Los pecados de los guitarristas

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Ya que hablamos de pecados, pues ahora les toca a los guitarristas. Nuevamente, se trata de cosas que no dependen directamente de lo bien o mal que tocas, sino de lo que hay alrededor.

El volumen. El volumen. EL VOLUMEN. Se te tiene que oír, sí. Pero si eres uno de esos guitarristas que atruenan, no sé si tienes solución o es mejor cambiarte por otro. Es probable que estés sordo, que es una lástima, o que no te importe lo que tocan los demás, que es un pecado. No sólo se trata de evitar el sonido atronador; es que según lo que se esté tocando tienes que variar tu volumen sobre la marcha y estar detrás siempre que debas estar detrás.

Afina. Afina siempre antes de tocar. Con una guitarra desafinada no puedes tocar bien, y da igual lo que hagas. Alguien que toca con la guitarra desafinada, y no se da ni cuenta, no debería tocar en público.

Espabílate. Una de las cosas más insufribles es el guitarrista que se sube al escenario con toda la parsimonia, empieza a buscar un cable, despacito… así hasta que todos están preparados, esperando por él, y entonces empieza a afinar desde cero, y cuando por fin acaba empieza a colocar las partituras, y… Tío, procura afinar antes de subir, ten todo pensado, muévete y no hagas esperar a nadie.

Quinta la guitarra. Si tienes que estar afinado, es obvio que una guitarra desquintada no se puede afinar. Si no sabes lo que es una guitarra desquintada, mira esto.

No des la paliza con el sonido. Como ya dije para las cantantes: si nunca te quejas del sonido, malo. Pero si eres el único que se queja, mucho peor. Una guitarra eléctrica es un instrumento artificial, y el sonido se puede moldear hasta el infinito; si te pones tiquismiquis no vas a acabar nunca. Algunas cantantes se obsesionan con el timbre de su voz, cuando lo que importa es la afinación o el gusto o mil cosas más; los guitarristas que se obsesionan con el sonido y el efecto y la distorsión cometen el mismo error.

No te pierdas en los juguetes. Los guitarristas son muy dados a coleccionar guitarras, a gastarse cantidades de dinero en ellas, y no digamos en pedaleras, efectos, amplificadores, que si válvulas p’arriba y transistores p’abajo, que si esta pastilla o la otra, que si entorchado plano, que si cuerdas de bronce o de esta marca o de la otra… Las combinaciones son infinitas y el pijerío también. Insisto en que el sonido es muy importante, y todo eso está bien… hasta cierto punto. Para que haya una diferencia importante entre que toques con una guitarra de 500 € o una de 3.000 € tienes que ser muy, muy, muy bueno y haber resuelto todas las notas falsas, fallos de tempo, acordes mal puestos. Deja los botoncitos y céntrate en tocar bien con un instrumento decente, bien mantenido, afinado y quintado.

Cuida las cuerdas. Es increíble cuánto duran unas cuerdas si, cada vez que terminas de tocar, les pasas un trapo seco. Sin más. Al quitar la humedad y la grasa que han dejado las manos, las cuerdas se oxidan muchísimo menos. No hay nada más asqueroso, y que quite más las ganas de estudiar, que unas cuerdas llenas de mugre. Y prueba a tocar siempre con las manos limpias, recién lavadas; disfrutarás el doble (sí, con tu guitarra baratita). Las cuerdas se oxidan y gastan de forma desigual, y es imposible afinarlas bien. Si están limpias, responderán durante muchísimo tiempo.

Aprende música. He llegado a la conclusión de que la guitarra es un mal instrumento para leer, y tampoco es el ideal para aprender música a través de él, así que no te culpo si no le ves mucha utilidad inmediata a aprender música. Pero aunque no se la veas, o no sea inmediata, la tiene; estás haciendo música, y la estás haciendo con otros músicos. No es algo que vayas a resolver en dos días, pero es una cuestión de actitud: aprende la música que puedas, aprende a leer todo lo que puedas, y dedica un poco de esfuerzo a eso, constantemente, durante el resto de tu vida (que es lo que te va a llevar). Merece la pena. No sólo eso; es tu obligación. No vengas con el rollo autodidacta o el instinto o la inspiración, porque te diré lo mismo que a las cantantes.

Afianza las melodías. La guitarra también es un instrumento traicionero para las melodías; he visto a guitarristas muy buenos dar notas falsas en melodías que dominan. Precisamente por eso, tienes que trabajarlas más que el resto de los instrumentistas.

Escucha. Casi, casi, nos estamos metiendo en la forma de tocar, que no es el tema aquí. Tocar la guitarra requiere mucha atención, y la que le brindamos a ella se la quitamos a la música del conjunto. Pero hay que esforzarse en escuchar lo que pasa. Si lo hiciéramos, si levantáramos la cabezona y miráramos alrededor, se irían de un plumazo muchos problemas de tempo, de volumen inadecuado, de afinación… Dejaría de parecer que los guitarristas vamos por libre dentro del grupo (bueno, esto les pasa a muchos instrumentistas, la verdad).

Por ahora, vale. Como digo, habría mil cosas que decir sobre la forma de tocar, pero no vamos a meternos.

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Una respuesta to “Los pecados de los guitarristas”

  1. Los pecados de las cantantes | Diariu de Guti Says:

    […] mis opiniones y les mis llocaes « Escribiendo sobre música Los pecados de los guitarristas […]

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