Archive for 27 mayo 2014

5 músicos sobrevalorados

27 27UTC mayo 27UTC 2014

Pues igual que me pasó cuando, desde el cariño y la admiración y la adoración, me metí un poco con Clapton, voy a volver a meter la pata, y voy a hacerlo a lo Nick Hornby (sería mejor decir Rob Fleming), con una lista de 5.

Igual que hay discos redondos, o gente anónima excepcional, también hay famosos sobrevalorados en esto de la música. Y la mayoría de los que voy a citar son mis héroes musicales. No los cito necesariamente porque opine que sean malos, sino porque opino que hay una descompensación entre lo buenos que son y el reconocimiento que reciben. Bueno, eso no es raro ni culpa suya, porque a los periodistas en general les gusta agotar calificativos y exagerar las cosas (creen que tienen que ser parte de las historias que cuentan, o embellecerlas, y no se resignan a ser periodistas en vez de escritores, que por alguna extraña razón creen que es mejor; y aparte cobran de la discográfica correspondiente, supongo, que es una explicación mucho más sencilla y probablemente correcta).

Por supuesto, en todo esto hay mucho de gustos.

5. Jimi Hendrix

Que cite a Jimi Hendrix es una declaración de intenciones, porque de hecho es uno de mis músicos favoritos y si está en esta lista es con una categoría distinta a la de otros. Cuando dejé mi primer trabajo, una de las cosas que me regalaron mis compañeros fue un recopilatorio de Jimi Hendrix, porque sabían de qué pie cojeaba yo. Hendrix ha hecho seguramente la mejor versión, con mucha diferencia, de Johnny B. Goode, que conocí por mi amigo el Salensez y que me dejó con la boca abierta y todavía no la he cerrado. Ojo, no hablamos del espectáculo; de aquella no existía Youtube, yo esta canción la . En una cinta.

No sólo eso: ha hecho un montón de canciones maravillosas, irrepetibles. Castles made of sand, Crosstown traffic, Bold as love, Long hot summer night, Little wing… bueno, la mayor parte de lo que hizo.

Además, era tremendo en el escenario, y (para mi gusto) un gran cantante. Johnny B. Goode me impresionó igualmente por la guitarra y por la voz.

Entonces, ¿qué pasa?

Bueno, pues que Hendrix era grandísimo, pero algunas de las cosas que he leído son una exageración. Hendrix es uno de esos guitarristas que cultivan el género circense, la exhibición (lógico, era su oficio), y mucha gente mordía el anzuelo, aunque lo que estuviese tocando no fuese, a veces, para tanto, sino algo en piloto automático para cubrir el expediente, cobrar y largarse. De hecho, he visto actuaciones en las que simplemente no está en forma, mete la pata un montón, y es lo de menos, porque la gente quiere pasárselo bien y flipar, y ya está (incluso él mismo lo dijo alguna vez, con cierta amargura). Tocar con los dientes (cuidadito, que te puedes partir un diente haciendo eso), o prender fuego a una guitarra o cargársela, es muy vistoso, y mucha gente queda convencida de que es el no va más. Y tampoco es eso.

Cuando oigo a alguna gente de aquella época hablar ¡incluso de sí mismos!, a veces me siento un poco incómodo. Ginger Baker dice: “Nos considerábamos la crème, la élite. Éramos los tipos que sabían tocar. Musicalmente estábamos a años luz de los otros.” Jack Bruce dice: “Yo quería ser el mejor bajista del mundo, el más aterrador, y creo que lo era, creo que lo conseguí”. Sí, no estaba mal… para ser músicos de rock.

En ese sentido, hay quien ha mordido el anzuelo demasiado y exagera un poco con Hendrix. Y eso lo digo yo, que soy un fan convicto y confeso.

4. Lenny Kravitz

No, yo no me puedo tomar en serio a un tipo así.

No, yo no me puedo tomar en serio a un tipo tan desesperado por llamar la atención.

