Archive for 31 mayo 2011

Patadas musicales a la ciencia

31 31UTC mayo 31UTC 2011

Hoy El Mundo la emprende otra vez con la ciencia, poniéndola en portada.

La noticia es que científicos de la universidad de Cornell han creado una guitarra en miniatura, mediante nanotecnología. No hace falta mucho más para darle una paliza al diccionario, otra al periodismo y otra a la ciencia. Han armado un follón de aquí te espero.

– La noticia reciente sería que han hecho una segunda nanoguitarra, pero la que ponen en la foto es la primera, que hicieron seis años antes (1997).

– Aunque se refieran a la segunda, la noticia es de 2003.

– Es mentira que sea como un glóbulo rojo; esa era también la primera. La segunda es cinco veces mayor.

– Ponen como autor de la segunda guitarra al que hizo la primera.

– Dicen que las guitarras están hechas de “silicona de cristalino” ¿?

– Y que la primera quiso imitar a la “BC Cool Virgin”, y la segunda está basada en un diseño clásico de “Jackson Roads”, y lo ponen con las comillas de manera muy sospechosa.

¿Por qué esta sarta de patadas? Sencillo: porque, casi seguro, lo que han hecho ha sido copiar una noticia de The Guardian, que no aparece exactamente como noticia, sino como una curiosidad. Como la noticia de The Guardian está en inglés, y no se puede copiar literalmente, se explican muchas cosas.

Según la Universidad de Cornell, y también según el periodista de The Guardian, la primera guitarra pretendía imitar (con mayor o menor fortuna) la Fender Stratocaster, y la segunda la Gibson Flying V, que son guitarras legendarias y extrardinariamente conocidas. Pero el periodista de The Guardian, seguramente para dárselas de listo, dijo (de su cosecha, por su cuenta y riesgo) que a él la primera se le parecía más a la VG1 de B.C.Rich, y la segunda a la Jackson Randy Rhoads, guitarras que al lado de las otras son prácticamente desconocidas. El periodista español seguramente no conoce ni las unas ni las otras, pero para copiar no hace falta.

– De paso, puede comerse la H de “Rhoads”, y poner como diseñador a una persona que no existe: una mezcla entre el nombre de la casa fabricante y el apellido del músico cuyo nombre le pusieron a la guitarra.

– Lo que originalmente era una guitarra de “silicio” se convierte en una guitarra de “silicona”. Bueno, ¿qué más da confundir un elemento químico con un polímero? Y si no entiendes lo de “silicio cristalino”, pues dices “silicona de cristalino” y tan contento.

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Esto, desde luego, no es

30 30UTC mayo 30UTC 2011

Ya dije que no tengo claro al 100% todo lo que rodea a las acampadas de los “indignados”.

Y también sé que no se puede juzgar globalmente a partir de una muestra.

Pero independientemente de todo eso, no creo que necesite ningún contexto para saber que esto de aquí debajo, definitivamente… no.

Que no es esta la policía que necesitamos.

Que no son los del lado derecho de la imagen los que están causando altercados en la vía pública.

Ni los que cometen actos violentos.

Ni los que tienen que plantearse cuestiones de higiene.

Y después de esto, los que protestan tienen UN MONTÓN MÁS DE RAZÓN, si es que tenían poca.

Y me quito el sombrero delante de gente que incluso en esa situación conserva la calma, no lanza ni un objeto, ni hace el menor ademán. Me parece un milagro que entre tantos acampados no haya ningún descerebrado que conteste a las agresiones. De hecho, me parece un milagro que entre los acampados no haya ningún infiltrado que prenda la chispa para dar a los mossos la excusa que al parecer ni siquiera necesitan.

Científicos a juicio

27 27UTC mayo 27UTC 2011

Pásmense.

De lo que pasó en L’Aquila, ¿tiene la culpa algún constructor sin escrúpulos?

No; la tienen los que no supieron predecir el terremoto.

