Archive for 29 enero 2013

Cosas que hay que leer

29 29UTC enero 29UTC 2013

Una para no perderse es la guía de estilo de The Economist, que a su vez debe bastante, al parecer, a George Orwell. Traduzco aquí lo que me parece (y como me sale):

El primer requisito de The Economist es que debería ser comprensible de manera inmediata. La claridad de escritura suele seguir a la claridad de pensamiento. Así que piensa lo que quieres decir, y entonces dilo de la forma más simple posible. Recuerda las seis reglas básicas de George Orwell (“Politics and the English Language”, 1946):

1. Nunca uses una metáfora, símil u otra figura estilística que estés acostumbrado a ver impresa.
2. Nunca uses una palabra larga donde sirva una corta.
3. Si se puede quitar una palabra, quítala.
4. Nunca uses la voz pasiva cuando puedas usar la activa.
5. Nunca uses una expresión extranjera, un término científico ni un término de jerga si puedes encontrar un equivalente del inglés cotidiano.
6. Rompe cualquiera de estas reglas con tal de no decir algo completamente bárbaro.

La 4 tiene más sentido en inglés, donde hay más costumbre de usar la voz pasiva; pero hoy en día hay que respetarla también en español, porque mucha gente traduce cosas del inglés y deja la pasiva. Pero por lo demás son verdades como templos. No, no da igual cómo escribas; refleja cómo piensas, mucho más de lo que crees. Si no puedes explicarlo, es que  no lo has entendido. La 1 habría que grabársela también con un hierro candente a un montón de periodistas.

Bueno, no hace nada de daño leer la guía entera [en inglés].

Otra cosa que me ha parecido interesante: nada menos que ¡Antonio Orejudo explicando por qué es importante El Quijote! ¿Te lo puedes perder? Yo me leí el Quijote, pero por más que intuyera cosas, algunas no las entendí hasta que leí esto.

Antonio Orejudo – ¿Y tú de quién eres? (ElDiario.es)

Otra: Sergio del Molino se desata. Y cuando este hombre se desata, hay que ponerse a cubierto. No es que esté de acuerdo en todas y cada una de las cosas que dice, pero sí que comprendo todas y cada una de las cosas que dice, y además esa reflexión sobre la banalización del mal… merece la pena.

Sergio del Molino – La mayor de las injusticias.

Ayer estuve viendo (en La 2) El buen alemán, para añadir leña al fuego este de la banalización del mal, de la culpa, de la responsabilidad… así que me ha dado que pensar.

Y otra cosa interesante: una entrevista con Myles Kennedy, donde habla sobre todo de su faceta de cantante. Siempre que el tipo habla de estas cosas, se aprecia por una parte que es muy técnico en su manera de cantar, que se ha preparado a conciencia. Por otra parte, que respeta su oficio; sabe que sería glamouroso decir que está de juerga toda la noche y al día siguiente sube al escenario, pero la verdad es que nada de alcohol, nada de trasnochar… Como él dice, “suena muy poco rock and rollero“, pero es lo que hay. Le insisten en consejos para los cantantes, preguntando de diversas formas, y todo nos lleva a no forzar la voz (lo que implica técnica) y cuidarse. Disciplina, profesionalidad.

La conclusión de esto es que cuando ves un tipo solvente en lo que hace, si rascas hay altas probabilidades de que lo haya conseguido a base de prepararse y trabajar. Kennedy, encima de parecer solvente, parece un señor, una gran persona. O eso, o lo disimula muy bien.

Myle’s Kennedy Top Secrets – entrevista de Jaime Vendera [en inglés].

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Ni puto caso

28 28UTC enero 28UTC 2013

Para un músico puede ser frustrante eso de que esté tocando, dando lo mejor de sí mismo, y la gente no le haga ni caso. He estado en conciertos así. Por una parte, supongo que apetece sacar el látigo y bajarse del escenario y empezar a repartir. Por otro lado, se entiende que el dueño del bar lo que quiere es gente que gaste, mucha si es posible, y si son felices charlando… pues que charlen. Y el músico, el músico humilde, se entiende, también lo entenderá hasta cierto punto, porque lo que quiere es sitios donde tocar, y para eso tiene que haber clientes y el dueño del bar tiene que hacer caja.