Bueno, lo que pasa con Jimi es que hay quien exagera un poco sus enormes cualidades. Pero lo de Lenny es distinto. Hendrix tiene esas cualidades.

Primero: me saca de quicio la pose de misterioso y de follador. Por eso, porque es una pose, una pose de tonto. Es verdaderamente patético ese rollo místico que se trae, apetece quitarle las gafas de sol de un papirotazo para que despierte y deje ya el papel ese de haberse levantado hace poco.

Ir de guay es malo, pero es que la música de Lenny Kravitz parece siempre una especie de “a ver si hace otro Are you gonna go my way“. Y Are you gonna go my way es, básicamente, un riff, y no, no parece haber hecho otra cosa. A mí me parece un guitarrista del montón, y su música me aburre, por más que esté correctamente hecha, que no lo niego. La música es una extensión del papel que se ha montado: un pavoneo sin autenticidad. Si estás enamorado del tipo, la aguantarás, pero si no… a los cinco minutos pensarás que si esta música no se hubiera hecho, no estuviera sonando, no pasaría nada. Se puede prescindir de Lenny Kravitz, de sus gafas de sol y de esos morritos que pone siempre.

Que sí, que ya quisiera yo sus abdominales y su guitarreo y su voz y su falsete. Pero creo que no vale la atención que recibe.

3. Prince

Este es un poco distinto de Lenny, porque me parece que Prince es un buen músico. Pero si en el otro lado de la balanza ponemos la admiración que recibe… a ver, la mayoría de Prince también es pose y engaño.

Este es otro que va de misterioso y de follador. Diría que Lenny quiso ser Prince, sólo que un poco más tirando a rockero. Así que Prince tiene todo lo malo de Lenny, excepto porque su música es un poco más perdurable.

Lo ponen de genio absoluto, de multiinstrumentista (¡¡¡ooooohhh!!!), de criatura divina. Es un tipo bajito que consiguió sobreponerse a su complejo poniéndose plataformas y yendo, como Lenny, de follador y de misterioso. Le salió bien, me alegro, pero divino no es. Bueno, a mí no me lo parece. Toda esa película de los cambios de nombre, y los simbolitos, y el rollo erótico-festivo, me parecen genial para un juego de rol, y ser Prince todo el día y estar eligiendo ropa debe de ser agotador y le reconozco el esfuerzo, pero ateniéndonos a lo que suena, pues sí, pues bien, pues vale, pero no es para tanto, chavales.

2. Van Morrison

No descartes que Bunbury tenga este aspecto cuando sea mayor.

No descartes que Bunbury tenga este aspecto cuando sea mayor.

Hay músicos que se labran una carrera a lo largo de los años, y un prestigio merecido. Y además quien los ha visto en directo dice que es algo inenarrable. Seguro que Van Morrison es de estos.

Pero las cosas como son: yo no escucho un disco de Van Morrison entero. Estoy convencido de que lo que hace Van Morrison lo hace otra gente por ahí, pero además cantando mejor. Según la Wikipedia, dice un periodista, un tal Greil Marcus: “ningún hombre blanco canta como Van Morrison”. Cuando oigo una frase de ese tipo (errónea por tantos motivos a la vez) se me enciende la alarma antipapanatas. Seguramente ningún blanco canta como Van Morrison, ni falta que hace.

Por otro lado, también he leído sobre sus excentricidades, y el paso final para alguien a quien llaman genio tantas veces es creérselo. Bueno, me parece bien que se moldee la realidad a su gusto si puede permitírselo, pero el caso es que tampoco me parece que sea para tanto.

1. Los Rolling Stones

Pues sí, son el número 1 de esta lista. Los Rolling han hecho cosas interesantes, y tienen un valor innegable, una presencia escénica inigualable y una marca propia. Y Jagger es un tipo peculiar, y Richards da mucho miedito. Llamemos a todo eso carisma, y lo tienen. Lo acepto.