Científicos a juicio por no prever el seísmo de L’Aquila –
El juez procesará a los expertos de la Comisión de Grandes Riesgos por homicidio negligente

Todos, según rezan las actas de la acusación, “hicieron una valoración del riesgo sísmico aproximativa, genérica e ineficaz”

Es decir: hicieron exactamente la valoración que se puede hacer de un riesgo sísmico. Aproximativa, genérica y, evidentemente, ineficaz.

¿Por qué no procesan, ya puestos, al estado Vaticano por no haber consultado, con su línea directa, los designios superiores que decidieron generar el terremoto? Tiene la misma base.

Habría que ver qué pasaría si los científicos llegan a decir: “Oigan, que sí, que por poder puede haber un terremoto. Desalojen Los Abruzos las próximas cuatro décadas. Y toda Sicilia también, que como el Etna se ponga tonto…”

Me temo que después de unos días los procesarían por valorar el riesgo sísmico de manera… exacto: aproximativa, genérica e ineficaz.

Hay que ver.

Democracia y fútbol

27 27UTC mayo 27UTC 2011

Leo que los mossos d’esquadra están desalojando, con unas maneras u otras, a los “indignados” de la Plaza de Catalunya.

Hay una cosa que no entiendo bien, y son los motivos concretos:

Fuentes de los Mossos han añadido que, en situaciones de potenciales disturbios callejeros, que pueden producirse en celebraciones deportivas como la de mañana en caso de victoria del F.C. Barcelona, la policía retira habitualmente botellas y objetos de zonas acotadas, como es el caso de la Plaza de Catalunya.

[…]

El objetivo de la acción policial era evitar que el sábado por la noche llegaran a coincidir en la céntrica plaza la movilización de ‘Democracia Real Ya’ con las celebraciones ante un eventual triunfo del Barça en la final de la Champions League que se disputa el sábado por la noche.

Es decir, que si lo he entendido bien…

…desalojan a un movimiento pacífico que pide mejoras democráticas con motivo de que, si el Barcelona gana la copa de Europa, puede haber “celebraciones”, que además sean violentas.

Dicho de otro modo: para que unos energúmenos violentos que celebran una estúpida victoria futbolística puedan adueñarse de la calle, desalojan a unos individuos pacíficos que reclaman derechos constitucionales.

No digo que esté mal ni bien. Digo que, dicho así, no lo acabo de entender.

I understand the man

25 25UTC mayo 25UTC 2011

A veces pienso que la mitad de mi vida, o puede que casi toda, está dedicada a entender.

Leo, y escribo, y veo cine, y oigo música para entender cómo funciona el mundo; sea bien o mal. La mitad de mi trabajo, o más, consiste en averiguar por qué algo funciona mal. Mi ética personal, mis relaciones con los demás, buscan la simpatía; ponerse en el lugar de otros. Entenderlos. Entender sus aciertos y sus errores. Y eso lo hago automáticamente con George W. Bush, con los violadores, con los pederastas, o con los voluntarios de Médicos Sin Fronteras.

Uno nunca sabe si lo consigue, porque no puede ponerse realmente en su piel. Pero lo intenta. Y la mayoría de las veces creo que acabo entendiendo algo de lo que pasa (y a riesgo de equivocarme, claro).

Entender no convierte los errores en aciertos. Entender no es malo. Ojalá nos ocurriera, a todos, todo el rato.

Se ha armado un barullo tremendo porque Lars von Trier dijo unas cosas de los nazis, y Hitler, y entonces lo declararon persona non grata y lo echaron del festival y todo el mundo se rasgó las vestiduras.

Lo que dijo realmente Lars von Trier (bueno, parte) lo puedes ver tú mismo aquí.

Resulta que un tipo excéntrico que ha pasado por una depresión y le ha dado a la botella se mete en un jardín en una alocución en directo, está de coña y medio ido, dice un par de chorradas sobre los nazis (haciendo él mismo aclaraciones y disculpándose sobre la marcha) y se monta una inquisición estúpida.

