Los libros de 2013

Primer día del año nuevo. ¿Cómo empezar? Cumpliendo la tradición.

¿Los saltos de esquí? No. ¿La marcha Radetzky? No.

La lista de libros.

Un año muy poco lector, la verdad.

Los libros:

La seducción de la música (Christoph Drösser)
La batalla del Atlántico (Andrew Williams)
El caso Bárcenas (Ernesto Ekaizer)
El asombroso viaje de Pomponio Flato (Eduardo Mendoza)
Romper una canción (Benjamín Prado)
Juan Carlos I, un rey golpe a golpe (Patricia Sverlo)

El de Pomponio y el de Juan Carlos, bastante bien. De Romper una canción ya hablé aquí. El caso Bárcenas es bastante decepcionante; te enterarás de todo lo que sabe Ekaizer y con quién se trata, pero seguirás sin saber quién, por qué aquí, por qué ahora, publicó esos papeles.

Y los cómics (que también son libros, ya lo sé, pero entendámonos):

El mundo de Alef-Thau (Alejandro Jodorowsky,Marco Nizzoli)
Kabul Disco-Tomo I-Cómo no fui secuestrado en Afganistán (Nicolas Wild)
Paul en Quebec (Michael Rabagliati)
Stitches – una infancia muda (David Small)
Marzi 1984-1987 (Sylvain Savoia,Marzena Sowa)
Lackadaisy (Tracy J. Butler)

También releí Arrugas, de Paco Roca.Todos ellos muy buenos, espero escribir más detalles. De Lackadaisy ya dije lo grande que es.

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3 comentarios to “Los libros de 2013”

  1. Emilio Molina Says:

    ¡Feliz año, Guti! Desconozco el protocolo de hasta qué día del año se puede desear un feliz año actual.

    Sobre años lectores, yo llevo un año enfrascado en libros de física, física cuántica y sectas. Ha sido un año de conocer lo que significa la palabra “magufo”, “quantum woo”, y adentrarme en las chorradas de Chopra, homeopatías y otros vergeles. Ha sido un año de suscribirme a una docena de canales de youtube sobre ciencia (geniales Sixty Symbols, Veritasium, One Minute Science, SciShow, Smarter Every Day, Numberphile y otros relacionados).

    Así que ha sido un año también lleno de rifirrafes aquí y allá con mucha gente sobre estos temas, sobre cómo la gente (incluso gente con carreras de ciencia) se traga todo lo que en una noticia de cualquier medio se diga sobre ciencia (y más si es de física cuántica, como el fantástico descubrimiento de que “la mente conforma la realidad”…), aunque lo esté escupiendo interesadamente un cuentista para difundir sus terapias de curación (cuántica, por supuesto) y vender cursos y libros; o aunque la noticia sea una hipótesis de estudio de un instituto de investigación sin contraste de datos ni publicación en revista científica alguna.

    Ha sido un año de mucho hervir la sangre, “facepalms”, y la sensación asimoviana de estar yendo a marchas aceleradas hacia un declive trantiano de la razón humana.

    Algún rato me encantaría que compartieras con el público tu punto de vista al respecto. Tengo curiosidad por saber cómo un educador del campo de la ciencia convive con estas cosas.

    Por extender con un poco más de detalle el asunto, ahí va alguno de los enlaces del “cómo empezó todo”: http://listadelaverguenza.naukas.com/2013/11/18/bioneuroemocion-en-la-universidad-de-alicante/

    ¡Feliz año de nuevo!

  2. Guti Says:

    ¡Feliz año, Emilio! Siempre se puede desear feliz año, por supuesto.

    Homeopatía, gente de ciencias que se traga las mayores chorradas… Sé de qué va 🙂 Nos reímos cuando en una peli del oeste llega el vendedor de elixires, y los pobres paletos ignorantes se los compran, pero luego a nuestro alrededor vemos los mayores timos, con luz y taquígrafos, y la gente traga. Y no, no hace falta ser muy listo para ver a un vendedor de elixires.

    Pues sí, un educador del campo de la ciencia sufre todos los días lo indecible, con cada telediario, con montones de conversaciones, viendo cómo los estafadores se forran, no sólo los de las preferentes (que al fin y al cabo inventan engaños sofisticados), sino los ramplones. Ya escribí alguna vez sobre estas preocupaciones:

    https://guti.wordpress.com/2010/02/18/escepticismo/

    pero últimamente me estaba apeteciendo volver sobre el tema, la verdad.

  3. Emilio Molina Says:

    Pues espero esa entrada como agua de mayo. Me ha “relajado” bastante leer la anterior (creo que necesito terapia de grupo o algo).

    Me ha resultado curioso encontrarme con referencias a Goldacre en los comentarios. Dos de mis libros de este año (“Mala Ciencia” y “Mala Farma”) han sido suyos, remachados por “El mundo y sus demonios”, “Billions and Billions” de Sagan, y “How We Know What Isn’t So: The Fallibility of Human Reason in Everyday Life” de Thomas Gilovich. También ha caído “Las sectas entre nosotros” de Margareth Thaler Singer (aunque ése me lo terminé el fin de semana pasado). Y entre medias, infinitos hilos de homeopatía, bioneuroemoción, chemtrails…

    Me pregunto si las nuevas generaciones serán más “espabiladas” que las actuales, menos, o seguirá habiendo de todo. Me pregunto (como tú, por lo que leí) por qué no hay un “Quinto Milenio y medio” en el que se cojan los temas típicos del milenio y medio anterior y se cuente todo lo que se sabe sobre el tema (que a veces es tan o más interesante que la versión “mística”, aunque sólo se trate de la biografía del tipo que se tuvo que inventar lo que fuera para sacarse unas perras). A eso, me respondo que quizá la gente no quiere que la eduquen, sólo que la abotarguen. Pero por lo menos podrían poner un disclaimer antes de este tipo de programas de radio y televisión con algo así como lo que decían antes de “Más allá del límite”. Algo como “Os vamos a contar mil historias fascinantes. Todas ellas son falsas, pero el Señor de Los Anillos también y no por eso mola menos.”

    En fin, que llevo un año de “apertura de mente” y todo lo que encuentro es estafa, credulidad, endiosamiento… gente a la que le duele decir “no lo sé” o “no lo entiendo”, y que cuando le explican algo lo acepta por quien se lo ha dicho, sin pararse un segundo a ver si alguien lo ha refutado y por qué motivo. Gente que acusa al método científico de “mecanicista y simplista” para abrazar “curaciones holísticas” (generalmente en plan de “tómate agua con bicarbonato y te curarás de todo”, pero eso no les parece simplista…), gente con un sesgo cognitivo del tamaño de un planeta. Alguno que no sé si es un estafador o un cándido que se cree sus propias mentiras. Y así sucesivamente…

    (Uf, qué respiro 😀 ¡Gracias! )

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