Eurobasket de pacotilla

El problema no es que España gane el bronce; eso está genial. Es muy, muy difícil sacar algo en un campeonato de estos, y muy, muy fácil quedar fuera de todo. Incluso siendo el mejor equipo, si lo fuera. (Que probablemente lo es, visto lo visto).

Basta con perder un partido tonto, un solo día, en cuartos, y te quedas fuera de los cuatro primeros puestos. Vamos, que cometes un par de errores en el sitio indicado y acabas octavo sin comerlo ni beberlo. Así que no hay que cebarse con los jugadores. Al contrario, habría que felicitarse.

Pero…

Eso es la teoría, eso es a priori. Viendo luego cómo fueron las cosas en la práctica, esa medalla de bronce sabe peor que una cucharada de yeso.

Porque nunca jamás ganar una medalla de oro va a estar tan fácil como en este campeonato.

Que tengas delante un equipo de paquetes (sí, señor: PA-QUE-TES) como estos franceses, que los dejes (como se merecen) en unos miserables 65 puntos, y que aun así no seas capaz de ganarles antes de la prórroga, es terrible.

Siempre nos acordamos de la canasta decisiva, aquella que se falló y pudo cambiar el curso de las cosas. Es que aquí no hubo “la” canasta decisiva; habría sido tan fácil meter MEDIA DOCENA que el partido se tenía que haber ganado por diez puntos, como poco.

Estoy siendo duro, ya lo sé. Pero es que este equipo llegaba al ataque, y no se le ocurría absolutamente nada salvo botar, botar, botar y luego tirar a la desesperada al límite de la posesión. España no era una amenaza. No había un balón dentro, no había juego. Llegaban allí, se quedaban parados, y claro, no pasaba nada. Bueno, sí; pasaba que Sergio Rodríguez corría y corría como pollo sin cabeza. Y un base sin cabeza es lo peor.

Así fue como un conjunto de paquetes, con un jugador que juega magistralmente el uno contra uno y se llama Tony Parker (y eso es todo), consiguió forzar una prórroga metiendo 65 miserables puntos.

Jamás en la vida un equipo se va a encontrar con una oportunidad como esta, con una medalla de plata tan sumamente barata. Sólo se podía perder regalando el partido. Y así se hizo. Que un triple no entre es normal, que regales balones no.

Y si en este campeonato de Europa la campeona es Francia, esta Francia, es que el baloncesto europeo está en crisis.

De verdad que yo llevo muy bien que un equipo pierda; sé calibrar muy bien lo que es el deporte. Pero esto que vi el viernes era una demostración de impotencia tan enervante que… menudo cabreo más tonto que pillé.

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