lo que tenía que escribir, y desde entonces no ha cambiado la tendencia. Estos últimos días no hemos estado preocupados por el Financial Times, sino que hemos vivido acoquinados esperando a conocer la opinión de un grupo de indeseables que se llaman Moody’s. No, aunque por el nombre lo parezca, no es una casa de putas; es el negocio que han puesto sus hijos para forrarse, a costa de poner de rodillas a gobiernos democráticamente elegidos por millones de ciudadanos. En su momento, también Díaz Ferrán daba lecciones a los trabajadores, y seguro que en su día los jerifaltes de Lehman Brothers o de Enron decían a los ministros de economía qué debían hacer para mejorar sus respectivos países.

Siempre he sido un valedor de la existencia de una asignatura de educación para la ciudadanía, que nos cure de la necesidad de demagogia que tenemos. Sí, señor; siempre necesitamos un culpable, un culpable cómodo contra quien dirigir nuestro odio. Es fácil tener envidia de los controladores aéreos porque ganan pasta, y de los funcionarios porque tienen estabilidad laboral, y de los sindicalistas porque… porque sí. Reñir a Zapatero es fácil, y no votarle también. Y también es cómodo creerse las gilipolleces de esa oposición de Zapatero, esa en cuyo programa electoral para 2008 no había ni una sola mención a la posibilidad de una supuesta crisis económica (sí, me lo leí y lo comprobé). El otro día vi imágenes de unas inundaciones en el sur de España; la gente estaba montando una cacerolada en los balcones, y exigían a gritos una solución. Exigían. Estoy seguro de que culpaban a Zapatero, de que viniera agua y de que no la quitara alguien con una fregona. No conozco bien las circunstancias de la muerte de Enrique Morente, pero no me pilla de sorpresa que denuncien a los médicos. A lo mejor tienen razón, no lo sé.

Estoy muy harto de algunas de las cosas que ha hecho este gobierno, y me opongo firmemente a varias de las que pretende hacer (y dentro de un rato se vota la “ley Sinde”, por cierto). Pero curiosamente las cosas que me encabronan son aquellas en las que estoy seguro de que la oposición (y en esto no hablo sólo de un partido) haría lo mismo, o más. De hecho, no estoy seguro de hasta qué punto son simples directrices de los que mandan de verdad, sin ningún margen de maniobra para nuestros gobiernos legítimos.

Hoy me ha dado por buscar números para formarme una opinión. Querido lector, te planteo un desafío. En este gráfico figuran dos curvas, una más bien negra y otra roja. Son curvas que muestran la evolución de la tasa de paro, desde 1994 hasta 2009. Están superpuestas de manera muy torpe y muy inexacta, pero la forma no está alterada; basándose en eso ¿cuál de ellas crees que es de España, y cuál de la eurozona? Si tenemos un pésimo gobernante, supongo que será fácil decidirse.

Les guitarres de Bob Esponja

17 17UTC diciembre 17UTC 2010

Si crees que ye broma, espera a ver al puntu esti tocar el ukelele.

Y lluéu, guitarres. A partir de 2:00, guitarres eléctriques… con un ampli amarillu del tamañu d’una manteca. Nun te pierdas a partir de 2:40.

Y lluéu, a partir de 3:11, amosa una guitarra que lleva el altavoz puestu. Y con ella toca… Children of the damned de Iron Maiden, y Nothing else matters, de Metallica.

Hai coses rares pol mundu.

Ayer, en el Swing

17 17UTC diciembre 17UTC 2010

Ayer hubo otra audición de alumnos en el Swing. La verdad es que hubo mucha gente tocando muy bien. Y hubo, además, temas muy guapos: No woman no cry, Moonflower, un tal Hip hop jazz funk

Y también hubo guitarras muy guapas. Encima, si no me equivoco, se estrenaron ¡cuatro!, entre ellas mi Eastman, que se presentaba en sociedad. No sonó nada bien, la verdad; la compré por el sonido sin amplificar, y acerté, pero precisamente por eso nunca la enchufo en casa, y no le tengo yo pillado el punto a tocar con amplificador. De hecho, tenía pensado hacer la audición con la Ibanez, pero no la tenía en casa y no pude.

