Archive for 29 junio 2011

La lengua proscrita

29 29UTC junio 29UTC 2011

En relación con el asturiano, se habla a menudo de eventuales imposiciones. Parece que tenemos que tener miedo de tan formidable enemigo.

Odio el victimismo, es decir, la actitud de arrogarse la condición de víctima para poder pervertir el mecanismo de desagravio y, mediante él, aspirar a cosas a las que uno no tiene derecho. Algo, lamentablemente, muy habitual en la política española. En el asunto del asturiano hay, como en todos, actitudes victimistas. Pero los hechos son los hechos, y hay que admitir que no todo es victimismo.

El asturiano es una lengua perseguida, prohibida. Proscrita. Se toleran ciertos usos, quizás por disimulo. Y eso es todo.

Parece que según el borrador que se está manejando para el nuevo reglamento de los estudios de doctorado en la Universidad de Oviedo, reglamentariamente no se podrá presentar una tesis doctoral en asturiano.

No es que esté en desventaja respecto al castellano; no es que su uso requiera de trámites especiales; no es que requiera de un permiso específico de la comisión de doctorado, no es que se pueda usar sólo para ciertas temáticas o ámbitos, no es que sea una lengua de segunda respecto al castellano. Eso ya sería denunciable. Pero es mucho peor; simplemente, NO SE PUEDE USAR. Sean cuales sean las circunstancias.

Según ese borrador, sería reglamentariamente posible presentar una tesis doctoral en idioma maltés. Un idioma con un número de hablantes comparable al asturiano, con una gran variedad dialectal, de origen no latino sino semítico, que se escribe con alfabeto latino casi por casualidad… Es decir, una lengua más extraña y menos difundida que el asturiano, una lengua absolutamente ajena a cualquier español.

Pues esa lengua tendrá, en el reglamento de doctorado, un reconocimiento muy superior al del asturiano. Sencillamente, porque el reconocimiento al asturiano es CERO.

Y esto con un rectorado en cuyo programa electoral figuraba explícitamente el apoyo al asturiano.

Y esto con unos estatutos universitarios en vigor, aprobados en 2010, que en su artículo 6 dicen:

2. La lengua asturiana será objeto de estudio, enseñanza e investigación en los ámbitos que correspondan. Asimismo, su uso tendrá el tratamiento que establezcan el Estatuto de Autonomía y la legislación complementaria, garantizándose la no discriminación de quien la emplee.
3. La Universidad de Oviedo promoverá, en el marco de sus competencias, las acciones que sean necesarias para la normalización y desarrollo de la lengua asturiana.

¿Cómo cojones va a ser la lengua asturiana objeto de estudio o investigación, si ni siquiera se puede usar en una tesis doctoral?

¿Cómo se entiende que se garantiza la no discriminación de quien la emplee, si tiene prohibido usarla para una tesis doctoral?

¿Qué marco de competencias tiene la Universidad de Oviedo, si no es regular sus propios estudios de doctorado? ¿Dónde pretende, entonces, promover la normalización y el desarrollo? ¿Qué tiene de normal esta situación?

No me gusta el victimismo, pero un reglamento como este consagra la prohibición, la exclusión, la proscripción, el desprecio, y lo hace con absoluta burla de los propios estatutos universitarios.

Me gustaría que alguien me explicase el motivo. La razón que hay detrás de esa exclusión.

Qué gana la Universidad impidiendo el uso de la lengua tradicional de Asturias. A quién perjudica ese uso, a quién se hace daño. Por qué en una tesis se puede usar el alemán, o el griego, o el maltés, pero no el asturiano. Qué poderosa razón hay para impedir a un ciudadano desarrollar una investigación y hacer avanzar la cultura, que es la razón de ser de una universidad.

Por qué, joder. Por qué.

Lo van a conseguir. Y lo van a conseguir con nuestra connivencia de ovejas.

Y algunos creerán que desmantelando su propia cultura, o como mínimo la de algunos de sus vecinos, y conculcando sus derechos, van a hablar mejor inglés. O mejor español.

Pero la culpa de lo que nos vaya mal será del Zapatero de turno. No de nuestra propia indigencia cultural y moral.

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Zombis en Tahrir

29 29UTC junio 29UTC 2011

Portada de El Mundo. Hay que ver cómo son los egipcios; miles de años después, siguen creyendo en la vida después de la muerte. Pero no se puede negar que son concienzudos, eso sí. Unos matan a los muertos, por si acaso, y otros piden que se juzgue a los que mataron a los muertos, no vaya a ser que eso se pueda considerar asesinato.

