Huelga de terrazas, dicen

Empezaba la nueva década refiriéndome a lo que en realidad es un coletazo de la ley sobre el tabaco, donde los mismos de siempre protestaban por todo lo protestable y hacían presión para cambiar las leyes a su antojo (y acto seguido quejarse por inseguridad jurídica, supongo).

Casi todas las semanas paso por la Avenida de Galicia. Si me acuerdo, procuro ir por la acera de la izquierda, porque en la acera de la derecha hay “terrazas”.

Pese a ser una acera ancha y sin demasiado tránsito de gente, la acera derecha resulta un fastidio, casi intransitable. Apenas tienes sitio para pasar, pero además ese sitio se ve constantemente entorpecido por clientes de los restaurantes, que entran, o salen, o se paran a charlar. Encima, está todo lleno de humo de tabaco, con lo que pasar por ahí es lento, molesto y encima asqueroso e insalubre.

El otro día la noticia fue que los hosteleros de esa calle hacían una especie de huelga de terrazas, en protesta por la entrada en vigor de una norma que se había anunciado un año antes y que se había aprobado por unanimidad (y mira que eso es difícil). Es decir, que tenían las terrazas quitadas. Aunque, obviamente, sus trastos y sus sillas seguían en la acera, solo que recogidos.

Fue una maravilla pasar por allí. Me di cuenta de cómo era esa calle en realidad. Una calle amplia, limpia, con aire respirable (a pesar del tráfico) y donde uno podía caminar con normalidad hacia sus asuntos, sin hacer eses ni sortear nada. Y eso que, como digo, todavía había bastante espacio público ocupado para fines privados.

De todos modos, era un día de perros, muy frío, lluvioso. Pensé que no costaba nada hacer huelga de terrazas ese día (¿qué bobo iba a estar allí afuera sentado pelándose de frío?) y que ya veríamos qué hacían con buen tiempo; que poco iba a durar el plante, por desgracia.

Pues ya tenemos la respuesta. Como hace bueno, la huelga para otro día, y las terrazas a la calle. Ríete tú de los partisanos yugoslavos, la resistencia francesa, el general Moscardó y Guzmán el Bueno. Esos no eran más que unos flojos de espíritu.

De todas maneras, en esta foto de la noticia puedes ver que incluso cumpliendo (supongo) la ordenanza es un verdadero coñazo pasar por esa avenida. Pero ellos quieren más. Y si no, todos los días que haga mal tiempo van a quitar las terrazas, como medida de presión. Y yo voy a hacer huelga todos los domingos y fiestas de guardar.

Avenida de Galicia

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