Un disco redondo

Los discos redondos no son sólo cosa del pasado. Hay mucha paja, mucho comercio y mucha industria del entretenimiento, con la sartén por el mango. Pero luchando para hacer música de verdad entre tanto ruido, hay un montón de gente, haciendo cosas, y de vez en cuando consiguen algo memorable. Y a mí este disco me lo parece. Creo que lo justo sería que perdurase, que sirviese de ejemplo, que abriese un camino nuevo.

La portada del disco es la pandereta que sus informantes regalaron firmada a Ambás.

La portada del disco es la pandereta que sus informantes regalaron firmada a Ambás.

Podría haber escrito este artículo en asturiano, pero me temo que mucha gente no me escucharía. Y lo sentiría por ellos. Así que esta vez, paradójicamente, voy a hablar en español de algo aparentemente local. Pero que en realidad no lo es.

Empiezo por la parte que, para mucha gente, resultará dura. Ambás y Ramsés Ilesies, entre mucha otra gente, dedican su tiempo y su esfuerzo a recopilar y conservar música tradicional asturiana, directamente de las fuentes.

Y con ese material antiguo, Mapi Quintana y Elías García se pusieron a hacer música nueva. Y salió Severina.

De Mapi Quintana ya he hablado aquí muchas veces. Mapi, por si cantar como canta fuera poco, en este disco toca el contrabajo y ha escrito todos los arreglos. Y las tres cosas son decir mucho en este caso.

Nunca he oído el contrabajo sonar como en este disco; suena muy rítmico, como debe, pero con un ataque más suave, más gradual, menos percusivo. Consigue ser melódico. No sé explicarlo mejor. Hacer sonar el instrumento de una forma nueva ya me parece una aportación.

Pero los arreglos… ay, los arreglos.

La música tradicional tiene un problema para sonar hoy en día, y es que somos distintos a nuestros bisabuelos. Mucha de esta música se inventó en un mundo sin televisión y seguramente sin lectura. Un mundo de trabajos largos, repetitivos y penosos. Lo que funcionaba en aquel entorno hoy nos cansa. Hoy nos encanta Eric Clapton, pero un blues verdaderamente viejo, una autentica work song o el gospel desprovisto de ese tono soul tan colorista… son otra cosa.

Así que un largo romance, que la gente podía escuchar y memorizar con el máximo interés, con un ritmo repetido y la misma rima… hoy no lo aguantamos ni dos minutos. Y aquí es donde entra Mapi.

En este disco Mapi ha puesto todos esos conocimientos de armonía, de improvisación, todo ese montón de música que lleva puesto, y ha hecho que un cantar repetitivo (y esto no es despectivo) se convierta en un tema moderno, cambiante, con muchos colores, con pasajes, con emociones, en el que pasan muchas cosas además de la letra. Severina no es un recopilatorio para conservar la memoria de cantares tradicionales; es un disco de Mapi Quintana y Elías García, es música de su siglo y de sus circunstancias, nueva y llena de vigor, en la que sí, hay ingredientes tradicionales, y sí, cada canción se titula como la mujer que le contó su historia a Ambás. Y sí, vaya por Dios, la letra está en asturiano. Merece la pena oír esos arreglos, nota por nota.

Respecto a la voz, no se puede decir mucho nuevo de Mapi como cantante. Simplemente, ha hecho con la voz exactamente lo que ha querido, lo que convenía a su música.

Elías García toca el bouzouki. Y hay que ver cómo le sienta ese instrumento al disco. Siendo un humilde instrumento de cuerda, acústico, sin distorsión ni amplificación, ¿cómo puede tener fuerza cuando se necesita, sin nada más? Pues tocando como este señor, con su gusto y con su técnica. Hay momentos de todo tipo: desde la intensidad, la amenaza, hasta la melodía, la suavidad. Es un maestro, sin duda.

En algunos temas participa también la trompeta de Thomas Welvaadt, a quien tuve la suerte de ver en directo en el Esperteyu tocando standards de jazz y comprobar, otra vez, cómo con ese instrumento imposible se pueden hacer cosas impensables. Aquí, un trompetista holandés toca música de Lena.

A mí el resultado de todo esto me ha parecido espectacular. El sonido del contrabajo con el bouzouki, con los arreglos rítmicos y armónicos de Mapi alrededor de esas letras… Me parece que todo se une a la perfección, que forma un bloque de una solidez musical que se oye pocas veces. Todas las canciones son diferentes, pero todas son, de alguna forma, iguales. Este disco no es volver a hacer lo mismo que han hecho otros; y tampoco es un conjunto de ideas inconexas. Es un hallazgo.

Por tanto, es un disco redondo, de libro.

Así que si perdonas a Elías por hacer música folk aunque no seas un folkie, si aceptas que use un instrumento que no se inventó en España, si quieres perdonar a Mapi por haber nacido en Pola, y si no te ofende que te cante en asturiano… si dejas a un lado tus prejuicios, y vas a la música, que es lo único que realmente importa, quizás te encuentres una sorpresa como la que me encontré yo. Puedes escuchar el disco entero aquí (me gustan particularmente el 9 y el 8) e incluso comprarlo, si te parece.

Y si no es así, si te parece que son todos una banda de asturchales o de antiguos… pues lo siento mucho. Pero lo siento por ti, más que nada. Porque tú te lo pierdes.

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2 comentarios to “Un disco redondo”

  1. guitarranalon Says:

    Gracias por el aporte, voy a pegarle una escuchada 😉

  2. Severina, otra vez | Diariu de Guti Says:

    […] Si el xueves pasau hubieres táo nel Olivar, habríes visto una jam nel sótanu (con perros incluyíos), pero sobre too, habríes visto un conciertu de Mapi Quintana y Elías García, colos temas de Severina. […]

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