O quizás es el redactor el que no peca de concienzudo, precisamente.

Coses imposibles

28 28UTC junio 28UTC 2011

Los que somos partidarios de usar el mínimu posible (o sea, nada) la enerxía nuclear tamos asistiendo ablucáos a lo que pasa nel mundu los últimos meses.

Nun podía pasar lo de Xapón. Pero claro, pasó. Cuatro reactores ensin control, fusiones de núcleu, y tovía güey… ensin saber qué facer. Ensin poder facer nada. Y too por… cortes de corriente.

Nun pue pasar en España, claro. Pero pasó. En Zorita hebo un terremotu de 4,2 graos en 2007. Nun pasó ná, se supón, pero nun tien méritu; nun taba operativa, porque taben desmantelándola.

Y agora vemos coses como esta: en Nebraska, una central inundáa. Mira qué cosa más guapa.

De xuru que nun pasa ná, tampoco. Pero vamos, que cuántes coses imposibles pasan con esto de les nucleares. Aun así, podemos dormir tranquilos, ho.

Las guitarras más guapas del mundo (I): las raras

23 23UTC junio 23UTC 2011

Ya apunté hace tiempo que por ahí hay guitarras maravillosas, de marcas desconocidas.

La cosa es, en realidad, peor aún: algunas de las mejores guitarras que se pueden encontrar no son de “marcas”, sino de luthiers concretos, personas que hacen guitarras (pocas) con sus propias manos, creativamente y casi exclusivamente por encargo. Así que en realidad hay infinitas, para perder el gusto.

Una guitarra es, ante todo, un instrumento musical, tan buena o mala como el guitarrista (que es el único que hace la música). Pero una guitarra también es un objeto de artesanía, un diseño, una obra de arte.

Supongamos que da igual el precio, supongamos que da igual si suenan bien o mal. ¿Cuáles son las guitarras más bonitas del mundo? ¿Qué guitarras querría uno tener entre las manos, o colgadas en la pared de casa, por puro placer posesivo y suponiendo también que tuviera paredes suficientes?

No tengo la respuesta. Lo que tengo son algunas fotos de guitarras. Hay tantas, que de alguna manera hay que escoger, y además da para varios artículos. Así que vamos a empezar por las más atrevidas. Estas no son (no todas) guitarras que yo quiera tocar, y no todas combinan bien con mi bolso y mis zapatos; estas están aquí por ser rompedoras y entrar por los ojos.

Vamos allá. Pincha en las imágenes para ver la versión grande, que merece la pena.

Danelectro Dano Pro, 1963

Esta ni siquiera es de caja. Y no es que sea convencionalmente bella, que digamos. Pero tiene algo. Esa pastilla metálica, tubular, que los ingleses llaman lipstick pickup, dicen que es cierto que la fabricaron originalmente a partir de carcasas de lápiz de labios sobrantes. Las Danelectro fueron las primeras que llevaron pastillas de estas, al parecer.

Aparte de eso, esa forma tiene lo suyo; es un diseño audaz, pero sutil (no se trata de poner cuernecillos más o menos llamativos a la guitarra). Y además hay una armonía rara entre esa caja “casi” cuadrada y esa pala inusualmente rectangular. Tiene un aire retro muy especial. Y ese color de plástico marrón es horrendo, pero en esa guitarra… es insuperable.

Dagmar Gretchen (de Pete Swanson)

Las Dagmar son guitarras que, sin que se sepa por qué, parecen coches. Ese borde ajedrezado, la forma tan peculiar (no tiene los lados planos, sino curvos), los selectores de las pastillas uno arriba y otro abajo. Y los agujeros en forma de rayo. Con ese enfoque, claro, el puente y trémolo llevan más metal brillante que un Cadillac. Hay que echarle valor. Luego, sin embargo, la pala es de lo más convencional, y los trastes sin incrustaciones ni nada.

En fin, son guitarras muy llamativas también.


Parker PJ14

En el mundo del rock y del pop son bastante conocidas y apreciadas las guitarras Parker Fly. Son unas guitarras parecidas a las de cuerpo sólido, con los consabidos cuernos, pero con una forma y unas líneas muy especiales. Fueron muy innovadoras en varios aspectos técnicos además de estéticos; llevan compuestos de fibra de carbono, pesan bastante poco, mezclan pastillas acústicas y eléctricas…

Al parecer, el padre de la criatura fue, principalmente, Ken Parker. Pero resulta que aunque Parker Guitars sigue fabricando la Parker Fly, Ken Parker vendió la empresa en 2003, y ahora hace guitarras de jazz de caja, y claro, no son Parker Guitars; son Ken Parker Archtops. De esas hablaremos otro día.

