Auriculoterapia

Hoy fui a una farmacia a hacerme un análisis. Y en el mostrador veo este póster, por partida doble. Aprendí algo nuevo, porque de esto no había oído hablar nunca.

Ridiculoterapia.

Ridiculoterapia.

Esto, queridos amigos, es lo que me faltaba por ver.

Si quieres deprimirte más, busca Auriculoterapia en la Wikipedia y llora. Yo no voy a enlazarlo. Dicen estos tipos que la oreja se parece a un feto humano cabeza abajo, y por eso cuando pinchas en un sitio o en otro (o, según estos otros tipos, cuando pones una semilla de mostaza) afectas a la parte representada en la oreja. Supongo que la gente que pierde una oreja en un accidente… simplemente desaparece, no sé.

En esa línea, yo propongo, en vez de la “auriculoterapia”, la “ventrilocuoterapia” (ja, ¿lo pillas?). Te compras un muñeco parlanchín, al que trataremos con tu aura por un módico precio, y lo que le hagas a él te pasará a ti. Ah, no… que eso ya estaba inventado y se llama vudú.

Es lo miiiiiismo de siempre, los mismos ingredientes: hay un origen oriental y milenario. Hay un Dr. Prestrischhaussen, que entre el año X y el año Y fue el primero en describir blablabla. Luego algunas explicaciones de que todo está hecho de energía, entonces la terapia Z se basa en equilibrar los flujos de energía.

Y ya está. No hace falta más. Ya hay un montón de gente que se lo traga. Los que hacen esto son los listos del carril rápido. Pones un doctor extranjero (que o no existe o no es doctor de nada) y unas fechas y dices “el primero en”, y ya es convincente. Como aquello de “muchos estudios avalan”… Esto es una chorrada que no engaña a nadie, pero han dicho que los estudios lo avalan, y entonces la cosa cambia, ya me suena más serio.

Mientras, en el otro carril, están los tontos. Los tontos son los que se esfuerzan lo indecible para que sus deseos no se confundan con la realidad que resulta de la investigación. Los que aplican estadística para que nada “les parezca” que es así, sino que se demuestre matemáticamente la influencia de cada cosa. Los que en sus ensayos no sólo se aseguran de que el paciente no sepa si toma medicina o placebo, sino que ni siquiera ellos mismos lo saben  hasta el final. Los que cuestionan todo, sospechan de todo y contradicen todo (¡todo lo que ellos mismos querrían que fuese cierto!), y sólo hacen una afirmación cuando han comprobado que no hay escapatoria y que aquello es rotundamente verdad. Los que cuando dicen “muchos estudios”, dicen exactamente cuáles y qué se deduce de cada uno, y estos estudios a su vez se han hecho con el mismo rigor.

Ya me apena la indigencia intelectual de un país en el que la gente que vende aceites de serpiente no es expulsada a gorrazos sin contemplaciones, pero ese es un tema profundo y sé en qué mundo vivo. Ahora bien, lo que me indigna profundamente, lo que me asquea, es que las farmacias, un sector que afecta a la salud de las personas, un sector (justamente) regulado, un sector en el que sólo trabajan profesionales con formación universitaria y científica, venden y anuncian estos productos. Me asquea porque estas personas sí que saben perfectamente lo que están haciendo. ¿En qué momento alguien que tenía, quizás, la vocación de curar cambia de idea y se aviene a aprovechar el miedo, el sufrimiento y la ignorancia de otra persona?

Edito: después de escribir todo esto eché otro vistazo por ahí, y apareció un artículo que sí voy a enlazar. Curiosamente, también se acordaron del vudú y de quien pierde una oreja.

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3 comentarios to “Auriculoterapia”

  1. Emilio Molina Says:

    ¿Se habrán alineado los planetas (:P)? De mi muro, de hace un rato, derivado sobre el posible papel de la cuántica en sistemas biológicos:

    “Da igual Emilio. En el momento que consideras que el factor humano no tiene que intervenir no tengo más a comentar. Sigue disfrutando de tu camino porque lo consideras auténtico y eso es lo único que al fin y al cabo vale. Todo lo demás son interpretaciones sean objetivas o subjetivas porque el ser humano tiene una complejidad, que por suerte, por ahora, no podemos llegar a comprender :-):”

    [ Luego copiaba frases del Tao y añadía este enlace, ejemplo para mí de mala ciencia, y para él de que sus “intuiciones irracionales” pueden venir de un lugar mágico distinto al del pensamiento y blablabla, qué te voy a contar:
    http://barcelonalternativa.es/la-glandula-pineal-cada-dia-mas-interesante/ ]

  2. srmafias Says:

    Lo voy a decir: porque tristemente, hay mucha gente con formación universitaria y científica, no sé si decir la mayoría pero sí un porcentaje inquietante, carecen de espíritu crítico, y su formación en ciencia les ha servido de bien poco. No olvides que esas chorradas y humos se venden en farmacias, a veces “recetados” por médicos. Y quiero pensar que lo hacen por ignorancia, por cerrazón, y no por un motivo que creo mucho más oscuro (y probable a mi pesar): que da dinero. Que a ese profesional de la sanidad que tú crees que tiene vocación de curarte y de hacer que las personas estén sanas, le importas tres cojones tú (y tu salud) y solo quiere sacarte el dinero y/o vivir tranquilo.

    Las dos opciones son inquietantes, pero quiero pensar que la ignorancia se cura aunque sepa que la malicia no.

  3. La agricultura biodinámica | Diariu de Guti Says:

    […] y un profesor listísimo de nombre germánico y de hace muchos años. Vamos, todos los síntomas habituales de la tontería y el […]

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