Ya escribí varias veces contra la existencia del delito de blasfemia. Y esto se parece demasiado.

Entiendo a Lars von Trier, y si me apuran, yo también entiendo a Hitler. Y entiendo a los medios y al festival de Cannes y a Amnistía Internacional, y su postura me molesta infinitamente más que la de von Trier. Ellos ni están de broma, ni atontados, ni actuando en directo sin guión ni haciéndose los interesantes ni intentando ser originales o frívolos ni hablando sin pensar; ellos están actuando en frío.

Así que von Trier no me cae particularmente bien y me parece que está medio ido, pero como reo de blasfemia que es, en este caso estoy de su parte. Hasta que lo dejen en paz, para poder llamarlo ridículo.

Los indignaos

24 24UTC mayo 24UTC 2011

Llevo unos días ensin escribir, porque taba pensando y nun tenía les idegues clares. Y nun les tengo.

Taba pensando sobre estos del movimientu del 15M.

De mano, toi feliz de que daquién se llevante y proteste. Proteste por tolo que tá pasando, y polo que hebía que protestar. Ya dixe que se echa en falta que daquién dea un puñetazu na mesa y diga a toa esa xente que nun ve más allá de la política futbolera de los equipos y les discusiones que no, que nun ye asina. Así que, por eso, toi feliz. Pero claro, tengo por vezu nun dexame llevar, criticame a mí mesmu y plantegame les coses al revés, a ver qué pasa.

Por otru lláu, nun me gusten un ren les revoluciones. Lo que vien dempués d’una revolución ye Castro, Napoleón. Stalin. Jomeini.

Tamién me paez que ye sano respetar la xornada de reflexión. Como conceptu nun dexa de ser una tontería, pero agradezse que esa xente que nos atruena les oreyes tol añu nunca campaña permanente callen, siquiera por un día.

Pero lleo lo que escribe Bastida, y entós (aparte de deprender un montón de coses) paezme que tá más claro que el agua: tamos falando de xente que nun ye de ningún partíu, que nun falen de partíos, que nun piden el votu. Y tamién pienso que si los bomberos, o los despedíos d’una empresa en quiebra, tuvieran acampaos, ¿diben tener que llevantar el campamentu por ser xornada de reflexión? Non.

Claro, entós imaxínome a los de siempre usando esi drechu de manera torticera, imaxínome a otra triba de xente con otres reivindicaciones retorciendo el sistema en so beneficiu… y paezme que sí, que igual nun tenía que haber reivindicaciones esi día.

Pero entós alcuérdome de los de la plaza, y veo un montón de xente (non “xóvenes” ensin más; eso ye mentira). Y paso por enmedio d’ellos, y veo la plaza, con buen tiempu, y la xente que tolos días va y se sienta nos bancos… güey ta ellí, sentada nos mesmos bancos, mirando el espectáculu, tranquilamente, como en casa, ensin peligru. Y dalgunos de los “manifestantes” tan enseñando a los neños, a la vista de los pás, a facer xuegos malabares. Y veo una concentración na que nun hebo insultu dalu, nin coses rotes, nin vandalismu, nin borracheres, nin fogueres, y nin siquiera se colaron “axentes dobles” (que desisten, nun creáis que no) a liar nada. Y güey pela mañana siento nel telediariu que una de les comisiones que tienen en Sol ye una comisión “de respetu”. ¡¡¡Respetu!!! ¡¡¡Nel parlamentu español hay delles comisiones, pero nenguna de respetu!!!

Y pienso que esta xente son muncho meyores, muncho más eficaces, muncho más capacitaos, que los políticos de los que se quexen.

Y lleo los sos manifiestos, y abúltame que, con un matiz o con otru, ye difícil nun tar d’alcuerdu no básico.

