Archive for 25 febrero 2016

El pactito feo

25 25UTC febrero 25UTC 2016

Snchz y Rvr han firmado un acuerdo. Podemos, Compromís e IU dicen que rompen la baraja.

En España la gente no entiende que las elecciones no las “gana” nadie jamás, sino que simplemente se decide la composición de un parlamento del que emana una política que es la resultante de todas esas fuerzas. Tampoco entiende que el que un partido goce de una mayoría aplastante es una absoluta anomalía, que da lugar a buena parte de los abusos que se han venido cometiendo con el dinero público.

Así que mal va a entender la gente que un partido puede tener un programa con cien puntos, y que tras las elecciones consiga sacar adelante sólo veinte, en proporción con el apoyo que le han dado los ciudadanos. Que un partido puede tener como objetivo un referéndum, y no renunciar a él jamás ni en público ni en privado, sin que eso signifique que tenga que conseguir llevarlo a la práctica aquí y ahora si no tiene suficiente fuerza para ello.

El pacto, que casi podríamos llamar el pactito feo, porque a la derecha no le gusta, y a la izquierda tampoco, no sé si merece mucho comentario. Pero desde el día de las elecciones, me pregunto una cosa.

Por qué la gente se ha apresurado a enterrar tan rápido a Rajoy, dados los precedentes y lo que ha venido haciendo una y otra vez.

Un tipo capaz de perder tantas elecciones y ganar después; o de mantener sin sobresalto alguno el gobierno, sin el cese de un solo ministro, después de lo que se ha sabido que ha hecho el PP (y que solo es una pequeña parte de lo que seguramente ha hecho); o de conseguir que su partido sea el más votado después de su gestión de cuatro años (el destrozo de Cataluña, el rescate, el paro, las libertades democráticas cercenadas, la destrucción de la televisión pública…) es digno de admiración. Lo digo muy en serio.

Así que veo yo a la gente muy crecida. No sé si han aprendido la lección, y mira que nos  la ha dado a todos docenas de veces.

 

Diputaciones

25 25UTC febrero 25UTC 2016

Reconozco que nunca he sabido muy bien qué eran las diputaciones provinciales. No sabía para qué servían ni por qué había tanta gente hablando de eliminarlas.

Ya en las elecciones de 1996, aquellas que tuvieron como consecuencia que alguien como Aznar llegara a presidir un país, uno de los puntos fuertes de su programa era… reducir los altos cargos. La gente simple (en el mal sentido de la palabra) puede creer que sus problemas se arreglan así, y de hecho muchos picaron. Echando pocas cuentas se habría visto que el ahorro en euros (pesetas, de aquella), aunque hubiera podido resultar ético o conveniente, poco iba a cambiar las cosas. De todos modos, Aznar no solo no redujo el número de altos cargos, sino que lo amplió.

Desde entonces hemos oído “soluciones” como esas una y otra vez. Mucha gente habla de “eliminar duplicidades”, como si se estuviera gastando todo el dinero dos veces.  Otros lumbreras hablan de “eliminar las autonomías”, como si el grueso de la Sanidad o la Educación se pudieran dejar de pagar por cambiarle el cartel a un local y que en vez de “comunidad autónoma” pusiera “ministerio” y los médicos o profesores tuvieran otro logotipo en la nómina.

Respecto a las diputaciones no tenía ni idea, y lo admito, así que cuando hoy vi un artículo que hablaba de ello, decidí arriesgarme a leerlo, por si el periodista realmente había hecho su trabajo y me explicaba algo. ¿Cuánto cuestan las diputaciones provinciales?, se pregunta.

Fue interesante. Supe que no sabía nada de las diputaciones, entre otras cosas, porque donde yo vivo no hay. Y los autores explican, al principio:

[…] cuentan con un presupuesto de casi 6.400 millones de euros, que alcanzaría los 22.000 millones si se incluyen [las forales, Baleares y Canarias] […] suman un total de 60.696 empleados, 7.000 más que el Banco Santander y el BBVA juntos en España.

Espera un momento…

Yo creía que estábamos hablando de una institución meramente formal que no hace casi nada, de esas que tienen más jefes con chófer que empleados, o algo así, y la eliminas y los enchufados se van a casa. Pero… ¿22.000 millones? ¿60.000 empleados? ¿De verdad alguien se cree que se puede eliminar algo así sin más?

Sigo. Resulta que las diputaciones prestan servicios comunes para municipios de menos de 20.000 habitantes. Y el pactito que han firmado Sánchez y Rivera:

[…] incluye la supresión de estos organismos para transformarlos en consejos provinciales de alcaldes.

