Deteniendo a una Femen

Ya dije más de una vez que si a veces critico a la policía (y a veces la defiendo) es porque creo en ellos, porque son “mi” policía, la gente que me ayudará si estoy en apuros, que hace un trabajo que yo seguramente no sería capaz de hacer, igual que los médicos o los bomberos o los albañiles. Les estoy infinitamente agradecido.

Y por esas razones me indigno cuando tengo noticia de abusos, crímenes cometidos por la policía, que casi siempre quedan impunes. Hay quien no se cree que esas cosas pasen; yo sí. Y me preocupa, y me parece importante.

Mira que ha dado para comentarios esta foto de ese genio de la economía popular llamado Rodrigo Rato. Brutalidad policial, casi, casi.

Todo eso porque le acarician tiernamente el cogote para que no se haga pupa al subir al coche. Veamos esta otra foto (la noticia aquí).

Estrictamente necesario. Uso proporcionado de la fuerza.

Estrictamente necesario. Uso proporcionado de la fuerza.

Bueno, se entiende que para alguien como Fernández Díaz y sus correligionarios una teta cerca sea una agresión intolerable y un peligro público, mientras que la estafa de millones de euros sea simplemente una profesión liberal respetable. Y uno ve la foto y piensa que si esa imagen corresponde a unos policías (posiblemente la élite del cuerpo) actuando contra una mujer medio desnuda, desarmada y aparentemente no adicta a las artes marciales, en la vía pública delante de un montón de testigos y periodistas con sus cámaras, qué no puede pasar en un calabozo. Me tiemblan las piernas de pensarlo.

Entonces, como me gusta hacer, veo el vídeo entero. Esos dos tiarrones no consiguen sujetar a la activista.  Ella actúa con bastante corrección, por así decir; creo que las activistas de Femen están bien entrenadas para ello. No se pega con los policías, no hace nada violento ni exagerado, se limita a protestar y chillar (hombre, dar facilidades tampoco). Y aun así, sin ningún esfuerzo, se les suelta varias veces. El que le va a poner las esposas tarda una eternidad, a duras penas lo consigue. Y de hecho, cuando ya la llevan al furgón, la activista (que tampoco es ningún Houdini) se suelta una mano de las esposas. También tardan lo suyo en meterla en el furgón. (Yo, en el lugar de esa mujer, a los diez segundos, aunque sólo fuera por la adrenalina, estaría tan agotado que no tendría fuerzas ni para hablar en voz alta, y ella sigue con su trabajo hasta el último momento.)

¿Cómo se explica eso? Pues sencillo. Esos tipos no son unos inútiles, y seguro que si te quieren esposar te esposan. Simplemente, están teniendo cuidado. Cuidado de no hacerle daño. Ni contra el suelo, ni al agarrarla, ni con las esposas, ni contra los coches. Cuidado de no tocarla de ninguna manera… inapropiada.

¿Es porque saben que están en medio de una nube de periodistas, y que cualquier parte de lesiones les iba a traer problemas? Seguramente. ¿Es porque esos policías son lo que deben ser, personas inteligentes y dignas de ese uniforme, y perciben que lo que tienen entre sus manos no es un terrorista con un AK-47, sino una mujer indefensa y semidesnuda sujeta contra los adoquines, que el único daño que va a hacer es con la palabra, que está casi ejerciendo un derecho y defendiendo ese ejercicio, e instintivamente actúan con delicadeza? También puede ser.

No sé si es más lo primero o lo segundo. No sé si fuera de la vista de los ciudadanos a esa mujer la manejaron como a una basura, la humillaron o la maltrataron. No puedo saberlo. Es perfectamente posible, y ha ocurrido otras veces. Imagínate a uno de esos dos, en una habitación sin testigos, dándole una hostia a mano abierta. De la primera, la estrella contra la pared y la tumba. O imagínatelos asumiendo lo ingrato de detener a alguien que ni siquiera les parece un delincuente, porque su guerra no va con gente como ella, sino con los malos de verdad.

Así que la foto me pone una sombra de preocupación encima, me quita el sueño. Y el vídeo me reconforta algo. No sé qué pensar. Quiero pensar que esos policías son lo que espero de ellos. Y que esas cámaras de la calle recogieron lo que hay, y no sólo lo que parece.

Por eso debería haber cámaras en las comisarías: para que yo pudiera estar seguro, como quiero estarlo, de que lo que he visto son dos personas que merecen llevar armas y ocuparse de nuestra seguridad. Por eso las torturas deberían perseguirse con total dedicación, y nunca debería haber indultos, como los hay constantemente.

Mientras tanto, en este caso doy las gracias a Femen. Esta mujer, igual que los policías, ha hecho un trabajo que yo no sería capaz de hacer, lo ha hecho de forma impecable, y es un trabajo que todos necesitamos. Olé sus… lo que sea.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: