Mónica Matabuena Trio + Uno, en el Tránsito

El sábado fui a ver al Mónica Matabuena Trio (+ uno) en el Tránsito. Canta Mónica, Marco Martínez a la guitarra y Toni Cruz al contrabajo; el “+1” es Eladio Díaz, saxo tenor y soprano. Vamos, que esto:

Encontré por ahí esta foto del evento, al parecer hecha por Mónica Escandón. Sí, yo estaba ahí, aunque no salgo en la foto (al lado izquierdo, el maestro Orestes).

Hace algunos años que conozco a Mónica, y la conocí en los consabidos seminarios de improvisación a los que voy siempre que puedo. Vamos, que la conocí como alumna. A los demás los conocí como profesores. Pero en realidad viene a ser lo mismo, porque esta gente son profesores todos todo el rato. Mónica era alumna, pero una alumna que se echaba al ruedo a la mínima, que se atrevía con lo que hiciera falta (pa eso somos alumnos, pa fallar y aprender), que se tomaba las cosas con humor y sencillez pero a la vez muy en serio. Siempre me voy a acordar de aquella jam de alumnos (¡en el mismo bar, por cierto, cuando se llamaba el Swing!) en la que nos atrevimos ella y yo a proponer Chega de saudade y los profes que estaban en el escenario empezaron a tocar… el doble de rápido de lo que yo esperaba. Así que Mónica y yo, pero sobre todo yo, apretamos los dientes y tiramos p’alante persiguiendo a aquella horda de insensatos. También me acordaré siempre del último seminario al que fui, el de Siero, donde pude tocar con ella y con ¡Ross Gala! unas canciones preciosas: Moondance y She’s always a woman. Es una pasada hacer cosas con esta gente.

Pues eso es lo que se vio en el Tránsito el sábado: una delicia. Lo primero, porque el repertorio es más que guapo (cuando llegué estaban con The Moon is mine, de los Fairground Attraction; tocaron Ligia, tocaron Dat dere, tocaron All of me a bossa, en fin, una chulada); lo segundo, porque esta mujer se metió a cantar cosas francamente difíciles (o eso me parece a mí) y encima a hacerlo bien; y lo tercero, porque es una persona encantadora, disfruta con lo que hace y te cuenta algún detallito de cada canción. Luego tiene un timbre bonito, te acostumbras a ese registro, y de repente se va a notas agudas de esas que casi todo el mundo hace forzando y piensas “ay, madre, que se la pega”, pero no; también se mueve muy cómoda por ahí arriba. Hice unos kilometrillos para verla, pero mereció la pena. Casi voy también el domingo a Pola, pero me habría sido imposible porque a esa hora había un atasco kilométrico.

Y por otro lado los “dos + uno” estuvieron soberbios. Aunque él se reiría si leyera esto,  es verdad que vimos al mejor Marco; así debería sonar siempre. Marco tiene un estilo que usa mucho de notas graves o medias, y eso hace que no brille como debería cuando hace un solo (aunque suene de maravilla acompañando); y además le gustan sonidos de la guitarra muy “gordos”, muy melosos, y se acentúa todavía más el efecto de “apagado”. Pero esta vez sí que pudimos paladearlo todo bien; quizás porque llevó la d’Aquisto, que es de las guitarras más brillantes que tiene, o quizás porque estaba tocando a trío y al solear sólo tenía al contrabajo detrás. No sé, pero lo dicho; esta vez sí, maeztro. Vaya diferencia.

Eladio tocó como siempre, es decir, con mucha melodía y con mucho gusto. Y nunca lo había visto con el soprano, y no me importaría verlo muchas más veces, porque estuvo todo muy bonito. A Toni Cruz nunca lo había visto tocando el contrabajo, y también estuvo estupendo, le pega a base de bien, y no me extraña que necesitara “mojar las palabras”, como dice él. Quizás hasta le pegó demasiado al chisme ese, porque si alguna tacha hay que sacar fue los volúmenes de la amplificación; el contrabajo muy fuerte (sí, eso puede llegar a ocurrir) y la voz muy suave (la sobrepasaban todos los instrumentos).

Bueno, si no pudiste ir y quieres saber a qué sonaba la cosa, aquí tienes otra actuación de los mismos señores tocando There will never be another you en el Plaza Jazz Club de Madrid:

Y si te quedas con ganas de Mónica Matabuena, aquí en otro registro, cantando en la tele música para pelis nominadas a los Goya, si mal no recuerdo:

¿Qué se echó en falta?

Gente.

El Tránsito es un sitio pequeño, pero aunque no estaba vacío ni mucho menos, podrías haber ido gratis y habrías tenido sitio. En Madrid la entrada costaba 5 €. Pero es que la vida cultural de Asturias está muerta… etc. , etc.

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2 comentarios to “Mónica Matabuena Trio + Uno, en el Tránsito”

  1. Mónica Matabuena & Juan Robles: Piano, voz y vodka | Diariu de Guti Says:

    […] Mónica ya hablé bien aquí, y me incomoda hablar bien de un amigo porque parece que la crítica se convierte en pelotilleo, […]

  2. Mónica Matabuena & Juan Robles: Piano, voz y vodka | Diariu de Guti Says:

    […] Mónica ya hablé bien aquí, y me incomoda hablar bien de un amigo porque parece que la crítica se convierte en pelotilleo, […]

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