Brillante idea. Pero ahora sería estupendo que alguien me explicara cómo es que se suprimen, pero a la vez se transforman (que me parecen cosas incompatibles), y por qué llamándolas “consejos provinciales de alcaldes” van a hacer más, o mejor, que llamándolas “diputaciones provinciales”. ¿Acaso vamos a pasar de gastar 22.000 millones a 1.000, o algo así? ¿Vamos a librarnos de 60.000 empleados públicos (que, por cierto, tendrían un impacto notable en las cifras del paro y en los subsidios)?

Todo esto sin perjuicio de que en las diputaciones haya habido todo tipo de irregularidades y corruptelas. Pero insisto: ¿va a mejorar eso por convertirlas en consejos de alcaldes? ¿Cuál es el ahorro real? ¿Qué “duplicidad” se va a eliminar finalmente? ¿De qué va todo esto?

¿Por qué me han vendido esto como si se tratara de cerrar sin más entidades innecesarias o de poca monta?

 

Mamá, ha dicho caca

16 16UTC febrero 16UTC 2016

Hay mucha gente que oye “cómic” y cree que son cosas para los niños. No han oído hablar de Milo Manara, o Art Spiegelman, o Chester Brown, o Carlos Giménez. Es su problema.

Hay mucha gente que oye “dibujos animados” y cree que son cosas para los niños. Creen que Los Simpson son para niños, o Padre de familia, o South Park. En fin. Quizás sea que ellos los entienden peor todavía que los niños, que no pillan el millón de referencias y bromas que es imposible que un niño entienda pero que ellos deberían.

Y hay gente que cree que porque aparezca la palabra “títeres” la cosa es para niños. Y que una obra representada en carnaval que se subtitula “a todo cerdo le llega su San Martín”… es una obra infantil. Si son títeres, ya se puede titular Bodas de sangre, que seguro que es para niños.

Pero estamos en España, amigos. Da igual que los actores avisen antes de empezar, y da igual que te hayas colado por ignorancia. No dices “¡vaya planchazo, me he metido donde no era!” Lo que haces, como buen español normal y con sentido común y como dios manda, es echarle la culpa a otro y llamar a la policía. Aquí, si no se ofenden los sentimientos religiosos, se ofenden los sentimientos ignorantes. Pero descuida, que el ignorante va a ser el que te meta preso.

No solo eso; si en la obra hay alguna frase con palabras cuyas iniciales coincidan con las del nombre en arameo de un antepasado del rey Herodes, te pueden calificar de asesino de niños.

Imagínate que vas para antidisturbios, para bombero, para pescador, para oncólogo. Sabes que vas a enfrentarte a cosas difíciles, y te preparas para ello. Claro que vas a tener que esforzarte, siempre, y que va a ser difícil, siempre; pero al menos no te van a pillar de sorpresa los tumultos, los fuegos, la mala mar o la muerte de un paciente.

Ahora imagínate que vas para actor, o en su caso para titiritero. No creo que te prepares para ir a la cárcel. No sé cómo te imaginas tú que es estar en la cárcel, pero a mí, que no estoy preparado, me da bastante miedo. Cada minuto que pasara allí estaría francamente acojonado, y es la mejor palabra para definirlo. Y no creo que los agentes sean muy amables, ni me traten con respeto ciudadano, si vengo con la etiqueta (inventada) de simpatizante de ETA. Mi inocencia sería, me temo, lo que menos importase. Lo mínimo que espero es sarcasmo, desdén, burla; aunque destrocen a una persona, ni siquiera son denunciables.

Luego, tenemos como ministro de interior a una persona religiosa, creyente, piadosa, caritativa. Un alma cristiana, vamos. Alguien a quien le da mucha pena el sufrimiento de sus mártires y las privaciones de sus santos, pero resulta que no le tiembla el pulso cuando los titiriteros están, no una hora, sino ¡cinco días! en prisión preventiva. Para evitar que cometan crímenes en masa con sus marionetas, supongo. A él, y a otras personas, no les importa en absoluto el sufrimiento o la injusticia de esos titiriteros, aunque saben a la perfección que son inocentes. Me da escalofríos pensar qué clase de personas pueden actuar así sin miramiento alguno, deliberadamente, sabiendo lo que hacen, y utilizando a personas que no les han hecho nada.

Todo ello por representar una obra que ya se había representado, sin problema alguno, en Granada. Ayuntamiento regido por el Partido Popular.

Lo más gracioso es que la obra satiriza precisamente situaciones de este tipo: abusos policiales y judiciales. Así que los titiriteros… tienen razón.

Carmena, yo no vivo en Madrid, pero creo que lo estás haciendo de cine. Tiene que ser así, cuando tienen que recurrir a esta sarta de gilipolleces para hacer ruido.