Harvest Moon en La Lata de Zinc

Hay ahora un movimiento en Asturias por rescatar la música en directo en los bares, que al parecer está presa de un error legislativo.

No sé pa qué. Mucha gente que firma esa petición y se indigna, en realidad, caga pa la música en directo en los bares.

En los conciertos suele haber dos tipos de personas, en diversa proporción. Hay gente que está escuchando, más o menos, la música. Sabe que hay gente haciendo un esfuerzo físico, intelectual y emocional, dando lo que tiene, y en consecuencia, o bien escuchan, o bien dejan escuchar. Se hablan poco, se hablan al oído, son discretos, o salen fuera.

Y luego está el otro tipo de gente, que se dedica básicamente a dar por culo.

Sí, de acuerdo, la expresión es fea. Malsonante. Maleducada. Innecesaria. Impropia. Pero es que es una onomatopeya: suena como lo que describe. Algo feo, malsonante, maleducado, innecesario, impropio.

Hay gente que considera que unos tipos tocando es lo mismo que un disco que pones de fondo para que no haya silencio. Y no, señores. No lo es.

Harvest Moon 2015Ayer en La Lata de Zinc había, como de costumbre, gente de los dos tipos. Pero con que haya un 20% de gente de la que está dando por culo, ya es imposible oír el concierto. No se entendía nada de lo que Belén explicaba al principio, ni lo que los músicos decían al micrófono, ni se podía apreciar apenas lo que cantaban o tocaban. Y algunos de los que estuvieron allí dirán que no había tanto jaleo, que era un nivel normal. Y es verdad; ese es precisamente el problema. Que sea igual si hay gente tocando que si no la hay.

Y ojo: los músicos, los peores. Yo tenía al lado a un par de amiguetes que no callaron (hablando a voces) en todo el concierto. Y luego vi que hablaban de guitarras, y pensé: “te deben de interesar mucho a ti las guitarras, cuando tienes delante a Michael Lee Wolfe tocando y te la sopla”. Pero luego vi… que uno de los conversadores era, de hecho, músico y tocaba después. No era el único; pude ver más de uno que, cuando no estaba tocando, estaba de cháchara.

No puedo entender que uno esté metido en un concierto lleno de gente, ocupe un buen sitio incluso empujando si hace falta, esté de cara al escenario… y a continuación pase completamente del concierto. Si tienes ganas de hablar, ¿por qué coño no sales a la terraza, te pones cómodo, cara a cara con tu interlocutor, y hablas? ¿Por qué no te vas a otro bar donde no te molesten los músicos?

Así que no sé bien qué pensar. Para mí la música es media vida, y quiero que sea cotidiana, y que esté en las casas de la gente; no en el iPod, sino en sus tardes, en sus ratos de ocio, cuando pasan por la calle, hecha delante de ellos y compartida por ellos. Así que quiero música en directo en los bares. También quiero que los músicos se ganen la vida tocando, en la medida de lo posible.

Pero por otra parte, pienso: ¿para qué? En un concierto en un bar se hace música, pero en muchas ocasiones, al mismo tiempo que se hace se pisotea; Puri Penín cantando un tema maravilloso (no pude identificar cuál), haciendo magia, y la gente pisoteándole la voz. Y por otra parte pienso: ¿me puedo fiar de la civilidad de esta gente respecto al ruido y las molestias a los vecinos? ¿Merecemos esa consideración de agentes de la cultura, de la educación, del arte? ¿De complemento de las bibliotecas y los teatros? ¿Son esos los bares que se van a integrar en la vida cultural de la gente y hacerla mejor? ¿Tiene sentido que Michael explique que aquel Love is a rose de Linda Ronstadt lo escribió, sorprendentemente, Neil Young, y a continuación la canten él y Puri Penín, cuando delante tienen básicamente un auditorio de hooligans? (Si tú no lo eres da igual; el silencio no contrarresta al ruido, y la mezcla resultante de ruido y silencio es siempre ruido.)

Todo esto, por una parte. Si nos sobreponemos a eso, el concierto (la parte que vi) estuvo muy guapo. Además de Kike y Puri (qué talento tiene esta mujer) estuvieron… bueno, los del cartel, incluido mi amigo Juan Bertrand. Esperé a verlo a él tocar por lo menos una, y mereció la pena, porque además vino con un gran trozo de pastel: un gran trozo de Queen Bitch, que subieron a tocar The weight. Después de eso me fui. Había ruido, era incómodo, hacía calor, llevábamos allí mucho rato, estoy mayor y soy un cascarrabias. O no.

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