La agricultura biodinámica

En La Nueva España veo un titular, que se supone que es una cita de un entrevistado:

“Lo que ocurre en el suelo también depende de la posición de los planetas”

Y claro, tengo que ir a leerlo. No me queda otro remedio.

El que lo dice es “directivo de la Asociación de Agricultura Biodinámica de España”. Y desconozco casi todo lo que se puede conocer sobre agricultura biodinámica. Pero… el tipo habla de la posición de los planetas, y no está hablando de astronomía ni de mecánica orbital. Hablar de la posición de los planetas para cualquier otro uso ya descalifica el invento, de mano.

Por otra parte, eso de “biodinámica” suena a científico que tira p’atrás, y a la vez no parece significar nada. Vamos acumulando ingredientes.

El subtítulo dice que “el cuerno de vaca, bien conservado y removido con el agua más pura, es uno de los preparados más importantes para el abono”. No sé si el cuerno de vaca sirve como abono, pero eso de “removido”… ya entramos en la alquimia. Y “el agua más pura”… como se entere de las teorías homeopáticas lo lleva claro, no hay agua pura, toda tiene infinitas propiedades. Pero quizás las conozca, porque más adelante dice que el proceso (lo de los cuernos) “se culmina con una dinamización, ya que hay que hacer un removido en un agua lo más pura posible”. Ay, ay. Qué mala pinta tiene esto.

Y a la primera pregunta, “qué es la agricultura biodinámica”, el entrevistado contesta:

Usa un tipo de preparados elaborados a partir de animales y plantas naturales, que fueron diseñados pro Rudolf Steiner, un científico y filósofo austriaco de principios del siglo XX.

Acabáramos. Ya tenemos palabrería molona (“biodinámica”), mezclada peligrosamente con terminología carpetovetónica y misteriosa como “preparados”, “dinamización”, “removido” (reconozcamos que le faltó la palabra estrella, “energía”, aunque sí usa la otra, “desequilibrio”), y un profesor listísimo de nombre germánico y de hace muchos años. Vamos, todos los síntomas habituales de la tontería y el engañabobos.

Es decir, que las enseñanzas de un tipo de principios del siglo XX que empezó a soltar sus tontadas, que aparentemente incluían observar la posición de los planetas para decidir cuándo sembrar, es más interesante para un agricultor (ecológico o no) que lo que tengan que decir la biología o la bioquímica del siglo XXI.

No he buscado nada sobre agricultura biodinámica, y es un término que no había oído nunca. Pero sólo con eso que he citado arriba (con el titular ya bastaría para echar a este tipo a gorrazos) me juego un huevo de pato a que es una tontería como una casa.

Por cierto, el entrevistado, Pablo San Miguel, no fue capaz de mantener su explotación agrícola, y de hecho ahora aparentemente no es agricultor, o no dice serlo. Sólo da consejos a los demás. Sobre cosas para las que no hace falta demostrar ni estudiar nada, claro. Que estudiar bioquímica cuesta demasiado trabajo, es mejor leerse unas revistas.

Y los periódicos, y los periodistas, a lo suyo. Ole la búsqueda de la verdad y el espíritu crítico.

 

Una respuesta to “La agricultura biodinámica”

  1. Diego Berrueta Says:

    Desgraciadamente la tontería llega hasta el otro lado del mundo. El otro día fui a una degustación de tapas en un restaurante español aquí en Sydney, y se me atragantó desde el primer plato: “Biodynamic spanish olives marinated with orange, thyme and chilli”. Hice una foto del menú para acordarme de no volver por allí.

    Un saludo austral.

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