Archive for 27 noviembre 2015

El PSOE va a resolver los problemas de la profesión docente

27 27UTC noviembre 27UTC 2015

Leo que el PSOE plantea un nuevo modelo de profesionalidad docente para el siglo XXI. Y, por supuesto, más allá de lo que diga el periódico, decido acudir a la fuente y leer yo la propuesta directamente.

Por principio voy a evitar señalar lo obvio: la estupidez del lenguaje presuntamente no sexista (que es exactamente lo contrario, sexista). Así que no voy a explicar que “estudiantes” no es lo mismo que “alumnos”, y que “el alumnado” tampoco es lo mismo que “los alumnos”, y demás.

Voy a señalar simplemente que el documento que debe servir de guía para el profesorado del siglo XXI tiene cuatro faltas de ortografía en la primera página:

“Pero, con ser grave el sufrimiento causado, no lo es menos, que durante la última legislatura”: sobra una coma.

“se han dejado de afrontar lo verdaderos problemas educativos”: debería ser “los”.

“No podremos superar con éxito estos nuevos retos sin mejorar la capacidad profesional del profesorado por eso, urge volver a pensar “: sí, urge volver a pensar lo que habéis escrito, porque eso parecen dos frases sin puntuación.

La segunda página habla de profesionalidad, y me encanta (y lo digo en serio; yo enmarcaría esta frase, no es ironía en absoluto):

La profesionalidad es, ante todo, una manera de hacer, un modo de actuar, que pone de manifiesto no sólo las competencias de quien lo desarrolla sino las mejores virtudes asociadas al ejercicio de la profesión.

Estoy muy de acuerdo con esta idea. No voy a cargar las tintas sobre la tilde de “sólo”, que es formalmente incorrecta; supongamos que es un ejercicio de rebeldía ortográfica deliberada, que yo a veces también me permito. Pero el párrafo que viene justo tras ese punto y aparte es este:

El problema al que nos enfrentamos no es como reconocer y premiar a los mejores profesores, ni tampoco cómo premiar a aquellos centros cuyo alumnado obtiene los mejores resultados, sino como definir las bases materiales y culturales de una nueva profesión para que pueda satisfacer las altas expectativas que la sociedad ha puesto en la educación de las actuales y futuras generaciones.

Las tildes del “cómo”, que son fundamentales para dar sentido a la frase, son alternas: una no, otra sí, otra no. Al que escribe esto le da igual la interrogación que la semejanza. Deja en tus manos el trabajo de ir deduciendo. Todo un ejemplo de manera de hacer, de modo de actuar, que pone de manifiesto no sólo [sic] las competencias de quien lo desarrolla sino las mejores virtudes asociadas al ejercicio de la profesión.

Mira, Secretaría de Educación CEF PSOE (que es quien firma el documento): un educador profesional ESCRIBE CORRECTAMENTE. No es opcional. El documento tiene 69 páginas, y antes de acabar las dos primeras (las fundamentales en cualquier escrito) ya tengo dudas sobre tu manera de hacer, de actuar, sobre tus competencias y sobre tus virtudes.

Y si vamos al contenido (ya oigo a los autores decir que soy un talibán y que lo que importa es el contenido, no la forma; curiosamente, lo mismo que dicen los alumnos cuando entregan una mierda de trabajo lleno de errores) poco después dicen:

A nuestro juicio, dos son las razones que hacen necesaria una profunda revisión del actual modelo de profesionalidad. La primera es, sin lugar a dudas, la necesidad de lograr que nuestro sistema educativo sea cada vez más inclusivo y nos permita mejorar los actuales resultados tanto en las tasas de titulación como en la tasa de abandono escolar temprano. La segunda, estrechamente ligada a la anterior, es el aumento de la complejidad en la función docente como consecuencia tanto de los cambios acelerados que han ocurrido en la sociedad, y que han convertido en una necesidad el aprendizaje a lo largo de toda la vida, así como la aparición de entornos educativos virtuales que liberan los procesos de
enseñanza y aprendizaje de sus condicionantes espacio-temporales.

Traducido a román paladino: hay dos razones para esta propuesta. Primera, que aprueben más alumnos y abandonen menos. Segunda, lo complicado que es dar clase en un mundo moderno y cambiante.