Parker Guitars, para acabar de marear la perdiz, sacó una guitarra de jazz, la línea Parker PJ. Ken Parker no tuvo nada que ver en el diseño, y de hecho estas guitarras parece ser que dieron mal resultado (económico y de calidad), y ya no están por ahí (en el sitio de Parker Guitars ni se mencionan). Pero hay que reconocer que, aunque no sean obra de Ken Parker, están apetitosas a la vista.

Ellipse, de Edward Klein

Es el tipo de guitarras que sólo vas a ver en una feria especializada, o en la tienda del paisano. Este Edward Klein es un luthier canadiense, y en su página puedes ver alguna otra guitarra francamente audaz.

La Ellipse es una guitarra peculiar. Por la forma, por la asimetría, por ese clavijero plantao en mitad de la pala… Pero no sólo por eso.

Una guitarra puede tener una longitud mayor o menor de las cuerdas, y eso influye en el tipo de sonoridad que tienen. Pero ya he visto algunas, y esta es una de ellas, que combinan diferentes longitudes de cuerda, y por consiguiente… los trastes no son paralelos. Las cuerdas graves tienen trastes gradualmente más anchos, así que los trastes están “en abanico”. Aquí lo explica, y se ve con claridad.

No sé si yo sería capaz de tocar una guitarra como esta, y me pregunto cómo será intentar poner acordes ahí, sobre todo con cejilla. El abanico no es muy pronunciado, así que supongo que se puede. Pero independientemente de eso, el caso es que quiero una.

Kopo Arobasse

Yo no toco el bajo, pero ya dije que aquí no iban guitarras que necesariamente quiera tocar. Y no me resisto a poner estos bajos.

Kopo es una marca detrás de la cual está un luthier francés, Frédéric Pons, y hace varias guitarras preciosas (y violines, y contrabajos…). Pero en este apartado de rarezas hay que mencionar sus bajos Arobasse. Cuerpo (es un decir) de carbono o metalizado, unas líneas (eso sí está bien dicho) insólitas, y la pala… no os perdáis la pala.

Bueno, de momento la dosis es suficiente. Hay muchas otras guitarras raras; la famosa Pikasso, una guitarra-arpa que hizo Linda Manzer para Pat Metheny (sí, un tío con unas zarpas como las de Metheny puede tocar esa guitarra). O la Kay Kraft, una guitarra antigua también muy peculiar. O esta guitarra gigante. Pero bueno, tampoco son guitarras que yo ansíe poseer, ni siquiera por gula visual.

Audición en el Danny’s

23 23UTC junio 23UTC 2011

El próximo lunes 27 de junio a las 20:00 tendrá lugar en el DANNY´S JAZZ (c/ La Luna 11, Oviedo) la última audición de este curso de alumnos de Marco Martínez.

Un servidor tocará, probablemente, en cuatro temas. En todos ellos, pero en uno en particular, existen posibilidades innegables de terminar dándose una hostia tras un descarrilamiento por velocidad inadecuada a las características de la vía y el vehículo, lo cual es una forma bastante peculiar e interesante de terminar una canción (estos del jazz, siempre innovando).

Si lees esto, y te apetece venir, que sepas que vas a ser muy bienvenido, y además, como digo, puede que asistas a un esperpéntico happening musical (en el caso de quien suscribe). En el caso peor (o mejor, según se mire), si todo termina como queremos, al menos verás algo de música en directo.

Sevilla y las bicis

23 23UTC junio 23UTC 2011

Según la portada de El Mundo digital, lo de Sevilla es obsesión con las bicis.

240 por habitante. Eso sí que es ecologismo.

Correr otra vez

16 16UTC junio 16UTC 2011

Anteayer fui a correr. Me levanté temprano, y fui a correr 20 minutos.

No sé cuánto tiempo llevaba sin poder ir. Más de un año, quizá dos. De hecho, todavía no sé si puedo; tendré que ver cómo evoluciona el talón.

Tanto tiempo de probaturas, de fisioterapia, de hielo, de pomada… ¡homeopática!, en contra de mis creencias (no todos los ingredientes son homeopáticos, afortunadamente, así que sus efectos son verosímiles, pero me causó escalofríos la naturalidad con que me la recetaron o la cara de extrañeza que pusieron cuando repetí incrédulo “¿¡Homeopática!?”).