Toqué, con mi compi Andrés, con Oscar y con Nacho, Have you met miss jones, I got it bad y Scrapple from the apple. Y pasó lo normal. Juntos (sin Nacho) ensayamos sólo una vez, el lunes pasado, y añadimos una entrada muy sencilla a Have you met; muy sencilla, pero la hice mal (la melodía la empezaba yo). Mantuve la melodía (a lo hecho, pecho) y por suerte mis compañeros se me engancharon pronto. I got it bad creo que quedó bastante bien, pero es que con la intro increíble que se había currado Andrés no podía pasar otra cosa. Eso sí, el final añadido el lunes (y que ni siquiera llegamos a ensayar) tampoco salió; yo, al menos, lo hice mal seguro. Scrapple tampoco quedó del todo mal, nos salió bastante rápida y sobrevivimos. Yo me perdí una vez; el profe grabó la audición, así que ya veré si se notó mucho o no, pero parece que no demasiado.

Gracias a mi amigo Xuacu tengo alguna foto del evento, así que aquí estamos mi guitarra y yo. Bueno, la imagen original ha sido ligeramente alterada para proteger la identidad de la persona que sale en la foto (en realidad no es un vampiro).

¿Wikileaks?

15 15UTC diciembre 15UTC 2010

Wikileaks ye periodismu, del que facía muncho que nun se veía un ren. Por una vez, por una, salen a la lluz documentos que’l poder nun quier que salgan, y nun los filtró un ministru o un empresariu pola so conveniencia. El responsable ta perseguíu y encarceláu con pruebes febles, y los presidentes de los países trátenlu de criminal por decir coses que son verdá y que ficieron ellos.

Vamos, que eso ye la definición pura y dura de periodismu. Un 10. Eso hebía ser lo normal, hebía ser lo que pagáramos nun periódicu, pero güey nun se fai enxamás.

Pero ¿ye un wiki Wikileaks?

Toos sabemos lo que ye un “wiki”. La xente collabora direutamente nos conteníos. Pero en Wikileaks paez que tienes que unvia-yos los documentos, y un comité editorial fai un resumen y entós cuélguenlos. Vamos, que la xente de Wikileaks, polo que paez, trabaya direutamente coles fontes de la información. Además, los documentos más importantes nun tan colgaos na rede ensin más; Wikileaks dá-yoslos a dellos periódicos pa que los espublicen, y lluéu cuélgalos, y además failo a puquitinos.

Pa enrriba, güey foi por primera vegada a ver el sitiu, y diome por pinchar nun documentu a bultu, ún ensin muncha relevancia política; y nun ta disponible esi documentu.

Vamos, que me paez que la parte “wiki” de too esto ye lo que menos yos importa. Eso del wiki val-yos pa tener una marca identificable y que la xente sepa ónde mandar les coses, pero namás. Wikileaks nun ye un wiki, ye una central de chivatazos, una axencia de prensa non comercial, quiciabes la única axencia de prensa verdaera.

Que nun ye poca cosa.

El equilibrio falso (II)

14 14UTC diciembre 14UTC 2010

Ya me ha pasado muchas veces que alguien escribe mejor que yo mis propios pensamientos.

Y no es nada raro que ese alguien sea Antonio Rico. De hecho, se puede tomar como axioma que Antonio Rico escribe siempre mucho mejor que yo, y con menos palabras, sobre cualquier tema. Siempre mejor que yo, y con mucha frecuencia mejor que casi todas las demás personas que he tenido ocasión de leer.

Así que en este artículo, que hace el número 777, me encantará poner un enlace a otro, impecable, de Antonio Rico sobre el mismo tema.

Que sirva no sólo como aportación, sino como señal de rendida admiración. Un blog sobre televisión en el que no sólo se habla de televisión, sino que se puede aprender de todo, empezando por cómo se escribe correctamente. Un maestro.

El equilibrio falso

14 14UTC diciembre 14UTC 2010

Buscar el empate.

Por sí mismo, no es tan malo. De hecho, muchas cosas sólo se pueden solucionar por empate, y muchas partidas sólo pueden acabar en tablas.

Pero a veces la táctica del empate es errónea, patética, o inmoral.

Estudiar para sacar un cinco, lo mismo que jugar para empatar, es simplemente un error. Con frecuencia acaba mal.

La cosa se vuelve patética, o inmoral, cuando uno, para no admitir algo, busca equilibrios donde no los hay. Por buscar ese equilibrio imposible, algunos sabios de la Antigüedad hicieron nuestro propio planeta equivalente en importancia al resto del universo, y ese error lo hemos pagado durante siglos. En ignorancia y en vidas. Pero resulta que no. Nuestro planeta es insignificante, y el universo es enorme.

