Archive for 20 septiembre 2011

Con la que está cayendo

20 20UTC septiembre 20UTC 2011

Con la que está cayendo, no sé cómo te atreves.

¿Te atreves a cuestionar comportamientos, a pedir cuentas, a llamar la atención sobre algún comportamiento ilegal, o indigno? ¿Con la que está cayendo?

Con la que está cayendo, no se puede plantear nada, hombre. No se puede hablar de ecología. No se puede pensar en carriles bici, no se puede reparar nada. No importan el tráfico, la conciencia, el Algarrobico ni la eutanasia. Y como se sepa que hay alguna ayuda al tercer mundo… ¿Somalia? Pero, hombre, ¿con la que está cayendo?

Con la que está cayendo no puedes sacar ningún tema, mientras haya parados y no te refieras exactamente a los parados. ¿Con la que está cayendo?

Sólo hay una cosa que puedes hacer, con la que está cayendo: mendigar un trabajo, y bajito. Eso sí lo puedes hacer. Tu trabajo surgirá de la magia de todos esos economistas y políticos. Si te portas bien, claro; si no, no.

Con la que está cayendo.

Y cada vez que oigo a alguien decir eso, me asomo a la ventana, miro y me pregunto: ¿qué cojones es lo que está cayendo?

Magno, Carlo Magno

16 16UTC septiembre 16UTC 2011

Acaba de ganar, no sin esfuerzo, España a Macedonia.

Y entonces veo la crónica del partido en El Mundo, escrita por Mario Díaz, y empieza así:

Llamar a Juan Carlos Navarro ‘La Bomba’ debe terminar.

…Huy… ¿Qué pasará? ¿Es ofensivo?

El capitán de la selección es mucho más, es otra cosa, una especie de dios del baloncesto cuyos designios son inquebrantables. No hay quien pueda negarse a ellos,

Ah, que no vale porque el mote es poca cosa. Habrá que llamarlo “la bomba termonuclear”. O “la bomba de antimateria”. O “La súper-bomba madre de todas las bombas”.

O, si hacemos caso a Mario Díaz, “dios del baloncesto, dirigidor de designios”.

Va, hombre, ya está bien de hipérboles, tío, no exageres tanto.

Y entonces ya me remata:

ni siquiera esa Macedonia de tintes históricos con Bo McCalebb en el papel de Carlo Magno.

Tintes históricos, dice. ¡Ja! Menos mal que no enseñas historia.

No es suficiente con una alusión épica manida, como buscar el pasado guerrero de Macedonia (todas las naciones tienen alguno).

Es que, grosso modo, sólo se equivoca en un milenio, sólo se equivoca en 3.000 km. Sólo confunde a Carlomagno con Alejandro Magno. Entre uno y otro, sólo dio tiempo, por citar algo, a la fundación, desarrollo y posterior caída del Imperio Romano de occidente.

Ya, cualquiera tiene un fallo. Pero coñe, es que ha tenido que escribirlo: “Carlo Magno”, así, separado. Y no le sonó a actor italiano cachondo secundario de Borat; le sonó a general macedonio.

Y eso pasa por meterse en jardines.

Cheers à la Telecinco

12 12UTC septiembre 12UTC 2011

Ayer se estrenó una versión española de… Cheers.

No era fácil. Pero en España hay talento suficiente para hacerlo. Así que me dije: “vamos a ver qué pinta tiene esto”.

Y rápidamente me di de bruces con la realidad. ¿Quién cantaba (es un decir) la sintonía?

Dani Martín. El que fue cantante de “El canto del loco”.

Dani Martín.

El horror, el horror, que diría Kurtz.

Dani. Martín.

Después de su habitual exhibición de todas las gangosidades, nasalidades y malas vocalizaciones de que es capaz un ser humano que no esté a punto de morir de gripe, ya no había forma de levantar aquello. Lo siento. La música de Cheers te recuerda un sitio entrañable. Mira que no hay gente que pueda cantar eso en español; y se lo dan a Martín. Lo único que puede recordarte de un bar no es a tus entrañables amigos, sino a aquel borracho pesado y molesto que vomitaba y no se daba ni cuenta.

