Archive for 31 mayo 2013

Loquillo vs Gatsby

31 31UTC mayo 31UTC 2013

Loquillo es un tío superlisto. Lee un montón de poesía, se sabe de memoria todo Cesare Pavese, nadie le puede derrotar dialécticamente, en fin, y encima es alto.

Dice, más o menos, que la última versión de El gran Gatsby para el cine es una mierda.

No lo sé. Pero no me cabe en la cabeza que alguien como Loquillo llame Pasadenna Roof Orchestra a la Pasadena Roof Orchestra, y menos aún, Mannhatan Transfers a The Manhattan Transfer. Alguien como Loquillo cometiendo dos faltas de ortografía en el nombre de un sitio como Manhattan, y otra más en el mismo nombre del grupo.

Ya, que la ortografía no importa y es cosa de resentidos, y tal. Pero bueno, lo tenía que decir.

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Wall-E y Eva

30 30UTC mayo 30UTC 2013

Cuando lo vea, me va a matar. Pero es que no lo puedo evitar, ahí está la historia completa. Qué gran película, por cierto.

Wall-E y Eva

Los discos se graban así

29 29UTC mayo 29UTC 2013

Una de las muchas cosas buenas que tiene ser amigo de Juanjo Zamorano desde hace 30 años es que he visto cómo se iba convirtiendo en músico, desde cero.

Y hoy escribo esto porque he estado escuchando el último disco de The Pilgrim RoseHendrik Röver & The Pilgrim Rose cantan.

Hace mucho tiempo, cuando empezó todo esto de la música grabada (y saltos y cánticos, que dirían Dr. Explosión) un disco era una canción. Era un chisme revolucionario que permitía que oyeras una canción muchas veces.

Luego, los discos empezaron a mejorar técnicamente y cabían varias canciones. Así que un disco era un montoncillo de canciones reunidas, sin más. Se puede decir que todos los discos eran recopilatorios.

Después, los discos empezaron a ser obras en sí mismas, dicen que principalmente a partir del Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de los Beatles (que son, por cierto, otra de las pasiones del señor Zamorano). Pero muchos de aquellos discos que eran una colección de canciones son, de hecho, obras maestras, y muchos los recordamos con aprecio y añoranza. Y recordamos también aquellas portadas, que hoy parecen tan retro, con aquellas tipografías sesenteras; aquellos discos concebidos para la carpeta grande del vinilo.

Uno puede preguntarse qué sentido tiene hoy hacer ciertas cosas, cuando incluso el disco compacto (que de todos modos es una mierdecilla de 12 cm de diámetro) es completamente innecesario, y la música parece estar en manos de tipos que recorren en jet privado tres continentes en tres días para… pinchar discos ante cuarenta mil personas que los adoran.

¿Qué sentido tiene hacer música tradicional?

¿Qué sentido tiene hacer música tradicional norteamericana… en Asturias?

¿Qué sentido tiene hacer un disco de canciones?

¿Qué sentido tiene hacer una portada a la antigua usanza, con un título a la antigua usanza, y poner un buen puñado de excelentes fotos?

¿Qué sentido tiene grabar un disco a mano, de una sentada, recogiendo el sonido tal como lo habrías oído si hubieras estado allí?

Hendrik Röver & The Pilgrim Rose cantan

Si esas preguntas no se contestan por sí solas a medida que las haces, no compres este disco.

Este cantan se ha grabado en un día, con cinco músicos tocando y cantando canciones juntos, sin más. Músicos que aman esa música que hacen. Y ese es el único requisito para que una obra de arte sea auténtica.

Cuando oigo que un artista ha grabado en tres estudios, mezclado en otro país y masterizado en otro, y dicho sea sin intención de despreciar a los profesionales que lo hacen, desconfío. Porque a los efectos que importan, estoy firmemente convencido de que cualquier buen músico, en su casa, puede grabar excelente música. El 80% (como mínimo) de lo que puede llegar a conseguir estará ya ahí.

Si trabaja con profesionales y usa un estudio mínimamente decente, puede conseguir el 99%. Y si mezcla en Londres y masteriza en Nueva York, llegará al 100% de lo que la industria puede ofrecer.