Ya hablé aquí de Alter Bridge, e implícitamente del que quizás sea (para mi gusto) el mejor cantante de rock que anda por ahí. Resulta, y eso lo he sabido ahora, que además es un reputado guitarrista (¡y profesor!).

¿Qué puede pasar si en el chigre se sienta, a solas con una guitarra, una estrella mundial de la talla de Myles Kennedy, a cantar Rise today, uno de esos temas que dije que son lo bastante sólidos para sonar bien a palo seco?

Seguramente todo el mundo se quedará alelado mirando, disfrutando de un momento como ese, de esos que puedes contar después por ahí, ¿no? Myles Kennedy, el de Alter Bridge, el que anda por ahí de gira con Slash (sí, Slash), tocando para ti, a un par de metros.

Pues no. Ni alelados, ni mirando. Más bien… ni puto caso.

Bueno, todo músico tiene que afrontar situaciones en las que no se le muestra respeto alguno. Incluso Myles Kennedy. ¿Qué hace? Se concentra, da lo mejor de sí mismo, y toca para quien quiera oírle, por encima de todo.

Y de paso da una lección de humildad. Va a ser verdad que es profesor.

La nueva TVE (III)

24 24UTC enero 24UTC 2013

Ayer, de casualidad, vi dos momentos de la nueva TVE.

En uno, salía hablando un señor, contertulio en Los desayunos, ese sitio del que echaron a Ana Pastor. El cartelito ponía su nombre, y detrás, “periodista de La Gaceta”. Además de dar voz a semejante sujeto, ponen “Periodista” y “La Gaceta” no ya en la misma frase, sino en el mismo sintagma. Eso sí es audacia.

En otro, vi con Anne Igartiburu a… Cristina López Schlitching.

Ole y ole.

Los libros de 2012

20 20UTC enero 20UTC 2013

Casi se me olvida cumplir con mi propia tradición y apuntar los libros de 2012.

Col recalentada – Irvine Welsh
Maldito karma – David Safier
La caída del Museo Británico – David Lodge
Dioses, tumbas y sabios – C. W. Ceram
¿Qué te importa lo que piensen los demás? – Ralph Leighton,Richard Feynman
Astronáutica: la historia desde el Sputnik al transbordador y más allá – Gilles Sparrow
Materia extraña – J. J. Gómez Cadenas
Houston, tenemos un problema – Javier Casado
El ecologista nuclear – Juan José Gómez Cadenas
Doctor Glas – Hjalmar Söderberg
Demo – Brian Wood,Becky Cloonan
La tregua – Mario Benedetti
Reconstrucción – Antonio Orejudo Utrilla
Un momento de descanso – Antonio Orejudo Utrilla

Y los cómics:

Daytripper – Fábio Moon, Gabriel Bá
Yes is more : un arquicómic sobre la evolución arquitectónica – BIG, Bjarke Ingels Group
Deadenders – Ed Brubaker
Derecho de suelo – Charles Masson
Todo Los Profesionales – Carlos Giménez
Nunca me has gustado (releído) – Chester Brown

De los libros, por fin probé a leer a Antonio Orejudo, y me gustó. Irvine Welsh no vale demasiado, aunque el último relato del libro ya me pareció bastante mejor. Maldito karma, que viene a ser un bestseller, no es una obra maestra, pero bueno, es entretenidillo sin más pretensiones.

De los cómics, Yes is more es un libro precioso, pero en realidad no es un cómic, sino un libro de arquitectura. Ves muchos edificios bonitos, y ya está. Carlos Giménez está al margen de toda crítica, ahí en el olimpo. Y el mejor de los nuevos quizás sea Daytripper, que me ha parecido original, aunque no necesariamente entienda con claridad el mensaje.

No ha sido un año de los más lectores, pero bueno.

Una confirmación

18 18UTC enero 18UTC 2013

Decíamos que hay trabajos que son un desmentido. Nos demuestran cuánto nos equivocábamos.

