Blasfemia

Sanz Montes es arzobispo de Oviedo. El otro día, en misa (no en un mítin), dijo un montón de cosas.

Llamó populistas a los demás; no a la gente que se aprovecha de la superstición, la ignorancia o el miedo a la muerte, sino a la gente que prefiere determinadas opciones políticas.

Habló de exclusiones y atropellos, no refiriéndose a quien no considera persona a un transexual, sino a unos concejales de una institución laica que no acuden a un acto religioso (al parecer, si no vas, si no pasas por el aro y agachas la cerviz, estás excluyendo a un tercero, incluso atropellándolo).

Opinó sobre la situación de los trabajadores de una empresa que ocupó una parcela de la administración pública, aunque ignoro si se opuso en su momento a la privatización o se preocupó por el trabajo de los recaudadores a los que pudo perjudicar.

Y respecto al sudario que guardan en la catedral parece que dijo esto:

Es fácil reunir un grupete pequeño de gente que se ponga de acuerdo para denostar lo que no sólo la piedad de siglos sino también la ciencia de estos días mantiene. […] Serán los historiadores, bioquímicos, médicos forenses, letrados y biblistas que con rigor histórico, forense, jurídico y bíblico están llevando a cabo desde hace más de 25 años un estudio serio sobre el lienzo del Santo Sudario que aquí custodiamos, los que respondan en su momento.

 

Tan ancho se quedó. Despreció como un “grupete pequeño” a los científicos de verdad. Acusó, no sé exactamente a qué mano negra, de reunir ese grupete, de hacer trampa. A la gente que se dedica a inventar cosas sobre trapos (disciplina que llaman “sindonología”), en cambio, los llamó historiadores, bioquímicos, médicos forenses, letrados y biblistas, y les asignó rigor nada menos que de cuatro tipos: histórico, forense, jurídico y bíblico. Ahí queda eso.

Ese desprecio y esa sarta de despropósitos, ¿no pueden considerarse blasfemia contra la ciencia? ¿No habría lugar para quejarse enérgicamente, o incluso que la fiscalía actuase ante un evidente ataque a las creencias más sagradas de la humanidad?

Pues no. Porque resulta que la verdad y la razón no se defienden exclusivamente con persecuciones y leyes ad hoc, como sí ocurre con las creencias arbitrarias.

Pero delitos aparte, me pregunto si no será como mínimo pecado, un pecado muy gordo, mentir de manera totalmente consciente y deliberada en un sitio sagrado como ese, en una situación como esa y con esa desfachatez. De hecho, yo creo que debería considerarse blasfemia de la otra, de la importante, de la religiosa.

Anuncios

2 comentarios to “Blasfemia”

  1. Emilio Molina Says:

    Siempre me he preguntado por qué algunos vemos tan clara esta postura y otros ven tan clara la postura contraria. ¿En qué punto se bifurcan los caminos y se empiezan a crear y apostentar “realidades alternativas”? ¿Es reversible?

    En fin… ¿conoces la asociación ARP-SAPC (www.escepticos.es)?

  2. guticr Says:

    Es muy sencillo. Ves clara la postura contraria si “quieres creer”. Si tienes miedo a la muerte (o a la vida, directamente) y no quieres que nadie te estropee la estrategia.

    Sí que había visitado esa web alguna vez y creo que conocía la asociación, sí.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: