Andy Summers

Hace un tiempo, pude ver en la televisión española (hoy sería casi impensable) un trozo de un concierto de The Police (2008, Rock in Rio… en Madrid), y luego uno de mis sobrinos favoritos me regaló el vídeo y pude ver más. Y era un concierto de esos de reunión, en la gira que Police hizo para conmemorar el trigésimo aniversario de la formación. Más de veinte años después de separarse, no sólo tocaron, sino que fueron los músicos que más pasta ganaron ese año, y en su momento fue la tercera gira que más dinero había generado en la historia.

Y el concierto me pareció increíble, no sólo porque fueran capaces de sonar tan bien tanto tiempo después, sino sencillamente porque allí en el escenario, aparentemente, sólo había tres tipos. La voz, la guitarra, el bajo y la batería. Y no parecían necesitar nada. Otros grupos llevan un ejército de teclistas, de coros, de instrumentos de apoyo, para sonar la mitad de bien.

Claro, no se puede negar que Sting es todo un personaje, y que pocas personas se pueden embutir en un atuendo como ese que llevaba él con 56 años cumplidos, y llenar un escenario tan grande y tan vacío de esa manera.

Mirái qué planta, ho.

Mirái qué planta, ho.

Sting es Sting, de acuerdo. Pero un bajo, por bien que toques (y no creo que Sting esté considerado un virtuoso de ese instrumento, por más que sea un excelente músico) no da para sonar como sonaban estos señores, que todavía lo oigo ahora y me cuesta creerlo. Yo creo que el culpable, en el fondo, era este tipo, menos vistoso.

Esti impresiona más si lu miras con les oreyes.

Esti ye el que fai el curro de verdá.

Un tal Andy Summers. Las listas de mejores instrumentistas me parecen una frivolidad (o, mejor dicho, una chorrada), pero a este la revista Rolling Stone lo consideró, al parecer, el 85º mejor guitarrista de todos los tiempos. No significa que lo sea, pero significa algo. Significa que tiene una reputación.

En la actuación no le he visto hacer ninguna demostración por encima de lo que cabe esperar en un guitarrista de rock. Y además, sí,  usa sus ayudas electrónicas, como los pilotos de fórmula 1: sus pedaleras, sus efectos. No sé cuánta gente puede tener detrás un grupo como Police, cuántos ingenieros de sonido o asistentes o gente pulsándole los pedales a Summers, o a lo mejor no hay nadie. Pero sea como fuere, lo que suena en ese escenario da la impresión de ser verosímil, de ser algo que pueden hacer perfectamente ellos solos en completo directo y probablemente lo hicieran así.

Y si es así, lo que hace Summers es de esas cosas que parecen fáciles cuando no las tienes que hacer tú, pero que en realidad son tremendamente difíciles. Y esas cosas que hace son, me da la impresión gran parte del sonido de Police.

Que sí, que aparte de todo, Sting es un figura, canta como a los veinte y tiene el culo como a los veinte. Pero me da la impresión de que este Summers pesa en ese trío mucho más de lo que parece. Every Breath You Take la compuso Sting, pero no sería nada sin ese riff de guitarra que se sacó Summers de la manga. Y sí, el riff tampoco es para tanto… pero eso es lo que parece cuando ya está hecho.

Así que mis respetos, señor Summers (y no voy a hablar de Copeland, que evidentemente hace lo suyo, pero sin armonía). De David Summers hablaremos otro día.

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