La diferencia salarial entre hombres y mujeres

En el artículo que escribí sobre Laia Sanz (que en realidad era más bien sobre Thais Villas) salió el tema de las diferencias salariales entre hombres y mujeres. Yo califiqué el asunto de “falacia”. Y esto merece una explicación. De hecho, merece mucho más que eso. Por eso he escrito un artículo bastante largo, que supongo que sólo leerán los muy interesados.

Oímos constantemente una afirmación del cariz siguiente: “En España las mujeres cobran el X% menos que los hombres por hacer el mismo trabajo”. O “por desempeñar el mismo puesto”. Hay muchas formas equivalentes.

María José Pérez Villadóniga, una economista especialista en el asunto,  afirma según La Nueva España (24/05/2013) cosas como que “en el primer caso [empresas con convenio laboral de sector y no de empresa], las mujeres que llegan a los puestos dirigentes más relevantes tienen menor dotación salarial con respecto a los hombres”. María José recibió junto con Ana María Rodríguez Álvarez un premio del Consejo Económico y Social del Principado de Asturias (CES) por un trabajo de investigación publicado en 2012, titulado “Análisis de las diferencias salariales entre hombres y mujeres en Asturias: Un análisis de frontera”. En ese trabajo se explica, por ejemplo, que con datos de la Encuesta de Estructura Salarial de 2006, la retribución bruta anual media de los hombres para ese año fue un 26,3% superior a la de las mujeres. ¡Un 26,3%! ¿No te están entrando ganas de salir a la calle con una pancarta? ¿No te parece absolutamente inadmisible?

La OIT, en su publicación “la hora de la igualdad en el trabajo” (2003) dice “En todo el mundo, millones de personas ven cómo se les deniega literalmente un puesto de trabajo, se les confina a determinadas ocupaciones o se les ofrece un salario más bajo únicamente por razón de sexo […] cualesquiera que sean sus capacidades o los requisitos del trabajo”. En el informe sobre brecha salarial publicado en los “Cuadernos de la mujer” de la Madrid Woman’s Week, nº 49, se titula que “Las mujeres ganan de media un 20% menos que los hombres por un mismo trabajo”. En El País, febrero de 2013, María R. Sahuquillo afirma que “Las mujeres ganan 5.744 euros menos al año que los hombres por trabajos iguales”. Y podríamos seguir hasta el infinito.

¿No te hierve la sangre? Uno se imagina a un empresario. Contrata a la vez a un hombre y a una mujer. Van a hacer lo mismo. Pero entonces se da cuenta de que ella no tiene cromosoma Y, y dice: “a esta le pago el 26% menos, así, por la jeta. Porque es mujer”. ¿Será asqueroso el tío?

Sí, lo es. Ese tío existe, y en adelante lo llamaremos “empresario asqueroso” para distinguirlo. Y existen los gorilas albinos. Pero la inmensa mayoría no lo son.

Yo hice algo que no ha hecho todo el mundo: me agencié un ejemplar del estudio de Pérez Villadóniga y Rodríguez Perez y lo leí. Ahora veo que si quieres puedes leerlo también en Internet. Ese trabajo empieza con una cita de la OIT, parte de la cual es eso que reproduje arriba.

Resulta que si lees esa entrevista a María José en La Nueva España más allá del titular, te encuentras con que a continuación de la afirmación sobre las mujeres en puestos dirigentes dice esto otro (todas las negritas de aquí en adelante son mías): “[la diferencia salarial entre hombres y mujeres] se da, casi por igual, en todos los sectores y […] responde a muchas causas, por lo que es complicado que las administraciones puedan tomar medidas efectivas al respecto”. Y puntualiza el entrevistador:

Por eso, la economista prefiere hablar de «diferencias» antes que de «discriminación pura y dura» en relación a la cuantía de las nóminas por razón de sexo. «Los motivos son muy diversos. En muchas ocasiones son las propias mujeres las que renuncian voluntariamente a un mayor poder adquisitivo por razones como la maternidad o una mayor dedicación a la vida familiar», comenta la especialista.

Si te lees el estudio que tantos medios citaron en aquel momento para insistir en la idea del empresario asqueroso, te encontrarás con lo siguiente. La frase sobre el 26,3% está en la primera página de la introducción, y el punto con el que acaba es un punto y seguido, y lo que sigue es:

Esa diferencia se reduce al 16,3% si se considera el salario medio por hora, medida más precisa pues se tiene en cuenta el efecto del número de horas trabajadas.

