Archive for 30 junio 2012

Cortar un vídeo grande en trozos

30 30UTC junio 30UTC 2012

Todavía hoy, hay gente que graba programas de la televisión. Sí, así es. Y aunque tienen vídeo y/o DVD grabador, acaba resultando más fácil grabar con un ordenador. Cosas de la modernidad.

El problema viene cuando uno intenta mover esa grabación a un disco duro externo, por ejemplo un disco multimedia para ver la película en otro sitio, y se encuentra con que Windows (y da igual con qué programa intente copiar) le dice que no hay suficiente espacio en la unidad de destino. Aunque haya un espacio infinito.

Ese problema se da si el disco de destino está formateado en FAT32. Si tienes, digamos, 3 horas de vídeo en un fichero de 8 GB, no podrás moverlo a la unidad externa, porque FAT32 no maneja ficheros de más de 4 GB. Puedes formatear la unidad en NTFS, pero eso puede darte otros problemas cuando enchufes la unidad en otro sitio.

La solución: cortar el vídeo de 8 GB en trozos. ¿Con qué? Con uno de los mejores programas en línea de órdenes que existen: ffmpeg.

Una de las cosas incomprensibles que pasan en este siglo XXI es que no esté completamente resuelto el asunto de los formatos de vídeo y sonido. Manejar un vídeo debería ser tan fácil como moverse por una cinta VHS, sin que nadie te contara historias de códecs ni de nada. Y ffmpeg ayuda.

Para cortar un vídeo gordo en trozos se puede hacer esto (el símbolo ¶  indica dónde acaba cada orden):

ffmpeg -ss 00:00:00 -t 01:00:00 -i grande.mpg -acodec copy -vcodec copy peque1.mpg¶
ffmpeg -ss 00:01:00 -t 01:00:00 -i grande.mpg -acodec copy -vcodec copy peque2.mpg ¶
ffmpeg -ss 00:02:00 -t 01:00:00 -i grande.mpg -acodec copy -vcodec copy peque3.mpg ¶

-ss indica el momento en el que quieres que empiece ese trozo.

-t indica cuánto debe durar el trozo (en este caso, los tres trozos son iguales, de una hora).

-acodec copy y -vcodec copy indican que ffmpeg se limite a copiar el audio y vídeo tal cual, sin procesarlos ni cambiarles el formato.

El resto es historia. Ah, importante:  los parámetros -t y -ss deben ir antes que -i (que es el fichero de entrada) para que empiece directamente a trabajar en el sitio. Si no, recorrerá toooodo el vídeo de entrada hasta el momento indicado, o sea, que tardará mucho más.

Anuncios

Confiaba en ti

29 29UTC junio 29UTC 2012

El mi profesor, pa enriba de tocar en público, fainos componer temas. Y entós yo tuve que perpetrar esti, como exerciciu.

Grabóse’l otru día en cá’l profesor, y la verdá que grabóse perbien, anque nosotros nun toquemos a la altura. Esta toma nun ye la que tien los nuesos meyores solos, pero polo menos la melodía sí nos salió, y el solo cool  de Guillermo, que ta fechu un Miles, préstame abondo. Asina que escoyimos esta como la definitiva.

Toi mui agradecíu al maestru, pola paciencia, pero tamién a los mis collacios (Guillermo, Ana y Raúl) por prestase a tocar esti tema, que pa encima de ser míu nun ye fácil, precisamente, y faime tamién muncha ilusión que lu toquen otres persones y sentilu con trompeta, baxu y pianu… Asina que a ellos agradézco-yos tamién la paciencia. Escribióse pa grabase con vigulín tamién, y eso ya habría sido de morise (nun pudo ser).

Ah, la batería ye un ritmu del pianu eléctricu, el que menos molestaba. Nun ta escoyía con criterios mui estéticos, así que al percusionista nun lu xulguéis, que bastante tien con ser una máquina 🙂

Equí va.

Confiaba en ti

Probando RNews

28 28UTC junio 28UTC 2012

Dando vueltas al tema de un agregador de RSS que sustituya a Google Reader (que funciona bastante bien, pero no tan bien, después de todo) pruebo RNews.

La instalación fue sencilla; sólo tuve que hacer lo que me decían, que es descomprimir en el servidor respetando los permisos. PERO entonces me surgió esto al intentar acceder a la pantalla de instalación, install.php:

Internal Server Error

The server encountered an internal error or misconfiguration and was unable to complete your request.