Pues si esos son los dos motivos principales para la propuesta no sé si me interesa tanto. De todos modos, y aunque acepte que la ortografía da igual, la redacción del documento hasta este punto (un poco cargada de relleno) no me da muchas esperanzas de encontrar claridad, análisis concretos y propuestas concretas.

En lo que digo no hay ningún ataque personal. No dudo que las personas que han trabajado en esto actúan con muy buena voluntad y seguramente saben mucho sobre este tema. Pero un documento que plantea un modelo de profesionalidad para todo un siglo tiene que ser… profesional.

Y este no lo es. Deja mucho que desear.

 

Aznavour, el más grande

23 23UTC noviembre 23UTC 2015

Y ya que hablamos de Francia últimamente… lo tengo que decir.

Este tío es el más grande.

Algunos de sus temas son grandilocuentes, excesivos. Horteras. En resumen, franceses, pero franceses de esos de la grandeur. Con esas enormes orquestas de cuerda. Cantados con un vibrato clásico, podríamos decir que antiguo. Es muy, muy difícil sostener un tema como ese sin parecer ridículo y afectado. Hace falta una presencia escénica, una seguridad, un carisma y un poderío que no están al alcance de cualquiera.

Sólo lo puede hacer un Aznavour. Un tipo que dispara más verdad en una sola canción que Lady Gaga en toda su carrera, por mucho que se arrime a Tony Bennett.

De pequeño, en mi casa había un disco de Aznavour. Y claro, me quedé marcado para siempre. Eso es trampa, porque lo que uno escucha de pequeño le engancha para siempre, ¿no?

No. Yo sabía que muchas de las cosas que sonaban entonces eran un error y que los años lo demostrarían. Y por otra parte, hoy, después de miles de horas de música, de clases de canto, de todo lo que quieras, me pongo a ver a este tipo y me quedo admirado.

Aznavour tiene a fecha de hoy ¡91 años! y sigue cantando (próximo 9 de diciembre en Amsterdam, por ejemplo). Claro que vocalmente no es tan perfecto como fue. Pero, insisto, hay más arte en diez segundos suyos que en muchas carreras musicales. Esta canción no es de mi infancia, la conocí hoy. Y creo que es una composición suya. J’en deduis que je t’aime.

Mi traducción libre:

Por el miedo a perderte y no verte más, por este mundo sin sentido que bulle en mi cabeza, por esas noches de insomnio donde me acecha la locura, cuando la duda me roza y pinta mi corazón de negro… deduzco que te amo.

Por el tiempo que empleo en pensar solo en ti, por mis sueños despierto en los que tú reinas, por tu cuerpo deseado por mi cuerpo que se inquieta, y la angustia ante la idea de que te aprovechas de mi, deduzco que te amo.

Por el escalofrío que me abraza cuando te veo de lejos, por mi respiración entrecortada y mi sangre que se hiela, por la desolación que reduce mi espacio y el daño que a menudo me haces a pesar de ti misma,

Por la contradicción de mi cabeza y mi corazón, por mis veinte años perdidos que reconozco en ti, por tus miradas distantes que a veces me bastan y me hacen esperar días mejores, deduzco que te amo.

Por la idea de que el final podría ser un principio, por mis alegrías destripadas por tu indiferencia, por todas las palabras de amor que quedan en espera porque tengo prohibido decírtelas, deduzco que te amo. Lo deduzco, mi amor.

Hay que agarrarse para escribir una canción así. Con una primera lectura, pero también con una segunda. Esto sí es usar las palabras. Esto sí es escribir en serio. Sin artificios, pero sin obviedades. No es “mi chica me ha dejado”, ni es un florilegio para impresionar a nadie. Es… “por esto, y por esto, y lo otro, deduzco que te amo”. Y si lo deduces… ya lo has dicho todo, compañero. Al ver el título me pareció raro, rebuscado. Pero… no lo era. “Deduzco que te amo. Lo deduzco, mi amor”. Ha dicho más con ese puñado de palabras que Sabina con todos sus ripios (que son buenos, ojo). El resto de la letra es un desarrollo musical, una demostración para los que no entiendan el enunciado a la primera.

Mira esto. Este es un tipo de 71 añitos, sosteniendo el texto anterior. En puro directo. Con intensidad. Pero sin exageraciones. Sin histrionismo. Sin llamar la atención más que con la letra, la música y la interpretación. A mí me mete el corazón en un puño.