También buscan un empate imposible quienes opinan que cinco años de democracia laica son tan malos como (y merecedores de) tres de guerra civil y treinta y seis de dictadura militar católica. O quienes quieren hacernos ver que están empatados un tipo con capucha que dispara una pistola y un concejal indefenso que aporta la nuca y la sangre. O quienes intentan demostrar que fumar y no fumar son dos opciones equivalentes, algo así como los polos de un imán, que se rotulan como norte y sur por convenio.

Hoy, tantos años después de la invención del método científico, seguimos viendo que algunos pretenden que el creacionismo y el evolucionismo están, cuando menos, empatados, y que en las escuelas hay que enseñar ambos en pie de igualdad. Y que la medicina “oficial” (sic) y la “alternativa” (sic) están empatadas, igual que los medicamentos “de la industria farmacéutica” y los “medicamentos homeopáticos”.

Y resulta que no es así. Hasta los polos de un imán se pueden distinguir. Claro que hay empates, claro que la mayoría de las cosas tienen muchos matices, que no hay que ser simplista, no hay que ser maniqueo, casi nada es puramente blanco o negro. Pero eso no vale para decir, siempre, en todos los casos, que todo tiene el mismo tono de gris. Porque cuando reunimos argumentos, y contamos y sopesamos, a veces no todo es del mismo gris.

Y eso pasa también con las televisiones. Con todo lo que se pueda decir, la televisión pública (la 1, la 2) actual es muy, muy diferente de la de hace unos años. Hay quienes se empeñan en pintar un empate donde no lo hay. Ana Pastor, Lorenzo Milá y Pepa Bueno no son, no, no son, Ernesto Sáenz de Buruaga, Alfredo Urdaci ni Carlos Dávila.

Y resulta que CNN+ va a cerrar, y debería ser una mala noticia para todos.

CNN+ no es perfecta. Tiene dueños. Está aquejada de los mismos males que aquejan a todo el periodismo, y no es perfectamente objetiva, no es perfectamente neutral; y sí, las noticias empresariales del grupo PRISA que no importan a casi nadie suelen salir como si lo hicieran, y si PRISA tiene un contencioso con alguien, lo contarán de modo que parezca que PRISA tiene razón. Vale. Lo que pasa es que dos enfermos de la misma enfermedad no necesariamente están igual de enfermos.

Si me pusiera a echar pestes de CNN+ tendría para un rato, pero CNN+ es un canal de noticias muy digno, por comparación con la media. Está a años luz de otros. Está a años luz de los informativos de Telecinco, por varias sangrientas y truculentas razones. Y está a años luz de Telemadrid o Intereconomía, por otras razones. Lo que hemos visto en esos canales es impensable en CNN+, y viceversa; y no, no se trata de una diferencia de color de camiseta entre dos equipos empatados. Los debates de CNN+ a veces parecen una reunión de amiguetes que están de acuerdo en casi todo, sí; pero se dedican a hacer comentarios, y no a escupir flemas ni a encender hogueras. Los redactores de CNN+ rara vez usan el pestilente recurso de colar interpretaciones como “X dice ahora que…”, por ejemplo. Iñaki Gabilondo no es perfecto, no es un mecanismo de relojería, pero es tan correcto, respetuoso y neutral como se le puede pedir a una persona sensata.

CNN+ cierra, y todos deberíamos sentirlo. Porque no es que desaparezca la voz de un amo o una camiseta de un color. Es que desaparece un canal de noticias. Y eso es de una naturaleza tan distinta de lo que se hace en otros canales como distinto es el tipo de la capucha del concejal. Y no, no eran distintos porque estuvieran empatados. Porque no lo estaban.

Controladores

9 09UTC diciembre 09UTC 2010

Después del esperpento de los controladores aéreos, hemos visto hablar mucho, mucho sobre la cuestión. Pero ¿de qué se ha hablado? Sobre todo, de lo mal que lo ha pasado cada uno de los que iban a tomar un avión y no pudieron. Nuestra clase periodística ha dedicado un inmenso esfuerzo a algo que resulta bastante fácil: ir a un aeropuerto, ponerle un micrófono a alguien cabreado o dolido porque ha perdido su vuelo, y preguntarle qué le ha pasado, dónde iba y qué no ha podido hacer. Eso es todo lo que han dado de sí: esa tarea que no añade NADA de información.

No vamos a pedir cocineros de verdad a estas alturas, pero incluso para coger ese relleno infame con inquietante aspecto de ensaladilla y echarlo en el comedero del perro hay que tener cierto nivel profesional que no abunda. El otro día, una de estas intrépidas reporteras sin carnet de manipuladora de alimentos, concretamente de CNN+ (y eso que es una cadena con, digamos, cierto respeto por las formas) se encontraba haciendo ese trabajo tan importante de ir al aeropuerto a enseñarnos, a los que no lo sepamos ni podamos imaginárnoslo, lo fastidioso que es que te cancelen un vuelo. Y en esto le hace al entrevistado una pregunta que incluye una expresión como “…que, digamos, no tienen [ustedes] dónde caerse muertos” (lo de “caerse muertos” es literal).