Un momento. Un momentín, espera.

Entonces… si en vez de medir salarios brutos mides salario por horas, ¿ya se ha evaporado instantáneamente casi el 40% de la injusticia? Resulta que en 2010 el 21,1% de las trabajadoras asturianas trabajaba a tiempo parcial, frente a un 3,8% de los hombres. ¿De verdad están haciendo el mismo trabajo mujeres y hombres?

Dos páginas más adelante se dice otra cosa curiosa:

En cuanto a las ganancias salariales, existe un diferencial salarial medio a favor de los hombres del 25,8%, que se reduce al 6,4% si atendemos al salario base.

Esa voy a hacer como que no la he visto. Porque no quiero ni pensar que la enorme injusticia del 26,3% se reduzca al 6,4% si la mides de otra forma. Perderíamos de golpe el 75% del cabreo que tenemos. Como sigamos puntualizando…

En la página 21 dice María Jesús que las mujeres ganaron en promedio 0,71 céntimos por cada euro que obtuvieron los hombres. Y en el párrafo siguiente dice, con una tranquilidad que más que tranquilidad es verdadera sangre fría:

Debemos señalar que, dado que las mujeres presentan una mayor temporalidad y una mayor proporción de contratos a tiempo parcial, es conveniente dar también una medida de las diferencias en términos del salario hora.

Eso sí que es sentido del humor. ¡”Es conveniente”, dice! Me mata.

Pues si miras el salario por hora, ese ratio de 0,71 cambia. Curiosamente, en el sector de la construcción, que uno suponía lleno de empresarios trogloditas, es 0,95 (cobran casi lo mismo). En hostelería, 0,93. En educación, 1,00 (cobran lo mismo por hora). Sin embargo, en el epígrafe “Otras actividades sociales y de servicios prestados a la comunidad; servicios personales” el ratio es 0,55. ¿Te crees esta cifra, o será que ahí han metido trabajos muy distintos? Para hacer comparaciones, ¿basta con decir “trabajo en la construcción” y ya podemos hacer ratios? Pero ¿de qué va esto?

En la página 46 se explica que las grandes diferencias salariales provienen de los complementos salariales, no del salario base. Y dicen:

[…] los complementos son cantidades que se añaden al salario base y que se fijan en atención a circunstancias relativas al propio trabajador (antigüedad, titulación, idiomas y similares); al puesto de trabajo (peligrosidad, toxicidad, o trabajo a turnos); a la cantidad o calidad del trabajo realizado (pluses de actividad, asistencia, etc.) o a la situación y a resultados de la empresa (participación en los beneficios).

[…]la concentración de mujeres en puestos donde la conciliación de la vida familiar resulta más fácil (puestos temporales o evitando, por ejemplo, turnos de nocturnidad, también vinculados a peligrosidad) hace que sea más difícil conseguir los complementos de actividad antes mencionados. Todo ello constituye algunos de los motivos clave para explicar las potenciales diferencias entre la “estructura salarial” entre mujeres y hombres. De la Rica (2010) encuentra para el año 2006 diferencias del 17% en el salario total hora a favor de los hombres. Esta diferencia aumenta hasta el 42% cuando se analizan exclusivamente los complementos salariales hora. La naturaleza de estos complementos hace muy difícil su control y, por tanto, dificulta enormemente conocer hasta qué punto dichos complementos son objetivos o son causa de discriminación […]

Es un argumento falaz; yo quiero que De la Rica lo explique al revés, y me diga en qué queda ese 17% cuando le descuentas los complementos. Bueno, ya lo han dicho ellas más arriba: queda en el 6,4%.

En fin, en las conclusiones del estudio se pone otra cita de la OIT, una actualización de 2004 de algo titulado “Romper el techo de cristal: las mujeres en los puestos de dirección”. Dice la OIT:

La investigación ha demostrado que las actitudes sociales y culturales existentes y la desigualdad de género en la educación, la formación y la contratación traen como consecuencia una segregación ocupacional vertical y horizontal por razones de sexo, y que es esta la principal razón para la persistencia de diferencias de remuneración entre los hombres y mujeres.

O sea, que el empresario asqueroso no actúa como hemos descrito. La diferencia salarial entre hombres y mujeres se explica por una segregación ocupacional. Hablando de esa segregación, de que haya más mujeres en unos u otros sectores peor o mejor remunerados, dicen las autoras en las conclusiones:

No obstante, estos datos son meramente descriptivos y no necesariamente reflejan discriminación hacia las mujeres en el mercado de trabajo. Al menos una parte de estas diferencias observadas pueden deberse a distintas preferencias o cualificaciones entre hombres y mujeres.

