El problema era Zapatero (III)

Creo que los ciudadanos debemos estar vigilantes, constantemente, ante el poder. Para que no nos la dé con queso, por así decir. Y para eso sirve la memoria. Esa que usamos tan poco.

Una de las cosas en que nos la dan con queso es toda esa letanía sobre la eficiencia, sobre los conocimientos, la seriedad, el saber hacer, la responsabilidad. Con lo ocurrido desde 2008, los economistas tendrían que haber quedado en el más absoluto de los ridículos, desprovistos de toda autoridad. El sistema capitalista y financiero tendría que estar en entredicho, porque de hecho se ha derrumbado. Sin embargo, seguimos creyéndonos todas las patrañas.

En particular, la derecha española se ha arrogado siempre el papel de experta, de informada, seria, de saber lo que hay que hacer. Sin embargo, cuando llega al poder siempre resulta que no tenía ni idea de la situación, que no conocía los datos, que se encuentra una herencia imprevista… y todo así.

Lo de Garoña es un ejemplo. Esa central está a pique de cerrar, no por imposición, sino porque simplemente no es rentable si debe afrontar una serie de impuestos (que, por cierto, ha elevado también el gobierno del PP).

En 2009, cuando el gobierno socialista intentó cerrar algunas centrales nucleares, el PP puso el grito en el cielo y encontró un motivo (otro más) para crucificar a  Zapatero, el culpable de todo. Vimos a Rajoy visitar la central, y le oímos decir a los trabajadores aplaudientes:

[Si el PP] llega a ser gobierno de España (sic), esta central no se cerrará.

Lo dicho: hoy parece que la central va a cerrar por sí sola ante medidas adoptadas por el gobierno que preside ese hombre que se apuntaba a todos los saraos. Así que lo mismo no era tan rentable, tan imprescindible, tan importante, tan sacrosanta. Ni el puesto de trabajo de esos señores que le aplauden.

Otra sorpresa ha sido la reforma educativa (esa que emprenden cada vez que llegan al poder). “Educación para la Ciudadanía” era un tremendo problema, porque adoctrinaba. La educación española era un fracaso total, malísima, impresentable, y todo por culpa de… bueno, de ese. Pues ahora ya tenemos lo que necesitábamos, ya se arregla lo urgente: tenemos ¡otra vez! religión en las escuelas, que no adoctrina nada, como es de sentido común; y tenemos la garantía de que en Cataluña quien no quiera ser bilingüe no lo será, que era otra cosa que nos quitaba el sueño a todos.

Tenemos a varios ministros del PP hablando cada poco de luces al final del túnel, de señales esperanzadoras, de recuperación y de optimismo; se han cuidado de no decir brotes verdes, pero por lo demás… Tenemos una ministra de trabajo, Fátima Báñez, que con tan virginal nombre era de esperar que confiara en la virgen del Rocío para que le hiciera el trabajo sucio. Sin embargo,  mientras Elena Salgado era una inútil, esta mujer es capaz, seria, responsable, inteligente. Como Dios manda.

En fin, no te preocupes, que aunque veas improvisación, globos sonda, deriva… estamos en buenas manos, de gente inteligente, seria y responsable, con sentido común.

Voy a decir un secreto: si dices siempre que ves luz al final del túnel, algún día acertarás. Digo yo que de una manera u otra, con tiempo suficiente, saldremos adelante. Pero con tiempo suficiente se sale incluso aunque no haya gobierno.

 

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