Yoga

A eso de los 16 años empecé a hacer deporte. Y desde entonces me ha venido gustando, además de parecerme muy conveniente.

Yo empecé jugando al baloncesto. Tuve tres esguinces serios en el mismo pie, el derecho (innumerables leves). El cuarto esguince en ese mismo tobillo derecho, a los 25 años, fue en realidad una luxación del astrágalo, que me tuvieron que operar de urgencia, ponerme un clavo para estabilizar los huesos, y operar de nuevo para retirar el clavo (esta segunda operación mucho más sencilla). Decidí dejar el baloncesto para siempre (porque, además, estaba un poco cansado de las injusticias que se dan en la cancha, de algunas actitudes, y no me estaba divirtiendo tanto, así que ya no me compensaba el riesgo).

Pasando el tiempo, me dedicaba a correr, a hacer gimnasia de mantenimiento, jugar partidillos de floorball. La cosa iba bien. Pero empecé a padecer tendinitis en los tendones de Aquiles, y en el pie izquierdo (“el bueno”) la cosa degeneró en algo crónico. Pude ir controlándolo sin operarme, pero los saltos o movimientos bruscos ya no me convenían. Así que dejé la gimnasia de mantenimiento y el floorball. Podría haber seguido con la gimnasia, pero tampoco quería estar evitando la mitad de los ejercicios; preferí entrenarme por mi cuenta y mira, así tenía libertad de horarios. Podía correr (esos saltitos constantes y pequeños no me afectan gran cosa), así que no había problema. Ves mundo, te da el aire, oyes música. También podía hacer miles de ejercicios de pierna, como el step en un escalón muy alto.

Vino una época muy buena, porque me centré en cosas que me parecían importantes y que siempre había querido trabajar. Por ejemplo, la flexibilidad. Uno nunca tiene tiempo para eso. Empecé a tener dolores lumbares casi permanentes, y un fisio, cuando me tumbó en la camilla e intentó poner mi pierna vertical, vio que no llegaba casi ni a 45º. Me dijo que una mala flexibilidad de los músculos de detrás de las piernas podía tener en tensión permanente los huesos de la cadera, girándolos hacia atrás, y provocar dolor lumbar, por lo que me convenía aflojarlos. Así que me puse a ello. Y en poco tiempo mejoró mucho mi flexibilidad y también el dolor.

Me puse a trabajar el equilibrio, que también había sido siempre muy malo. También empecé a trabajar sin pesas, moviendo el peso del cuerpo. Planchas, fondos, dominadas (una cosa que nunca había podido hacer). Movimientos que tenían un efecto mucho mejor que las pesas, más repartido, más natural. Podía hacer series de 15 ó 20 fondos, y llegué a hacer series de 10 dominadas, cosa que para mí era ciencia ficción. Con más de 40 años estaba físicamente mejor que nunca, lesiones aparte.

Entonces me empezó a doler muchísimo el hombro, a pesar del cuidado que siempre tenía con no forzar nada. Los ejercicios me resultaban naturales y totalmente indoloros, pero el caso es que en reposo o en otros movimientos el hombro me dolía mucho, ni siquiera podía dormir de lado. Fui al médico, me hice radiografías y ecografías, y tengo un conflicto subacromial: mi hueso acromion tiene un saliente hacia abajo, que tiende a rozar con el tendón del hombro, que se inflama. Esto es genético y en los dos hombros. Solución: operarse y rebajar ese saliente. Operación sencilla, pero con anestesia general y un tiempo de recuperación notable (¿tres meses de baja, quizá?)

Estuve en lista de espera. Incluso me llamaron para operarme. Pero después de descansar un tiempo, y limitando los ejercicios de hombro (vamos, haciendo pocos), tenía el dolor controlado. Así que no me operé. No me duele, pero no hago miles de fondos ni de planchas. Dos series de diez… y hasta otro día. ¿Pesas para el deltoides, press militar? Ni en broma.