Pero ningún disco, ningún tema, ninguna interpretación de los Rolling que yo haya escuchado ha ido más allá de entretenerme positivamente. Estuve a punto de meter en esta lista a los Beatles, no porque su música no diera la talla, sino porque claro, cualquier música sale perdiendo en comparación con la atención que han recibido los Beatles, que excede toda racionalidad.

Sin embargo, los Rolling no se quedan muy atrás en reconocimiento, y sin embargo no creo que sean ni comparables musicalmente. Así que probablemente sean los músicos más sobrevalorados del planeta, en mi opinión. Los Rolling son un parque temático, y para mucha gente pueden ser un fetiche emocional, pero tocar, lo que se dice tocar… pues no sé, seguramente es ignorancia mía, pero aunque no esté del todo mal, nunca me han tenido en vilo. Nada comparable a los temas de Hendrix. Yo creo que si no eres mitómano, los Rolling se quedan en poca cosa. No digo en nada; digo en poca cosa.

Bueno, ya vale de sacrilegios por hoy. Conste que viendo la lista creo que es una injusticia lo de Hendrix, y se me ocurren ejemplos igual de sacrílegos y más justificados. Podríamos hablar de Springsteen, por ejemplo. Pero temo que alguien mande a la policía a mi casa, o algo.

El talento en el siglo XXI

26 26UTC mayo 26UTC 2014

Con Mario Vaquerizo me suele pasar algo así: nunca sé si es de verdad un cantamañanas o, por el contrario, un tipo inteligente. Y esto que dice parece la boutade de las boutades, y al mismo tiempo no le falta razón.

Que en las Nancys no sepamos tocar un instrumento no significa que […] yo no cante, y sobre todo porque estamos en el siglo XXI, y para tener un grupo y ser dueño del grupo no hace falta saber tocar, porque saber tocar es lo más fácil del mundo, es cuestión de echarle horas, y eso no es ser ningún talento, es ser un artesano.

Lo dice aquí, a los 3’46”.

Te puedes escandalizar, o puedes encogerte de hombros y asentir. Tú mismo.

 

Normalizar volumen de MP3 con FFMPEG

23 23UTC mayo 23UTC 2014

Sigo apuntando mis chuletas de cómo usar FFMPEG sin tener uno demasiada idea de lo que está haciendo.

Si un MP3 tiene el volumen demasiado bajo, puedes arreglarlo así.

Primero tienes que averiguar cómo está de bajo. Haces algo como esto (ojo, con un FFMPEG actualizado, porque esto no ha funcionado siempre, y esto es concretamente en Windows):

ffmpeg.exe -i fichero.mp3 -af "volumedetect" -f null NULL

El programa analizará el mp3 y dirá un montón de cosas, y al final verás estas, de las cuales te interesa lo que he marcado en rojo, el max_volume:

size=N/A time=00:03:54.99 bitrate=N/A
video:0kB audio:40482kB subtitle:0kB other streams:0kB global headers:0kB muxing
 overhead: 44499573145600.000000%
[Parsed_volumedetect_0 @ 02d50900] n_samples: 20726878
[Parsed_volumedetect_0 @ 02d50900] mean_volume: -26.7 dB
[Parsed_volumedetect_0 @ 02d50900] max_volume: -7.7 dB
[Parsed_volumedetect_0 @ 02d50900] histogram_7db: 1
[Parsed_volumedetect_0 @ 02d50900] histogram_8db: 12
[Parsed_volumedetect_0 @ 02d50900] histogram_9db: 57
[Parsed_volumedetect_0 @ 02d50900] histogram_10db: 305
[Parsed_volumedetect_0 @ 02d50900] histogram_11db: 1111
[Parsed_volumedetect_0 @ 02d50900] histogram_12db: 3476
[Parsed_volumedetect_0 @ 02d50900] histogram_13db: 9687
[Parsed_volumedetect_0 @ 02d50900] histogram_14db: 23599

Una vez tienes el dato, puedes probar a subir el volumen 7.7 dB. Y se puede hacer así:

ffmpeg.exe -i fichero.mp3 -af "volume=+7.7dB" -y salida.mp3

A muchos esto les parecerá un sacrilegio, hablarán de compresión de rango, de mil cosas que manejará alguien que verdaderamente entienda de sonido. Pero para gente como yo… esto va que chuta.

