Mapi Quintana y Federico Lechner en L’Esperteyu

¿Qué hago si me traen a Federico Lechner a casa? ¿Y si encima toca a dúo con Mapi Quintana?

Pues ir, claro. Vaya pregunta.

Y así, inesperadamente, ayer pude ver en directo a un músico al que admiro, y me firmó mi ejemplar de La extraña pareja.

Lechner y Serrano

Este es un disco que me dejó con la boca abierta, literalmente. El primer tema, el que da título al disco, ya es un puñetazo, sorprendente. Federico hace swing con una especie de ostinato que no le oigo casi a nadie más. En ese primer tema también hace un solo con la mano izquierda, un solo con los graves mientras se acompaña con los agudos, cosa muy poco habitual (ayer en el concierto también lo hizo en otro tema). Lo de Antonio Serrano también tiene delito. Concebimos la armónica como ese instrumento que soplan con mayor o menor fortuna músicos de blues, o Bob Dylan, o gente que no sabe tocar otra cosa. Luego, oyes a Stevie Wonder y dices “hay que ver lo que le saca este tío a ese instrumento”. Hasta que un día, claro, oímos a Toots Thielemans… o a Antonio Serrano, y te das cuenta de que lo que habías oído hasta entonces no era tocar la armónica. El gusto y las líneas melódicas de Serrano son algo sobrenatural. Y en este disco tocan los dos con un descaro, con una ausencia de prejuicios, con una solvencia… pues eso, que deja la boca abierta. Esto es en directo, y no desmerece nada:

Bueno, pues ayer teníamos a Lechner con Mapi. Arrancan con I Fall in Love Too Easily, y ya está amortizada la visita. Pero hoy no es el día de ceñirse a los standards; luego hacen Encontros e despedidas, de Nascimento, y un tema compuesto por Mapi, y entonces Mapi avisa de que lo que va ahora no es su especialidad y hará lo que pueda, y canta Nostalgias. Y luego una canción tradicional asturiana, que supongo que teóricamente no es la especialidad de Federico. Y más tarde El día que me quieras, y… sí, Alfonsina y el mar. Hay que ver cómo Federico tocaba lluvia (sí, era lluvia, tenías que haberlo oído). No estoy seguro de si fue en They Call It Stormy Monday, porque sólo recuerdo que el piano llovía.

Los músicos como estos, los que llevan tanta música dentro, pueden hacer cualquier cosa, porque sólo les sale arte. En la primera parte del concierto el piano estaba demasiado alto, y la gente tampoco estaba todo lo silenciosa que sería deseable. Pero a pesar de todo, hubo montones de magia.

A ver si vuelve pronto, y le compro más discos.

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