La putada, amigos míos, no es que en Francia la gente cante la Marsellesa sin complejos. La putada es que nuestro Aznavour es Julio Iglesias. O Raphaël. Menos mal que tenemos a Serrat, porque si no la goleada sería humillante.

Y si nos vamos a temas más famosos… Esta canción sí es de cuando era pequeño, y me hace temblar las piernas. Esta letra da para escribir muchos artículos. Esto es una obra maestra.

Sería tontería seguir con vídeos y más vídeos. Es el más grande, lleva más de setenta años de carrera, y no acabaríamos nunca.

Eso sí, si disfrutas a Aznavour no lo hagas a la manera de 2015, a la manera Twitter. Hazlo a la antigua. Con calma, y buscándote la letra y disfrutándola. Merece pelearse con el francés solo para esto.

La France en guerre (III)

23 23UTC noviembre 23UTC 2015

Estos días circula por el whatsapp y otros sitios igualmente autorizados un mensajito de esos cuyo autor la gente ni siquiera cita. Al parecer es de Ignacio Camacho, y se titula “Las campanas de Hemingway“.

El mensaje no sólo tiene bastante demagogia (en la segunda acepción, la que alude a los sentimientos elementales de los ciudadanos) sino una sarta de mentiras y chorradas. Pero bueno, ha calado eso de qué buenos son los franceses, ojalá fuéramos como ellos y cantáramos el himno.

Hay algunas diferencias. Para empezar, y no es poca cosa, el himno francés tiene letra. (¿Cómo coño querrá la gente que cantemos el himno español?)

Pero por lo demás, sugiero que mires la historia de cada himno. Quién lo impuso, quién lo prohibió, en qué períodos. A qué se asocia cada uno. Y luego decide qué himno cantarías si te dieran a escoger.

La France en guerre (II)

19 19UTC noviembre 19UTC 2015

Como casi siempre, lo que uno piensa, y luego escribe, ya lo ha pensado y escrito alguien, y ha hecho mejor ambas cosas. Así que si lo que yo escribí ayer te resulta torpe (y sería normal), te recomiendo encarecidamente que escuches a esta gente.

Hablando en concreto sobre estos atentados:

No, no es una guerra (y no necesitamos un George Bush francés), por Iñigo Sáenz de Ugarte.

Pero sobre todo, hablando de otras cosas, aunque curiosamente pone los otros atentados parisienses como ejemplo:

6 ways to keep terrorists from ruining the world, por David Wong.

Otro punto de vista sobre los atentados:

A todos nosotros, por Rafael Reig

Y si quieres enterarte de más:

Siete artículos para entender Siria, el ISIS y los atentados de París

 

 

 

La France en guerre

18 18UTC noviembre 18UTC 2015

Los terroristas son gente despreciable, miserable, asquerosa. Hacen del mundo un lugar peor. Están todos de más.

Pero ¿sabes una cosa? Los terroristas del 13 de noviembre en París no querían matar a esas personas.

Claro que apretaron el gatillo o detonaron bombas con el fin inmediato de matar gente. Pero no era exactamente ese su propósito. Si fuera así, esas personas les importarían por algo, y habrían ido a por ellas. No lo es. Son tan miserables que esas personas no les importaban en absoluto; no más que el decorado.

Esos terroristas estaban haciendo una… tarea más larga. Algo como esto. Paso 1: conseguir dinero. Paso 2: comprar armas con él. Paso 3: introducirlas en Francia. Paso 4: acudir a determinados sitios, de forma coordinada,  el día 13. Paso 5: asesinar a un número apreciable de personas de cierta manera y, en su caso, suicidarse también. Y detrás de esto, tengo claro que en su plan hay más pasos, no sé exactamente cuántos.

Cada paso de su plan es más importante que el anterior solamente en la medida en que los acerca más a su objetivo. En eso el paso 5 es decisivo, sí. Pero es un paso.

Lo que pretendían después del paso 5 no lo sé con exactitud. Pero me atrevo a aventurar que no querían tranquilizar a Europa, ni que la población de Siria dejara de sufrir, ni reducir la tensión. Supongo que si haces algo como lo de París es para todo lo contrario, sea lo que sea lo contrario.