De igual a igual

21 21UTC mayo 21UTC 2014
Columpio, de Fragonard.

Íbamos a poner a los tres toreros dando volteretas, pero como nos disgusta todo tipo de animalicos sangrando, aquí tienes en su lugar una escena galante de Fragonard.


Dicen que se suspendió una corrida de toros, en el segundo toro, porque se acabaron los toreros.

Zabala de la Serna utiliza su habitual prosa dramática, pedante hasta la náusea. Titula:

Vientos de muerte, orgía de sangre

Flipa. Pero falta más, porque la primera frase es:

Vientos de muerte enmarañaban los papelillos del ruedo como una tómbola del destino.

El resto nos lo ahorramos, porque de ahí va a peor hasta el clímax de la horterada trágica. A veces creo que lo que les pone a los taurinos no es el toreo, es dar rienda suelta a su petulancia escribiendo sobre él.

Esto de la suspensión no pasaba desde 1979, al parecer. Luego tendrán el valor de decirnos que el torero se enfrenta al toro de tú a tú. La estadística no les avala en absoluto.

Y todo este despropósito es legal y dicen que España es precisamente esto.

El plagio de Led Zeppelin

21 21UTC mayo 21UTC 2014

El rock requiere asistentes personales. Este tiene contratados a tiempo completo a uno para que le arregle la melena, y a otro para que le afine esas 18 cuerdas.

Dicen que los herederos de Randy California, ya fallecido guitarrista de un tal grupo Spirit, van a demandar a Led Zeppelin por plagio. Que el muy conocido principio de Stairway to Heaven es un plagio de la canción Taurus de Spirit.

Si quieres puedes oírlo tú mismo. Stairway to Heaven, Taurus (saltándonos más de 40 segundos de relleno).

No me extrañaría nada que Jimmy Page y Robert Plant, cuando escribieron Stairway to Heaven, recibieran inspiración de Taurus. Y por otro lado, uno tiende a ponerse del lado del débil frente al poderoso que vampiriza su trabajo. Es repugnante que un abogado represente a un muerto y pienso en herederos aprovechados, pero siempre puedo recurrir a la idea de que lo hacen por el honor de Randy, que en paz descanse, a quien querían mucho y que seguramente era un gran tipo (murió salvando a su hijo de ahogarse, por lo que parece).

Y a pesar de todo, en este caso estoy con el poderoso. Con Led Zeppelin. Y esa demanda me parece casi ofensiva.

No sé qué te parece al escuchar los dos inicios, pero el único parecido que tienen es un recurso armónico-melódico que está en miles de canciones: lo que se llama un line cliche o, como dicen los ingleses amantes de las siglas, C.E.S.H. (Contrapuntual Elaboration of Static Harmony, o  Chromatic Embelishment of Static Harmony).

Un acorde no son más que tres ó cuatro notas sonando a la vez. Si en ese acorde vas cambiando una sola nota, que desciende poco a poco, por así decir, consigues un bonito efecto.

Pongamos La menor, que tiene La, Do, Mi. Si vas bajando ese La mientras dejas las otras notas donde están, tendrás:

La Do Mi –> La menor (en notación americana, A-)

Sol# Do Mi –> La menor 7ª mayor (A-Δ)

Sol Do Mi –> La menor 7ª (A-7)

Fa# Do Mi –> La menor 6ª (A-6)

Dicho así parece críptico. A ver si te suenan los primeros 10 segundos de esto (que, por cierto, es una maravilla de principio a fin):

Esto tiene un efecto muy notable, muy bonito, y se ha hecho en tantas canciones, es tan conocido, que tiene nombre y viene en los libros.