Y luego tú oirás esa música por la calle, en el teléfono, con unos cascos del chino.

No, señor. Los grandes músicos son los que tocan con guitarras de madera que suena a madera, los que vociferan a un micrófono en un chigre,  y no importa, porque la música no la hace Phil Manzanera cuando los produce, sino que viene hecha de antes, porque ellos la llevan puesta. La llevan dentro, allá donde vayan. El Kind of Blue, el disco de jazz más vendido de la historia y uno de los más influyentes ventas aparte,  se grabó en dos sesiones, en una cinta de tres pistas, sin ensayos previos. Luego hubo ediciones remasterizadas, revisadas, pero a nadie le importan gran cosa. Todo estaba en aquellas dos tardes.

Y si Pilgrim Rose y Hendrik Röver se reúnen y tocan canciones, funciona, y si no te toca el corazón, simplemente no es tu estilo, y no pasa nada. Pero ningún ingeniero de sonido va a cambiar eso.

Pilgrim y Hendrik han grabado 15 grandes canciones en 7 horas, en el estudio de Hendrik, que lo mezcló todo.  Los discos se graban así.

Si los músicos llevan  dentro la música que aman, claro.

Como este disco se ha grabado con medios profesionales, es perfecto (en lo técnico) al 99%. A cambio del 1% restante (que a nadie le importa), tiene un 110% de alma. Un precio que merece la pena pagar sin ninguna duda.

Y encima han incluido Man of Constant Sorrow, que para mí ya es una propina 🙂

Escucha el disco, y si te gusta, cómpratelo, y en cualquier caso no te pierdas las liner notes que escribió Juanjo, que (este es el único pero) están en la web pero no en la carpeta del disco.

Estudiando a Joe Pass: Groove Yard en conciertu

28 28UTC mayo 28UTC 2013

El otru día foi la “audición temática” de alumnos, y yo toqué seis temas de Joe Pass. Bueno, nun yeren de Joe Pass, porque malapenes hai composiciones de Joe Pass perende; tocábemos temas que grabó Joe Pass, faciendo por aplicar dalgunos de los arreglos de Joe Pass.

La audición salió más o menos como yo esperaba. El primer tema foi Night & Day, yo solu. Y entamar en frío y solu ye un riesgu, pero si nun lo asume un alumnu en práctiques, ¿quién lu asume? Hebo un montón d’erros, foi un desastre, pero per otru lláu algamé dalgunos de los oxetivos que me marcara.

Lluéu toqué Stompin’ at the Savoy, a trío, que ye otra cosa na que Joe Pass yera un maestru. Y salió medio pasable, anque hebo una confusión que espero que nun se notara demasiáo. Y esto de tener pa mí a Gonzalo Guardiola y Toni Cruz faciendo lo que yo diga… ye un luxu que nun se pagaría con perres. Ye como si te gusta andar col Seat Panda y un día te dexen conducir un Porsche Carrera.

Encima, a continuación xunióse Hugo Beltrán a tocar a cuarteto Relaxin’ at Camarillo (esi retu que me tuvo, y me tien, siempre peleando, pero que nun ye tan difícil si ún se limita a tocar lo que sabe, y non a intentar tocar lo que sabía Joe Pass), Groove Yard y I’ve Found a New Baby.

Y pa terminar yo, toqué con Elena Llorente, a dúo (otra especialidá de Joe Pass), Sophisticated Lady. Tocar a dúo ya lo ficiera más veces, pero nunca ye fácil y nunca dexa ún de sentir que ye un principiante por más que lo estudie.

Lo dicho, con montón d’erros, pero a la so manera en tolos temas algamé coses buenes y pasaron otres que me permiten sacar conclusiones y saber qué tengo que estudiar. Y sigo cumpliendo sueños cola música, la verdá, porque el otru día pasélo en grande y además nunca pensé que fuera veme nuna situación como esa.

Bueno, lluéu fue lo de Elena Llorente y compañía, que tuvo perbién, y lo de Andrés y Fran, tocando temas de Wes Montgomery, que foi verdaderamente espectacular. Pero d’eso nun voi falar agora.

