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Mi vida con Haglund

26 26UTC diciembre 26UTC 2012

Hace ya bastantes años que tengo frecuentes tendinitis en los tendones de Aquiles. Y hará cosa de casi cuatro años lo que empezó fue una inflamación en la parte de atrás del talón del pie izquierdo, que prácticamente me tenía cojo. Si pasaba un rato sentado, al levantarme cojeaba por el dolor.; si me daba el más mínimo toque accidental en la zona, veía las estrellas. Una inflamación permanente y visible. La primera lección es: no lo dejes pasar. Hay cosas que se arreglan solas; pero que sea un médico el que te lo diga.

Como las tendinitis venían y se iban, pensé que esto también se iría. Pero no fue así; prácticamente se cronificó. Y después de tiempo, me dijeron lo que era: exostosis de Haglund (también llamada “síndrome de Haglund”, “deformidad de Haglund”, “espolón calcáneo superior”). No estaba del todo claro, la radiografía decía que no, pero la resonancia dijo que sí. (Una vez sabido, parece evidente, pero… cosas de la medicina.)

¿Ves bulto ahí? Yo no.

¿Ves bulto ahí? Yo no.

Según algunos de los médicos que vi, eso de la exostosis de Haglund viene a ser un abultamiento del hueso del calcáneo, por la parte de atrás del pie. ¿Causas? No lo sabían. Puede que un calzado que oprima esa zona, puede que esto o lo otro… Simplemente, el hueso se abulta, y entonces ese bulto roza el tendón de Aquiles, que se inflama.

¿Qué solución hay, doctor? Sencillo: te operas. Una operación frecuente, que consiste en… aquí tampoco lo tuve claro del todo; inicialmente describieron la operación como rebajar el hueso debajo del tendón, para que no produjera ese roce. Claro, andar tocando debajo del tendón de Aquiles no me parecía muy indicado como primera opción. Y además esa operación, por lo que he visto, no le resulta del todo bien a todo el mundo.

Fui haciendo lo que me decían, probando una cosa y otra, pero decidí no precipitarme con la operación. Hasta que di con un fisioterapeuta (sí, un fisio) con paciencia suficiente, que dijo, con una sonrisa: “bueno, ya, Haglund, pero… eso no es un diagnóstico. El Haglund lo causará algo”. Me examinó, le conté la película, y dijo “espera, no te operes, creo que esto lo podemos intentar arreglar”. Este fisio dijo que en su opinión yo tenía los tendones muy cortos (de ahí las tendinitis frecuentes) y que esa tensión permanente hacía que el hueso “creciese” en esa dirección de la tracción. Por tanto, mientras no redujera la tensión de los tendones, daba igual lo que hiciese: no iba a solucionar nada. La operación sería una manera drástica de hacerlo, porque desinsertan el tendón y lo insertan más arriba (glups).

Y el objeto de este mensaje no es otro que dejar aquí mi experiencia por si a alguien le sirve: qué me funcionó, y qué no. Evidentemente, esta no es información médica autorizada, y se refiere sólo a impresiones subjetivas de un caso concreto. Declino toda responsabilidad por el uso que el lector haga de esta información.

En primer lugar, las cosas que creo que no funcionaron.

No funciona (por sí solo)

  • Los antiinflamatorios. Tomé ibuprofeno y esas cosas, pero no noté nada.
  • El harpagofito. Una amiga me habló de una especie de antiinflamatorio natural. Puede que haya ayudado, pero desde luego no tuvo una influencia que yo pudiera apreciar con claridad.
  • El reposo. Bueno, el reposo es necesario y útil, pero por sí solo no arregla nada. Si no haces algo más, seguirás en las mismas.
  • El traumeel. Cuando un médico, y luego otro, me dijeron que aplicara Traumeel, casi dejo de creer en la especie humana. El Traumeel, aparte de ser caro, es una pomada… homeopática. Y la homeopatía es una maldita estafa. Ni los médicos, ni los farmacéuticos, parecían entender mis reservas, ni se ponían colorados cuando les hacía notar que estaban traficando con homeopatía; decían lo típico de “pues va muy bien” (en fin…). No obstante, dije: “por mí que no quede”, y la probé. La probé a fondo, con disciplina férrea. Me decidí a probarla porque al fin y al cabo no todos los ingredientes de Traumeel están en proporciones (es un decir) homeopáticas; tiene otros ingredientes, digamos, normales. ¿Puede una pomada de aloe vera o de árnica ayudar contra una inflamación? Supongo que sí. En mi caso, puede haber contribuido algo al alivio, pero igual que el reposo: como apoyo de otras medidas. Por sí sola, a mí no me sirvió. (Y si me hubiera servido, seguiría sin creer en la homeopatía, por supuesto).