Please contact the server administrator, webadmin@kundenserver.de and inform them of the time the error occurred, and anything you might have done that may have caused the error.

More information about this error may be available in the server error log.

Additionally, a 404 Not Found error was encountered while trying to use an ErrorDocument to handle the request.

Me pasaba igualmente intentando acceder a, digamos, help.html, así que no era cuestión de código. Aunque pusiera los permisos de help.html con acceso total, seguía pasando, así que tampoco era cosa de los permisos de los ficheros.

¿Cómo solucionar esto? Pues borrando el .htaccess que venía en el directorio de RNews. Como dije, estoy en un alojamiento comercial, y parece que los .htaccess son una cuestión delicada (y que no domino mucho).

Probé a borrarlo, y el resto de la instalación funcionó sin problemas (dando los datos de conexión a la base de datos y demás). Importé un fichero OPML exportado de Google Reader (en realidad lo exporta con extensión XML), y funcionó sin más.

Hay alguna cosa un poco renqueante o rara (por ejemplo: las categorías se pueden editar y borrar, pero en el mismo sitio no hay botón para crearlas; si quieres crear una, lo puedes hacer al añadir un canal RSS). Pero no está mal.

Dejando Google atrás: OwnCloud

28 28UTC junio 28UTC 2012

Hace poco, comenté por qué no me gusta Google. Y en los comentarios al artículo recibí opiniones y datos muy, muy interesantes.

Una de las sugerencias de Kalvy fue OwnCloud, y llevo unos días trasteando. Y no me disgusta nada. En realidad, OwnCloud no es exactamente lo que se conoce como un entorno de “cloud computing”; es una aplicación web, en PHP (puede llevar una base de datos aparte o una propia con SQLite), que contiene a su vez varias aplicaciones: un almacén de ficheros, sí, pero también un calendario, un gestor de contactos, una lista de tareas, un servidor de streaming para música  (si entre tus ficheros hay MP3, los puedes escuchar online sin hacer nada más, en la página o con cualquier reproductor que soporte Ampache), una galería de fotos, un gestor de enlaces… O sea, que puede ser bastante útil.

Una sorpresa es que el calendario me gusta más que el de WebCalendar, y yo mismo preguntaba en los comentarios de mi artículo con qué sustituir Google Calendar. Pues eso, el calendario de OwnCloud es bastante pasable.

Yo tengo un requisito especial, y es que el teléfono Android que tengo ahora se sincroniza relativamente bien con el calendario de Google, y no me gustaría perder eso. La buena noticia es que el calendario de OwnCloud es accesible a través del protocolo CalDAV. Otra buena noticia es que hay aplicaciones de Android para engancharse y poder sincronizar el calendario. Pero eso todavía no lo probé, ni sé si realmente funciona.

Otro requisito es que mi servidor es un servicio de alojamiento, no es mío. O sea, que no soy root.

A continuación voy a comentar qué pasó hasta el momento, con sus ventajas e inconvenientes. Pero como veredicto, la cosa promete.

Instalación

En teoría, la instalación es fácil. Te bajas los fuentes de OwnCloud, los descomprimes en el servidor, apuntas el navegador al directorio, y sigues las instrucciones de instalación. Básicamente, das un usuario y contraseña iniciales (que serán del administrador), y el chisme te crea la configuración inicial. Puedes elegir una base de datos SQLite (y no tienes que hacer nada) o, si quieres, usar una base de datos MySQL tuya (en ese caso tienes que completar los datos de conexión y demás).

Eso es en teoría. Porque hay algunos problemas:

La versión de PHP.  Mi alojamiento ofrece por defecto una versión de PHP 5.2.algo, y OwnCloud (al menos el 4.0.3a, que es el que he instalado) requiere 5.4.algo. Por fortuna, mi alojamiento permite, en su panel de control, fijar una versión local específica para cada carpeta, y ofrece una tal “PHPdev” (que es, efectivamente, 5.4.4), así que he podido arreglarlo. Para verificar qué PHP se está usando en tu carpeta, crea en ella un fichero phpinfo.php con este contenido:

<? phpinfo(); ?>

Apunta tu navegador ahí (y no te olvides de refrescar, o incluso entrar y salir, si acabas de fijar la versión de PHP desde el panel de control de tu servicio de alojamiento). Así pude comprobar que en mi alojamiento tenía una versión más vieja, pero en la carpeta de OwnCloud regía, efectivamente, una versión más reciente de PHP.