Vémonos el xueves na jam del Danny’s, y mentantu, equí queda quiciabes lo más salvable de la audición (anque nel ensayu, como diz el profe, salió meyor).

El ministro tiene razón

28 28UTC mayo 28UTC 2013

Gracias a la sapiencia del pueblo español, la religión vuelve a las escuelas (de donde nunca salió, gracias a la sapiencia del pueblo español), y hay quien dice que el gobierno ha cedido a presiones de los obispos.

Al parecer, el ministro Wert ha dicho que no se ha plegado a la Conferencia Episcopal. Y en eso tiene toda la razón.

Plegarse es doblarse, ceder, someterse. Hacer algo que uno no quería hacer, pero le obligan. Y dudo mucho que Wert haya cedido o se haya sometido al devolver la educación pública a los curas. Al devolverles la pequeña parte de la educación pública que no estaba en sus manos, quiero decir.

No se ha plegado porque es lo que quería hacer, lo que iba (escrito o no, pero ningún votante puede decir que no lo sabía) en su programa electoral.

En su día leí con interés las diatribas contra Educación para la Ciudadanía, de aquellos padres que tanto razonaban no contra los contenidos, sino contra el hecho mismo de una asignatura supuestamente adoctrinadora. Leí y leo aún gilipolleces superlativas. Y ahora no sé dónde están todos aquellos padres objetores, todo aquel ruido, todo aquel escándalo de los guardianes de la neutralidad en la enseñanza. Porque enseñar la Constitución o los derechos humanos, para ellos, no era neutral.

Enseñar religión católica, sí les parece neutral. No es obligatorio, dicen, y ya está.

El resto de lo que podría decir  ya lo ha dicho Isaac Pérez de Albéniz.

Morrió el carteru

24 24UTC mayo 24UTC 2013

Cuandu yo estudiaba na escuela, tenía una maestra de francés que se llamaba Fifí. Dime si eso nun ye un luxu. Non, nun yera francesa; d’aquella nun hebía profesores nativos nin coses d’eses. Fifí daba francés, y una temporáa dio clases de ximnasia, nun sé si por baxa del profesor “titular”. Yera dalgo provisional, porque diba de tacones, comme il faut.

Esta maestra dexóme un día una cinta, que nun-y devolví y tovía conservo. Siento nun devolver coses, de cutio nun lo faigo, pero nesti casu alégrome, porque ye un recuerdu de Fifí.

Per una cara, diba George Brassens, y pela otra, Georges Moustaki. Y a los mis tienros… bueno, nun sé cuántos años, pero seríen diecimuipocos (¿doce?), paecióme ablucante una canción: la del carteru.

Diz asina, en traducción llibre:

El xoven carteru morrió.
Namás tenía diecisiete años.
Too terminó pa nosotros dende agora.

Ye él el que venía tolos días,
colos brazos cargaos de toles mes palabres d’amor.
Ye él el que tenía nes manes
la flor d’amor recoyía nel to xardín.

Marchó pal cielu azul
como un páxaru, por fin llibre y feliz.
Y cuando la so alma lu dexó
un ruiseñor, en dalgún sitiu, cantó.

Quiérote tanto como enantes,
pero ya nun pueo decítelo.
Llevó con él
les caberes palabres que yo t’escribiera.

Ya nun va dir polos caminos
floríos de roses y xazmines
que lleven a to casa
El amor ya nun pue viaxar
Perdió al so mensaxeru
y el mi corazón ta como na cárcel.

Marchó’l adolescente
que te llevaba les mis alegríes y tormentos.
L’iviernu mató la primavera,
too terminó pa nosotros dende agora.

Paez que Moustaki morrió. Dime si esto nun ye’l meyor epitafiu, ni que hubiera preparao la metáfora. Nun añado más.

Nun atopé la versión de la mi cinta, pero voi dexar esta. La mía presta más, debe de ser en direuto y canta él solu, ensin esa muyer metía perende, pero bueno. Valdrá como homenaxe.

Güey nun soi d’esti tipu de cantautores, suena a antiguo, a démodé. Pero d’aquella paeciome pura belleza, la idega y la manera de facer un canciu con ella. Y añoro aquella época, cuandu la cultura francesa tenía dalgún pesu, y nun vivíemos dedicáos n’esclusiva a Beyoncé y a les series norteamericanes.