Bueno, me quedaba correr. Pero resulta que últimamente el asma está descontrolado. Me ahogo a pesar de las drogas. Sigo yendo a correr, pero al trote, sin prisa, sin reloj. Bueno, eso en sí mismo tampoco es malo.

No sé si es que estoy mal hecho o tengo mala suerte o hacerse mayor es esto. Será un poco de todo, pero hay mucha gente mucho mayor que yo jugando al fútbol sin problemas. Así que debo de tener piezas baratas, o algo.

El caso es que hace un tiempo había ido a una clase de prueba de yoga, y no me disgustó (flexibilidad y equilibrio me interesaban, recordemos). Casi me voy al suelo con casi todos los ejercicios, pero me hacía gracia el tema. Y hace poco probé en otro sitio y estoy yendo. Y le estoy cogiendo vicio. Uno va haciendo cosas que, siendo sencillas, no podía hacer. Y lo puede hacer en casa. Mooooola.

Eso sí: para mí el yoga es una forma de hacer ejercicio. Cuando leo algo como esto:

En ashtanga yoga existen 3 series de asanas. La serie primera Yoga Chikitsa, desintoxica el cuerpo físico, alinea la columna verteral [sic] y purifica el cuerpo. La serie intermedia (nadi shodhana) purifica el sistema nervioso desbloqueando los canales de energía (nadis) y haciendo que la energía fluya libremente por el shushumna nadi (espina dorsal) y la serie avanzada Sthira Bhaga (subdividida en A-B-C-D) trabaja la fuerza y la resistencia.

O como esto:

En la postura de Nataraja, el brazo levantado simboliza la energía que sostiene y mantiene la creación. El brazo de atrás, difícil de ver cuando se realiza la postura, simboliza la ocultación. Shiva oculta y limita su naturaleza eterna y omnipotente, envolviendo su conciencia divina y universal en una variedad sin límites de cuerpos físicos. En cada postura de Hatha Yoga experimentamos algunas limitaciones físicas de flexibilidad, fuerza, resistencia o equilibrio. Olvidamos nuestra herencia divina envuelta en nuestro cuerpo físico.

Me dan ganas de decir: Mira, chaval. No quiero parecer presuntuoso. Seguro que tienes muchísima razón. Pero déjame seguir en mi ignorancia; déjame de desintoxicar, purificar, canales de energía, la creación, la ocultación, la conciencia divina ni leches.

El yoga está genial porque mejoras (¡mucho, de día en día!) tu flexibilidad y tu equilibrio, por una parte. Y por otra porque respiras todo el rato, que uno nunca se acuerda. Y por otra porque te concentras, y si lo haces bien reservas un tiempo de relajación (de estar quieto, flojo, intentando no pensar en nada, no hacer planes ni recordar datos) que nunca nos permitimos y que sí, limpia la mente por un rato. El yoga es una excusa perfecta para todo eso, no necesitas nada (ni ir a ningún sitio) para hacerlo, y está muy bien. Quien quiera ver en una postura un simbolismo de lo visible y lo invisible… pues es cosa suya.

Es curioso que al parecer el yoga es “cosa de tías”. Yo ni me lo había planteado, pero viendo por internet chistes y cosas de esas, es verdad que en mi clase ahora sólo somos dos varones.

Eso está bien. Al menos, hago algo un poco contracorriente.

A ver si no me acaban quitando también el yoga y acabo teniendo que pasarme a los pasodobles. Pero una cosa digo: como el yoga también sea malo, no es que vaya a dar rienda suelta al alcohol y el tabaco porque no me gustan, pero me abandono a las patatas fritas y al chocolate. A la mierda todo ya.

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Una respuesta to “Yoga”

  1. Hitos de la semana | Diariu de Guti Says:

    […] otro hito. Como sigo haciendo el pijo con el yoga, que resulta muy entretenido, voy mejorando en algunas cosas en las que era (soy) horrendo. Y una […]

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