Y veo que en dalgunes cadenes de televisión d’eses que dan vergüenza axena, nes que nun entienden nada que nun sea el odiu y la persecución ente partidos, rellaciónenlos coles pallabres “kale borroka”, “antisistema” y coses asina. Y manden reporteros vestíos como si foren pa la guerra…

Total, que llevo días cavilando, ensin saber cómo racionalizalo too. Pero nun pueo evitar pensar que oxalá esta xente consiguiera lo que pide. Porque vien a ser lo mesmo que pido yo. Porque TIENEN RAZÓN.

Lástima que, me temo, se desinflen col tiempu, entantes d’algamar a cambiar dalgunes coses. Pero por otru lláu… ¿ye posible que si pasa el tiempu sigan faciéndolo tan bien?

Total, que güey escribí, pero como si non hubiera escrito.

Suerte, indignáos.

A ellos también les pasa

16 16UTC mayo 16UTC 2011

Todo músico debería tener cierto respeto por el público; todo músico debería tener una cierta preparación antes de subirse a un escenario.

Pero, por otro lado, todo estudiante debería tocar en público. Durante una actuación, por modesta que sea, pasan cosas que no pasan estudiando, y aunque pasen, no es lo mismo.

Un estudiante, alguien que lo lleva todo con alfileres, tiene pánico a los imprevistos. Tiene miedo de estrellarse y hacer el ridículo. Pero es al contrario; es él quien tiene que probarlo todas las veces que pueda. Tiene que verse en la situación de haberse perdido, o de que se pierdan compañeros suyos, o de que se caiga algo, o de que algo suene demasiado alto, o demasiado bajo, o…

Y además las consecuencias no son tan graves como cree. De hecho, a los profesionales también les pasan cosas así.

Este fin de semana estuvie viendo The Last Waltz, una película sobre el concierto de despedida de The Band en 1976, dirigida nada menos que por Scorsese. Y pude ver cómo al mismísimo Eric Clapton se le suelta la correa de la guitarra en un momento inoportuno. Esas guitarras Stratocaster son bastante pesadas y pequeñas, así que es difícil seguir tocando y sosteniéndola sin correa, a lo Peret.

Yo sospecho que en ese momento, justamente, Eric acababa su solo introductorio, la banda (nunca mejor dicho) hace un corte, y Eric empezaría a cantar la letra; pero se queda sin guitarra y no puede, y además se nota, porque dice “¡ah!” Pero ahí está Robbie Robertson para echar un cable, que entra a degüello, se marca un coro para salvar la situación, y deja que Clapton haga otro para ya empezar a cantar.

No se puede inccrustar el vídeo, pero se puede ver aquí. Aparte de resultar curioso, merece la pena por la música, simplemente:

The Band + Eric Clapton, 1976: Further Up on the Road

De aquí se saca una lección fundamental: si Clapton no hubiera dicho “ah”, seguramente ni se habría notado (en el disco, por lo menos), porque Robertson está perfecto. Así que si algo sale mal NO hay que poner cara de que sale mal, ni hacer aspavientos. Aunque eso es más fácil decirlo que hacerlo, claro.

Lección número dos: hay que estar escuchando a los demás. También es más fácil de decir que de hacer.

Otra situación un tanto comprometida es esta. La tradición de Django Reinhardt la continúa hoy toda una corriente de músicos, y en especial guitarristas, que tocan eso que se llama gypsy, manouche, o de varias otras formas. Esta gente suele tocar a toda pastilla, y haciendo gala de mucho virtuosismo. Y aquí están tres de los peores criminales del género: Biréli Lagrène, Stochelo Rosenberg y Angelo Debarre.

Así que la situación es: Debarre toca la melodía de There Will Never Be Another You, mientras tiene al lado, empujando como un carnero con prisa (que es como se toca esto), a Lagrène. Después toca el solo Lagrène, y luego Rosenberg. La pelota vuelve a Debarre para que termine, y entonces, cuando va a empezar el minuto 4, le casca una cuerda.