Led Zeppelin hace algo como esto, que no es más que un line cliché adornado con unas notas, unos arpegios aquí y allá, pero los acordes de base son:

A-    A-Δ    A-7    D     (F     G A-      F E…)

Es decir, en el cuarto acorde ya abandonan el esquema clásico; no mantienen todas las notas de La menor, no hacen A-6, sino que dan otro acorde distinto, que es un Re. No importa, porque la nota grave sigue siendo el Fa# que ahí arriba pusimos en negrita (Fa# también forma parte del acorde de Re), con lo que el efecto de “bajada”, la columna vertebral del line cliché, sigue intacto.

Spirit, al parecer, hacen esto:

A-    A-Δ    A-7    A-6   A-    ( D    A-     G)

Hay varias diferencias. El cuarto acorde es un A-6, es decir, siguen con el line cliché de libro, e incluso en el siguiente acorde, que vuelve a ser un A-, dan como nota grave un Fa, que continúa el efecto “descendente”.

El resto es diferente. Están en el mismo tono, usan un line cliché, se parecen… como se parecen un huevo y una castaña. Sí, se parecen.

Pero reclamar la propiedad intelectual del line cliché es el tipo de asqueroso secuestro intelectual que intentaría cometer una multinacional. Es algo que va contra el concepto mismo de cultura. Es establecer un peaje sobre las ideas. Y me parece infinitamente más importante que la propiedad privada de los herederos de un guitarrista muerto. Claro que Led Zeppelin se pueden haber inspirado en Spirit. ¿Y?

Mira cómo empieza esta moza un tema compuesto en… 1926, cuarenta años antes de que se formara Spirit (y en el mismo tono que Stairway to Heaven):

Mira cómo empiezan los acompañantes de Sarah Vaughan en In a Sentimental Mood (compuesta por Duke Ellington en 1935) un line cliché clarísimo con el bajo, a partir del segundo 4 ó así (y de paso escucha el resto de la canción, porque pone los pelos de punta):

Bueno, la lista de ejemplos es infinita. No sé si se podría demandar por plagio a Spirit.

 

 

Why (jazz) guitar players should take singing lessons

15 15UTC mayo 15UTC 2014
John Pizzarelli

John Pizzarelli

I’ve been taking jazz guitar lessons for about 8 years. More than one year ago, I was wondering whether I should take (jazz) singing lessons. Becoming a singer was not a goal for me (I didn’t even consider it achievable). But I was curious about what vocalists do, and in addition I thought approaching music from that point of view could be enriching. So I finally started.

First of all, I must put some perspective. You’ve probably done all the training and the long hard work it takes to become a true professional musician; if that’s the case, most of this will be nonsense for you. But if you’re like me, you didn’t really do the serious work first; you actually learned music through the guitar. The strings are your friends, but the notes are your enemies; maybe you can’t even tell which note will sound in every fret and string. And I’ve met lots of guys out there that did exactly the same: all the music they know is bound to the guitar, and there are lots of things they can’t separate from the guitar.

And now, if you are a bit like me, I’m going to tell you two things: how you should take singing lessons, and why you should definitely do it.

 

HOW

The first, most important thing, is to find the proper trainer. And there are two things involved: musical tools and strictly vocal tools.

As for the former, studying jazz implies finding a good jazz trainer. Someone that understands the genre, that masters and is able to explain the many skills needed (improvisation, storytelling, pronunciation, acting, modern harmony, rhythm, style…). Studying jazz singing with an operatic teacher is not a good choice, in my opinion (you can learn tons of things anyway, that’s for sure).

As for the latter, the pure vocal technique, let me state a strong opinion of mine. Forget religion. Forget beliefs. Go for a trainer who only accepts scientific evidence and understands everything he’s teaching.