Y un recuerdu, mui cariñosu y agradecíu, pa Fifí, ondequiera que ande.

Xente anónima (IV)

17 17UTC mayo 17UTC 2013

Joanna Majoko / Jocelyn Goertzen / Karl Kohut

El otru día pensaba yo que nun hai, en comparación coles muyeres, munchos cantantes de jazz varones. Que ye perfácil atopar muyeres que me gusten cantando, y paisanos nun tanto.

Equí va otru exemplu. Pero equí, pa enriba de la cantante (Joanna Majoko), gústenme toos; y cuidáo, colos guitarristas ye al revés, cuesta atopar muyeres, pero esta que ta equí (Jocelyn Goertzen) toca lo suyo.

Y confírmase tamién que’n Canadá hai una tradición de jazz impresionante.

Dende la cocina de Joanna: God Bless the Child. Qué gusto da escuchar esto.


Benoît Sauvé

Toos tocamos la flautuca na escuela. Y lluéu vemos a xente tocar jazz y paez que toquen a bultu.

Equí se ve un poco del estudiu que hai detrás d’esi “tocar a bultu”. Y mirái lo que da de sí una flautuca.

Muriel Anderson

Otra guitarrista, pa variar. Muriel Anderson toca esto y a la vez ta falando (en tolos vídeos fala un cachu al principiu, vese que ye comunicativa):

A veces toca el arpa-guitarra, o arpatarra, o como se llame:

Mejor resolvían problemas aquí abajo

15 15UTC mayo 15UTC 2013

El telescopio espacial Hubble es una de las joyas de la ciencia a nivel mundial. Se han publicado en revistas importantes más de 9.000 artículos derivados de sus observaciones; mientras que un tercio de los artículos sobre astronomía no son citados nunca, sólo un 2% de los relacionados con el Hubble han quedado sin citar. Sólo como ejemplo de la envergadura del proyecto: con el desastre del Challenger y el parón del programa espacial de EEUU, se retrasó el lanzamiento varios años, y mientras el telescopio estuvo en tierra, su mera conservación requería unos 6 millones de dólares mensuales.

El aparato era tan importante como para justificar, cuando se descubrió un defecto de fabricación en su espejo, una misión completa del transbordador espacial para repararlo. De hecho, hubo 5 misiones de mantenimiento y actualización. Mandar astronautas a hacer paseos espaciales no sale nada barato. En total, se calcula que el Hubble ha costado, hasta 2010, del orden de 10.000 millones de dólares. Todavía sigue en funcionamiento (lleva más de 20 años), y gracias a él se ha conseguido responder a un montón de preguntas fundamentales, y plantear muchas otras.

Es un logro de la Humanidad, no cabe duda.

Pues al ejército de EEUU le sobran dos telescopios orbitales parecidos, y se los ha regalado a la NASA. Dos trastos bastante parecidos al Hubble. Por supuesto, ellos no los querían para mirar al cielo, sino al suelo; son (iban a ser) satélites espía.

No deja de ser un regalo envenenado, porque (por supuesto) los militares les han quitado los instrumentos ópticos y electrónicos, y de todos modos habría que ponerlos en órbita, así que si la NASA los aprovecha, le va a costar bastante dinero. Están pensando qué hacer con ellos.

Pero para que la NRO regale dos aparatos como estos, podemos preguntarnos qué presupuesto manejan, qué clase de juguetes tienen, sabiendo que esto es sólo la punta del iceberg. Podemos compararlo con las “costosísimas” misiones de la NASA. Y no nos engañemos; las misiones espaciales civiles también tienen, estoy seguro, una finalidad y aprovechamiento militares, aunque sean indirectos.

Mejor dedicaban el dinero a arreglar problemas aquí abajo, se dice siempre respecto a la ciencia… Es como la crisis; resulta que la culpa no es de la economía especulativa, la culpa es de esos viejos que van demasiado al médico porque se aburren. Ellos sí que tienen un impacto, y ahí es donde hay que ahorrar.