Bueno, la cosa ya no tenía remedio, pero tampoco podía ir a peor. A peor no fue, pero no mejoró mucho. Diálogos mediocres, muy poco inteligentes, y tramas de primero de carrera de guionista, y un humor que no tenía ni pizca de gracia. Y se produjo un fenómeno que ya he visto más veces; un conjunto de buenos actores (porque los he visto en otras situaciones) que, ante un guión tan sumamente flojo, vacilan, titubean, parecen pésimos. Todos. Incluyendo a Ana Belén, que, si juzgáramos por este capítulo, también está en primero de carrera de actor.

No vi mucho más. No se sostiene, y fracasará, creo. El intento ha sido muy malo.

Lo siento por los actores. Por los guionistas y por Martín, no; se merecen un fracaso
resonante.

Disculpas de Aguirre: lo daremos por bueno

9 09UTC septiembre 09UTC 2011

Hace tiempo evalué la posibilidad de que Esperanza Aguirre hubiera pedido disculpas por un error. Y concluí que esas disculpas no valían.

Creo que Esperanza Aguirre domina perfectamente su oficio y sabe muy bien lo que se hace. No creo que sienta que se equivocó, ni mucho menos; ya dejó caer lo que dejó caer, ya dijo lo que quería, ya provocó el efecto que quería, ya dejó en el inconsciente de todos sus taxistas la imagen del profesor vago y consentido, y ahora esa disculpa no estropea su magna labor anterior. También habría mucho que decir sobre la intensidad y forma de esas disculpas, o sobre los argumentos del caso concreto, pero nos llevaría tiempo.

Sea como fuere, con una intención o con otra, ha pedido disculpas, y he podido oírlo de sus propios labios. Así que un punto para ella.

Y la clasificación de gente que ha pedido disculpas en público y que yo he visto es:

Zapatero 3, Iñaki Gabilondo 2, Rajoy 1, Ana Mato 1, Fernando Sánchez-Dragó 1, Juande Ramos 1, Juan Fernando López Aguilar 1, Juan José Ibarretxe 1, Ángel Expósito 1, Enrique Serrano 1, Esperanza Aguirre 1.

Eso no tenéis huevos de decírselo a un musulmán

6 06UTC septiembre 06UTC 2011

Claro, es muy fácil arrinconar con preguntitas a los católicos, porque somos los paladines de la libertad mundial, los mejor tomaos del mundo, y no os vamos a hacer nada. Pero no tenéis lo que hay que tener para hacerles lo mismo a vuestros amigos los moros.

¿O acaso tenéis huevos a ir a un país musulman y poneros descarados?

Pues algunos igual sí.

Estricta privacidad

5 05UTC septiembre 05UTC 2011

Leo en El Mundo que una empresa especializada en ayudar a la gente que quiere ser infiel en su matrimonio ha puesto un anuncio en Madrid que ponía la foto de Carlos de Inglaterra, Bill Clinton y… Juan Carlos I.

Al parecer, el anuncio se retira porque ” la Asociación para la Autorregulación de la Comunicación Comercial (Autocontrol) ha estimado una reclamación”… del Ayuntamiento de Madrid.

Es un tanto curioso que el Ayuntamiento se preocupe de la publicidad, pero bueno, supongo que así debe ser. Si creemos a El Mundo, sería además… el área de Medio Ambiente quien se ocupa de estas cosas; otro detalle llamativo. Más en una ciudad como Madrid, con todas las polémicas que ha habido sobre la supuesta alteración intencionada de los medidores de contaminación y asuntos parecidos.