Sí funciona

En segundo lugar, voy a las cosas que funcionaron sin ninguna duda. Esto es lo que yo creo (y es una mera opinión de alguien que no sabe medicina) que merece la pena intentar si tienes Haglund.

  • Tacones. Si tu caso es como el mío, tienes que relajar como sea la tensión del tendón de Aquiles. Y para que no esté tenso, tienes que levantar el talón. Mientras no lleves el talón elevado, no hay nada que hacer; se reproducirá la inflamación. Hoy en día no es fácil para los hombres encontrar calzado con tacones que no sea de drag queen, pero en la medida de lo posible… huye de los zapatos planos.
  • Taloneras. Pero taloneras gordas; de hecho, yo me había hecho (por otras razones) unas plantillas a medida, y creo que fueran decisivas. Además de los tacones, levanta el talón dentro del calzado.
  • Frío. Poner hielo (envuelto en algo, por supuesto) en la zona, por sí solo, no ayuda. Pero en combinación con lo demás, ayuda. Eso sí, a largo plazo, me temo…
  • Corrientes eléctricas. Aquí entra la buena mano del fisioterapeuta que encuentres. Pasé una temporada yendo a uno, que me ponía ultrasonidos y láser. No sirvió de mucho, pero es que no llevaba los talones elevados (y si no lo haces, nada servirá). Ahora bien, el segundo, aparte de infrarrojos alguna vez, me puso diversos tipos de corrientes, durante muuuuuchas sesiones (yo creo que veinte por lo menos): pulsantes, continuas… Y esto es lo que más efecto tuvo (eso sí: MUY lento).
  • Calzado. Aparte de elevar el talón, curiosamente hay que llevar lo opuesto a lo que entendemos por calzado “cómodo”. Hay que buscar suelas lo más rígidas posible (esos mocasines de goma que doblan muy fácilmente… fuera). Hay que buscar zapatos de “horma inglesa”, que vienen a ser zapatos de atar. Las zapatillas de trekking también son buenas, si la suela es fuerte y tienen el tacón alto. Las zapatillas de deporte… lo mismo: planas no, con tacones.
  • Perder peso. Claro, es difícil perder peso si no puedes hacer ejercicio con normalidad. Pero menos peso es menos esfuerzo para el tendón, y cada paso que uno dé será un poco menos agresivo con él.
  • Paciencia y disciplina. Con lo anterior, conseguí recuperarme bastante bien. Nunca va a quedar perfecto, pero ahora puedo correr casi todos los días y, aparentemente (cruzo los dedos) no vuelve la inflamación (aparte de la residual). Pero llevo años peleando con esto. Claro, muchos meses pasaron en probaturas; cada cosa la probé durante algunas semanas, esperé a ver si había resultados… así que la historia se alarga increíblemente. Una vez que di con el fisioterapeuta adecuado, aun así necesité meses. Durante el tratamiento, no corrí ni salté; sólo hacía gimnasio, bici estática (un asco), natación (un plomazo). Una vez “curado”, volví a hacer gimnasia, y… recaí. De nuevo al taller, y a la vuelta, decidí limitarme a correr, hacer planchas, abdominales y cosas así. Y correr media hora, no más; 40 minutos excepcionalmente, pero habitualmente entre 25 y 35 minutos (los primeros días corría diez minutos). Con perseverancia, siempre muy por debajo de mis límites, afianzando y asegurando (mañana será otro día, y ya correremos otro poco). Ni me acuerdo de cuándo fue la última vez que jugué un partido de algo; saltar o esprintar es lo más agresivo, creo, y de momento paso.