Comunión

14 14UTC mayo 14UTC 2013

El domingo pasado fui a una comunión. Creo que nunca había ido a una, de estas con niños de marinero, y tal. A mí no me tocó, y por una cosa o por otra no había podido ir a las de los “comunables” que tenía a mano.

Y lo viví con mucho interés, la verdad.

Me sentí ajeno, una especie de observador que se hubiera colado en una ceremonia extraña e incomprensible. No sabía muy bien qué se suponía que debía sentir, y por otra parte no era el día para ir allí a poner por delante mi aversión a las religiones, a la católica en particular, y la rabia que siento por que existan colegios religiosos pagados con dinero público, con una capilla mucho más grande que diez veces la Biblioteca de Ciencias e Informática de la Universidad de Oviedo, por decir algo.

Supongo que la gente veía una ceremonia bonita, con unos niños asumiendo un papel protagonista, uno de los primeros en su vida, responsables, con la lección aprendida. Y bueno, eso era verdad. Y que  un coro siempre es un coro, oiga. Y más si, para mi sorpresa, empiezan a cantar la música de The last supper, de esa obra maestra que siempre me pone los pelos de punta. Hace años era blasfemia, y ahora cantan las canciones en misa.

También era verdad lo otro. Que allí había una docena de niños indefensos, en una ceremonia en la que supuestamente piden entrar a formar parte de un grupo de adultos, pero que simplemente hacen lo que se les ha dicho, después de ¡dos años! de adoctrinamiento. Me parece brutal.

Si uno ve la ceremonia con ojos inocentes, estaría enternecido y emocionado. Si la ve con ojos como los míos, se quedaría perplejo cuando el cura les dice que les va a hacer preguntas sobre si deciden renunciar al demonio y otras parecidas,  y para que contesten les dice “coged las hojas que tenéis sobre la silla”. Para leer libremente las respuestas, claro.

Preguntar a un niño de 8 años si renuncia al mal me parece tan surrealista… Y que lo haga un miembro de la iglesia católica más aún, porque lo suyo sería que el niño dijera “Sí, señor cura; rechazo el mal, por eso recojo los trastos, salgo de este edificio a toda velocidad y pongo distancia entre ustedes y yo.” Pero es que yo soy un enfermo, no lo puedo evitar.

Si uno ve con ojos ilusionados a la catequista y al cura hacer su diálogo, pensará emocionado en esta mujer, que lleva dos años trabajando con estos niños que ya son casi su familia, ayudándolos para que estén bien preparados y sean buenos toda su vida y se salven y encuentren el consuelo que ella encuentra en la religión. Si mira con ojos como los míos, verá a una mujer que recluta niños indefensos (ya lo he dicho), aprovecha sus tiernos y receptivos siete años para inculcarles durante dos (la cuarta parte de su corta vida) cosas de las que probablemente ya no puedan librarse nunca, y luego mantiene con el cura una especie de representación pedante en la que el cura le pide cuentas de por qué quiere que esos niños pasen a sentarse a la mesa de los cristianos, y se hace el duro y pregunta si cree que están preparados, y ella dice que “aunque son pequeños”, cree que están preparados, y menciona la gran fe que tienen desde el bautismo. Y entonces el cura, que sigue haciéndose el roncha, dice que bueno, que vale, que en fin, que si ella lo cree, que les dejará comulgar. Como si no lo estuviera deseando; como si no fuera a hacerlo obligatorio si pudiera.

Y como si se pudiera tener algún tipo de fe en el bautismo (ni a los ocho años, por otra parte).

El cura, adoptando el papel de buen rollo con los niños en plan Fernando Argenta, pone un ejemplo para que los niños no se olviden de lo importante de ese día, con tanto regalo y uniforme: es como si pones una gran tarta en una habitación llena de espejos, y la gente entra y va a las tartas de los espejos, cuando la de verdad está sola en el centro. Padre, estoy seguro de que uno puede currarse los ejemplos un poco más. Los niños necesitan ejemplos sencillos, pero estoy seguro de que si yo hubiera oído ese ejemplo me habría quedado tremendamente extrañado de que la gente se fuera como loca a los espejos. Los adultos son muy, muy raros.