OwnCloud no funciona con cualquier navegador.  Con Opera no va, por ejemplo. Esto es muy, muy triste. Pero lo más triste es que hoy en día esto pasa constantemente, y sobre eso escribiré otro artículo en breve porque, si no, reviento.

Los permisos.  Como siempre. Las instrucciones de instalación dicen que pongas como propietario de determinados directorios el mismo usuario de tu servidor web. Para alguien como yo, con un alojamiento ajeno, es difícil saber cuál es ese usuario, y también cambiarlo, porque ya lo dije: no soy root. Así que se puede tirar por la calle de enmedio y probar diferentes combinaciones de permisos… Claro, haciendo chmod -R 777 owncloud se arregla todo, pero no es buena política esa.

Hay otro camino, y es crear un fichero “autoconfig.php” en el directorio config de owncloud. Hay por la red algún  ejemplo. Con esto se avanza algo más, pero si los permisos están mal, acabarás tropezando de todos modos.

Solventado el problema de permisos, la instalación no tiene mucho más misterio, y funciona relativamente bien.

Una vez instalado, puedes ir probando  a subir ficheros, a escuchar los MP3, a usar el calendario… Abajo hay una rueda dentada que indica las opciones de configuración. El administrador tiene algunas opciones más que los usuarios normales; entre ellas, precisamente la gestión de usuarios, y otra que es la de “aplicaciones”. Ahí se activan las aplicaciones que estarán disponibles en la barra de la izquierda para todos los usuarios. Por defecto, la gestión de ficheros o el calendario están activos, pero la lista de tareas, por ejemplo, no está y hay que activarla si la quieres. Lo mismo con el gestor de enlaces (sencillote, diría yo).

El calendario, como dije, se parece al de Google. Se puede incluso importar, aunque de una manera rara: donde exportes tienes que generar ficheros .ical (Google los genera con la extensión .ics, pero se puede cambiar sin más). Los ficheros .ical los subes como ficheros normales al área de ficheros de OwnCloud, y si les das doble clic, los importa, aparentemente bien. Es un camino raro, porque los calendarios no se importan desde dentro del calendario…

Ventajas

Total, que el chisme es interesante:

– Tus datos, efectivamente, son tuyos.

– Lo puedes instalar con facilidad; si el servidor es tuyo, sin problema, y si no lo es, probablemente también (en 1and1 doy fe de que se puede).

– No requiere base de datos externa, lo cual es una gran cosa.

– Pero la puedes usar si quieres, lo cual también es una gran cosa.

– El calendario es bastante decente.

– OwnCloud basa en estándares como CalDAV, WebDAV, CardDAV…

– El código es gratis.

– Si no tienes alojamiento, también hay servidores que ofrecen el servicio, gratis o no, incluso mejorado con alguna aplicación más (como por ejemplo correo), en servidores europeos.

– Se supone que como parte del almacenamiento gestionado por OwnCloud puedes montar todo tipo de  cosas externas: cuentas de DropBox, unidades FTP… así que podrías tener ficheros en todos esos sitios y gestionarlos desde OwnCloud. Esto no lo he hecho, pero dicen que se puede.

Inconvenientes

Hay algunos inconvenientes, claro:

– No funciona bien con cualquier navegador.

– No hay documentación de usuario. Tienes que probar y buscarte la vida. Ni un triste tutorial he encontrado. Esto me parece lo peor de todo (¡costaría una tarde arreglarlo!)

– La instalación, si no eres administrador de la máquina, requiere trastear un poco con permisos.

– Lo de la sincronización en Android (y en particular la del calendario) está por ver, no lo he probado aún. Las aplicaciones cliente cuestan un par de dólares.

–  El indizador de música para streaming no funciona si los ficheros tienen etiquetas ID3 V2. Al parecer hay que desinstalar el módulo mp3info… pero en mi caso no soy root. No sé aún si hay solución.

– Trastear con CalDAV o WebDAV no siempre es trivial. Pero bueno, supongo que siempre hay solución.

– El tamaño máximo de fichero para subir, si lo haces a través de la interfaz web, viene determinado por el PHP. En mi caso son 8 MB. Si quieres cambiarlo, hay que modificar el php.ini; nuevamente, no soy administrador y no es tan fácil porque no tengo acceso al php.ini propiamente dicho. Al parecer se pueden poner php.inis locales, y solucionar el problema, pero todavía no he investigado ni probado. Si subes el fichero por ftp o con cualquier otro protocolo de sincronización, se acabó el problema.