The vocal training world is full of, so to speak, alchemists. There’s a good reason for that. If you take dancing lessons, your teacher will probably refer to your left foot or ask you to raise your elbow. If you take singing lessons… your feet and elbows are, in this case, hidden inside your neck. Teachers are usually reluctant to cut your throat open in front of a mirror just to show you how to reach a high note. And let’s face it: even if they were allowed to use the scalpel, lots of singers (I suspect teachers included) do not have anyway a clue about the real anatomy of singing (science itself is still studying many aspects of it).

To get to control those unknown organs, people resort to metaphors, or to sensations, or just invent things. So the singing world is bloated with contradictory schools of thought, keeping endless discussions about names, about whether something exists or not.

Don’t allow anybody to teach you with metaphors only. They must prove that they know and understand the real stuff. And for me, this means only one thing: your trainer must follow EVTS or some similar method. Something based on biology, physics, with a consistent nomenclature based on sound scientific principles. Singing is just producing sound; the only allowed magic involves emotions. Reject myths. Flee alchemists, embrace chemists.

I was lucky enough to have a local singer which is proficient in both musical and vocal tools for jazz singing as I’ve described above (in addition to being a superb musician whom I admire).

 

WHY

After my singing lessons, I’ve come to the conclusion that the most important reason is this one:

You must get your guitar out of your way for making music.

Guitar is a jealous beast. No matter who you are and how long you practice, I can bet you need to practice more. That’s true, and will always be. But eventually you must realize that guitar is -literally- an instrument for producing music. The music is somewhere else.

George Benson

George Benson

Most guitar players I know are aware that they are barely able to read, or not able at all; that they are not fluent computing intervals, or naming the notes of a particular scale. Many of us never stop playing during a solo. We don’t pay much attention to the story a song tells (not to mention the lyrics). We forget dynamics, we don’t use them (in spite of their being a particularly powerful emotional resource). We choose and play rhythmic and melodic patterns, but they are bound to our fingers. In fact, very often we are not sure how our own patterns sound; we don’t really have the sounds of the notes in our head, in spite of being able to play them. We are producing music that reflect our artistic decisions, but only to a certain degree; a part of it is not stored in our mind, but in our hands and eyes. Even worse: we are not even aware of this… until we try to sing some pattern.

If you keep relying only on the guitar, you’ll be able to improve your playing. But if you’re like me, you’ll probably never find the motivation to really sit down and study intervals until you master them. Or to really use written music as a valuable tool for transmitting, receiving and processing information. But above all: you’ll never realize that, after all, you don’t really know how that chord, or that scale, sounds. You’ll be relying, consciously or not, on your eyes and your hand.

Singing is a revealing experience. You can’t hide behind the guitar, but most importantly, you must make your music with your head. Step aside the guitar several times a week, face the music, try to sing over a dominant chord, and then return to the instrument.

I keep taking guitar lessons, of course. Last week, I worked harder on the vocal lessons, and let guitar a bit aside. The next guitar session, my teacher and I played three tunes I’ve been studying for weeks. I was afraid of the results, having practiced even less than usual. Of course I noticed the lack of practice, but actually my guitar teacher was quite happy with my playing (and believe me, that’s not easy to achieve). Phrasing, rest management, several of these things were better. My singing practice had emerged while playing the guitar. For instance, when you sing you get acquainted with rests… you need them to breathe!

I’m not saying that I’m a proficient improvisor now (nor an excellent singer, by the way). I devote only a handful of hours a week to music, and most days (literally) I don’t event grab the guitar at all. My progress is very, very slow (but constant). So I cannot tell how this will result in the end. But I’m just starting to see the benefits, and I think it’s worth it.

Problem is, you could easily die from a sudden handsomeness overdose.

Problem is, you could easily die from a sudden handsomeness overdose.

