Los niños y las niñas

En El mundo sacan una noticia que, como casi todas, supongo que es mentira. Pero que en este caso supongo también que tiene una parte importante de verdad. Dicen que Prohibidos los “alumnos” y los “andaluces” en las escuelas de la Junta. En la literalidad no, pero en lo esencial esto me lo creo.

Y luego atribuyen unas palabras a Adelaida de la Calle, consejera de Educación: ¿De verdad cuesta tanto decir ‘los niños y las niñas’? Como esto sale en un periódico, y además es el mismo, tampoco me lo creo, y he buscado las declaraciones en vídeo, pero no las he encontrado.

Así que voy a suponer que esas declaraciones existen, y ya que Adelaida de la Calle lanza la pregunta, el cuerpo me pide contestarla. ¿De verdad cuesta tanto decir “los niños y las niñas”?

Sí, Adelaida. Sí que cuesta; cuesta infinito. Por muchas razones.

  • Porque es una soberana gilipollez.
  • Porque es un error mayúsculo.
  • Porque aunque no fuera una gilipollez ni un error, no funciona.
  • Porque es una pura caza de brujas sin ningún sentido.

Adelaida, una catedrática y rectora conoce, seguro, la vieja historia de los monos y la escalera. Se dice que unos científicos tenían unos monos en una jaula, y pusieron en el medio una escalera en cuya cima había unos plátanos. Pero cada vez que un mono subía a por ellos, duchaban al resto con agua fría. Al poco tiempo, aprendieron la relación, y en cuanto un mono se ponía a subir la escalera, los demás lo bajaban de mala manera. Ya no hacía falta el agua fría; ningún mono intentaba subir. Después sustituyeron un mono por otro nuevo, y en cuanto intentó subir la escalera, se llevó su consabida paliza y aprendió la lección. Siguieron sustituyendo monos, y acabaron con un grupo de monos que no subían la escalera ni permitían que otro mono la subiera, aun cuando nunca habían recibido una ducha ni sabían por qué no se debía subir.

De alguna manera, esto es lo que ha ocurrido con el lenguaje supuestamente sexista. La diferencia es que esto no lo inició ningún científico, ni siquiera un mono; peor aún, lo inició alguien con muy pocas luces. Y, por mor de la corrección política, la estupidez se suele convertir en un falso dilema; como cuando tenías que ser o simpatizante de Aznar o simpatizante de ETA.

Y así estamos ahora.

Adelaida, cuesta mucho volverse gilipollas a propósito, y más aún si es a la fuerza, para evitar que te tachen de machista. Cuesta mucho unirse a esa tropa de descerebrados que creen estar usando “lenguaje inclusivo”. Ya no es que sea farragoso, costoso o cansado; es que es imposible. Nunca, jamás, he visto un texto escrito en “lenguaje inclusivo” que fuera correcto o siquiera coherente en su incorrección. Cuesta mucho ceder a la injusticia, a la imposición de los menos capaces. Ya lo hacemos a diario de manera implícita.

No pretendas obligarnos a hacerlo explícitamente al escribir en la lengua que amamos. Por favor.

 

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Una respuesta to “Los niños y las niñas”

  1. Zamorano Says:

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