YouTube mata la música

Al parecer dice Krystian Zimerman, uno de los mejores pianistas clásicos del mundo, que Youtube mata la música. Bueno, en realidad lo que hizo fue dejar de tocar en un concierto en el que un tipo le estaba grabando con el móvil; yo diría que eso de Youtube es una interpretación del periodista, pero en el mismo artículo lo cita. Según el periodista, y usa comillas, Zimerman habría dicho: “Ya me ha ocurrido en varias ocasiones, [sic] perder un contrato o un proyecto de grabación porque el productor me dice que lo siente mucho, pero que ha descubierto que eso está ya en YouTube. […] YouTube está teniendo un efecto muy destructivo sobre la música clásica y no me refiero a una cuestión de derechos de autor, sino a la cantidad de música de excelencia que está dejando de producirse a cambio de grabaciones de pésima calidad y cuya reproducción en absoluto puede compararse a un estándar de calidad media”.

Krystian Zimerman, apesadumbrado por los avances informáticos.

Krystian Zimerman, sufriendo en silencio por los avances informáticos.

Para ser exactos, Krystian, por esa regla de tres no es que determinado concierto tuyo esté en YouTube; lo más cercano a la realidad es que toda la música clásica está en YouTube. Todo lo ha tocado alguien antes, y muy probablemente lo ha grabado.

Si los discos no terminaron con los conciertos, los proyectos de grabación o los contratos de todos los intérpretes de música clásica anteriores, no me explico cómo YouTube puede hacerlo ahora.

Por otra parte, según su lógica es de suponer que nadie querría pagar nunca más una entrada para escuchar cómo Zimerman toca los conciertos de Grieg, porque ya los grabó con Herbert von Karajan. Ningún promotor contratará a Zimerman para que toque conciertos de Brahms, porque ya los grabó con Leonard Bernstein.

Ah, sí; pagarán la entrada para verle la cara. Pero como ya lo han visto en fotos, ni eso. Va a ser verdad lo que decían los indios, que las fotografías roban el alma.

No lo entiendo. Me parece normal que Zimerman se cabree cuando un espectador lo está grabando, porque se le ha convocado para escuchar una interpretación, no para grabarla, ni molestar, ni desconcentrar al músico. Pero la otra parte, la del daño que hace YouTube a la música…

Yo creo que YouTube es una bendición para la música. Permite ver tocar a músicos que nunca tendrán la oportunidad de hacer giras como las de Zimerman. Permite disfrutar de la música a gente que nunca podrá pagarse una entrada para Zimerman. Hay montones de temas que conozco gracias a YouTube, hay montones de personas explicando cómo tocar, enseñando lo que saben hacer, y animando a otros a disfrutar del arte, facilitándoles el camino. YouTube ha revitalizado la música hasta extremos impensables.

Mientras tanto, aquí va la Sonata Waldstein de Beethoven, por Georgiana Dana Balanica, una profesora (casi) desconocida de Toronto.

Si alguien se plantea ir a ver a Zimerman, no va a dejar de hacerlo por poder verlo en Internet. Si acaso, puede ser al revés; al verlo en YouTube, puede que se anime a ir a ver al Zimerman auténtico. Respecto a comprar discos, pasa más o menos lo mismo, pero es un tema largo.

Total: no me parece que esté muy acertado Zimerman. Y si un productor dice que no hacen el proyecto porque en Internet ya hay un vídeo casero grabado con el móvil… amos, anda, Zimerman. ¿Con qué clase de gente tratas tú?

Oye, molaría ver a Georgiana en directo, ¿que no?

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2 comentarios to “YouTube mata la música”

  1. R. Says:

    Estoy de acuerdo, especialmente con el comentario de que lo normal sería más bien el efecto contrario: ver un vídeo “cutre” de alguien y querer asistir a un concierto para poder disfrutar de la música en directo… No creo que haya mucha gente que prefiera un vídeo antes que un directo y menos uno grabado con un móvil.
    Con respecto a la aportación a la música también decir que el simple hecho de poder ver cómo otros interpretan o trabajan una determinada obra ayuda muchísimo y cuando yo estudiaba (momento abuelo cebolleta) esto era impensable, tú ibas a clase, el profesor te interpretaba una vez la pieza para ver cómo sonaba y te apañabas. ¿Que encontrabas una grabación? ¡Genial! ¿Que no? Ajo y agua…

  2. Guti Says:

    Coincido con el momento abuelo cebolleta. Yo pienso muchas veces el privilegio que es poder acceder a la música de esta manera… Por eso tuve que reaccionar escribiendo la entrada, porque me eché las manos a la cabeza 🙂

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