snchz y gmz

Resulta que pdr snchz ha fumigado a tms gmz.

Ayer por la mañana vi empezar “Al rojo vivo“. No lo veo nunca, pero como el día anterior no me había enterado mucho, y mientras desayuno tampoco hay mucho que ver, salvo Telemadrid, ¡digo!, la 1, lo dejo a ver qué cuentan.

El presentador (muy indignado, no sé por qué) presenta la noticia diciendo que pdr snchz quiere hacerse con el control del partido en Madrid y por eso destituye a gmz. Ese es su resumen. Habla de “suicidio del partido socialista”.

Angélica Rubio (muy indignada, no sé por qué), sobreactuando como casi todos los periodistas hoy en día, empieza diciendo eso de “a 100 días de las elecciones”, “dinamitar el partido en Madrid”, “tms gmz no está imputado”, “es la primera vez en la historia democrática de España que un partido político toma una decisión de este tipo contra un dirigente que no está imputado, no lo ha hecho ni Podemos con Monedero” (¿?), “esta no es una jugada contra la corrupción porque tms gmz no está imputado”, “es un absoluto disparate”, “en el PSOE se pactó la tregua hasta las primarias […] pdr snchz ha roto la tregua”, “Gabilondo [el presumible nuevo candidato] no conoce las entrañas del partido, yo no sé si es consciente de dónde se metería”.

Eduardo Inda (muy indignado, no sé por qué), contando escaños del PSOE que según él se van a Podemos (¿?), dice “esto es una metedura de pata sideral”, “Ángel Gabilondo que es un tipo de 70 años de edad [… ] una auténtica barbaridad”, y a Inda no necesito verlo mucho más.

Antonio Pérez Henares, sin embargo, dice “o Antonio Miguel Carmona [que puso las dos manos en el fuego por Gómez] sabe algo que no se yo, o yo sé algo que no sabe Antonio Miguel Carmona”. Y que “he dicho muchas veces que me parecerá muy importante en un proceso de regeneración que un partido, antes de que fuerzas externas le señalen a uno de los suyos como alguien que ha estado en posiciones muy irregulares tome él la decisión”, “lo que no podía es presentar un candidato que en plena campaña fuera imputado”.

Jesús Maraña (muy indignado, no sé por qué) dice “a mí me sorprende mucho el momento en que se hace esto”, “sin otros factores que están en torno a esto […] no se habría producido lo de hoy”, “políticamente no se justifica puesto que no ha habido imputación”.

O sea, a ver si me entero.

El secretario general de un partido destituye a un candidato a presidente autonómico, sin reparar en cálculos electorales, supuestamente porque no parece que esté todo lo limpio que debería.

Y los periodistas, muy indignados, no sé por qué, sólo hablan de eso, de cálculos electorales, de que faltan 100 días para las elecciones, de que el partido está dinamitado, de que es una metedura de pata sideral, de que es una barbaridad, de que políticamente no se justifica porque no ha habido imputación, de treguas, de división interna y de otras chorradas. Angélica dice que es la primera vez que se hace esto sin que el candidato esté imputado, y ¡no lo dice para aplaudir que POR FIN se haga, sino para poner el grito en el cielo!

En la campaña electoral de 1996 (que duró varios años, en realidad), nos explicaron aquello de que una cosa es la responsabilidad penal y otra la responsabilidad política, que van separadas, que puede que haya motivos para que dimitas aunque no te condenen, y blablabla. Para mí todo aquello era nuevo, y me lo acabé creyendo.

Si me lo creí para Felipe González y Alfonso Guerra, me pareció que debía creérmelo para todo el mundo, incluso para Ana Mato (que si lo escribo en moderno sería n mt), y por eso me pareció surrealista que la nombraran ministra, o que el gobierno siguiera adelante después de Bárcenas como si nada. En esa mesa de Al rojo vivo, Pérez Henares es el raro, el único que ve lógica la destitución. Me pregunto qué parte de sus frases es discutible.

Pero ¿de verdad creen ustedes que a los ciudadanos les importa UNA MIERDA el partido y sus estructuras y sus facciones? ¿Tan desconectados están de la realidad? El jefe ha echado a un candidato sobre cuya honorabilidad hay dudas, lo ha hecho precisamente en período electoral y a cara de perro, y los ciudadanos, a todo lo que sea echar a un político, y no digamos si sobre él pesan sospechas de corrupción, aplauden con las orejas, y si es con decisión y sin reparar en gastos, más. Todos los de esa mesa, salvo Pérez Henares en este caso, parecen tan ciegos como los políticos, pensando sólo en puestecitos y carguitos y votitos. Pero con qué cara piden luego regeneración y cómo van a hacer su trabajo de controlar al poder, si ante esta noticia todo lo leen con los mismos ojos que la casta, y no con los ojos de la decencia. Han interiorizado y grabado en piedra una norma: si no estás imputado judicialmente, no tienes ni que plantearte dimitir (y si estás condenado y la condena no es firme, tampoco, y si es firme, ya veremos). Y luego se quejan de la judicialización de la política.

Pues para mí las personas no son imprescindibles, esos políticos no valen tanto, hay más deseando ponerse ahí, y no pasa nada si, como el mago que se levanta las mangas, ante cualquier duda el candidato se aparta y ponen a otro. Aunque luego el primer candidato resulte inocente y entonces vuelva más legitimado que antes. Y ojo, que hay muchos comportamientos que justifican una dimisión, AUNQUE NO SEAN ILEGALES, así que difícilmente iban a imputar a uno por ellos.

No somos idiotas. Que los motivos de la destitución no son solamente esos es evidente, que hay estrategias internas (puñaladas incluidas, y metralletas no porque hacen ruido) es evidente, y que seguramente pesan mucho más que la mera decencia o limpieza también. No nos chupamos el dedo, no hace falta que se lo chupen los periodistas, y no está de más que analicen todo eso también. Pero aunque la destitución sea teatro, en realidad toda la política es teatro, y tenemos que aplaudir los gestos correctos y censurar los incorrectos, porque  otra cosa no tenemos. A eso jugamos en un régimen parlamentario, a escenificar gestos y respuestas.

Dice Angélica que Ángel Gabilondo no conoce la estructura del partido y que duda que sepa dónde se mete… Sí, anda, Angélica, qué va saber Gabilondo, que solamente fue ministro. Tú estás más enterada, dónde va a parar.

Qué pena que no nos gobiernen los periodistas. Son más políticos que los políticos, y además saben más de todo.

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