Pero aparte de eso, lo más llamativo es la argumentación de Autocontrol, que según el diario incluye esto:

La publicidad reclamada imputa una infidelidad a los sujetos que aparecen en la misma, explotando así ilegítimamente como argumento publicitario una circunstancia que pertenece absoluta e íntegramente al ámbito de la privacidad personal, y cuya explotación publicitaria lesiona el honor y la dignidad de las personas afectadas

Bueno, ese argumento puede ser cierto en el caso de Bill Clinton. Pero no lo tengo tan claro en el de Carlos de Inglaterra ni en el de Juan Carlos I.

Ambos tienen relevancia pública e institucional como miembros de casas reales. Y cuando uno es rey, o heredero de una corona, todos sus privilegios, su relevancia pública, su trabajo, su legitimidad, se relacionan directamente con su matrimonio y su descendencia.

No digo que sea correcto el anuncio. Digo que el argumento sobre la vida privada es discutible.

Claro que creo que el rey debe tener vida privada, y que el adulterio debería ser un asunto privado. Claro que el príncipe debería elegir a la mujer que prefiriera, sin más.

Debería ser así. Porque deberíamos ser todos iguales ante la ley: ciudadanos, en vez de señores y siervos.

Una/o buena/o medida/o

2 02UTC septiembre 02UTC 2011

No suelo escribir gran cosa sobre política asturiana. Pero en este caso tengo que aplaudir una medida. Aplaudir con entusiasmo, vamos.

La Consejería de Educación envía circulares a los centros en las que explica que su nuevo libro de estilo hace innecesario el uso explícito del femenino

Vamos, que la Consejería de Educación del Principado de Asturias […] especifica que de ahora en adelante «todas las referencias para las que se utiliza la forma de masculino genérico, deben entenderse aplicables indistintamente a mujeres y hombres».

Dicho en plata: que no hace falta decir “los profesores y las profesoras”, ni “las profesoras y profesores”, ni cosas parecidas.

La noticia, y también la circular, son incorrectas; el que ese “masculino genérico” aluda a hombres y mujeres no ocurre “de ahora en adelante”, ni es consecuencia de ningún libro de estilo. Es así, y siempre ha sido así. Es como si dicen que de ahora en adelante, antes de p y b se escribe m. Pero bueno, bien está que alguien nos recuerde la lógica, por lógica que sea.

El uso de masculinos y femeninos explícitos por todas partes puede ser bienintencionado, pero no sólo es absolutamente innecesario, sino un desastre. Un desastre estilístico, porque hace los textos farragosos e ininteligibles, y un desastre gramatical, porque el idioma no está hecho para ello, y NO FUNCIONA. Basta ver en qué berenjenales de frase se meten quienes intentan hablar así; berenjenales de los que no pueden salir, y simplemente salen de cualquier manera, como los personajes de Matrix que se esfuman por una puerta. Conclusión: dejan las frases colgando, sin concordancia y sin sentido.

Así que, por este lado, un aplauso a Ana Isabel Álvarez. Ojalá se propague el ejemplo y se nos pase este sarampión que padecemos. Ahora falta que:

  • Dejemos de inventar palabras nuevas innecesarias, erróneas y vomitivas, como “jueza”, “modisto” o “presidenta” (esta, lamentablemente, me parece que ya ha calado, y dentro de unas décadas los estudiantes se preguntarán por qué el idioma es tan arbitrario y tan ilógico…).
  • Empecemos a cuestionar esas afirmaciones de que las mujeres cobran la mitad que los hombres por el mismo trabajo, que es básicamente mentira.
  • Empecemos a poner el grito en el cielo y armar escándalo cuando en un anuncio pintan a un hombre como un tontorrón en comparación con las mujeres, o cuando cualquier listilla sale por la tele generalizando sobre los hombres, o cuando cualquiera sale diciendo que las mujeres son mucho más inteligentes que los hombres.

Ese día, cuando se nos pase la tontería, podremos dedicar nuestras energías mucho más eficazmente a trabajar por una sociedad realmente igualitaria y libre, en vez de gastarlas en errar el tiro.

Por cierto, a ver si gracias a esta circular se acaba ese horror de “AMPA” para designar a las asociaciones de padres de alumnos, que sólo le falta la H.