Dice Hollande que Francia está en guerra. Ya ha bombardeado una ciudad para tranquilizarnos. ¿Crees que ha desbaratado su plan, o que lo está ejecutando al pie de la letra? ¿Quizás ese bombardeo era el paso 6? ¿O, por el contrario, ha pillado al ISIS totalmente por sorpresa y lo ha descolocado y han visto que sus atentados no sirven para nada?

Hay que hacer todo lo posible para que gentuza como esos yihadistas no consiga nada de lo que se propone; que no consigan dinero, que no consigan comprar armas, que no consigan transportarlas, que no consigan organizarse, y más aún, que no consigan utilizar esas armas contra nadie. Desgraciadamente, en este caso han conseguido todos esos pasos de su asqueroso plan, a pesar de que se lo habíamos puesto difícil, con toda la policía y los servicios de inteligencia vigilando día y noche.

Lo que hay que preguntarse ahora es qué más van a conseguir. Qué más vamos a regalarles. Ahora que ya sabemos quiénes eran, qué iban a hacer, ahora que ya no son un secreto difícil de detectar. Si sólo con el precio de unos fusiles, unos pocos explosivos, ocho vidas de sus valientes soldados y pocos centenares de víctimas del otro lado van a conseguir una victoria rotunda, un resultado extraordinariamente rentable, o su plan se va a torcer a la mitad.

No sé qué es lo que hay que hacer. Sólo quiero estar seguro de que pierden. Esos ciento y pico muertos y cientos de heridos han sido en vano, pero lo serán más aún si los yihadistas continúan con su paso 6.

 

Scofield en Xixón

10 10UTC noviembre 10UTC 2015

El vienres fui a ver a John Scofield (y Joe Lovano, Bill Stewart y Ben Street) al teatru Jovellanos. Scofield ya viniera, pero como nun soi ná mitómanu y me da perezona, non fuera. Pero ver músicos de jazz en dieruto nun ye cuestión de mitomanía; ye cuestión d’arte. Un discu ye una cosa; una actuación ye otra.

La xente dixo que yera la vez que menos yos gustara. Que’l soníu de la guitarra yera demasiao gochu. Que la guitarra y el saxu taben demasiao fuertes y nun se oyía el contrabaxu. Bueno, ye verdá too eso.

Pero como yo nun lu viera enantes, nun tenía pa comparar. Y foi impresionante.

Como la entráa la merqué el día enantes, ya nun hebía muncho sitiu, y tocóme atrás del too. Como nun sabía si diba vese bien o non, entré al chinu, merqué unos prismáticos de siete euros (costando la entráa 26, merecía la pena asegurase de disfrutalo) y pasélo bomba. Veíase bien de sobra, la verdá, pero colos prismáticos (de xemes en cuandu, porque dan dolor de cabeza) pude ver tolos detalles que quise.

Lo dicho, impresionante. Hebo momentos de belleza pura. Qué tío.

Scofield (g), Lovano (ts), Stewart (d), Street (b)

Scofield (g), Lovano (ts), Stewart (d), Street (b)

Y si non, dime que esti canciu nun te gusta.

The Hole

9 09UTC noviembre 09UTC 2015

Dice un titular:

Declaran no aptos para menores los anuncios del cabaret “The Hole”

Y luego el redactor se lanza en el primer párrafo:

Los anuncios del espectáculo de cabaret “The Hole”, que el mes pasado estuvo en la ciudad, son inapropiados para menores y no deben instalarse en la vía pública. En los carteles -algunos no se han retirado aún de las calles de Oviedo- aparecen artistas semidesnudos y no deben estar visibles en lugares por los que pasan menores.

Creo que el problema es, concretamente, este. La gente sin ropa que ponerse, pobre.

Creo que el problema es, concretamente, este. La gente sin ropa que ponerse, pobre.

Resulta que hasta aquí es bastante dudoso todo lo que afirma. En primer lugar, no tenemos acceso a la resolución (en la web de Autocontrol están actualizadas hasta octubre). El periódico tampoco la publica ni la extracta adecuadamente. Pero en todo caso este es un sistema de autorregulación, sin ningún carácter vinculante.

En segundo lugar, da risa pensar que porque aparezcan “artistas semidesnudos”, tal cual, haya algo que objetar. Echa un vistazo a la marquesina más cercana, a ver si no hay “artistas semidesnudas” por todas partes. Ya hemos hablado de eso.