Hasta ahí he llegado de momento. Tengo que mirar un montón de cosas más que parecen interesantes: Cyberduck, Kablink (con su iFolder, Teaming y Conferencing), Syncany (este cuando funcione, porque de momento no hay nada…)

El sábadu, los Pilgrim en El Paso

25 25UTC junio 25UTC 2012

El sábadu foi a ver a los Pilgrim Rose, que tan de xira pa presentar el so discu nuevu, Brighter days will come. Y tocaben en El Paso (Piñera, Cuideiru, N-632, km 122, al láu de La Lupa), un chigre del que ya sintiera falar abondo pero nel que nun tuviera nunca, y que cumplía 18 años.

Asina que, envede dir a la foguera San Xuan, fuimos a un sitiu con un ambiente especial. Muncho vaqueru, muncho roqueru… o sea, que como decía un amigu míu, ellí los más raros yéremos nosotros…

Aparte de lo guapu que ta el chigre, el conciertu tuvo perprestosu. Tocaba con los Pilgrim un teclista, Ricardo Fuentes. La pena ye que nun tuvo Ana López, que-ys fai los coros y habríame prestao velo.

Pues ná, los Pilgrim diéronlo too como d’avezu, y anque les voces taben un poco suaves (coses del direutu) prestóme pola vida.

Juanjo Zamorano, de los Pilgrim, en El Paso (22-06-2012)

Per otru lláu, músiques aparte, prestóme velos a ellos y charrar un momentu, y tamién ver a Ochoa, que facía tiempu ya, y a María. Tamién tuvo ellí Jorge Otero, de Stormy Mondays (y de los Real Straits).

Por supuestu, merqué el discu, y una camiseta perguapa. Y prestóme tamién un montón volver a sentir dalgunes canciones del primeru, del EP, grabáes de nuevo, colos coros de Ana… Un gran discu, una portáa preciosa, y canciones que funcionen.

Vale, sí, son amigos míos,  pero toquen bien, qué se va facer.

Y al Paso de xuru que voi volver.

La ESO y el inglés

22 22UTC junio 22UTC 2012

Dice una noticia en El Mundo:

El 63% de los alumnos españoles no comprende el inglés al finalizar la ESO

Es una estupenda noticia.

Significa que la ESO consigue que, a su término, nada menos que el 37% de los alumnos entiendan inglés. Subtitulan también: “Sólo un 24% de los estudiantes alcanza un buen nivel”. Eso significa, por lo que dicen, que uno de cada cuatro estudiantes de la ESO alcanza un nivel B1 ó B2. A mí me parece como para felicitarse.

Otra cosa que dice el artículo es esta:

España presenta unos datos poco entusiastas en el dominio del inglés ya que sólo un 27% de los jóvenes encuestados es competente. No ocurre lo mismo con el francés, donde el porcentaje sube al 28%.

Hombre, un 28% es mucho mejor que un 27% en una encuesta, dónde va a parar.

Total, que no sé por qué la ponen en negativo, porque es una excelente noticia. Porque entonces me atrevería a apostar que los alumnos de ESO son mucho mejores en idiomas que el diputado español promedio, por ejemplo. Y porque seguramente también son bastante mejores en matemáticas que el periodista medio.

Así en Grecia como en España

20 20UTC junio 20UTC 2012

¿Qué me parecen los griegos?

Los griegos son muchas cosas, claro, porque hay muchos griegos. Como aficionados a deportes de equipo, entre ellos hay tipos indeseables. No entiendo por qué los comentaristas dicen “apasionados” cuando deberían decir “indeseables” o “violentos”.

Una cosa interesante de los griegos es que no tienen rey. Algo es algo.

Pero entonces se encuentra uno algo como esto. ¿Qué narices es esto?

Antonis Samaras jurando el cargo de primer ministro en junio de 2012, ante el presidente Karolos Papoulias y el Arzobispo de Atenas y Primado de Grecia Ieronimos II.

Pues es el primer ministro elegido democráticamente, jurando su cargo… delante no sólo de unos símbolos religiosos, sino delante de unos representantes de una religión, vestidos con sus hábitos y tomándole juramento. Como si fueran notarios. Como si fueran el pueblo que vigila y legitima a un primer ministro.

