Aznavour, el más grande

Y ya que hablamos de Francia últimamente… lo tengo que decir.

Este tío es el más grande.

Algunos de sus temas son grandilocuentes, excesivos. Horteras. En resumen, franceses, pero franceses de esos de la grandeur. Con esas enormes orquestas de cuerda. Cantados con un vibrato clásico, podríamos decir que antiguo. Es muy, muy difícil sostener un tema como ese sin parecer ridículo y afectado. Hace falta una presencia escénica, una seguridad, un carisma y un poderío que no están al alcance de cualquiera.

Sólo lo puede hacer un Aznavour. Un tipo que dispara más verdad en una sola canción que Lady Gaga en toda su carrera, por mucho que se arrime a Tony Bennett.

De pequeño, en mi casa había un disco de Aznavour. Y claro, me quedé marcado para siempre. Eso es trampa, porque lo que uno escucha de pequeño le engancha para siempre, ¿no?

No. Yo sabía que muchas de las cosas que sonaban entonces eran un error y que los años lo demostrarían. Y por otra parte, hoy, después de miles de horas de música, de clases de canto, de todo lo que quieras, me pongo a ver a este tipo y me quedo admirado.

Aznavour tiene a fecha de hoy ¡91 años! y sigue cantando (próximo 9 de diciembre en Amsterdam, por ejemplo). Claro que vocalmente no es tan perfecto como fue. Pero, insisto, hay más arte en diez segundos suyos que en muchas carreras musicales. Esta canción no es de mi infancia, la conocí hoy. Y creo que es una composición suya. J’en deduis que je t’aime.

Mi traducción libre:

Por el miedo a perderte y no verte más, por este mundo sin sentido que bulle en mi cabeza, por esas noches de insomnio donde me acecha la locura, cuando la duda me roza y pinta mi corazón de negro… deduzco que te amo.

Por el tiempo que empleo en pensar solo en ti, por mis sueños despierto en los que tú reinas, por tu cuerpo deseado por mi cuerpo que se inquieta, y la angustia ante la idea de que te aprovechas de mi, deduzco que te amo.

Por el escalofrío que me abraza cuando te veo de lejos, por mi respiración entrecortada y mi sangre que se hiela, por la desolación que reduce mi espacio y el daño que a menudo me haces a pesar de ti misma,

Por la contradicción de mi cabeza y mi corazón, por mis veinte años perdidos que reconozco en ti, por tus miradas distantes que a veces me bastan y me hacen esperar días mejores, deduzco que te amo.

Por la idea de que el final podría ser un principio, por mis alegrías destripadas por tu indiferencia, por todas las palabras de amor que quedan en espera porque tengo prohibido decírtelas, deduzco que te amo. Lo deduzco, mi amor.

Hay que agarrarse para escribir una canción así. Con una primera lectura, pero también con una segunda. Esto sí es usar las palabras. Esto sí es escribir en serio. Sin artificios, pero sin obviedades. No es “mi chica me ha dejado”, ni es un florilegio para impresionar a nadie. Es… “por esto, y por esto, y lo otro, deduzco que te amo”. Y si lo deduces… ya lo has dicho todo, compañero. Al ver el título me pareció raro, rebuscado. Pero… no lo era. “Deduzco que te amo. Lo deduzco, mi amor”. Ha dicho más con ese puñado de palabras que Sabina con todos sus ripios (que son buenos, ojo). El resto de la letra es un desarrollo musical, una demostración para los que no entiendan el enunciado a la primera.

Mira esto. Este es un tipo de 71 añitos, sosteniendo el texto anterior. En puro directo. Con intensidad. Pero sin exageraciones. Sin histrionismo. Sin llamar la atención más que con la letra, la música y la interpretación. A mí me mete el corazón en un puño.

La putada, amigos míos, no es que en Francia la gente cante la Marsellesa sin complejos. La putada es que nuestro Aznavour es Julio Iglesias. O Raphaël. Menos mal que tenemos a Serrat, porque si no la goleada sería humillante.

Y si nos vamos a temas más famosos… Esta canción sí es de cuando era pequeño, y me hace temblar las piernas. Esta letra da para escribir muchos artículos. Esto es una obra maestra.

Sería tontería seguir con vídeos y más vídeos. Es el más grande, lleva más de setenta años de carrera, y no acabaríamos nunca.

Eso sí, si disfrutas a Aznavour no lo hagas a la manera de 2015, a la manera Twitter. Hazlo a la antigua. Con calma, y buscándote la letra y disfrutándola. Merece pelearse con el francés solo para esto.

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