Después de unos segundos de incredulidad, procesé lo oído, crucé la mirada con mi mujer, igual de atónita, y dije: “¿de verdad le ha dicho eso? Bueno, esta debe de estar diciéndose: se me ha escapado, vaya metedura de pata, de esta me echan…”

No habíamos acabado de comentar la jugada, y entonces la intrépida reportera dice algo como “sus planes, por así decir, se han ido al carajo”. Ahí ya nos mató. No lo podíamos creer. No había sido un error; la tía es que habla así. Ante las cámaras de un informativo serio.

Bueno, de todo el asunto, esto de las historias de viajes truncados es precisamente la única parte que cualquiera de nosotros puede imaginarse con toda exactitud y sin ningún esfuerzo [edito: después de escribir mi diatriba, he leído la de Rinzewind. Pues eso]. Es lo único para lo que no nos hace falta ningún periodista. A mí no me hace falta para nada conocer las historias personales concretas de esa gente, y no me sirven para ayudarme a formarme una opinión.

Y mi opinión dista bastante de estar formada.

Independientemente de lo justas que sean sus reivindicaciones laborales, no creo que un grupo de trabajadores tenga derecho a paralizar por completo el tráfico aéreo de un país (y el de otros países que transcurra por el nuestro). Los servicios mínimos abusivos, o cualquier otra cosa de la que se quiera hablar, son cosa aparte. No hay derecho, y ya está. Una huelga que pretende que el patrón no gane dinero, o una huelga que pretende expresar una protesta, no es lo mismo que esto que hemos visto.

Independientemente de lo grave que sea la actitud de los controladores (habida cuenta de que no se han liado a tiros ni matado a nadie, tampoco), no creo que haya derecho a militarizar a un grupo de trabajadores para obligarlos a ceder en un conflicto laboral. No entiendo bien a qué obedece esa medida. Supongo que hay tipos delictivos civiles para impedir a los controladores hacer lo que han hecho. El ejército español tiene un triste historial de acciones dirigidas hacia su propia población civil, pero lo que ya me deja atónito es que se utilice como arma no a los militares, sino a la justicia de los militares, no sé si porque es más expeditiva o menos garantista o qué.

Lo de los controladores me parece inaceptable y preocupante. Y la intervención de los militares en un conflicto laboral me pone directamente los pelos de punta.

Por otra parte, supongo que todo el mundo tiene parte de razón, pero sólo parte. Los controladores quizás tengan razones que generalmente desconocemos (véase esto y esto, o los enlaces de esto, visto en escolar.net). Y el gobierno, no se puede negar, es el primero que planta cara a una situación de estas y la soluciona en 24 horas, mal que les pese a algunos.

Pero sigo sin saber realmente por qué no hay muchos, muchos más controladores, cosa que en gran medida desactivaría el problema. Y con el tiempo he aprendido a identificar en algunos casos la demagogia burda cuando la veo, y las declaraciones de Pepe Blanco (y, en cierta medida, las de Rubalcaba) sobre lo que ganan apestan exactamente a eso como ejemplo de libro. Al menos hasta ahora, todo el mundo podía aspirar a ser controlador aéreo superando un proceso de selección objetivo, así que me preocupan e indignan más otros sueldos. No creo que sea una cuestión de sueldos.

Las cosas no suelen ser sencillas, y menos cuando hay muchas partes y muchas personas y muchas normas y muchos intereses, legítimos e ilegítimos, de por medio. Y en este caso no lo son.

Pero después de leer sobre el asunto, y de estas reacciones extremas de un lado y de otro, y de tanto comportamiento inexplicable, la única forma que veo de encontrarle algún sentido a todo esto es que se está jugando la partida por la privatización de AENA. Es el único motivo que se me ocurre para no formar controladores “a la vieja usanza” (no son funcionarios, pero tienen cierto estatus especial). Cuando se haya vendido la tarta, el que la compre no tendrá mucho interés en heredar empleados con derechos; preferirá formarlos por su cuenta, a su manera y gastando (pagando) la décima parte.

Si esta simplificación es mínimamente correcta, creo que los controladores han entrado al trapo de cabeza, y la población incivil también. Resultado: aquí el más listo ha sido el gobierno.