En esa foto no hay un rey tutelando la democracia como lo hay en España, pero a cambio… toma cuatro tazas. Cuatro tipos sin ninguna legitimidad, que profesan creencias irracionales y no sólo hacen ostentación de ello sino que lo reconocen como su modo de vida, están vigilando y pidiendo explicaciones a un representante del pueblo.

Y eso que esto es el siglo XXI, no la corte carolingia.

Frase memorable

19 19UTC junio 19UTC 2012

Bueno, esta nun tien sabiduría, nun ye un conseyu ni ná. Namás paecióme memorable, ensin otru significáu.

El otru día, nel conciertu de GPS Project, paeció-yos que sonaba dalgo nel suelu, pero nun sabían qué cayera. Y entós, mirando debaxo les banquetes, ensin tar muy segures, una de les tres dixo:

Pues por ahí cayó un trozu de algo.

Eso pue ser completamente trivial, o mui, mui grave XD

Rosa Regás

18 18UTC junio 18UTC 2012

Por las pocas columnas de Rosa Regás que he leído en El Mundo, en la sección Ellas, he llegado a la conclusión de que Rosa es una de las personas más sexistas que conozco.

Pero no pretendo hablar aquí de su actitud, de una beligerancia permanente que ella cree justificada. Ni de sus pobres argumentos, que se basan en que todo lo que les pasa a las mujeres es precisamente por ser mujeres y porque, en todos y cada uno de los casos, a alguien le molesta que sean mujeres.

Las columnas de Rosa Regás que he leído en Ellas son, en general, sesgadas, injustas y muy, muy flojas. Pero como digo, aunque me apene esa mediocridad intelectual, no llega a molestarme.

Lo que me molesta es que están muy mal escritas. Que se explica fatal. Por favor, ¡que en ellas casi siempre hay faltas de ortografía!

Regás es licenciada en Filosofía. Trabajó en una editorial. Fundó revistas. Fue traductora. Ganó el Premio Nadal y el Planeta. Fue directora de la Biblioteca Nacional.

Alguien así no puede, no puede, enviar a un periódico una columna que empieza así:

Tal vez es por la brutal crisis que nos amenaza todo el tiempo, tal vez porque vamos madurando y estamos aprendiendo a protestar y a exigir lo que es justo que nos den, el caso es que cada día hay más gente consciente de sus derechos y de las obligaciones de los políticos que si nosotros parecíamos haber olvidado, es más que evidente que ellos lo están haciendo desde hace lustros.

Ya no es que no se entienda lo que quiere decir (que no se entiende); es que está mal puntuado (¿no será, quizás, “que, si nosotros parecíamos haber olvidado, es”…?)

Una persona de esa trayectoria no puede, no puede, permitirse empezar otro párrafo así:

 El argumento que esgrimen a continuación es contundente y a mi modo de ver pone de manifiesto que muchos de los hombres que toman decisiones en la vida pública es o se manifiesta convencido de que la mujer es inferior al hombre en el trabajo.

Si lo que dice Regás son sandeces, o no lo son, en algún caso puede estar sujeto a opinión. Pero una frase en la que el sujeto no concuerda en número con el verbo no está sujeta a opinión.

Una ganadora de premios literarios dotados con millones de pesetas, o miles de euros, no puede continuar así:

No lo dicen, es cierto porque es políticamente incorrecto,

¿Es cierto debido a que es políticamente incorrecto? ¿O quiso decir “No lo dicen, es cierto, porque es políticamente incorrecto”?

Alguien que ha fundado revistas no puede escribir esto y consentir que se publique:

que demuestran hasta que punto les importa poco

“Hasta que punto”. Hay que joderse, Rosa. Lo de menos, a estas alturas, es que escribas esto:

aunque sí parecen olvidarlo los conseller de Cultura de la Generalitat de Cataluña

Ahí ya no concuerdan ni el artículo, “los”, y el sustantivo, “conseller”.

Las cosas que dices (sí, vamos a dejarnos de rodeos porque creo que está fuera de toda discusión) son una sarta de acusaciones y chorradas sin fundamento, pero lo peor es que encima las digas con una redacción que no pasaría ni en un examen de selectividad. Hasta para robar un banco hay que tener un mínimo de estilo y guardar las formas.

 

Por qué no me gusta Google

15 15UTC junio 15UTC 2012

¿Qué es lo peor de los teléfonos móviles?

Cambiar de teléfono.