Pues hay otros que son una confirmación. Demuestran que no nos equivocábamos ni un pelo. Que alguien es lo que parecía.

Las intervenciones de Soraya Sáenz de Santamaría siempre me parecen las actuaciones de una pésima actriz. Pero esto de ayer, sencillamente, no he podido verlo entero, porque como ya dije, hay situaciones de vergüenza ajena que me resultan demasiado incómodas.

Esto me resulta insoportable por varias razones. Primero, por lo mal hecho que está el trabajo. Es tan absolutamente impostado, tan ridículo, tan falso, que no me explico que lo haga un político experimentado con una alta responsabilidad, alguien como Soraya, a quien ya se supone curtida en este… oficio. No sé, lo mínimo que se podría exigir es algo más profesional, como esto, que todavía tendría un pase (compare y avergüéncese):

Y segundo, me resulta insoportable porque es tan ofensivo, tan humillante, trata a los ciudadanos como idiotas en tal grado, que sólo se entiende si se hace con intención de tomar el pelo. Pero creo que ni siquiera es esa la intención; me remito al punto uno. Ella realmente cree que ese tonillo de beneficencia comprensiva, de haberle salido bien, confortaría a algunos votantes.

Vamos, es lo que me ha parecido a mí.

Los homosexuales de la France

17 17UTC enero 17UTC 2013

Ún siempres piensa que España ye un país atrasáu, troglodita. Y delles veces sorpréndese.

Hai un debate tremendu, permanente, en Francia sobre lo que ellí, bien correutamente, llamen el matrimoniu pa toos. Ta tramitándose una llei que permite casase a los homosexuales, y va llegándonos dalgo d’esi debate, pero día , día tamién, si eches un vistazu a cualquier mediu francés, ensin falta de saber francés verás que hai tovía mucho más de lo que paez.

Y quedo ablucáu al dame cuenta de que coses que fai venti años yo ya creía que taben superáes, que naide nel so sanu xuiciu discutía… tan tovía perverdes. En Francia, la Francia laica, republicana, ¡tan más atrasáos que equí! ¡Y les declaraciones de los curas tienen un ecu tremendu!

Lleo los argumentos de los que tan en contra del matrimoniu pa toos, como los lleí cuandu el debate se fizo equí. Y piénsolo con curiáu, y aporto a una conclusión que nun pue soslayase.

Pues vestilo como quieras, pues alrodialo de coses. Pero si te opones al matrimoniu pa toos, polo que pueo lleer, detrás de los tos argumentos hai dos idegues ñidies.

1.- Los homosexuales, pol fechu de selo y ensin falta de saber na más, son de segunda. Son una suerte de taráos, de discapacitáos. Tienen un problema, un fallu, y nun ye namás que seyan diferentes; son erróneos.

2.- Los homosexuales, pol fechu de selo y ensin falta de saber na más, son peores que tú. Valen menos. Son más tontos, menos capacitáos.

Toi tovía por lleer o sentir un argumentu que nun tenga detrás eses idegues. Tan implícites.

Los homosexuales, pa muncha xente, son taráos. Pero pa enriba son taráos culpables, taráos malos, porque anguañu, con un discapacitáu faise lo contrario que con ellos:  poné-y facilidáes pa que puea afrontar la vida como los demás, ensin sufrir en escesu les desventaxes que-y haigan tocao’n suerte. Si tas contra el fechu de que dos persones del mesmu sexu se enamoren, o faigan un proyeutu de vida’n común, y formalicen el so acuerdu igual que dos persones de sexu distintu, ye que de dalguna manera nun reconoces que eses persones puean enamorase, facer vida’n común, se unan permanentemente nuna sociedá de parexa, sientan esa necesidá igual que lo faes tú. Nun yos reconoces una naturaleza semeya a la tuya.

El puntu 2 ta, de cutio, asociáu a la resistencia a que adopten neños. Van educar mal al neñu. El neñu va tar mal con ellos. O peor, va salir homosexual, lo cual nos remite al puntu 1 (y dexa ensin desplicar cómo ye que, entonces, los sarxentos de la Guardia Civil tienen fíos homosexuales, que lo son a pesar de too lo que se intente en contra).