Microondas, infrarrojos, corrientes, ultrasonidos. Cambios de calzado. Plantillas a medida. Resonancias, radiografías.

Y sin correr ni saltar.

Bueno, el otro día corrí por fin. Y tengo unas agujetas terribles.

Y tanto si puedo seguir corriendo como si no, no puedo menos que sentirme afortunado.

La cruz y los comerciantes

9 09UTC junio 09UTC 2011

Los comerciantes de la plaza’l Sol dicen que perdieron 30 millones d’euros en menos d’un mes, pol fechu de que tan los indignáos acampaos na plaza. Y dicen que-yos los pague Interior, los millones.

Faime gracia eso de que caún diga lo que diba ganar, y haiga que creelo (fáenlo los hosteleros de xemes en cuandu). Tamién me fai gracia que se quexen de los inconvenientes que tien tener un comerciu ehí, pero nun faigan donaciones al ministeriu Interior cuandu se beneficien de les ventaxes. Taría guapo que la policía echara a los acampaos el primer día, a hostia limpia, y un mes dempués fuera Rubalcaba y dixera: “Oye, que gracies a nosotros, y a que dexamos la plaza valera, esti mes ganastis 30 millones d’euros. Así que ya tais soltando polo menos quince”.

Nun son ellos namás; hay munchos ciudadanos que consideren que lo primero ye poder pasar pola plaza en llínea recta, ensin esquivar a naide. Por exemplu, María Tardón, xuez, que mira tú, foi a facer un recáu, y diz que tuvo que marchar ensin facelu, por tanta xente que hebía. Y entós indígnase y diz que eso nun pue ser, que ónde vamos a parar.

Nun llego a entender cómo ye que por haber muncha xente nun pues facer un recáu. Supongo que María Tardón pedirá que la policía eche a patáes a les manifestaciones de la AVT, o a toos esos que se xunten pa ver al Papa cuandu vien.

Supongo tamién que esi arrebatu en favor de la accesibilidá tendrálu en breve pa referise a les terraces que los comerciantes ponen na vía pública, y que -eses sí- nun dexen pasar peles aceres.

Pero ye curioso que una xuez, ¡una xuez!, tea indignáa porque hai unos conciudadanos que protesten pacíficamente pa pedir democracia y humanidá, y… moléstenla, sí, nun la dexen facer recaos agusto. Home, tien razón, ye indignante. (Anque a renglón seguíu ningunea a los acampaos porque diz que son pocos y por eso se xunten… ¿en qué quedamos?)

Otra cosa que me llama la atención ye que un presidente d’un parlamentu, el valencianu, diz que vien a servir. Y yo entrúgome: ¿a quién? Pues nun sé, pero de momentu, va y ya enantes d’entamar, mentantu lo piensa y lo pensamos, pon una cruz na mesa.

Un estáu aconfesional, la cámara onde se representen toos los ciudadanos. Y el presidente pon, na mesa de la presidencia, un símbolu relixosu. Y diz, con tol cinismu que caracteriza a dalgunos, “Debemos estar unidos en lo esencial”. Pa él, la meyor manera ye poner un símbolu relixosu nun parlamentu. Pa tar xuníos no esencial.

Nesa mesa na que ta de prestao, y na que representa a la institución que al tiempu representa a los valencianos (toos), ¿podría poner una banderina del Barça, o la semeya d’un etarra o un póster de Michelle Pfeiffer? Non. Pero abúlta-y que poner una cruz ta bien. Esa ye la normalidá, y la manera d’entender la democracia pa la que pide respetu.

Pero, en fin. Los votantes manden. Ellos sabrán.

Gabinete d’imaxen

7 07UTC junio 07UTC 2011

Tú pues facer campaña. Pues gastar perres nel estilista, y lluéu un dineral nel fotógrafu. Pues pasar hores escoyendo la semeya que te gusta. Pues tener al xeniu del Photoshop retocando la imaxen, quitando les engurries. Pues abrasar la cartera na imprenta imprimiendo en colorinos, con tola calidá, y lluéu poner a xente a pegar carteles como lloca.

Pero si nun tienes un pocoñín de cuidáo col sitiu onde pegues, tiraste les perres. Y pues perder les eleiciones.

Y si pegues nuna valla ondulá d’una obra, el resultáu de la perspectiva pue ser tremendu.