Resulta desesperante que los contactos de uno, las citas, los mensajes, estén metidos en un cacharro. Que cada cual necesite un cable distinto, que a veces se entiendan por Bluetooth y a veces no. Que haya que estar pensando cómo los transfieres. Esos datos son textitos y numeritos. Debería estar inventado y resuelto cómo transferirlos, desde los años 50 del siglo XX. De hecho, lo está.

¿Qué era (es) lo peor de Outlook 2000?

Los ficheros PST.

Son ficheros en un formato que sólo se lee, aparentemente, con Outlook o con programas que la gente ha hecho por ahí, y por lo general funcionan fatal. Sí, puedes entrar en Outlook y exportar, pero eso tampoco suele funcionar de manera aceptable. Los mensajes de correo electrónico son textos y ficheros adjuntos, y las carpetas son… carpetas. Esto debería estar completamente resuelto desde los comienzos de Internet. De hecho, lo está.

No me cabe en la cabeza que sigamos así. La mayoría de las aplicaciones de hoy, tanto en línea como de escritorio, no aceptan una cosa:

Mis datos son míos.

Resulta inaudito, si yo compro un destornillador, que las cosas que atornillo con él pasen a ser casi propiedad del fabricante. Que Bosch se quede con mis cuadros porque los he colgado con un taladro suyo.

Por eso me parece impresentable Facebook. Y por eso no me convence Google, por más que las aplicaciones puedan ser molonas. Que lo son, pero no tanto.

Sí, puedes descargarte algunos de esos datos, según el caso. Pero en muchos casos no es con un enlace de descarga, bien visible, al lado de tus datos, sino recurriendo a aplicaciones de terceros, a trampas, a rodeos.

Pero la exportación ni siquiera es lo peor. Lo peor es lo que pasa con los contenidos. Y pasa algo muy, muy, muy serio.

No me gusta que Google sea dueño de mis correos (Gmail), de mis documentos (Google Docs), de lo que leo en blogs (Google Reader), de lo que escribo (Blogger), de mis citas y planes (Google Calendar), de los vídeos que veo o comparto (Youtube), de mis fotos (Picasa), de los sitios y momentos en los que estoy (Google Earth, Google Maps), de lo que busco y visito en Internet (¡Google!).

¿Lo habías pensado? Lo que se puede saber sobre ti cruzando todos esos datos es verdaderamente escalofriante. Creo que uno de los signos que van a distinguir nuestros tiempos en la Historia es la renuncia a la intimidad, la tranquilidad con la que los ciudadanos dejaron todos sus datos, toda su vida, en manos de empresas que los podían utilizar sin ninguna cortapisa ni escrúpulo. Ojalá no nos tengamos que arrepentir.

Al principio, la adquisición de Blogger por Google, por ejemplo, no se notaba demasiado. Pero poco a poco, van cambiando cosas, te van empujando, tienes que usar el usuario de GMail y no el autónomo que tenías. Lo mismo en Youtube; llega un momento en el que tienes que usar una cuenta de Google, sí o sí. Luego, llegan y lo que era guticr.blogspot.com, ahora es guticr.blogspot.com.es, porque les ha dado la gana. No me han preguntado nada, lo han cambiado porque han querido. Da igual si yo quiero que me sitúen en España o no. Lo han hecho, y ya está.

Y como cliente son cosas que no puedo consentir, aunque parece que aquí soy el único raro.

Hace un tiempo, quise recordar el título de un libro que había leído hacía muy poco. Pregunté en la biblioteca pública si podía ver mi historial de libros tomados en préstamo, haciendo una petición o lo que fuese. La respuesta fue: no. No porque no queramos dártelo, sino porque esos registros NO EXISTEN. No sabemos qué has leído. Sólo tenemos los registros de los libros que aún no has devuelto, y cuando los devuelvas se borrarán. Tenemos datos de cuánto tardas en devolver cada pedido, a efectos estadísticos, pero no de qué libros eran. Compárese ese respeto a los derechos del cliente (y eso que hablamos de un Estado) con el de las empresas estadounidenses de Internet.

Lo que estamos haciendo con Google es algo sin precedentes. Es algo tan demencial, tan inconsciente, tan servil, tan ovejo, que empiezo a pensar que estamos zombificados. Hace años, el movimiento del software libre tenía alguna fuerza, era un contrapeso a Microsoft. Hoy, todo el mundo abraza Apple de manera completamente entregada. Y Apple es una empresa pésima: fabrica productos completamente cerrados, propietarios, caros. Casi tienes que estar agradecido por comprar Apple.

Esto no puede seguir así.