Hoy en día, como digo, puedo correr, y camino sin dolor. No pido más. Y casi se me olvida un detalle peculiar: algo que no sé si funciona, pero merece la pena tomarse muy en serio.

Apuesto a que funciona

Una llamada de atención. ¿Tienes alto el ácido úrico? Pues… al loro.

Ninguno de los médicos o fisioterapeutas me dijo nada del ácido úrico, y es más; cuando les pregunté, y les dije cuánto tenía, dijeron que no tenía ninguna importancia. Yo suelo tenerlo un poco alto; nada preocupante, el límite es 7 y yo suelo tener 7,2 ó 7,3, cosas así. En el pasado (hace muchos años) llegué a tener gota en un dedo gordo del pie (lo típico), pero se fue y nunca más.

Bueno, pues últimamente, buscando todas las posibilidades, vi que hay quien dice que las tendinitis o los procesos reumáticos pueden verse potenciados por la hiperuricemia. De hecho, el síntoma típico es lo del dedo gordo, pero también he visto (en Internet, qué peligro) que nombran los talones (y los codos, donde también he tenido tendinitis) como uno de los sitios fácilmente afectados.

Decidí que merecía la pena intentar bajar el ácido úrico; si no tenía nada que ver con los tendones, en general no iba a perder nada por reducir el nivel, porque de hecho es lo aconsejable. Así que… dieta.

Medí el nivel un buen día: 7,3. Bueno, acabamos de empezar, no hay que desanimarse. Pasan un par de meses, y mido el nivel. 7,3 (en la máquina de la farmacia vi que había bajado alguna décima, pero el informe lo redondeaba y ni se molestaba en reflejarlo).

¿Fracaso? Da igual; seguimos con la dieta. No marisco, no embutido, no refrescos, no alcohol, no champiñones, no… en fin, casi es más corto decir qué puedo comer.

A todo esto, con los tratamientos anteriores había mejorado lo mío, y ya podía corretear, con un cierto dolor pero dentro de márgenes estables. La inflamación no empeoraba, y seguía (sigo) yendo al fisio periódicamente para tenerlo controlado.

Pero en estas, otros dos o tres meses después del último análisis, llega una semana en la que me encuentro especialmente bien. El dolor residual es incluso más bajo. Palpando el talón, zonas que me dolían siempre ahora apenas me duelen. La mejoría es apreciable. Y me lo planteo al revés: digo “tengo curiosidad por ver cómo está el ácido úrico. Como haya bajado, será como para mosquearse”.

Me hago el análisis: 6,94. Sigue estando alto, pero es la primera vez en muuucho tiempo que está por debajo de 7,0, que es la concentración a la cual se forman los cristales que provocan dolores e inflamaciones.

¿Es significativo? Supongo que no. Pero lo cierto es que me costó un triunfo (meses de dieta) bajar de 7,28 a 6,94, y que efecto placebo no es. Lo sería si yo dijera “huy, 6,94, qué poco me duele el talón”. Pero fue al revés: “huy, qué poco me duele el talón. ¿Cuánto tendré de ácido úrico?” Y la máquina de los análisis es poco impresionable, va a su bola.

Puede ser casualidad, puede haber sido la bajada de peso, o el calentamiento global. Pero ahí está el dato.

Bueno, este es mi rollo. ¿Te ha parecido largo? Pues está… muuuuuy resumido, te lo aseguro. No he entrado en detalles de cada tratamiento, en las pruebas y errores… Llevo casi cuatro años peleando con esto, y total, para poder correr un poco. Pero me doy por satisfecho si las cosas se quedan como están.

 

El problema era Zapatero (III)

17 17UTC diciembre 17UTC 2012

Creo que los ciudadanos debemos estar vigilantes, constantemente, ante el poder. Para que no nos la dé con queso, por así decir. Y para eso sirve la memoria. Esa que usamos tan poco.