Toi d’alcuerdu con Charlotte Pudlowski. Anque (supuestamente) non seya la so intención, lo cierto ye que los anti-matrimoniu-pa-toos, si se posicionen como tales, nun puen evitar insultar, despreciar y atacar a los homosexuales, porque ta implícito. Una postura como esa ye incompatible con un respetu verdaderu, con un reconocimientu verdaderu, de los homosexuales como persones completes. Implícitamente, pones en dulda que puean criar a un neñu (cosa que nun se pon en dulda pa ningún descerebráu, y nun voi señalar), pones en dulda la so moral, o compáreslos con los zoofílicos o los incestuosos.

Asina tan les coses en Francia: por detrás (¡incluso!) que equí. Qué mundu más triste ye esti a veces.

Un desmentido

14 14UTC enero 14UTC 2013

Hay trabajos que son una declaración de principios. Mike Oldfield grabó Tubular Bells en 1973, y el resto de su carrera se puede ver como una espiral alrededor de aquel disco de enorme éxito; bien para recoger aquellas mismas ideas, bien para alejarse de ellas.

Hay trabajos que son un testamento. En 2011, Terry Pratchett apareció en un duro documental, Choosing to die, sobre el suicidio asistido. A buen seguro, Pratchett será recordado por sus libros; pero tanto si Pratchett finalmente hace uso del suicidio asistido como si no, ha dejado como testamento una discusión sobre la forma de afrontar los límites de la vida y la muerte.

Hay trabajos que son una obra maestra. John Coltrane grabó Love Supreme en 1964, y es uno de los discos más influyentes del jazz. Pese a ser música bastante difícil de oír, fue incluso un éxito comercial. Coltrane es recordado por muchas cosas, por muchos discos, pero quizás este sea su mayor acierto.

Hay trabajos que son un legado. La pintura de Vincent van Gogh apenas fue apreciada durante su vida; desde luego, no conoció ni remotamente una influencia o un reconocimiento parecidos a los que obtuvo póstumamente.

Y hay trabajos que son, simplemente, un desmentido.

No vi la entrevista que el otro día le hizo Jesús Hermida al rey de España. No la vi porque sabía que me resultaría extremadamente incómodo. Me resulta muy incómoda la vergüenza ajena. Y sabía que iba a sentirla, por diversas razones, viendo al rey.

Luego he podido ver algunos pequeños fragmentos. No la he visto entera, ni mucho menos; ya digo que no puedo soportarlo. Pero en lo que he visto, lo del rey ha sido una mera constatación, pero lo de Hermida ha sido un poco más sorprendente.

Nunca he sido un gran admirador de Hermida, pero aceptaba que la cosa iba en gustos. Es alguien muy protagonista, muy histriónico, muy pedante, muy pesado. Pero siempre tuve la impresión de que todo eso era una elección suya, y por tanto, a pesar de no gustarme, le reconocía la profesionalidad. Lo respetaba aunque yo en concreto no quisiera verlo.

Lo del otro día fue definitivo. Creíamos que Hermida era un periodista de verdad, que a veces hacía varietés, pero simplemente como una forma de hacer llegar alguna información o despertar el interés de alguien por algo. Sin embargo, lo de la entrevista fue tan terrible, tan decepcionante, tan patético, que acabó convirtiéndose en algo de la mayor relevancia. Esa entrevista es incompatible con el respeto profesional que mencioné arriba.

Esa entrevista no es una obra maestra, ni un legado, ni una declaración de principios, ni un testamento; pero es también un trabajo que se convierte en representativo de una carrera y la marca. En este caso, la desmiente.

Double-slit and patterns

9 09UTC enero 09UTC 2013

Reading and thinking about the double-slit experiment… and the utterly misterious way in which a human observer seems to influence the very foundations of reality.

OK, we see how an interference pattern, like this, builds up:

206px-Double-slit_experiment_results_Tanamura_2

But… what if there is no interference pattern?