In addition to producing notes, singing will make you a better musician in many other aspects that your guitar is making you forget. You’ll start to get interested in lyrics, in storytelling. You’ll face the fact of producing music without hiding your body; you’ll probably improve your stage presence. You’ll probably start expressing some more things with your face, as you think about what you’re telling (never, ever, underestimate the importance of a smile or a way of looking). While singing, you’ll discover that you can whisper, you can shout, the music changes completely around that, and you’ll realize that dynamics are probably the most underrated, forgotten resource of your playing. The list goes on and on, but to summarize: with a guitar, you can play with little intention. When the instrument is your own body, you can’t work around your intention, so you take a more involved, conscious approach to music. And your intention, your conscience, your feelings, is what this business is all about.

There are very many other reasons to take  singing lessons. For instance, I suppose you’ll be much more valuable as a professional if you’re able to sing (in my case, this is just a hobby), you’ll be more versatile and independent (you’ll be able to gig alone, you’ll be able to do backing vocals, you’ll write and play vocal duo arrangements, you’ll use your voice as another instrument, combined with the guitar or not…). Also, you’ll be able to better understand singers (yes, that’s actually possible!) and help them with your comping.

And there’s another important reason: you can enjoy singing itself. It’s very interesting, and after all… let’s admit it, it’s fun!

La violencia y los motivos

14 14UTC mayo 14UTC 2014

Leo muchas veces titulares como este.

Un hombre mata a su mujer con cáncer terminal y luego se suicida.

Y debajo del titular suelen incluir la leyenda “Es el X caso de violencia machista este año”, o cosas parecidas.

Yo sé que no se debe decir nada que parezca justificar el hecho de que un hombre mate a una mujer, que hay que ser muy cuidadosos con eso, que no podemos entrar a suponer cosas, ni a poner eximentes sobre la mesa. Así que no voy a las justificaciones ni a las explicaciones, vamos simplemente a los calificativos. ¿Ha sido eso, realmente, violencia machista? ¿Se puede calificar así?

Por cierto, poco después he visto que en el subtítulo de la noticia de arriba han quitado la expresión “violencia machista”. A lo mejor les ha surgido la misma duda que a mí. Y es que cuando se informa de un asesinato, el asunto de los motivos es sumamente delicado. Curiosamente, unos motivos pueden parecer menos censurables que otros, aunque el hecho sea el mismo. Y resulta que juzgar motivos es difícil, porque nadie está en la mente del autor más que el autor mismo.

Me pasa algo parecido, aunque en este caso me lleva muy cerca de la indignación, con el asesinato de Isabel Carrasco. Sabiendo los precedentes (esto es, que si cualquier político del Partido Popular recibe una multa de tráfico se debe a una persecución política orquestada por Zapatero Stalin), cuando supe de la noticia hice el ejercicio de imaginarme qué pasaría si la asesina, que al parecer actuó por motivos personales, llega a ser simplemente simpatizante del PSOE, o afiliada a UGT. Qué clase de titulares tendríamos, qué clase de debates sacudirían esta nuestra estúpida sociedad. Aunque el asesinato fuera el mismo y por los mismos motivos.

El azar (o no) quiso que la asesina fuera, precisamente, militante del PP. Y solamente por ese motivo nos ahorramos ríos de tinta, miles de páginas de columnas, miles de invectivas radiofónicas y televisivas, de tertulias, de odio. De estupideces. Curiosamente, en los titulares las portadas del día siguiente, que por curiosidad examiné, ninguno de los periódicos habituales mencionaba siquiera al PP; la noticia no era que “una militante del PP asesinase a Isabel Carrasco”. Simplemente, alguien la había asesinado. ¿Te imaginas cómo serían los titulares si el asesino fuese un sindicalista con los mismos motivos personales?

Bueno, la evidencia más evidente no ha bastado: aún hay quien ha relacionado el asesinato con los escraches, o con el Gran Wyoming, o con El Jueves o con cualquier otra cosa. Es su trabajo, están de guardia, y nunca dejan de hacerlo. Son concienzudos.

Los hechos dan igual cuando quieres llegar a una conclusión concreta.