La Ley Wert

Hace ya tiempo que nuestras altas autoridades están dedicadas con toda diligencia a la lenta pero segura destrucción de la enseñanza pública superior. Es decir,  de la enseñanza superior.

En esa línea, aunque sea en otro ámbito, llega una nueva ley: la llamada ley Wert, en honor del ministro que se responsabiliza de su promoción, aunque él y otros han dado en llamarla “Lomce”, Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa. Y hoy en El Mundo aparece un breve resumen de los puntos más importantes. Básicamente, es otra ley de educación hecha sin consenso alguno por los mismos que habitualmente usan esa palabra, “consenso”, para reclamar ante algo en lo que ellos sean los únicos en estar en desacuerdo.

¿Por qué me opongo a la “ley Wert”? El argumentario de sus promotores es que hay que mejorar la educación, evitar el fracaso escolar, y subir como cohetes en el informe PISA. De hecho, en vez de ley de educación la llaman ley para mejorar la calidad de la educación. Repasemos esos puntos importantes.

Suprime la selectividad e implanta evaluaciones nacionales externas de competencias básicas -diseñadas por el Gobierno- para todos los alumnos al final de la secundaria obligatoria (ESO) y bachillerato, que habrán de superar para titularse.

Bueno, vale. Podemos cambiar de nombre la selectividad. Pero además no parece que la suprima, sino que queda a criterio de las universidades. O sea, que podemos tener reválida Y selectividad. Con los nombres que se quiera. Ya está inventado; mi hermano mayor lo hizo.

Las asignaturas de primaria, ESO y bachillerato se agrupan en troncales, específicas y de libre configuración autonómica.

Vale. Me da igual.

 El Gobierno determinará los contenidos y el horario mínimo de las troncales (como Lengua castellana, Matemáticas, Ciencias o Idioma extranjero).

Aquí llegamos al meollo de la cuestión, para algunos. Pero supongamos que personalmente tampoco me importa.

 Las comunidades fijarán el currículum de las específicas y sus criterios de evaluación (como Educación física o Música) y las de libre configuración; entre éstas últimas, la Lengua cooficial donde la haya, que tendrá un tratamiento equivalente a la castellana.

Me reitero en lo anterior.

 El Gobierno adelantará el dinero del colegio privado a las familias que quieran que sus hijos reciban enseñanza en castellano y luego se lo descontará a Cataluña de la financiación educativa, para garantizar el derecho de los padres a elegir la lengua en la que estudian sus hijos en las comunidades autónomas con lengua cooficial.

Esto es lo que ya me empieza a tocar un poco las narices. Primero, por la palabra “privado”. Segundo, porque al final para estos señores mejorar la calidad de la educación es meterse en esas peleas estúpidas entre madrileños y catalanes, básicamente, y resolver un problema grandísimo… que en realidad no existe.

¿En qué medida incide esa cuestión de la enseñanza en lenguas oficiales y cooficiales sobre la calidad de la enseñanza, sobre nuestros resultados académicos? ¿De verdad va a resolver gran cosa todo esto? ¿O estamos simplemente satisfaciendo a un puñado de militantes?

El cuarto curso de ESO (último de la enseñanza obligatoria) tendrá dos opciones: de iniciación al bachillerato y a la FP.

Pues vale.

Repeticiones: no se podrá pasar de curso con más de dos suspensos si son lengua (Castellano y Cooficial) y Matemáticas. Habrá programas de refuerzo y mejora educativas desde segundo de ESO.

Pues vale.

Los centros dispondrán de mayor autonomía para configurar una oferta formativa propia y para la gestión, lo que significa rendición de cuentas y más transparencia.

Pues vale, no me voy a meter, aunque si lo dicen así, seguro que es precisamente al contrario.

 Los alumnos de primaria y ESO podrán matricularse en religión confesional, una formación alternativa de valores o ambas(asignaturas específicas), cuya calificación contará en las notas ordinarias, si bien no tendrán que examinarse de ellas en la evaluación final para obtener el título. Desaparece Educación para la Ciudadanía, cuyos temarios serán transversales.

No se equivoquen, señores: este es el motivo para sacar toda una Ley Orgánica. Satisfacer a los que han estado ladrando todo este tiempo basándose, sobre todo, en mentiras, como he dicho aquí varias veces. Yo estoy a favor de que exista una asignatura sobre ser ciudadano, y en contra de que se adoctrine en la escuela con ningún tipo de religión ni superstición. ¿De verdad tiene esto la más remota influencia en la calidad de la educación, o a los resultados en el informe PISA? ¿Acaso no tienen esa asignatura países avanzados de nuestro entorno?

 La nota final de ESO se pondera al 70 y 30%, respectivamente, entre la nota media del conjunto de materias y el resultado de la evaluación final.

Pues vale.

La FP básica (dos cursos) se destina a alumnos desde 15 años con dificultades de progreso. Servirá para adquirir la cualificación profesional mínima y optar al título de ESO.

Pues vale.

Se promueve la practica “diaria” de deporte y ejercicio físico por parte de los alumnos durante la jornada escolar, al estar obligadas las Administraciones públicas a promover la actividad física y la dieta equilibrada en los centros de enseñanza. La ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Matohabía reclamado esta medida tras recordar que uno de los principales problemas de los niños españoles es el exceso de peso.

Me parece estupendo, pero desconcertante. Hace bien poco, el gobierno del país era algo así como estalinista por preocuparse por esas cuestiones.

Pero en la Wikipedia también aparece alguna que otra característica de esta ley, y dicen que:

  • Enseñanza privada concertada: La oferta de plazas se organizará atendiendo a la “demanda social” (es decir, si los padres piden un centro público o uno privado concertado), por lo que se elimina el compromiso del Estado de garantizar una plaza en un centro público en primaria y en la ESO.

Y otra muy bonita:

  • Conciertos con los colegios que separan por sexos: El proyecto de ley establece que los colegios exclusivos de chicas o de chicos podrán seguir recibiendo dinero público —en contra de lo establecido por algunas comunidades autonómicas como Andalucía—. Sin embargo, siguiendo las recomendaciones del Consejo de Estado la ley establece que los centros segregados que soliciten el concierto deberán justificar que su modelo educativo segregado es equiparable al del resto de centros que siguen el principio de la coeducación.

Pues eso. No hace falta decir más. Esta ley no tiene nada que ver con la calidad de la educación, ni con mejorar la formación, ni con nada de eso. Es para lo que es. Si alguien me señala algún elemento importante, que tenga verdadera relación e impacto con el fracaso escolar o con el nivel educativo, que me lo señale, y que me explique qué tienen que ver los demás elementos.

 

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Una respuesta to “La Ley Wert”

  1. Marta Segurola López Says:

    Tengo la impresión de que el tiempo está retrocediendo. La religión vuelve a imponerse, la gente deja de creer en las vacunas y aseguran que el cáncer se cura comiendo verdura, los charlatanes New Age triunfan más que nunca, la ciencia es atacada continuamente por gente que ni la entiende ni quiere entenderla, la evidencia empírica se desvaloriza a favor de la fe.

    Es descorazonador. 😦

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