¿Parar? ¿Con esos dos caballos desbocados ahí, y además al final del tema, cuando ya está todo al rojo? Pues no; p’alante y se acaba como sea. Bueno, finalmente la melodía la toca Lagrène, porque también está al loro, y es comprensivo; pero lo que toca Debarre a la pata coja es como para pensárselo.

Por cierto, todo lo que suena en este vídeo son… tres guitarras. No hay percusión, no hay bajo, no hay teclas. ¿Por qué no se echa nada de menos?

El caso peor sería lo de parar y volver a empezar el tema; está muy mal visto. Eso es lo último, se evita a toda costa. Por eso no es nada fácil de ver en actuaciones profesionales, donde además los músicos tienen tablas y recursos y el culo pelao de salir de situaciones imprevistas. Pero en este caso, le pasa… a Stevie Wonder, cantando una de Paul Simon, con Paul Simon delante. A Wonder se le tuerce algo con el micrófono o un auricular o algo así, se desconcentra, manda parar (1:35 o por ahí), y dice bromeando que es que no se ha traído la chuleta. Y vuelven a empezar. Seguro que su profe les echa la bronca en cuanto bajen del escenario. (La verdad es que el final también es sospechoso, da la impresión de que no tenían muy claro cuándo y cómo iban a acabar.)

Total, que a ellos también les pasa, y no se hunde el mundo; es un reto que asumir.

Mañana, conciertazo gratis

11 11UTC mayo 11UTC 2011

Mapi Quintana y Marco Martínez, en el Danny’s Jazz Club.

No digas que nadie te avisó.

Música de la buena, gratis, sin humo.

http://dannysjazz.es/noticias/?p=232

Campaña por Bildu

11 11UTC mayo 11UTC 2011

Aquí está la dichosa foto.

En ella, ¿qué aparece?

Aparece un ex-terrorista, que al final de su proceso de reinserción, nada más salir de la cárcel, demuestra que el sistema funciona perfectamente, algo por lo que todos deberíamos felicitarnos. Es un ciudadano renacido a la democracia.

En vez de una foto de un concejal con una diana encima, lo que enseña es una urna, unas manos votando, y pide el voto para un partido político. En vez de capucha y boina, lleva la cara descubierta.

En vez de hablar de destruir el sistema y de boicotear las elecciones y de amenazar al que vaya a votar, pide de manera entusiasta la participación; implícitamente, acepta y legitima el sistema democrático, y no uno cualquiera de su esquizofrénica invención, sino este vigente.

En vez de pedir el voto para un partido ilegalizado (cosa que no sería delito, simplemente poco práctica por inútil) pide el voto para un partido legalmente inscrito, y que de hecho tiene una larga trayectoria democrática, con un ex-lehendakari en sus filas.

En vez de pedir el voto para un partido proetarra, lo pide para un partido que en sus estatutos rechaza explícitamente la violencia, y se desvincula de cualquier estrategia terrorista.

Y además, sale muy guapo, y es una foto preciosa, con ese efecto tan particular de la sombra desplazada en la pancarta. Y el señor de barba lleva un jersey muy bonito que seguro que encima le ha salido muy bien de precio.

Pero hay un cabreo tremendo, y Soraya Sáenz de Santamaría es de las que no ven la foto así como he dicho. Si se transcribe literalmente lo que dijo ella, y se le añaden unos signos de puntuación que, lógicamente, la pobre no puede pronunciar, pero se los suponemos, dijo esto:

He visto la foto (creo que la ha visto toda España), una foto en la que aparecen las palabras Bildu, aparecen las palabras [sic] eta y aparece un terrorista haciendo campaña por Bildu. Yo la he visto, España la ha visto; espero que la haya visto el ministro del Interior, que es quien tiene que demostrar la voluntad de que Bildu no esté en las instituciones.

No sé muy bien a qué se refiere Soraya, si quiere que el ministro del Interior evite que se vea esa foto en las instituciones, o qué.

El que ella llama terrorista supongo que es el del jersey bonito, que supongo que no va conjuntado, o algo.

Y de todas las palabras que aparecen en la pancarta, no sé por qué le han llamado la atención el nombre de un partido y una humilde conjunción.

Puede ser que Soraya no tenga ni puta idea de euskera, pero ni la idea más remota exigible a cualquiera que se ponga a opinar sobre algo escrito en euskera.

O puede ser que sí la tenga, pero esté hablando para quien no tiene ni puta idea ni quiere tenerla (que son muchos y votan), porque lo que le preocupa es ante todo el éxito de la política antiterrorista de sus rivales políticos, y no quiere la normalidad ni la tranquilidad, no quiere la liquidación del terrorismo; quiere que se mantenga el encabronamiento y que la prórroga a este partido ya decidido dure hasta que puedan ser los suyos los que se pongan la medalla, y quiere que los éxitos y las buenas noticias parezcan desgracias.

Las dos opciones son verosímiles, y preocupantes.

Jóvenes e idiotas

6 06UTC mayo 06UTC 2011

Cuando la conocí, los dos éramos jóvenes e idiotas.

Si cierro los ojos, puedo verla perfectamente, tantos años después. ¿Tantos?

No era una mujer memorable. No era sofisticada. No había adornos. Todo en ella era del montón. Bajita, menuda, delgada, muy frágil. Toda ojos, aquellos ojos castaños. Aquel pelo liso y negro, aquella nariz. Siempre con ropa de trapero, siempre con pendientes de quincalla. O nada. Con la cara lavada; yo creo que nunca supo siquiera pintarse. Es difícil decir si apetecía más defenderla, abrigarla o, por dios, comprarle un bocadillo.

Y la guitarra no podía ser más. Una guitarra barata, un palo con cuerdas. Como ella misma, pensándolo bien.

No se sabe si era cuestión de actitud, o de no tener un duro. Cuando no tienes un duro, y sabes que no vas a tenerlo pronto, tu actitud es la simplicidad. Y eres titiritero, o hippie, o étnico, o perroflauta, o como se llame en ese momento.

Éramos jóvenes, éramos idiotas, éramos pobres, y éramos simples.

Ella cogía aquel palo con cuerdas, y de las suyas propias sacaba la voz, que también era del montón -una vulgar voz de catequista, afinada y poco más-, y cantaba canciones sencillas, con los cuatro acordes que sabe todo el mundo. Y le cantaba al amor, o al desamor, o a la paz, o a la incomprensión, o a la rabia. Lo mismo que todos los jóvenes idiotas en todo el mundo. Menudo aburrimiento.

Y sin embargo, entonces pasaba algo.

Y tantos años después sigue pasando.

Todo el que estaba delante se quedaba en vilo. Y delante solía haber muchedumbres, cada vez mayores. Y hoy soy muchedumbre, y la veo, y aún siento escalofríos y me quedo mudo sin saber explicar por qué.

Éramos poca cosa, éramos jóvenes, éramos idiotas, éramos simples, y no teníamos ni idea. Ni idea de nada. Y ella… Ella, en particular, no tenía ni un cuarto de hostia.

Pero con tan poco, con aquella voz de catequista y aquella guitarra de palo, y con otras cosas igualmente absurdas, fuimos capaces de parar algunos tanques. Pocos, no todos. Y pusimos en algunos aprietos a algunos hijos de la gran puta. Bueno, se salieron con la suya, siempre lo hacen, pero les pusimos delante un espejo para que vieran lo que eran, aunque no lo mirasen. Tuvieron que tomarse la molestia de encarcelarnos, o multarnos, o hacernos callar. No les cuesta nada, es su oficio, pero les hicimos mostrarse como son. Y lo hicimos sin mancharnos las manos de sangre, y sin cambiar la quincalla por joyas de verdad. Y sin dejar de ser idiotas. Sólo hemos dejado de ser jóvenes. Quizás no.