Una de las cosas en que nos la dan con queso es toda esa letanía sobre la eficiencia, sobre los conocimientos, la seriedad, el saber hacer, la responsabilidad. Con lo ocurrido desde 2008, los economistas tendrían que haber quedado en el más absoluto de los ridículos, desprovistos de toda autoridad. El sistema capitalista y financiero tendría que estar en entredicho, porque de hecho se ha derrumbado. Sin embargo, seguimos creyéndonos todas las patrañas.

En particular, la derecha española se ha arrogado siempre el papel de experta, de informada, seria, de saber lo que hay que hacer. Sin embargo, cuando llega al poder siempre resulta que no tenía ni idea de la situación, que no conocía los datos, que se encuentra una herencia imprevista… y todo así.

Lo de Garoña es un ejemplo. Esa central está a pique de cerrar, no por imposición, sino porque simplemente no es rentable si debe afrontar una serie de impuestos (que, por cierto, ha elevado también el gobierno del PP).

En 2009, cuando el gobierno socialista intentó cerrar algunas centrales nucleares, el PP puso el grito en el cielo y encontró un motivo (otro más) para crucificar a  Zapatero, el culpable de todo. Vimos a Rajoy visitar la central, y le oímos decir a los trabajadores aplaudientes:

[Si el PP] llega a ser gobierno de España (sic), esta central no se cerrará.

Lo dicho: hoy parece que la central va a cerrar por sí sola ante medidas adoptadas por el gobierno que preside ese hombre que se apuntaba a todos los saraos. Así que lo mismo no era tan rentable, tan imprescindible, tan importante, tan sacrosanta. Ni el puesto de trabajo de esos señores que le aplauden.

Otra sorpresa ha sido la reforma educativa (esa que emprenden cada vez que llegan al poder). “Educación para la Ciudadanía” era un tremendo problema, porque adoctrinaba. La educación española era un fracaso total, malísima, impresentable, y todo por culpa de… bueno, de ese. Pues ahora ya tenemos lo que necesitábamos, ya se arregla lo urgente: tenemos ¡otra vez! religión en las escuelas, que no adoctrina nada, como es de sentido común; y tenemos la garantía de que en Cataluña quien no quiera ser bilingüe no lo será, que era otra cosa que nos quitaba el sueño a todos.

Tenemos a varios ministros del PP hablando cada poco de luces al final del túnel, de señales esperanzadoras, de recuperación y de optimismo; se han cuidado de no decir brotes verdes, pero por lo demás… Tenemos una ministra de trabajo, Fátima Báñez, que con tan virginal nombre era de esperar que confiara en la virgen del Rocío para que le hiciera el trabajo sucio. Sin embargo,  mientras Elena Salgado era una inútil, esta mujer es capaz, seria, responsable, inteligente. Como Dios manda.

En fin, no te preocupes, que aunque veas improvisación, globos sonda, deriva… estamos en buenas manos, de gente inteligente, seria y responsable, con sentido común.

Voy a decir un secreto: si dices siempre que ves luz al final del túnel, algún día acertarás. Digo yo que de una manera u otra, con tiempo suficiente, saldremos adelante. Pero con tiempo suficiente se sale incluso aunque no haya gobierno.

 

El problema era Zapatero (IIb)

3 03UTC diciembre 03UTC 2012

Ya sabemos cómo acabó la cosa de la recaudación: se han recaudado 1.200 millones de €, menos de la mitad de lo previsto. Los superhombres del gobierno se han equivocado sólo en el 50%. Como cálculo, no está tan mal. Les felicito. Por más que la medida en sí dé náuseas.

Suponiendo que sea cierto lo de los 1.200 millones; vaya usted a saber. Porque ha caído el último velo: las pensiones tampoco se respetan, ni siquiera en lo pactado, ni siquiera en lo comprometido. Lo bueno es que ahora sí creo que Rajoy no va a incumplir ninguna promesa electoral más. Ya no le quedan.