Total: que la ocupación de las mujeres en unos u otros puestos no es fácil de explicar, que puede no responder a discriminación estricta, que una vez nos centramos en el mismo (¡es un decir!) sector o puesto el salario base no suele ser muy distinto, que los complementos resultan difíciles de caracterizar y pueden tener muchas explicaciones…

Hasta aquí el estudio de María José y Ana María. ¿Qué pasa con las demás citas que he puesto?

Pues más o menos lo mismo. En el artículo de Sahuquillo en El País, si vas más allá del titular puedes leer:

Una desigualdad que se da en mayor medida en el sector privado y que se acrecienta fundamentalmente porque los hombres reciben más complementos salariales —por disponibilidad total, responsabilidad, horas extraordinarias— que las mujeres.

Si vas al estudio de “Cuadernos de la mujer”, en la página 3 ves la tabla de ocupaciones. Tiene… 5 tristes categorías: Directivos, Técnicos y profesionales, Administrativos y apoyo, Otros, y No cualificado. Es decir: que para esta gente, si eres “Técnico o profesional”, ya puedes comparar tu salario con cualquier otro “Técnico y profesional” y quejarte si es distinto, porque… hacéis el mismo trabajo. ¿No lo sabías?

Conclusión: las mujeres cobran menos que los hombres, es un hecho, por un montón de razones. Pero NO COBRAN MENOS POR HACER EL MISMO TRABAJO. COBRAN MENOS PORQUE HACEN TRABAJOS DISTINTOS, CON OTROS CONTRATOS, CON MENOS HORAS, EN OTROS PUESTOS, CON OTRAS RESPONSABILIDADES, EN OTRAS CIRCUNSTANCIAS. El empresario asqueroso que hemos descrito arriba no existe de manera estadísticamente significativa.

Y quien quiera afirmar lo contrario, que me enseñe estudios como mínimo igual de rigurosos que el de María José Pérez Villadóniga y Ana María Rodríguez Álvarez. Ese estudio se ha utilizado en la prensa para sostener la tesis del empresario asqueroso, y sin embargo en él no aparece evidencia alguna al respecto.

Al igual que me molesta profundamente que el logro de Laia Sanz se enturbie y se vista de lo que no es, me ofende que gente que sabe perfectamente que su estudio no dice eso esté jugando entre dos aguas, siendo ambigua. Las razones, supongo, son las mismas que las de Thais Villas: su estudio no vendería lo mismo si hablaran claro. Por eso dan una de cal y otra de arena. El mito es mucho más rentable que la realidad, aun cuando la realidad debiera ser más que suficiente.

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6 comentarios to “La diferencia salarial entre hombres y mujeres”

  1. Goyo Says:

    Muy buen post. Estaba buscando algo por la red que me aclarase el tema, porque me parece increíble que se siga creyendo y predicando esto como una verdad absoluta.

  2. guticr Says:

    ¡Muchas gracias! Me alegro de que te haya interesado. Creo que hay que combatir la injusticia, pero desde la verdad. Donde no haya injusticia, no hay que inventársela.

  3. Machismo | Diariu de Guti Says:

    […] la caza de brujas. Y aborrezco las falsedades. Por todo ello, no es la primera vez que aquí me quejo de alguna reivindicación feminista, y probablemente tampoco será la […]

  4. Carles T Rentería Says:

    Es increíble que hasta la fecha este tipo de cosas siga sucediendo. Aun si de pocos casos se tratara. Me quedo con esto: “las mujeres cobran menos que los hombres, es un hecho, por un montón de razones. Pero NO COBRAN MENOS POR HACER EL MISMO TRABAJO. COBRAN MENOS PORQUE HACEN TRABAJOS DISTINTOS, CON OTROS CONTRATOS, CON MENOS HORAS, EN OTROS PUESTOS, CON OTRAS RESPONSABILIDADES, EN OTRAS CIRCUNSTANCIAS.”

  5. El salario de las mujeres | Diariu de Guti Says:

    […] rara: he visto un artículo sobre la diferencia salarial entre hombres y mujeres… y no decía la misma mentira de […]

  6. La diferencia salarial entre hombres y mujeres (II) | Diariu de Guti Says:

    […] un tiempo puse aquí algunos datos respecto a la diferencia salarial entre hombres y mujeres. El mismo estudio que en los medios se […]

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