I mean: there are lots of points that show a clear, obvious bands pattern. It’s there. We can see it.

But how can we tell that, for nature, there is a real difference between a random point cloud and a banded point cloud? What if image e is, actually, a purely random cloud?

Is it possible that the strange things that happen when one introduces an observer in the double-slit experiment are bound to the observer, and not to the nature? That instead of explaining quantum mechanics we should explain how our thought works?

 

Lo peor de la Navidad

9 09UTC enero 09UTC 2013

Lo peor de la Navidad ya pasó. Menos mal.

¿Qué es lo peor? Cada caso puede ser distinto. Para unos, la gente que no está; para otros, la gente que está. Para unos, tanta comida; para otros, tan poca comida. Para unos la nieve, y para otros que no haya nieve. Pero hay algo odioso en la Navidad, algo objetivamente repulsivo, insoportable, el mal absoluto, algo que no admite gradaciones ni gustos.

Los niños de San Ildefonso cantando el maldito sorteo.

No me refiero a los niños, ni al sorteo. Me refiero a lo que cantan. Si es que se puede llamar así.

Durante toda mi vida he visto reportajes sobre los niños de San Ildefonso, y he oído miles de veces ese cuento de que en realidad trabajan toooooodo el año para prepararse muy duramente, para afrontar como profesionales esa tarea de enorme responsabilidad.

Siempre me he preguntado para qué había que prepararse tanto; cualquier niño corriente sabría cantar “dieciochomilquinientosquiiiiiiiince, diezmiiiiiiiileuros”. Supongo que hay que practicar un poco para no trabarse al decir los números, y para no estar nervioso y que se te caigan las bolas y tal. Vale. Aunque siempre nos lo han presentado como si fueran la Filarmónica de Chicago preparando de memoria una antología de Wagner, o algo así.

Pero es que lo que veo desde hace ya años en televisión da ganas de rehabilitar el buen nombre de Herodes.

Lo que hay que cantar con los numeritos tiene… TRES notas. Si eres capaz de cantar las tres primeras palabras del villancico “Noche de paz”, ya está. LAS TRES PRIMERAS. No necesitas hacer nada más que cambiarle la letra.

En los años 1950, la lotería la cantaban aquellos niños de orfanato muertos de hambre, sin Internet, afinando fatal, pero más o menos mantenían con relativa dignidad ese soniquete horroroso. Hasta vibrato, le ponían los tíos. Supongo que al que se saliera mucho le zurrarían con una regla, o con un tubo de goma, o algo.

Pero hoy… hoy en día…

Hoy en día, la mitad de estos niños alimentados, preparados y formados, seleccionados entre la élite de los cantadores de décimos y pinchadores de bolas, desafinan como cabras. Sobre todo cuando cantan premios. En este vídeo se dedican a decirnos los muchísimo que se preparan… y el propio vídeo es un ejemplo de berrea del ciervo o cosa parecida.

Aborrezco el sorteo y su planteamiento, pero cuando sube una de esas parejas de baladores, y oigo cómo fluctúa y se menea una cantinela que tendría que ser tan elemental… eso es la gota que colma el vaso. Me crispa los nervios. Me saca de mí. Sería capaz de cualquier infanticidio.

Ya, soy muy bruto, es pedir demasiado a unos tiernos niños. Pero en cualquier escolanía, en cualquier conservatorio, hay tiernos niños que no bailarían esas notas ni aunque los estuviera pisando un elefante.

Por otra parte, no veo ninguna necesidad de pedir a unos niños que sean los que canten el resultado de un juego de azar para adultos. Así que a ver quién es aquí el bruto y el insensible.

El ejército sereno

8 08UTC enero 08UTC 2013

Me pasa muy a menudo. Lo que iba a escribir yo, ya lo ha escrito otro, que no sólo es, en términos generales, más profesional, más claro, más divertido y mucho mejor escritor, sino que además escribe lo que pienso mucho, mucho mejor que yo mismo.

Y esta vez ha sido Sergio del Molino: Gracias por no matarnos.

Ahí queda.