Dejad que los niños se acerquen a mí

Ya dije alguna vez que no hay que juzgar a la ligera. Que hay que dar a la gente el beneficio de la duda, esforzarse, ponerse en su lugar.  Y también dije que a veces cuesta.

Los partidarios de la tauromaquia dicen una y mil veces que el suyo es un pasatiempo responsable y pacífico. Pero entonces no sé cómo tomarme el artículo que le leí el otro día a José Luis Vadillo, digno compañero de filas de Zabala de la Serna.

Vadillo estaba muy, muy enfadado porque el Ayuntamiento de Utrera, que viene a ser “de los suyos”, ha sacado al parecer una ordenanza municipal en la que prohíbe que asistan a la tauromaquia… agárrense. Los niños menores de siete años. Le ofende.

Es decir: para Vadillo es aceptable no ya que en una plaza de toros estén adultos que han elegido ese espectáculo y blablabla. Le parece más que aceptable que haya, pongamos por caso, un niño de seis años. O cuatro. No tendría que haber ningún tipo de límite.

Yo, que creo en la cultura y las artes (en las de verdad, digo), no me escandalizaría si dijeran que no puede haber menores de siete años en una representación de Yerma, o en un concierto de los Rolling Stones, o ¡qué demonios!, en ningún espectáculo multitudinario o en el que el nivel de ruido supere determinado umbral. Pero no sólo es eso lo que me ha dejado perplejo.

Lo que me deja perplejo es esto que dice el tío:

La afición a la fiesta taurina, como casi todas las pasiones en esta vida, sólo puede arraigar si empieza a crecer cuando uno es niño.

¿Qué? ¿Usted perdone?

Si me pongo a repasar mis pasiones, quitando quizás la lectura y El Principito, ni una sola empezó a crecer en mí cuando era un niño de siete años.

Para Vadillo, prohibir a los niños de seis años (¡o menos!)  la entrada en las corridas es “dar la puntilla” a la tauromaquia. Eso tiene una lectura muy clara.

La tauromaquia sólo se perpetúa si se expone a la misma a niños indefensos, si se les convence y deforma desde pequeñitos, desde casi antes de que tengan recuerdos. De no ser así, de ser la tauromaquia una elección libre e informada, se extinguirá (qué pena), porque a los adultos, a los que han conocido otras cosas, o aplican su raciocinio, a los que no están indefensos ante una tradición estúpida adquirida por reflejo condicionado y apoyada en argumentos demenciales, no los podrá engañar.

Esta llamada a reclutar niños inermes (no ya niños de quince, ¡niños de siete para abajo!) me parece de lo más bajo, rastrero, miserable y revelador que he oído decir a un promotor de la tauromaquia. No lo había visto nunca.

Vadillo, si eso que tú defiendes es arte, si es justificable, si se puede entender y aceptar, no pidas que te dejen pervertir a los niños. Deja que sean adultos con entendederas los que se acerquen a tu arte. Enfréntate a uno de tu tamaño.

Y explícale estas fotos, que al parecer subió a Facebook un matarife portugués de nombre João Moura Jr., que aparentemente se divirtió dejando que sus perros mordiesen a un toro en su finca. Él, luego, dice que no, que es que se colaron sin querer y fue un hecho aislado, porque claro, quién va a querer a los animales más que él, y blablabla. Encima de torturador, me parece un cobarde y un mentiroso (pero no es la primera vez que tengo esa sensación con un torero, perdón, quería decir con un matón), porque a ver cómo te da tiempo a ponerte a hacer fotos (unas cuantas) si se te cuela un perro y se pone a morder a quien no querías que mordiera, y a ver por qué las subes a Facebook y te molestas en ponerles tu marca si de verdad te disgustan y te parecen una desgracia y un accidente. Alimaña miserable.

El valiente se divierte

 

O les explicas, a adultos bien formados y con dos dedos de frente, que esta es la imagen de un artista que quiere y respeta muchísimo a los animales, a los toros en particular, porque eso que les hace con los hierros se lo hace por su bien.

Un valiente y un artista

 

El resto del artículo de Vadillo, sus bobadas sobre Disney y que mueren más animales en el mundo, ni lo comento, porque es tan estúpido como lo que tuvimos que discutir en su momento con algunos fumadores. Y uno se cansa de gilipolleces. Será que me hago mayor y todo esto son cosas de niños.

Anuncios

Una respuesta to “Dejad que los niños se acerquen a mí”

  1. Marta Segurola López Says:

    Un aplauso para este post. Yo es que alucino con estos sádicos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: