Ah, la famiglia

Tengo unos amigos, él y ella, que además de estar casados y tener dos hijos son subinspectores de Hacienda.

Eso significa que les han bajado sensiblemente el sueldo, les han impuesto unilateralmente una ampliación de horario laboral (o sea, que les han vuelto a bajar el sueldo) y les han quitado días de descanso a los que tenían derecho (o sea, que les han bajado el sueldo otra vez). Ahora les cobran dinero si se ponen enfermos ellos o sus niños (otra bajada de sueldo, la cuarta) y probablemente les quiten parte de la paga si se quedan de baja (nueva bajada de sueldo). Además, les quitan una paga de esas llamadas “extra” (o sea, que les bajan el sueldo una vez más).

No contentos con eso, quienes mandan allí han decidido cerrar la guardería. Mis amigos podían llevar a sus niños a una guardería, no sé si en el mismo edificio o muy cerca. De un día para otro (no, no para el siguiente curso; de un día para otro) se encuentran con dos paquetes, llamados “niños”, a los que tienen que buscar, sí o sí, otra guardería. Que, por cierto, les va a costar el triple, por decir algo. Otra bajada de sueldo más, y van siete.

¿Qué pasa con el personal que atendía la guardería? Que los pondrán a hacer focotopias, o algo así. Los contrataron como puericultores, pero ahora trabajarán de cualquier otra cosa. Hasta que los echen, supongo.

A lo mejor, a algún descerebrado esto (que es más paro y más miseria y más puteo para todos) le parece “ahorro”. Bueno, vale. No discutamos. Ahorro. Eficiencia.

Pero es que además quienes mandan allí (que no se han auto-recortado, eso sí que no) han decidido eliminar ciertas medidas de conciliación familiar / laboral (esas mariconadas de las que tanto hablaban Zapatero y Zerolo y Pajín), y cuando mis amigos, antes, podían entrar a las nueve y media de la mañana para tener tiempo de dejar a sus niños en la escuela, ahora ya no. Ahora tienen que entrar a las nueve en punto.

No, no es que antes tuvieran media hora de regalo; simplemente, alteraban su horario. Pero ahora no tienen esa opción.

Yo me pregunto si todo esto tiene algún sentido.

Y me pregunto dónde están el foro de la familia, Benigno Blanco, el papa, los obispos, Gallardón, y toda esa gente que organiza manifestaciones increíbles, que toma la calle por millones, que clama por ayudar a la familia. Esa familia contra la que Zapatero atentaba día sí y día también, porque tenía un plan malévolo y deliberado de ingeniería social para transformar el mundo. (Sí, he leido ese tipo de afirmaciones.)

Durante dos legislaturas nos han dicho que el hecho de que dos señores se casaran era un atentado contra la familia de mis amigos y sus niños. Nunca entendí por qué.

No sólo eso; nos han venido diciendo que la existencia de una asignatura que explica la constitución, los derechos humanos, y que todos tenemos derecho a vivir en paz, es una aberración y se podía hacer objeción de conciencia contra ella.

También nos vinieron diciendo que el no realizar una imputación penal a una madre que decide abortar atenta contra la familia. Tampoco entendí por qué, aunque debe de ser tremendamente importante ponerle a esa mujer antecedentes penales o cárcel, porque nuestro ministro de Justicia está ocupadísimo en ello, mientras defiende a sus correligionarios imputados y hasta condenados por robar. De hecho, él y sus compañeros de gobierno aprueban una amnistía fiscal para los que más hayan robado. Mis amigos, el papi y la mami, se prepararon durísimamente durante años precisamente para el trabajo que hacen ahora, que es pescar a los defraudadores; pero curiosamente no les han dado más medios para hacer su trabajo. Les han dicho que ellos tienen que pagar el pato. Y además, parece que jodiéndolos un poquito más de forma innecesaria la crisis va a pasar antes.

Estoy esperando que toda esa banda de hipócritas dogmáticos y cerriles -el foro de la familia, los curas, los obispos, la gente de bien- organice una enorme manifestación contra el gobierno correspondiente, con autobuses, bocadillos, procesiones, pancartas de linces y cosas de esas.

Porque, al parecer, reducir el sueldo de unos padres, quitarles la guardería, quitarles la posibilidad de dejar a sus hijos en la escuela, quitarles tiempo que pasaban juntos, no es un atentado contra la familia. Que dos señores se morreen en privado, o que una mujer decida si quiere ser madre o no y su decisión prevalezca sobre la de un legislador que legisla basándose en creencias irracionales e inconstitucionales, ah, sí, eso sí, eso era algo que debería haberles preocupado un montón. Porque de alguna inconcebile, indirecta manera, era un atentado contra ellos.

Que no se preocupen mis amigos. Los defraudadores campeones están a salvo, ellos están machacados y sus hijos peor atendidos, pero su familia está más segura. No hacen falta manifestaciones, que eso de las manifestaciones es cosa de pancarteros y perroflautas. Amén.

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Una respuesta to “Ah, la famiglia”

  1. R. Says:

    Chapeau. Se puede decir con una fuente más grande, pero no más claro.
    Estoy de acuerdo punto por punto, especialmente en lo del robo. No me parece normal que con el problema que representa actualmente en España el robo en sus muchas formas y la corrupción política en general no se esté trabajando en una ley anticorrupción y sí en otros aspectos que comentas.

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