Pero me gustan menos aún algunos argumentos. Una de las denunciantes parece que ha dicho que la empresa no retira los carteles, lo que “confirma su nulo respeto por la ley”. Es una acusación falsa; la ley no ha dicho nada respecto a esos carteles. Ella misma lo sabe y lo admite en la frase entrecomillada, porque coloca un “aunque no tenga carácter vinculante”.

El redactor sigue citando aparentemente partes de la resolución de Autocontrol; digo “aparentemente” porque no se puede estar seguro de qué es literal y qué no (ni siquiera casan bien las comillas). Pero dice que son anuncios de contenido “insinuante y erótico” que no deben ser expuestos en la vía pública al atentar contra la sensibilidad de personas mayores, niños y adolescentes.

Lo que más me ofende es que se trate a las personas mayores como si fuesen gilipollas. Las personas mayores son personas que ya han llegado a donde está el redactor, y que probablemente han visto mucho más que él y saben mucho más que él. Si una persona mayor es alguien, pongamos, de 70 años, significa que nació en 1945. Significa que durante el mayo francés tenía 23 años. Cuando el festival de Woodstock tenía 24. ¿Puede la imagen de una corista ligera de ropa atentar contra la sensibilidad de un tipo que perfectamente pudo vivir en una comuna hippie? Por favor. ¿Qué clase de insulto es este? ¿Acaso la edad nos vuelve a todos imbéciles?

De los adolescentes vale más que no hablemos ahora mismo, que me entra la risa tonta. Y respecto a los niños… los niños están expuestos a muchas cosas en la calle o en las marquesinas. Sobre todo, a gente fumando a su lado (que, por cierto, muchas veces son sus padres). O a clases de religión ¡en la escuela! O a corridas de toros en la televisión pública en horario de protección infantil. O a La Voz Kids.

Eso sí, cada uno puede escandalizarse con lo que elija, y es comprensible; pero no es precisamente una cuestión de edad. Y ahí entramos en un terreno delicado. A mí me escandalizan los desfiles de semana santa, en los que, por cierto, muchas veces hay niños. Ay, eso de “ofender la sensibilidad”… Como si fuera una sensibilidad para todos.

Muchos critican esta publicidad por mostrar erotismo supuestamente innecesario y fácil… pero señores, ¡es un espectáculo de cabaret! Ese el producto. Esa desnudez está ahí mucho más justificada que en la mayoría de los anuncios de rebajas. De hecho, me parecen anuncios bastante buenos, muy cuidados y muy logrados. Esto no lo ha hecho un aficionado con un boli.

No digo yo que valga cualquier cosa en publicidad, ni que los niños deban estar expuestos a cualquier imagen (¡ni mucho menos!) Pero esta cruzada en particular… me chirría, y mucho.

Para terminar. Señor periodista: entrecomille bien las frases. Si lo hace, asegúrese de que son citas literales. Y si puede, facilítenos la resolución, cuelgue el PDF. No decida por nosotros.

Señora demandante: no hable de la sensibilidad de los niños. Hable de la suya.

Si me convierto en esto, matadme

3 03UTC noviembre 03UTC 2015

Como dije, estuve en el Vocals Only 2015, en Escalada. Eso significa que tuve que cantar en público, y alguna que otra cosa más. También significa que tuve que estar atento a mil cosas a la vez, como siempre que uno hace música, y más aún música mínimamente improvisada.

Entre otras cosas, en un momento dado una gran amiga y excelente cantante me instruyó sobre dirigirme al público, mirarlos, cantarles, todo eso. Y lo intenté. Y creo que algo salió. Que ya es mucho, cambiar sobre la marcha la forma de hacer algo.

Ahora bien; aunque está bien marcarse un poco el rollo crooner, está bien dirigirse al público, y hasta está bien intentar entretenerlos… hay cosas que no.

Aquí Mike Marrington, que por lo que parece ejerce de baterista y de cantante en el Derek Short Executive Jazz Trio por allá por Tokyo, canta Time After Time, hermosa canción (por eso di con este vídeo, mientras buscaba versiones). Mike no canta mal, y seguro que es mil veces más profesional que yo. Pero no sé… Esto que hace él es lo que yo NO quiero hacer. No, no, no y no, y mil veces NO.

Y si alguna vez canto así, que alguien se levante, me suelte una manovuelta con tirabuzón y me quite el micro.