El otru día, diendo pa La Florida, vi esto, tal cual. Les semeyes nun tan retocáes.

Asina ye como una muyer de bona presencia se tresforma en Popeye el marín.

Y asina un paisanu elegante se convierte en Montgomery Burns.

Señores del gabinete d’imaxen: PROHIBAN pegar los carteles onde nun se debe.

I’m sailing right behind

7 07UTC junio 07UTC 2011

Esto, fai cuarenta años, yera música comercial.

Esti paisanu que lleva el pelo como Punset (anque, nun va tanto, yera Punset el que nos recordaba a él) ye Art Garfunkel. Un tío sensible, con una voz anxelical. La mitá de Simon & Garfunkel.

La otra mitá ye Paul Simon. Un xeniu, un compositor, un cantante, el alma del dúo seguramente, pero de xuru que ye un alma desbordante, posesiva, caníbal.

Entamaron una carrera d’éxitu, ficieron canciones eternes. Pero acabaron tan engarriaos que nun se podíen ver. Separáronse milenta vegáes. Xuntáronse otres milenta, porque teníen públicu, éxitu, perres esperándolos. Porque nun hebía naide como ellos.

Paez mentira que dos voces que pegaben xuntes d’esta manera fueren de persones que nun podíen pegar de manera dala.

Ellos separárense cuandu yo nací. Pero un día el mi hermanu mercó un discu doble, que siempres me llamó la atención. El Concert in Central Park, en 1981. Simon y Garfunkel xuntáronse pa dar un conciertu que, pa la xente, foi gratis. Y foron mediu millón de persones.

Güey tengo esi conciertu en mi casa, esi mismu vinilu, y tamién el DVD, y sigue poniéndome los pelos de punta. Equí hai dos persones, que faen música xuntes, pero que nun faen más que compartir escenariu. Y nótase. Delles veces canten solos, y cuandu canten xuntos, nin se miren. Pue cortase el ambiente con un cuchillu. Pero les voces siguen pegando como siempres. Misterios de la música.

Y equí ta el motivu d’esti artículu: esa canción. Bridge over troubled water. Eses palabres, y esa música. Una canción que tien dalgo. Y que namás puen cantala ellos. En xeneral gústenme muncho les versiones, préstame pola vida oíles; pero d’esta canción… non pue ser. Por supuestu, hai coses que nun son nin presentables; hai coses que son pasables pero nun lleguen. Ficiéronla, de manera diferente, músicos dignos, como Bon Jovi y Ritchie Sambora, y non se tien. Ficiéronla tamién vaques sagráes como Roberta Flack, Aretha Franklin, Johnny Cash, y… non.

Señoras y señores, con ustedes un momentu memorable. 18 de setiembre de 1981, Central Park. Garfunkel, delantre de una marea humana en silenciu, ablucáa, solu (como cuandu Simon ta con él, pal casu), pon los güeyos nun se sabe ónde, piensa nun se sabe qué, y canta a esa cosa imposible. Él sabe que ye imposible, Simon tamién. Ye una pena, pero los dos saben que nun tien arreglu, y dicen adiós. Nin siquiera la canten xuntos. Ye la canción señera del últimu discu d’estudiu que grabaron, esi que vendió venti millones d’exemplares, pero tovía nun basten; hai coses que nun puen ser.

Como el so destín ye reunise pero nun entendese, de xemes en cuandu tornen. Y esto ye otra vez en Nueva York, nel Madison Square Garden. Namás pasaron 28 años. La voz aguda de Garfunkel torna a volar a escontra d’una muchedumbre en vilu; sí, un pocoñín menos aguda, pero namás mediu tonu, o sea, tovía penrriba de la mayoría de los mortales (anque equí ya tenía problemas de voz, que ta tratando agora).

Y esta vez canten xuntos. Bueno, xuntos non; compartiendo escenariu. ¿Qué pue pasar por eses cabeces cuandu van de xira… otra vez? ¿Qué sienten cuandu canten ensin mirase? ¿A quién-y dicen “cuandu te sientas pequeñu, cuandu tengas llárimes nos güeyos yo voi secáteles… Navega, y si necesites un amigu, yo voi tar navegando detrás”?

Al final del tema, la cámara enfoca pa onde ellos miran. Si eso nun fai tremar les piernes a ún…

Somos poca cosa. Nun sé si podemos aspirar a dalgo más que a que daquién nos conforte cuandu nos damos cuenta de que somos poca cosa.

O, meyor tovía, a decir nosotros estes palabres.