Luego puso otro ejemplo: el animal con el corazón más grande. Empezó a preguntar cuál era. Pues la jirafa, dice. La jirafa tiene el corazón más grande, porque tiene que bombear la sangre hasta la cabeza. Y también ve desde lo alto. Así quiero yo que seáis, que tengáis un corazón muy grande y veáis desde lo alto y blablabla. En momentos como ese hay que contenerse para no sacar el móvil y buscar, pero uno apostaría a que el corazón más grande lo tiene la ballena. El corazón de una jirafa es grande, puede pesar más de 10 kg; pero el de un rorcual azul pesa más de 600 kg. Para una vez que se sale de la teología, dice una mentira. Es mentira por 60 a 1.

Y finalmente, los niños prometen una serie de cosas. Algunas de ellas indudablemente buenas, como ser compasivos; otras van más relacionadas con la pertenencia a la institución, por así decir. A mí tampoco me convence mucho un niño de 8 años haciendo una promesa de por vida ante un jesuita; por mucho que diga la catequista.

Pero todo esto se ve con ojos como los míos. No sé si son los acertados. Con los otros ojos se ve un domingo hermoso, y unos niños educados y responsables que se lo pasan bien. A veces casi apetece elegir esos ojos.

Pero no puedo.

La pornografía de Anna Frank

6 06UTC mayo 06UTC 2013

Esta es una historia de esas de titulares llamativos y de reacciones furibundas, que después de pensárselo se convierten en menos llamativos y menos furibundas.

Uno ve en el periódico algo como esto:

Varios padres de EEUU piden la retirada del 'diario de Anna Frank' por 'pornográfico'

¿Cómo? ¿Que no se recomiende su lectura? ¿Pornográfico? Anda, estos americanos, les parece estupendo que sus hijos jueguen con pistolas, pero no que lean el diario de Anna Frank. Etcétera, etcétera.

Después de leer el artículo entero, yo llego a una conclusión:

Que puede que hasta esté de acuerdo con esos padres.

En realidad, no sé si estoy de acuerdo o no, por una razón importante: que no he leído el diario de Anna Frank. Eso en primer lugar.

En segundo lugar, la noticia es engañosa. Resulta que al parecer ha salido una nueva edición del diario, que incluye capítulos que no se habían publicado antes, en los que Anna descubre, supuestamente, aspectos de su anatomía sexual. Huelga decir que eso tampoco lo he leído. De hecho, no se habían publicado porque a su padre le parecían demasiado explícitos.

Hay quien dice que el diario de Anna Frank es falso en su totalidad, pero suponiendo que sea auténtico, es un diario. Eso quiere decir que Anna no lo escribió para que lo leyera nadie. Y es verosímil que hablara de su intimidad y no sólo de lo malos que eran los nazis (que lo eran).

Que la queja sobre el diario la encabecen unos padres de un sitio llamado Northville, Michigan, y se pronuncien sobre ello en la Fox, hace que a uno le apetezca soltar la retahíla esa de los americanos puritanos y obsesos (que lo son). Pero sigue siendo cierta una cosa: que no he leído el diario, ni el abreviado ni el de los extras.

También es cierto que están hablando de niños de 12 y 13 años. Con todo lo abierto que uno pueda ser respecto al sexo y a la educación sexual (que lo soy, creo), no necesariamente tiene que creer que toda forma de aproximación al sexo, a cualquier edad, es adecuada (de hecho… una afirmación como la precedente podría llevar a uno a la cárcel, según en qué circunstancias se hiciera). Es verosímil que el diario de Anna Frank no me guste para que lo lean niños de 12 años. No lo sé. Yo no recomendaría a un niño de 12 años leerse el Quijote crudo, ni la Crónica de una muerte anunciada, muchos otros libros que me parecen fundamentales.

Probablemente se absurdo eso de usar el término “pornográfico”; estoy prácticamente seguro de que en el diario de Anna Frank no hay ni atisbo de pornografía. Pero tampoco me fío de que realmente se haya usado ese término, por muy entrecomillado que vaya (hace mucho que nuestros periodistas no respetan ni las comillas).

Total: que la noticia es vistosa y de esas que generan muchos comentarios, y seguramente los papis americanos son unos mojigatos violentos y todo lo que se quiera.

Pero también puede ser que tengan razón.